Mercedes Sosa, una joyita… deja las cosas en claro, Dios la perdone
Entonces nos fuimos al restorán y nos pedimos un Punt e’Mes, un whisky, un buen vino francés, buena carne, un champaña… La borrachera que nos agarramos, mirá, la curda… Yo me acuerdo que estaba en el suelo de mi habitación y cantaba: rara, como encendida… Al otro día, cuando tuve que bajar al lobby del hotel, me miré en el espejo y me dí cuenta de que tenía el sombrero verde y las botas y no me había puesto el vestido…
Entonces nos fuimos al restorán y nos pedimos un Punt e’Mes, un whisky, un buen vino francés, buena carne, un champaña… La borrachera que nos agarramos, mirá, la curda… Yo me acuerdo que estaba en el suelo de mi habitación y cantaba: rara, como encendida… Al otro día, cuando tuve que bajar al lobby del hotel, me miré en el espejo y me dí cuenta de que tenía el sombrero verde y las botas y no me había puesto el vestido…
La pregunta era de ésas que nadie querría hacer:
–¿Es cierto que me van a matar?
Preguntó la señora, aquella tarde de 1975, tras recibir la amenaza de la Triple A, a un militar que alguien le había presentado.
–No, ¿quién la va a querer matar a usted, señora?
Le contestó el oficial, pero las amenazas siguieron llegando. Entonces Mercedes Sosa empezó a cantar custodiada por militantes de variadas izquierdas, y a viajar con “un compañero del partido, pero él lo único que tenía era una 22. ¿Qué podías hacer contra ellos con una 22?”, dice, ahora, la señora, y se pasa una mano por la cara, como quien espanta. Había muchos, parecía, que querían matarla. O, al menos, eso decían.
–¿Y mientras cantabas qué pensabas, qué te imaginabas?
–Nada, ahí no te podés imaginar nada, porque si te imaginás, con el miedo, no te sale la voz. Y lo mío es cantar, yo nunca quise callarme, por nada, por nada.
Yo no se lo había preguntado. Ella sola empezó a hablarme de esos años: me estaba mostrando premios, diplomas, discos de oro, martínfierros, konex y otras estatuas que pululan en un departamento muy coqueto que usa para recibir periodistas y alojar a amigos extranjeros, cuando la mirada se le enturbió frente a un retrato que le hizo, en aquellos días, el maestro Carlos Alonso. En el retrato, Mercedes Sosa tiene los ojos del conejo frente a la escopeta:
–Mirá cómo estoy en ese cuadro. Qué angustia que tenía, qué tremendo. Era cuando acababan de condenarme a muerte…
Me dijo, y empezó a contarme su historia política.
* * *
–Yo me afilié al partido Comunista en el año 64, 65, y estuve hasta el 86, 87, que me desafilié porque siempre andaban cambiando la gente, sacándolos, decían que estaban locos… Entonces yo dije antes que digan que estoy loca yo me voy. Pero no fue por la caída del Muro de Berlín, o el comunismo en Rusia. Yo no sé si en Rusia yo hubiera sido comunista. Acá para nosotros era una ensoñación ser comunista, y en Rusia yo no sé… Alguna gente me odiaba porque yo era comunista. Me acuerdo una vez en París que Paco Ibáñez llegó con una mujer medio borracha que me empezó a atacar por comunista, como si nosotros mandáramos a matar a la gente, algo así. Estaba borracha pero era una pelotuda: mirá si yo voy a mandar matar a alguien… Yo, que no mato ni a un pollo.
Mercedes Sosa empezó a cantar en una época en que era difícil ser artista o intelectual y no ser de izquierda. Y entre los folkloristas había un núcleo comunista importante: Isella, Tejada Gómez, Guaraní.
