Cambio de bandera
LA NACIÓN
, Domingo 15 de Mayo de 2011
Señor Director:
«José Pablo Feinmann propone la adopción
de una nueva bandera en reemplazo de la enseña patria. Y acusa a ésta de haber
presidido la persecución de inmigrantes, la masacre de la Patagonia, el
abatimiento de los obreros patagónicos, la asunción de Uriburu y la represión
del Cordobazo. Para llegar recientemente -remacha- al desborde, al horror, al
azul y blanco teñido de sangre. Es la bandera del terror… la que «nunca fue
atada al carro de ningún vencedor de la tierra».
«Pero agrega con sarcasmo: «Tampoco se
había enfrentado con muchos: salvo sí, con españoles y paraguayos famélicos…».
Hasta que «el día que enfrentó a sus viejos patrones, a sus socios en la
masacre patagónica, se la llevaron; ellos, los ingleses, atada a su carro de
vencedores». Frente a lo cual don Feinmann propone la adopción de otra bandera.
«Que sea azul y que sea blanca, como la anterior -de acuerdo-, pero le sacamos
ese sol de la guerra y ahí, en ese lugar, reemplazándolo, ponemos el pañuelo
blanco de las Madres y las Abuelas de la Plaza de Mayo». Obviamente para librar la lucha
de la identidad «nacional» contra el enemigo conveniente a la dialéctica
marxista: ahora el «capitalismo hegemónico, rapaz y asesino», y su secuela de
globalizaciones (desde 1492). Identificando así al enemigo, para cubrir la
auténtica aversión a las raíces genuinas de la patria.
«Los términos del hegemónico filósofo del
canal Encuentro son demasiado elocuentes, por lo que eximen de obvios
comentarios. Pero sí dan ocasión a preguntar qué dirá su propietario, el
Ministerio de Educación de la República Argentina.»
Comentario Druídico:
Lo de Feinmann, una manifestación elocuente de lo que en otros tiempos se llamaba «izquierda apátrida». Pero recordemos que el Sol sobre los colores de la Inmaculada, es Cristo, como lo demuestra la tradición litúrgica e iconográfica. No es la guerra lo que se pretende eliminar de nuestra bandera, sino a Cristo.

