Balances, en el otoño del pontificado (IV) Reinterpretar el CVII
La revisión histórica de las fuentes y documentos aquí anunciada podría bien contribuir a una revisión de la doctrina del Concilio mismo. Y de hecho uno nunca sabe cómo usará Dios las iniciativas humana, en bien de la Iglesia. De las cuales, a pesar de lo magro de los resultados -principalmente la aparición del slógan «hermenéutica de la continuidad», de sinuoso contenido doctrinal- el pontificado de Benedicto tuvo como fruto más auspicioso el que se abrieran espacios de debate oficiales y para-oficiales críticos sobre el Concilio Vaticano II.
CONCILIO VATICANO II: RECOMENZAR DE LOS ARCHIVOS
Ciudad del Vaticano, 2 octubre 2012 (VIS).- Esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha tenido lugar la presentación del Convenio Internacional de Estudios sobre el Concilio Ecuménico Vaticano II a la luz de los archivos de los Padres Conciliares en el 50° aniversario de su apertura (1962-2012), organizado por el Pontificio Comité de Ciencias Históricas en colaboración con el Centro de Estudios e Investigaciones «Concilio Vaticano II» de la Pontificia Universidad Lateranense. El convenio se celebrará del 3 al 5 de octubre.
Intervinieron en la presentación el padre Bernard Ardura, O. Praem., Presidente del Pontificio Comité de Ciencias Históricas y el profesor Philippe Chenaux, Director del Centro de Estudios e Investigaciones «Concilio Vaticano II» de la Pontificia Universidad Lateranense y miembro del Pontificio Comité de Ciencias Históricas.
El Presidente del Pontificio Comité de Ciencias Históricas señaló que en vista del aniversario del Concilio Vaticano II, se ha realizado un proyecto de investigación en todos los continentes sobre los archivos personales de los Padres del Concilio con el fin de promover una investigación original y científicamente válida que favorezca el estudio y la comprensión profunda de un acontecimiento que “ha marcado profundamente la vida de la Iglesia en el último medio siglo”.
“Siguiendo la línea indicada por el beato Juan XXIII en su discurso de apertura del Concilio -dijo el padre Ardura- , es necesario llevar a cabo un meticuloso estudio histórico de todo el material de archivo a nuestra disposición, para no convertirnos, como decía el Papa, en ‘personas que no tienen nada que aprender de la historia que es maestra de la vida’. La consulta y la publicación de algunos diarios y memorias y la correspondencia de personajes relevantes que participaron en el Concilio Vaticano II ya han contribuido al desarrollo de la hermenéutica del Concilio”. Una ‘hermenéutica de la reforma en la continuidad’, indicada por Benedicto XVI como el camino de la interpretación eclesial auténtica”.
“En esta perspectiva -prosiguió- hemos iniciado una investigación sobre los archivos privados de los Padres Conciliares, con el fin de identificar e inventariar los documentos elaborados por ellos: diarios, notas en las distintas comisiones, etc.. (…); todo lo que puede ayudar a entender cómo los padres conciliares vivieron el gran acontecimiento del concilio, como lo entendieron y cómo reaccionaron ante las diversas opiniones planteadas”.
El Convenio actual es el primero de dos eventos cuyo protagonista es el Concilio Vaticano II y representa el primer paso para dar a conocer “el estado de la investigación y señalar, entre otras cosas, las dificultades en la investigación de los archivos”, ya que de los Padres Conciliares, 2090 procedían de Europa y del continente americano mientras sólo 408 venían de Asia, 351 de África y 74 de Oceanía. Por otra parte un gran número de este episcopado procedente de los “territorios de misión” pertenecía a institutos misioneros , por lo cual muchos de sus documentos están en conventos y, además, el “culto de los archivos” habitual en Europa y América, no está igualmente difundido en Asia o África, si bien el archivo de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos ofrece la posibilidad de colmar, en parte, estas lagunas.
Por lo tanto, “la intención del Pontificio Comité es la de promover, a la luz del Magisterio del Santo Padre y siguiendo una estricta metodología histórico-crítica, ajena a cualquier inspiración ideológica, una relectura historiográfica, ponderada y científicamente fundada, de lo que fue, indudablemente, el ‘gran evento’ del Concilio Vaticano II”.