–Yo nunca fui de estar en reuniones del partido, yo soy una cantante nada más: mi misión era cantar. Yo siempre fui a lo libre, era muy difícil ponerme el Lenín por delante: siempre he dicho lo que pensaba sin consultar a nadie, y vos sabés que los partidos se llevan mal con esa gente. Ser comunista a veces se hacía muy difícil, te marginaban mucho. A veces te marginaba tu misma gente, la gente de izquierda. Los montoneros decían que yo no era revolucionaria. Y no. Revolucionaria de matar a la gente, no. Yo creo que las revoluciones son de mucha gente, no de unos pocos que tienen las armas. Hacer la revolución, hacer la guerra es fácil; programar la paz es lo difícil. Pagar la paz es difícil. Porque la paz se paga con muchas vidas, con muchos muertos amados, como acá…
Después del golpe las amenazas siguieron, pero Mercedes Sosa se resistía a dejar el país. No le habían prohibido que se quedara, pero no la dejaban trabajar:
–Los militares no querían que yo cantara, querían que yo me vaya, yo era una molestia para ellos. Y entonces decían que yo era trotskista, y yo no era, no tenía conocimiento del trotskismo… Yo me acuerdo que cantaba una canción de Tejada Gómez que decía “de este país no se va nadie/ no se va nadie”. Yo luchaba por no irme, yo sabía que la iba a pasar muy mal… Y aguanté como tres años, pero en 1979 no me quedó más remedio.
* * *
Entonces vinieron los años del exilio, de aprender a ser otra, de arreglárselas sola en lugares que no conocía:
–Fue muy difícil, muy difícil. Mi compañero se acababa de morir, yo no sabía ni hacer un cheque, no sabía…
En esos años vivió en París, cantó, viajó, añoró:
–Las cartas, Martín, las cartas. Yo me acuerdo que le escribía a gente que casi no la conocía, sólo para tener cartas, para que me escribieran cartas.
Mercedes extrañó, y se extrañó con ciertas defecciones. Como cuando pasó unos días por Buenos Aires y nadie la saludaba por la calle, ya no la reconocían, la ignoraban. O cuando se dio cuenta de que Rusia, la patria del comunismo, no la invitaba a cantar:
–Ha debido ser por las relaciones carnales que tenían los soviéticos con los militares argentinos, me imagino. Yo estaba desesperada. Cuando quise volver, en el 82, estaba en París y fui a consultar a una bruja que tenía el péndulo ése para ver el futuro. Y la bruja me dijo que no tenía que volver, que me quedara. ¡Pero qué le iba a hacer caso a la bruja ésa, si yo lo único que quería era volverme para acá! Estaba desesperada…
–¿Y ahora seguís creyendo en algún tipo de revolución?
–¿Cómo no voy a seguir creyendo que hay que cambiar las cosas? ¿Cómo no vas a creerlo, si ves una mierda de villa miseria, esos niños que han nacido signados por la pobreza, por las desigualdades, por no tener escuelas, hospitales? ¿Cómo no vas a creer? Las cosas deben cambiar, se necesitan los cambios. Y alguien tiene que decirlo. Acá cada 30 minutos muere una mujer antes, durante o después del parto o del aborto. Entonces no puede ser que ésto no se cambie. Hay 94 millones de niños cagados de hambre en este continente latinoamericano. Los de la Unicef me dan un pasaporte diplomático para que haga campaña a favor de los niños. Pero si piensan que yo no voy a hablar, mejor que no me lo den. Yo les dije: espero que no se arrepientan, porque yo no me voy a callar. Yo toda la vida he puesto el dedito en la llaga de los dolores de la gente. Y ahora uno de los problemas más terribles es la hipocresía que hay sobre el aborto.
* * *
Mercedes Sosa siempre habla muy intenso, con la mirada perdida en algún punto más allá, distante, y esa voz de la tierra. Pero ahora que se acuerda del aborto se exalta, se encocora:
–Yo sé que el aborto es tremendo. Yo he hecho abortos. Después que tuve a mi hijo, el Fabián, tuve que hacer un aborto porque tenía una enfermedad que cuando me quedé embarazada me mareaba, veía triple, no podía pararme: me sentía muy mal. Y me tuve que hacer un aborto, y el dolor ahí abajo es tremendo, es como si hubieras parido pero encima te vas sin el hijo. Yo no me acuerdo que me haya dolido tanto cuando tuve a mi hijo. Entonces tenés que hacer un aborto, te sentís una puta, y encima te tratan como a una bestia. Esos dolores me han golpeado, toda la vida. Ver el sufrimiento de una madre tan jovencita… ¿Cómo va a poder criar el hijo sin el compañero, si ya con el compañero es tan difícil…? La vida de la mujer realmente es tremenda.
Dice Mercedes Sosa, y llora. Despacio, sin alardes: un par de lágrimas que se le escurren bajo los lentes coloreados. Pero no se calla:
–Por eso yo les dije a los de la Unicef: yo voy a hablar por los niños, pero también voy a decir que estoy a favor del aborto. El aborto cuidado por médicos y por anestesistas, no con una tipa que te maltrata y te mete fierros ahí adentro y te arranca todo de cuajo…
Dice, y se agarra con las manos el vientre, como quien se protege. Es difícil decirle nada, y es difícil callarse.
