¿Todas las religiones persiguen la paz?
El Secretario de las XXII Jornadas de Relaciones Interconfesionales, organizadas por la Conferencia Episcopal Española, Manuel Barrios, afirma que
«sólo hay interpretaciones de los textos. Todas las religiones persiguen la paz«.
El Papa insiste en el diálogo interconfesional pero en España sigue siendo un tema marginal
Empiezan las XXII Jornadas de Relaciones Interconfesionales organizadas por la Conferencia Episcopal con la mirada puesta en la situación en Oriente Próximo después de que la llamada «primavera árabe» haya transformado el panorama del diálogo entre cristianos y musulmanes.En el encuentro esperan poder contestar a la pregunta de qué efectos ha tenido este movimiento político sobre el encuentro entre distintas religiones.
El director del Secretariado de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia, Manuel Barrios, quiere que los católicos en España se preocupen más por este tema que tratan de manera marginal a pesar de que el Papa insiste en ello en cada viaje y, allí donde va, visita siempre a comunidades de distinto credo.
El problema es que en España los católicos siguen siendo mayoría y no se ha sentido necesidad de fomentar ese diálogo con musulmanes, con otros cristianos y con católicos de otros ritos, a pesar de la afluencia masiva de inmigrantes experimentada en los últimos años.
Para Barrios, el problema de la incomprensión entre unas confesiones y otras radica, muchas veces, en que la religión se utiliza como pretexto para ocultar problemas políticos. Respecto a la reciente misiva de un paquistaní al Gobierno español en la que solicitaba la prohibición del Corán porque incita a la violencia, Barrios explica: «sólo hay interpretaciones de los textos. Todas las religiones persiguen la paz».
Fuente: Religión Confidencial
Confieso mi perplejidad ante los dichos del Sr. Barrios, que ha de ser un personaje importante, porque la Conferencia Episcopal Española le encarga tan distinguidas jornadas. Tengo mis razones para suponer que solo hay una paz válida y bien fundada: «La paz os dejo, mi paz os doy, no como la da el mundo».(Jn. XIV, 27)
Pero a lo mejor me perdí algo…
Movido por esta inquietud, busqué en Wikipedia los antecedentes de algunas religiones que, según el Sr. Barrios, «persiguen la paz».
En mi juventud leía las novelas de Salgari en las que aparecían los terribles Thugs, o estanguladores que adoran a la diosa Kali. Como Wikipedia no puede ser tachada de tradicionalista, pensé que desmentiría mis prejuicios juveniles y la pobre información que el novelista italiano transmitía en sus pueriles relatos. Pero me encontré con esto:
La religión thag fue supuestamente una secta integrada por miembros hinduístas y musulmanes quienes practicaban robos y asesinatos a gran escala en contra de los viajeros.
La primera auténtica mención de los thags, se encuentra aproximadamente en el año 1356, en el pasaje escrito por Ziau-d din Barni en su Historia de Shah Firoz.
Los thags decían que su origen se encontraba entre siete tribus musulmanas. Pero su sangriento culto inventado hacia la diosa Kali —una de las diosas tántricas hindués— no mostraba ninguna influencia islámica. Consideraban su deber religioso el asesinato premeditado para beneficiarse económicamente. Lo consideraban una profesión sagrada y honorable, en la cual la ética no entraba en juego.
Las prácticas de los thags fueron categóricamente aplastadas por los británicos a principios del siglo XIX.
Cfr. Los Estranguladores
Como la excepción confirma la regla, busqué más antecedentes de religiones por mí conocidas.
Encontré esta:
Combatid en el camino de Dios a quienes os combaten, pero no seáis los agresores. Dios no ama a los agresores. Matadlos donde los encontréis, expulsadlos de donde os expulsaron. La persecución de los creyentes es peor que el homicidio: no los combatáis junto a la mezquita sagrada hasta que os hayan combatido en ella. Si os combaten, matadlos: ésa es la recompensa de los infieles.
Si dejan de atacaros, Dios será indulgente, misericordioso.
