Panorama Católico

Mujica promulgó la ley de aborto en Uruguay

Uruguay, el país laico moldeado por la Masonería, nos ha dado dos lecciones: la de un médico de izquierdas que vetó el aborto por lealtad a su juramento de defender la vida y no segarla, y el de un clero que le recordó públicamente a los legisladores, y al propio presidente, que están excomulgados.

«Durante la reunión del Consejo de Ministros, el presidente José Mujica promulgó la despenalización del aborto, la ley sancionada el 17 de octubre, y por la cual en Uruguay será legal que una mujer interrumpa su embarazo hasta la semana 12ª de la gestación y bajo supervisión del Estado. Con su firma, Mujica convirtió a Uruguay en el primer país suda-mericano en despenalizar la interrupción del embarazo. El presidente uruguayo ya había señalado en numerosas ocasiones que no iba a vetar la norma, tal y como hizo su antecesor Tabaré Vázquez con una iniciativa similar en 2008.», informa Página/12.

Es decir, el bonachón Mujica no ha tenido las convicciones humanitarias de su predecesor, Tabaré Vázquez, al cual, como se recordará se le «pasó la factura» de su atrevimiento humillándolo cuando confesó en una conferencia que había considerado una hipótesis militar con la Argentina en el conflicto por el caso Botnia, al punto de tener que renunciar a cualquier otra intervención en la vida política de su país.

Con todo, y ante lo inevitable de estos designios de los poderes mundiales que presionan sobre los gobiernos de todos los modos posibles, recordemos que la Iglesia uruguaya tuvo el gesto de recordar que los promotores del aborto caían bajo la pena de la excomunión.  «Excomunión automática es para quien colabora en la ejecución de un aborto de manera directa, y directa es que se haga ese acto en concreto. (…) Si un católico vota [una ley] con una manifiesta intención, se aparta él mismo de la comunión de la Iglesia», dijo el presidente de la Conferencia Episcopal Uruguaya. Algo inusual y que sin duda no veremos en la Argentina cuando el momento llegue, que de hecho, aunque bajo otra forma, ya ha llegado.

Uruguay, el país laico moldeado por la Masonería, nos ha dado dos lecciones: la de un médico de izquierdas que vetó el aborto por lealtad a su juramento de defender la vida y no segarla, y el de un clero que le recordó públicamente a los legisladores, y al propio presidente, que están excomulgados.

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