–Y encima a estos Estados les encanta llevar la voz del Papa, que dice que el aborto está mal. El aborto está mal porque es doloroso, es tremendo. Entonces el Estado lo que debe hacer es cuidar la salud de las chicas jóvenes, darles las píldoras; eso tiene que ser obligatorio en los hospitales. Y hay que explicarle a las madres que se dejen de joder pensando que tienen una hija virgen toda la vida. La sociedad es pacata, hipócrita de mierda… No saber que su hija a los 15 años puede enamorarse y hacer el amor y quedar embarazada es creer que su hija es una santa. Y no hay santas: hay hijas que han nacido del útero de una madre. Es difícil decirle esto a las mamás, y encima a mí me ven cómo santa Mercedes, no se por qué; yo no soy ninguna santa, y les quiero decir que les enseñen a sus hijas a cuidarse, a tomar la pastilla. La gente que tiene dinero se hace abortos que no duelen tanto, aunque igual duelen terriblemente. Pero imagínate esas chiquitas pobres, solas, que caen en las manos de cualquiera… Por eso el Estado tiene que intervenir, y por eso, por supuesto que yo siempre voy a estar en contra de esas injusticias contra las mujeres, contra todos nosotros.
* * *
Mercedes Sosa tiene un vestido de algodón liviano, un collarcito de perlas, un anillo de brillantes y los anteojos de marco dorado: todo sencillo y las uñas de los pies pintadas de rojo juguetón. Está sentada en una silla de respaldo duro, muy derecha, para evitar los dolores de la espalda. Por momentos le cuesta moverse, levantarse, inclinarse, pero cuando habla irradia una especie de fuerza extraña, indescifrable:
–Claro que hay que hacer cambios, pero yo creo que los cambios en esta América nuestra, con tantas democracias falsas como hay…
–¿Por qué falsas?
–Falsas porque acá los amigos de los gobernantes se han hecho ricos, y la democracia es para que se reparta, para que todos vivan mejor, no para que unos se hagan ricos y los otros se mueran de pobreza. La democracia es para que haya hospitales, buenos maestros, no para hacer países como éstos. Son tremendos: a lo mejor, en otros países, a los 12 años las niñas hacen la calle por la heroína, y en los nuestros hacen la calle por la comida… ¿Y cómo se puede cambiar esta situación, este sistema tan mal hecho, con tanta pobreza? Eso tiene que saberlo la gente como ustedes, los estudiosos, la gente culta… Yo lo único que puedo hacer es cantar: no tengo otro camino.
Dice, y después se pone reflexiva:
–Es difícil hacer estos cambios, pero yo no creo que sea imposible. Lo que pasa es que hubo tantas mentiras desde el poder, tantas falsedades, tanta gente que metió la mano en la lata, que vivían en tres ambientes y se compraron un petit-hotel con pileta de natación… Mucha gente de ésa se ha acostumbrado a robar, y ahora hay que desacostumbrarlos: yo creo que el trabajo de la Alianza va a ser muy difícil.
Mercedes Sosa me cuenta que estuvo en Tucumán y que ahí sí la pobreza se ve en las calles, y que aunque hayan ganado una elección eso no significa que vaya a cambiar nada de un día para el otro. Yo le pregunto cómo le fue: había pasado mucho tiempo sin volver a su provincia como protesta por la elección de Bussi.
–Yo tenía mis dudas, porque aquella vez que hablé de la bronca que tenía con los tucumanos por haber votado a ese hijo de puta, estuve muy fuerte. Pero la gente me volvió a recibir con mucho amor…
–¿Y cómo entendés que la gente vote a tipos como Bussi, o ahora a Ruckauf, si…?
–Mirá, Ruckauf es un bandido. El otro día estuve en un show de Telecom en Pinamar. Y antes de que yo saliera a cantar él se fue, y ni siquiera me quiso saludar. Y apenas subió Ruckauf yo tenía que cantar la Misa Criolla frente a la catedral de La Plata y la sacaron también. En general, yo no puedo entender que lo hayan votado a Ruckauf. Yo creo que se ha votado mal. Y que encima lo ponga a Rico. A mí me da la sensación de que este es un país de locos, directamente. O sacarla a la señora Meijide, negarla. ¿Por qué, porque es mujer? ¿Todavía no hemos aprendido que la inteligencia no es sólo masculina? Ella jamás lo habría puesto a Rico en la policía.