El Convenio se abrirá con un documental de la Filmoteca Vaticana y una conferencia a dos voces. El cardenal Angelo Scola, arzobispo de Milán, hablará del período de tiempo transcurrido entre el anuncio del Concilio y su apertura ya que “el período de preparación del evento ofrece muchas claves para entender el conjunto del concilio”. Por su parte el profesor Philippe Levillain hablará de la historiografía en relación con el Concilio. Para recordar la dimensión ecuménica “fuertemente subrayada” por el beato Juan XXIII, intervendrán también un representante del Patriarcado de Moscú y un representante del protestantismo que administra los archivos personales del gran teólogo reformado, Oscar Cullmann.
Fruto de la investigación de estos años y de los trabajos del Convenio, será un primer Directorio de Archivos de los Padres Conciliares que, una vez elaborado, pasará a una base de datos disponible gratuitamente on-line en la página web del Comité Pontificio.
El profesor Chenaux explicó que “la tentativa de historizar el Concilio no implicaba solamente un trabajo de investigación en el ámbito de las fuentes (…) sino de interpretación, la llamada hermenéutica conciliar. En otras palabras, los historiadores que han ideado este proyecto de historia del Vaticano II han ‘pensado’ el Concilio y de ello han surgido dos criterios de interpretación: el concilio como ‘evento’ y el concilio como ‘ruptura’.
“La apuesta fundamental de los historiadores del concilio es, por tanto: ¿Cómo reconciliar estas dos lecturas contrapuestas del evento conciliar y de sus decisiones?. No se trata de escribir una ‘contra-historia’ del concilio Vaticano II, sino de retomar la investigación histórica sobre la base de una documentación lo más amplia posible y sin condicionamientos ideológicos, evitando de instrumentalizar su historia para fines extraños a la misma, para llegar a una comprensión más equilibrada y compartida del evento y de sus decisiones. ‘Recomenzar de los archivos’, es la apuesta que está en la base del gran proyecto de investigación sobre los archivos de los padres conciliares”.
Fuente: Vatican VIS del 2 de octubre.
Consideremos que Benedicto ha sugerido de varias maneras que se debe establecer el verdadero sentido del CVII. Cada vez que ha dicho algo en la línea de aproximar esta interpretación al Magisterio tradicional, sin embargo, ha querido o debido ceder a algún acto de caracter público y de amplia difusión en la prensa, que parece confirmar la vigencia de los lineamientos que dice querer corregir.
En su momento, los más optimistas han pretendido que había dos líneas de acción: una real, profunda y trascendente en favor de re-tradicionalizar el CVII. Y otra, de carácter político, para frenar la presiones de los más liberales. Así, hemos oído interpretaciones sobre Asís III, y otros encuentros en los que al menos podríamos esperar la ausencia del Pontífice como señal alentadora de reserva crítica, pero no ocurrió.
Esta revisión histórica de las fuentes y documentos aquí anunciada podría bien estar en la línea de lo primero. Y de hecho uno nunca sabe cómo usará Dios las iniciativas humanas en bien de la Iglesia. De las cuales, a pesar de lo magro de los resultados -principalmente la aparición del slógan «hermenéutica de la continuidad», de sinuoso contenido doctrinal- el pontificado de Benedicto tuvo como fruto más auspicioso el que se abrieran espacios de debate oficiales y para-oficiales críticos sobre el Concilio Vaticano II.
Esta es una novedad bienvenida, cuyos resultados posiblemente podremos apreciar en el futuro con más claridad. Y esto más allá de las convicciones y sentimientos claramente favorables al Concilio como novedad que expresa el Papa toda vez que puede. Tal vez como hombre «de orden» hubiese querido un posconcilio más disciplinado y a ello apunte con sus iniciativas, pero en las práctica abrió la puerta a revisiones más profundas, entre las que se destacan las conversaciones doctrinales con la FSSPX.
El resultado de estos debates no puede medirse ahora, pero será sin duda trascendente para el futuro.