[Corán, 2, 186-188]
Se os prescribe el combate, aunque os sea odioso. Es posible que abominéis de algo que os sea un bien, y es posible que estiméis algo que os sea un mal. Dios sabe, mientras que vosotros no sabéis.
[Corán, 2, 212-213]
La yihad entendida como combate tiene su origen, como muchas otras doctrinas del islam, en el judaísmo, concretamente en el concepto de «guerra obligatoria» en defensa de la propia comunidad o miljemet mitzvá:
Perseguiréis a vuestros enemigos, que caerán ante vosotros al filo de la espada.
[Levítico, 26, 8]
Estos datos se pueden confrontar en el vínculo Yihad
Claro que todos sabemos que Yihad es en realidad un «lucha espiritual» y solo unos pocos fanáticos lo han entendido como lo manifiesta el Corán en el texto citado. Es claro, también, que los musulmanes solo se defienden, como lo hicieron cuando avanzaron sobre todo el norte de África y media Europa. Aparentemente se estaban defendiendo de las cruzadas que iban a venir en el futuro, pero ya les pedimos perdón por ellas.
Tampoco es cuestión de dejarse llevar por un par de datos sueltos. Todas las religiones persiguen la paz, dice el representante de la Conferencia Episcopal Española en las Jornadas sobre Diálogo Interconfesional.
Buscamos por América, el Continente de la Esperanza. Hay tantas referencias que solo puedo elegir una para no aburrir:
Sacrificios totonacas
Los totonacas en ocasiones sacrificaban niños para extraerles la sangre, la cual era mezclada con semillas para hacer una pasta la cual era comida entre los adultos.La Isla de Sacrificios, actualmente en el estado de Veracruz y descubierta por el español Juan de Grijalva, recibió ese nombre debido a que en ella se hallaron cuerpos sacrificados de indígenas durante una ceremonia de ofrenda a sus dioses.
Sacrificios aztecas (mexicas)
En Xochimilco, al sur de la Ciudad de México se encontraron los restos de un niño de tres a cuatro años cuyos huesos presentaban una coloración naranja o amarilla traslúcida; texturas tersas o vítreas, y compactación del tejido esponjoso, además de estrellamiento del cráneo. Dado que después de sacrificarlos los mexicas solían hervir algunas de las cabezas, los arqueólogos concluyeron que el cráneo fue hervido y que se estrelló debido a la ebullición de la masa encefálica. Fotografías del cráneo han sido publicadas en revistas especializadas.
En Tuly, los toltecas asociaban la práctica de sacrificios humanos a la veneración de Tezcatlipoca. En la mitología mexica, a partir de las reformas de Tlacaélel el sacrificio era el recurso humano para salvar al universo de su destrucción, asegurando la supervivencia del sol, y con ello la vida misma. Un ciclo de 18,980 días se repetía cada 52 años, al término del cual el «Quinto Sol» (Nahui Ollin) corría el riesgo de extinguirse para siempre, y la tierra de ser dominada por seres de la noche. Un enemigo debía entonces ser sacrificado en el monte Huixachtépetl para hacer brotar el fuego nuevo, después de lo cual sangre y corazones humanos debían, periódicamente, nutrir al dios en los siguientes 52 años. La práctica servía también a una estrategia de dominación: garantizar los privilegios de las clases dominantes.
Pueden leer la referencia completa bajo el término Sacrificios Humanos en América
Me sorprendió que los Aztecas, escasos como estaban de víctimas, llevaran la guerra a otros pueblos para conseguir prisioneros que sacrificar a sus dioses. Y sin embargo, uno siempre tiene la precaución de no dejarse influir por las novelas o las películas, como Apokalipto.