* * *
–¿Y a veces se te ocurre pensar que esos que votaron a Ruckauf, que aceptan a Rico, quizás te escuchan con gusto…?
–¡Y a mí qué me importa! A mí me escuchan porque canto bien. Es lo mismo que pasa en Europa: qué saben lo que yo canto. Pero en la provincia de Buenos Aires tampoco me escuchan. Yo casi no trabajo ahí.
Dice Mercedes Sosa y hablamos de su trabajo, de sus posibilidades de elegir dónde canta, para quién:
–Ahora acabo de rechazar una oferta de Israel para ir a cantar la Misa Criolla. No me querían pagar lo que yo pedía, y no fui. Yo elijo para quién canto gratis. Yo gratis voy a cantar para la Fundación Huésped, para el padre Farinello, en quien creo, para la hermana Pelloni, que tiene esos ojos de una bondad, de un brillo… Se ve que son personas que están bien con ellos mismos. Estoy harta de cantar para gente que no sirve.
–¿Cómo quién?
Le pregunto, y Mercedes Sosa empieza a contarme un concierto en Lausanne para suizos ricos vestidos de gala, y que cuando empezó a cantar “líbranos de aquel que nos domina/ en la miseria” los miró y pensó en eso que decía John Lennon, que los de adelante podían aplaudir con sus joyas, me cuenta, y siguió cantando “venga a nos tu reino de justicia/ y de igualdad”, me cuenta, y canta: su voz sale de la nada y se eleva de pronto y es muy impresionante, su voz cantando hace que cualquier otra manera de la voz parezca torpe, pobre.
–Y entonces me vine para atrás y lo miré a Colacho, que tocaba conmigo y le dije: hijos de puta, yo no quiero cantar para éstos…
Me cuenta Mercedes Sosa y que después se fueron al hotel y ella dijo: ahora nos vamos a cobrar.
–Entonces nos fuimos al restorán y nos pedimos un Punt e’Mes, un whisky, un buen vino francés, buena carne, un champaña… La borrachera que nos agarramos, mirá, la curda… Yo me acuerdo que estaba en el suelo de mi habitación y cantaba: rara, como encendida… Al otro día, cuando tuve que bajar al lobby del hotel, me miré en el espejo y me dí cuenta de que tenía el sombrero verde y las botas y no me había puesto el vestido…
* * *
–No, el 31 a la noche Charly me invitó al Divino, pero ahí yo no voy… ¿Qué voy a hacer ahí, yo?
Mercedes Sosa tiene una memoria increíble. A veces se va de un tema, pero siempre vuelve: sabe de qué está hablando todo el tiempo, y puede dedicarle un rato a los detalles más pequeños de un choque de hace 20 años: es una narradora nata. Si esto sigue así voy a empezar a cantar, para vengarme. Pero, mientras, me cuenta que el día de Año Nuevo se fue a Rodizio y bailó un par de cumbias y la pasó muy bien, hasta que la empezaron a joder con los autógrafos, dice, y le pregunto si cuando era chica se le ocurría que su vida podía llegar a ser lo que es.
–No, no, yo nunca… Yo siempre canté, pero nunca pensé que iba a ser artista. Yo pensé que iba a ser ama de casa, que cuando me case no iba a cantar más. Para mejor mi papá en todas las fiestas familiares me quería hacer cantar, y yo lo odiaba a mi papá por eso, pobre. Sí, mi hija canta, canta muy bien. ¡Cantá, Marta! Ay no, papá, por favor, no.
–¿Por qué no querías cantar?
–Porque yo cantaba y se me iban todos los novios que tenía… Los chicos no quieren estar con una persona que es distinta. Yo de jovencita era delgadita y todo, pero cantaba y no querían saber más nada. Así que yo le decía mamá, por favor, digalé que no me haga cantar en los casamientos…
Es curioso: su mejor arma empezó por ser un handicap, una desventaja. A veces es así. Ahora, con 64 años, llena de distinciones y respeto, le pregunto cómo usa el poder que ha conseguido.
