Sobre manzanas podridas
Existen dos forman en
que una manzana podrida puede dar un poco de luz a la oscuridad de la Iglesia
hoy eclipsada. Primeramente, no esperamos a que todas las partes de la manzana
estén podridas para considerarla podrida en su totalidad, sin embargo aún quedan
partes de esta que aún no están podridas. Por lo tanto, en respuesta a la
pregunta de si la manzana está podrida, debemos de hacer una doble distinción: como un todo, en
estas partes, sí; en las otras partes, no. Y en segundo lugar, mientras la
manzana no es putrefacción y la putrefacción no es manzana, sin embargo lo
podrido no se puede separar de su manzana y no puede existir sin ella.
Apliquemos la primera parte de esta comparación – que es sentido común – a la
Misa del Novus Ordo y a la «Iglesia Conciliar», y la segunda parte a la «Iglesia
Conciliar» y al Papado.
En lo que respecta a la
Nueva Misa, está podrida en su
totalidad por su antropocentrismo Conciliar, pero mientras algunas partes son claramente no
Católicas (por ejemplo el Ofertorio), otras partes son Católicas (por
ejemplo el Kyrie Eleison). Debido a que está podrida como un todo y lentamente convierte a
los Católicos en Protestantes, no es apta para que asistamos, pero esa parte que es la Consagración puede ser
Católica y válida. Por lo tanto uno no puede decir ni que la Misa del Novus Ordo
es válida por lo que uno puede asistir, ni que no se puede asistir por que es
inválida. Lo cierto es que puede ser válida en su parte esencial, pero no es una razón
suficiente para exponer nuestra fe al peligro de asistir a esta en su todo.
De manera similar, la
Iglesía de hoy en día está podrida como
un todo en el grado que el Conciliarismo se esparce a lo largo de esta,
pero eso no significa que cada una de las partes de la Iglesia está podrida por
el Conciliarismo. Por lo que es tan malo condenar cualquier parte que aún es
Católica por su todo Conciliar, como también es malo disculpar el todo Conciliar
por aquellas partes que aún son Católicas. Para poner en sintonía nuestra mente
con la realidad, uno debe de distinguir entre ambos, y entre las partes diferentes
y entre el todo y sus
partes. Y si aplicamos también a
la Iglesia de hoy en día la segunda parte de la comparación con una manzana
podrida, podemos decir que es genuinamente provechoso hablar de dos iglesias, la
«iglesia Conciliar» y la Iglesia Católica, porque el Conciliarismo se encuentra
en la vida real a través de casi
toda la Iglesia, aunque en su estado
puro el Conciliarismo y el Catolicismo se excluyen entre sí como la
manzana y lo podrido.
Pero en la vida real no se pueden separar más que lo
podrido de su manzana o cualquier parásito de su portador. En la vida real solo
existe una Iglesia, la Iglesia Católica, sufriendo hoy en día en casi toda su
extensión la podredumbre del Conciliarismo. Por lo tanto en lo
referente a un Papa Conciliar, una manera de hablar realmente útil es el decir
que él es una cabeza de dos iglesias, porque a través de sus palabras y
acciones, algunas veces Católicas, algunas veces Conciliares, él se coloca todo
el tiempo a la cabeza tanto de la Iglesia Católica como de la podredumbre
Conciliar. Pero no por esto estamos diciendo que él es la cabeza de dos iglesias
separadas en la realidad. Estamos diciendo que él es cabeza tanto del
Catolicismo y del Conciliarismo en la única verdadera Iglesia Católica, en la
actualidad desfigurada casi en todas suspartes por la podredumbre
Conciliar.
Y ¿por qué en el nombre
de Dios están los líderes de nuestra Iglesia tan enamorados de la podredumbre
Conciliar? Debido al vehemente deseo moderno de la libertad. Esa es otra
historia. Pero mientras tanto ¡debemos de orar con todas nuestras fuerzas por
Benedicto XVI para que vea la diferencia entre la manzana y su
podredumbre!
Kyrie eleison.
Fuente: Comentario Eleison 200
Nota del Moderador: Me parece que Mons. Williamson, quien tantas veces se inclina tal vez por temperamento a la provocación, ha dado en la tecla con una serie de artículos muy esclarecedores, de los cuales este me parece el mejor. Hago estas reservas no porque no sienta el mayor afecto hacia él, a quien conocí siendo sacerdote en su primer viaje a la Argentina. Ni porque desconozca su celo por las almas, sino porque a veces se embarca en una temática ajena a lo pastoral y sumamente discutible, lo que desluce estos sus momentos más brillantes.
Puedo decir que este artículo expresa exactamente lo que pienso sobre el tema.