Y hablando de películas, recuerdo haber visto varias sobre Zombis y Vudú. Pero como en Asís 2 se invitó a uno de los jefes del Vudú a rezar por la paz, me imagino que tododebe de ser fantasía. Solo como curiosidad cito lo que encontré en Wikipedia:
El vudú ha sido un fuerte referente para la cultura popular, debido a la atribuida capacidad de los bokor para resucitar a los muertos y hacerlos trabajar en su provecho (zombis), así como la de provocar la muerte a voluntad. De igual interés popular han resultado otros elementos folclóricos como los muñecos de vudú, que son una especie de pequeños fetiches con forma humanoide fabricados con diversos materiales, los cuales se cree que están vinculados al espíritu de una determinada persona. Es frecuente encontrar referencias en la literatura o en el cine en el que estos fetiches se usan en rituales de magia negra, en los cuales se clavan agujas al muñeco en algún lugar del cuerpo o se le aplica algún tipo de martirio, y así la persona vinculada sufrirá algún mal o una maldición. Existe una amplia literatura y filmografía al respecto, que frecuentemente tiende a deformar y demonizar este conjunto de prácticas religiosas.
La referencia, por si les interesa, se encuentra bajo el término Vudú
Pero es imposible sustraerse a la influencia del cine. Por eso me vino a la mente las películas de los reducidores de cabezas del Africa y me pregunté si esto tendría algún significado religioso. Y esto me informó Wikipedia:
La práctica de la preparación de cabezas reducidas originalmente tenía un significado religioso, la reducción de la cabeza de un enemigo se creía que servía para aprovechar su espíritu y obligarlo a servir a su poseedor. Se decía que servía para evitar que el alma de su enemigo vengara su muerte.
Los Shuar creían en la existencia de tres espíritus fundamentales:
- Wakani – innato espíritu de los seres humanos fundamental para sobrevivir a su muerte.
- Arutam – literalmente «visión» o «poder «, protege a los humanos de una muerte violenta.
- Muisak – espíritu vengativo, cuando una persona era portadora de este espíritu solía morir asesinado cruelmente.
Para bloquear al espíritu último del uso de sus poderes, decidieron cortar las cabezas de sus enemigos y reducirlas. El proceso también sirvió como una forma de advertencia a sus enemigos. Incluso con estos usos, el dueño del trofeo no debía mantenerlo por mucho tiempo. Muchas cabezas se utilizaron posteriormente en las ceremonias religiosas y las fiestas que celebraban las victorias de la tribu.
Ver el artículo Tzantza o Cabeza reducida
Mis lecturas de Stevenson me llevaron a comprobar otra curiosidad: la de los caníbales. Nadie duda de su existencia, incluso en los tiempos modernos. Los mayores recordarán los festines del Emperador Bokasa, que tantas pesadas digestiones le produjeron. Lo mismo se dice del bueno de Idi Amín Dada, pero no debe ser, porque Inglaterra lo protegió cuando cayó su poder en Uganda. Estamos hablando de la década de los años 1980.
Bueno, además del buen apetito, ¿qué movía a los caníbales a comerse al prójimo? Veamos como lo relata Wikipedia:
“Parece probada la existencia del canibalismo ritual como ofrenda a los dioses o como manera de obtener la fuerza y el valor del guerrero enemigo. El principio básico que sustentaba la antropofagia guaraní era que la persona acumula energía a lo largo de su existencia, y que esa energía puede ser utilizada por otra persona para expandir la conciencia.
El objetivo vital de los guaraníes era trascender los límites de la existencia cotidiana accediendo a lo que llamaban «la tierra sin mal»; un estado vital en donde una persona escapaba al daño, e incluso a la muerte (como supresión del nivel físico de la existencia). En este contexto, consumir la personalidad de una persona primero y su cuerpo físico después daba al practicante un incremento de energía imposible de conseguir por otros medios. De allí que los guaraníes no comieran a cualquiera, sino solo a los mejores. El canibalismo era parte del camino de la perfección o aguyé”.
Este delicioso texto puede leerse in extenso bajo el rótulo Canibalismo, en la nada tradicionalista Wikipedia.
Ahora que lo pienso, tal vez el Sr. Barrios usó el término “perseguir” en su otra acepción.
¡Pues claro! ¡No haberlo advertido antes! Me habría evitado toda esta cháchara.