–¿Qué poder tengo yo? Yo no tengo ningún poder. Mi único poder es poder llenar una cancha, poder trabajar con mis compañeros, que vivamos de esto, que no hayamos recibido medallas de gente que no nos gusta.
Dice, y me cuenta que el año pasado, cuando su madre estuvo internada, Ramón Hernández la llamó para preguntarle cómo estaba todo y le pidió que esperara un rato porque el presidente quería hablar con ella.
–¿Cuánto?
–Veinte minutos.
–No, no puedo, porque me voy a la carpa de los docentes.
Dice Mercedes que le dijo, y que entonces Menem la llamó enseguida y ella le agradeció su atención y le dijo que se iba a la carpa blanca, me cuenta ahora y se ríe, y yo le digo que eso es poder, una manera del poder. Pero ya estamos hablando de enfermedades, y Mercedes Sosa recuerda la suya: fue hace tres años, y se pasó muchos días en la cama, muy débil, sin saber qué tenía. Sólo sabía que quería dormir, que cada vez que se despertaba se sentía mal, mareada, dolorida, y no quería despertarse: que había llegado al fondo.
–Un día le dije a María mire, no me traiga más nada. Y ella me preguntó por qué. No, porque ahora ya quiero morirme, no quiero que me dé nada, no voy a comer más.
Dice, con la voz muy baja, y le pregunto cómo salió. Entonces me habla de un par de remedios, de una boliviana que le cantó, desde Oruro, unas mamitas que ella escuchó en la voz de un pájaro muy extraordinario que llegó a su ventana, y de una pareja de palomos que se instaló bajo su balcón, en una palmera, empollando sus huevos. Que la paloma la miraba con sus ojos rojos, que sabía que ella la cuidaba, que cuando tuvo sus palomitos se fue, porque la rama no alcanzaba para todos:
–Y me sentí muy triste cuando se fue, me dolió mucho. Pero ahí ví que había muchos pájaros, que antes yo no les hacía caso. Yo todo esto de las plantas, los pájaros lo descubrí cuando estuve por morirme: quizás yo antes no tenía esa sensibilidad que me dio la enfermedad. A mí el campo nunca me importó, yo era como Charly: no me banco las hormigas, por favor pasame el raid.
Dice, y se ríe: es un cambio de clima.
* * *
Pero yo quiero saber si en esos momentos de enfermedad pensaba en Dios, y Mercedes me dice que sí, que cómo no pensar.
–¡Madre mía, cómo no pensar en Dios en ese momento! Tanta soledad, tanta soledad… Lo que la gente no sabe es que el enfermo está solo, aunque esté acompañado. Es tan duro… y el momento en que me pude levantar y bañarme, sentir el agua sobre la cabeza, fue un momento tan único, tan hermoso, que ahí uno dice gracias Dios mío, gracias…
Dice Mercedes Sosa: de nuevo habla bajito, despacio, con palabras que pesan y le pesan. Y me cuenta de su necesidad de creer, de su madre tan católica, de cuando fue a llevarle flores a la virgen de Luján y a la del Valle, dice, y canta una canción al niño Jesús y todo se detiene, se suspende.
–Ahí me dí cuenta de que yo nunca me fui del todo de Dios. Yo nunca tuve actitudes despectivas con la Iglesia… Algunos curas no me gustaban, algunos obispos: hay gente muy desagradable en la Iglesia. Pero cómo no vas a amar al obispo de Neuquén, a monseñor de Nevares, que luchó tanto por los obreros de allá. No se puede ser tan rígido en algunas cosas. En lo único que se debe ser rígido es en el comportamiento con los demás: no robar, no engañar a la gente…
–¿Y vos dirías que sos católica, ahora?
–No sé si católica; creo en Dios. No me preocupa no ser católica practicante, porque si fuera yo no te hablaría del aborto. Yo creo que Dios debe saber cuánto está sufriendo una madre mientras le hacen un aborto. Mirá, no había pensado en eso. Vos me preguntás si soy católica ahora, y yo te digo: ¿habré sido católica alguna vez? ¿O por qué dejé de ser católica? ¿En qué momento me alejé de la grey cristiana? Quizás yo no fui, pero… he creído mucho más que ellos, porque he hecho más cosas que ellos contra las injusticias, contra las desigualdades. Realmente, yo he creído mucho más que ellos.
Dice, y me dice que se nos hizo tarde, que ya ha pasado mucho tiempo. Yo no lo había notado: ése es su arte.
Fuente: Crítica de la Argentina, entrevista de Martín Caparrós
Comentario Druídico: No es novedad y no nos vamos a sorprender de la mala vida, los rencores ni mucho menos de la riqueza acumulada por esta «comunista», de la cual no parece haberse querido desprender en favor de pobre alguno. Nos sorprende su franqueza: dice la verdad, o al menos parte de ella, y se muestra tal cual es y muestra a los otros tal cual son. Los «folkloristas» del Partico Comunista, las buenas relaciones entre la Junta Militar y la URSS, sus referentes religiosos: el P. Luis Farinello y la monja Pelloni.
Murió consumida por la cirrosis alcohólica, frustrada en sus ideas revolucionarias, si es que realmente creía en ellas, y engañada sobre el futuro de su alma por un mal sacerdote. Dios tenga piedad de ella.


Comentarios
MERCEDES SOSA
MUCHO ME GUSTARÍA A MI HACERME COMUNISTA POR HONORARIOS COMO ESOS !
El abogado mendicante.
BASURA
el que escribio este articulo es una BASURA!
Fue Martín Caparrós
Estoy de acuerdo con su calificación.
Al fin reventó
Me contó el de la funeraria Carlitos Sotano; que cuando le pidieron que la cremaran a la gorda tuvo que hacer muchos trámites en la Municipalidad para que ampliaran la boca de entrada al horno; -que con cajón, y sumado el peso- debieron apuntalar el lugar.
Que Dios la tenga en la gloria, y no la vaya a soltar.
¡Salud!
Falcionelli
«Sosios»: disimulados bolches atacan con la libertad religiosa
CONSEJO ARGENTINO PARA LA LIBERTAD RELIGIOSA
COMUNICADO
El CONSEJO ARGENTINO PARA LA LIBERTAD RELIGIOSA (CALIR) ha visto con preocupación las discusiones públicas en torno del proyecto de Ley de Comunicaciones Audiovisuales, impulsado por el Poder Ejecutivo Nacional.
El escaso tiempo de debate y el clima enrarecido en que se produjo, no ha permitido profundizar en todos los aspectos e implicancias de una ley compleja y extensa que toca múltiples cuestiones. Tampoco podemos ni pretendemos, ni nos corresponde a nosotros, hacerlo ahora. Sin embargo, deseamos llamar la atención sobre un punto específico que sí se vincula a la materia que es objeto de nuestra tarea.
El art.31 del Proyecto dice: «Asignación a Personas de existencia ideal de derecho público estatal, Universidades Nacionales, Pueblos Originarios e Iglesia Católica. El otorgamiento de autorizaciones para personas de existencia ideal de derecho público estatal, para Universidades Nacionales, Pueblos Originarios y para la Iglesia Católica se realiza a demanda y de manera directa, de acuerdo con la disponibilidad de espectro, cuando fuera pertinente.»
En él se da un tratamiento específico a la Iglesia Católica, junto con otras personas y entes colectivos, omitiendo cualquier mención a las restantes iglesias confesiones religiosas.
Creemos que debe ser un objetivo de la legislación, avanzar hacia una mayor igualdad, especialmente en materia religiosa. En este caso, la desigualdad indicada tiene una explicación jurídica, que es la lamentable demora del Poder Legislativo en legislar en materia de reconocimiento de la personalidad jurídica de iglesias y comunidades legislativas.
Esta omisión largamente mantenida, tiene como consecuencia que iglesias y comunidades religiosas carezcan al día de hoy del reconocimiento jurídico que les es debido en cuanto tales, y que les facilitaría ser titulares plenos de derechos y obligaciones.
El CALIR ha pedido expresamente que en el proyecto de Ley de Libertad Religiosa actualmente en consideración por parte de la Cámara de Diputados, se reconozca en forma clara a las iglesias y comunidades religiosas el derecho a ser titulares de licencias de radio y televisión.
Exhortamos al Poder Legislativo a dar pronto tratamiento a esta ley, posibilitando de ese modo corregir la norma proyectada a la que ahora nos referimos. Es necesario tener en cuenta que la libertad de expresión está estrechamente vinculada a la libertad religiosa, y debe ser también garantizada a las iglesias y comunidades religiosas, sin distinción entre ellas.
En cuanto a la Ley de Medios ahora en tratamiento, solicitamos que en el artículo arriba transcripto se reemplace la mención exclusiva de la Iglesia Católica (cuyo derecho no ponemos en duda) por la mención genérica de «las iglesias y comunidades religiosas», que deben gozar del mismo derecho.»
Juan G. NAVARRO FLORIA
Presidente
Buenos Aires, Octubre 9 de 2009
Consejo Argentino para la Libertad Religiosa (CALIR)
Callao 468, 2do piso C1022AAR –
Buenos Aires República Argentina
La libertad religiosa es el derecho que toda persona tiene de buscar y encontrar
a Dios y darle culto en privado y en público, solo o asociado, de conformidad con
su conciencia y sin ninguna coacción.
Se funda en la naturaleza y dignidad de la persona humana, en la naturaleza del
acto religioso, que es personal, consciente e instrínsicamente libre, y en la necesidad
y el deber de respetar a los demás en una sociedad pluralista y democrática.
ASEGURAR EL DERECHO
Como todo derecho es una relación obligacional, hay que determinar frente a estos derechos cuáles son las obligaciones de Dios. ¿De qué me sirve el derecho de buscar a Dios si Este no se deja encontrar? Hay que Obligarlo a que escuche todas las religiones y se deje de poner condiciones unilaterales, ¡quién se cree! … ¡¿Dios!? DARDO
que facil desde la tribuna
Que fácil es juzgar a las personas, que fácil es hablar sin haber vivido el terror y la muerte de los partidos políticos, cualquiera sea su línea. Ni la derecha ni la izquierda se salvan. Ambos buscan el poder para defender sus particulares intereses, nunca por las personas de carne y hueso que sufren las injusticias. No será la mejor mujer del mundo, pero su voz fue la de los que no podíamos decir nada, solo soportar y sobrevivir. El señor Jesús habla de los mausoleos blanqueados, mientras que los supuestos cristianos no lo vivamos realmente, no tenemos derecho a juzgar, a caso eres mejor?….
primero deberías firmar tus
primero deberías firmar tus declaraciones para saber con quien tratamos. Así desde el anonimato es fácil juzgar ; y la nota no juzga: reproduce una entrevista. asi que ella solita se define y se da a conocer tal cual es. Pobre que vivió y murió equivocada. El que te apresuraste a juzgar sos vos. La voz que tenía…¿a quien le importa? lo importante y malo era lo que expresaba esa voz. Para mí te quedas en la superficialidad; como todos los que siguen a ese mar de comunistas que son velados en el Congreso mientras que a nuestros militares héroes de Malvinas y demás se les niega los honores por los que lucharon y vivieron fielmente en la Argentina, y no en Francia o Suiza. No se si voy a conocer esos países, mirá lo que te digo; ella sí y encima que le daban flor de morlacos, los despreciaba, mordía la mano del que le daba de comer y cómo!.
Por mí me nefrega lo que le pasó en la vida, la vivió bien mejor que muchos nosotros, sinc transit gloria mundi, una zurda menos y van… de a poco el Señor se los está llevando, y acumulándolos donde deben estar….ahí abajo.Cova de Iría.
Cova, es verdad que esta
Cova, es verdad que esta mujer es una «zurda», además llevó a muchísimos jóvenes que terminaron siendo carne de cañón mientras su «entregadores» y lavadores de cerebro como esta mujer se regodeaban en el exterior con mucho dinero viviendo la gran vida. Dieron asco realmente. Pero algo muy adentro mío me hace sentir piedad hasta por los que considero mis enemigos. No puedo regocijarme con la muerte de nadie.
Recuerdo a otra cara rota como Teresa Parodi que en el año 1983 se paseaba por el Comando del Primer Cuerpo de ejército cantando junto a su marido, criticando a estos que hoy la elevan a ídola suprema y sosteniendo su repugnancia por la vida «disoluta» de los folckloristas que triunfaban en esos momentos, entre ellos la Negra Sosa. Como he comprobado tristemente Dios los cría y luego terminan juntándose después de rascar por todos lados, mintiendo y trepando de la manera que sea. Para ellos debe ser pan de todos los días el vender su alma al diablo.
Ale
Sí últimamente siento una
Sí últimamente siento una creciente piedad por ellos, ¿será la edad vió?toda una vida lejos de Nuestro Señor y luego ¡fuera del Señor!, pero no puedo dejar pasar el carnaval que los exalta, haciendo aún daño después de muertos! es increíble! y lo más increíble Farinello, un alter cristus…yo no se si toman real conciencia de dónde están parados…al borde y cayéndose y la siguen?, da pavor ajeno y me refujio cada día más en el Santo Rosario. Cova.
Cova, la Unción de los
Cova, la Unción de los Enfermos no se le puede negar a ningún bautizado, si éste se confiesa, mejor, ya que muchos no pueden hacerlo. Por mi parte creo que no se confesó y que no debe haber recibido el Viático (Eucaristía) sino sólo la uncion con los Santos Óleos. Pour la galerie…puede ser?. Pero, quien le dice que en el último momento de su vida no se haya arrepentido de las trastadas que se mandó!
No podemos erigirnos en jueces, yo antes creía que podía señalar con el dedo pero ahora pienso que sólo Dios puede hacerlo, …sólo Dios. Nosotros criaturas, recemos por el alma de alguien que no vivió acorde a lo que el Señor pide pero que tal vez se arrepintió, no lo sabemos. Él juzgará.
Farinello es capítulo aparte, no es un Alter Christus pienso que ser otro Cristo es compartir la vida espiritual de Cristo, su amor apostólico, sus virtudes, su celibato, su castidad, su entrega redentora y ese sacerdote está algo lejos de ello.
Podrá actuar in persona Christi pero sólo en algunos momentos, después es un pobre hombre pecador igual o más que otros dada su condición de sacerdote.
Ale
y dale con los juicios!!!
A ver quien le aclara algo a este pobre cristiano de a pié….
Quien juzga, condena o absuelve………
NO podemos hacer ni lo uno ni lo otro, porque el juicio compete a Dios.
Si podemos denunciar los hechos, sin entrar en las intenciones
¿Es asi?
No sean malos
Se murió con los sacramentos.
Parece que eso no les importara, o al contrario, «palos porque bogas (por comunista), palos porque no bogas (porque recibió la extremaunción)».
A mí tampoco me gusta Farinello. Pero le dió la extremaunción.
No creemos en los sacramentos? En el «ex opere operato»?
No me vengan con los defectos de la liturgia, posconcilio y todo lo demás.
Que querían, que se haga lefe antes de morir para estar seguros?
Dios es el Juez, no nosotros.
Hacer chistes con que era gorda y todo eso no me parece muy de caballeros.
Juan M.
Dios tenga piedad de su alma
Murió como vivió, mal, aunque no tan mal que no tuviese a un cura al lado. Aunque no tan bien que tuviese a un cura con Fe. ¿Le habrá hablado de la contrición? Ud. sabe que el paso a la muerte es tremendo y el acompañamiento puede ayudar mucho a mantener el alma en la senda correcta, la del purgatorio.
Conozco a Farinello, he hablado un poco con él. Tengo la peor impresión como sacerdote. Es un gran hipócrita. Temo mucho que esta mujer no haya sido inducida al arrepentimiento, ni siquiera en general. Es muy probable que le hablara del premio por su «solidaridad social» o simplemente la hayan mantenido dopada, que algo de esto sugiere el propio Farinello.
Claro, esto no lo sabemos, y debemos rezar por ella, no insultarla, que no es de caballeros. Estoy de acuerdo. Sin embargo, es necesario exponer la verdad públicamente, y nada mejor que lo que ella dice sobre sí misma, para desengañar a muchos.
Ayer mismo un amigo me contó un anécdota sobre cierta confesión del General Lucio Victorio Mansilla. Después de largos años de impiedad, viviendo en París y por insistencia familiar decide confesarse. Se espera una sesión kilométrica, pero el General Mansilla despacha el asunto en un par de minutos y recibe la absolución.
-«¿Cómo hiciste tan rápido, vos que hace años no te confesás? (Tal vez desde que recibió la comunión). ¿Qué le dijiste? preguntan las mujeres de la familia con más curiosidad y beatería que verdadera piedad.
Y Mansilla responde, «Le dije: maté a muchos hombres, amé a muchas mujeres». Esto bastó para que el cura, conocedor del oficio tuviera elementos para absolver al hueso duro de roer. Quizás hubiera bastado que se arrodillara en el confesionario…
Me pregunto si en el caso de la Sosa, Farinello siquiera indujo a un mínimo arrepentimiento…
Respecto a lo de
Respecto a lo de «caballeros», tiene razón pero mire quien lo dice y se dará cuenta que no vale la pena perder pólvora en chimangos.