Panorama Católico

La estrategia de la tensión y un nuevo ataque al Papa

La Buhardilla de Jerónimo publica un largo artículo denominado «La estrategia de la tensión y un nuevo ataque al Papa» tomado del blog «Fides et Forma». Reproducimos una parte del mismo, que es una interesante reseña de los ataque sufridos por Benedicto XVI año tras año desde que asumió el pontificado, y quienes fueron los responsables de estas agresiones para desestabilizar su pontificado.

La Buhardilla de Jerónimo publica un largo artículo denominado «La estrategia de la tensión y un nuevo ataque al Papa» tomado del blog «Fides et Forma». Reproducimos una parte del mismo, que es una interesante reseña de los ataque sufridos por Benedicto XVI año tras año desde que asumió el pontificado, y quienes fueron los responsables de estas agresiones para desestabilizar su pontificado.

 

(…) Ahora, sin embargo, es tiempo de recapitular, en forma breve y deteniéndonos sólo en las cuestiones más evidentes, lo que ha ocurrido en el curso de los últimos cuatro años:

2005

A pesar del íncipit del Pontificado en concomitancia con el referéndum sobre la ley 40, es necesario decir que este año, en general, va bien en todo. El Papa suscita el fervor de los jóvenes en Colonia, asombra con la apertura a Hans Kung que es recibido en el Vaticano, se pone en clara continuidad con Juan Pablo II, aún manifestando un estilo nuevo. En diciembre, sin embargo, comienzan las notas dolorosas. El discurso a la Curia Romana del 22 de diciembre de 2005 hace comprender que hay algo nuevo en el aire. El Papa introduce la hermenéutica de la continuidad y son muchos los que sienten temblar sus piernas solamente ante la idea de una “reinterpretación” del concilio. Sin embargo, aún es pronto para ponerse en acción.

2006

Sandro Magister, en enero, publica un artículo extremadamente detallado en el que identifica a los “adversarios” del nuevo Papa: 1) Neocatecumenales; 2) Fronda* interna cardenalicia; 3) Oficina encargada de las traducciones de las homilías, discursos y catequesis papales. Este análisis se mostrará muy fundamentado.

Es publicada la primera encíclica papal, “Deus Caritas est” y se redescubren afinidades entre el pensamiento de Ratzinger y el del gran teólogo Romano Amerio. Pero se trata todavía de cuestiones culturales. Debe llegar aún la primera exposición mediática mundial del Santo Padre: el caso Ratisbona.

El caso Ratisbona nace de un conjunto de ignorancia periodística, prejuicio antipapal, y profunda y continuada acción de la fronda interna del Vaticano. El discurso es publicado en árabe en el sitio de la Santa Sede sólo después de algunos meses. La Oficina de Prensa se muestra incapaz de encauzar las polémicas, presentando comunicados tardíos y poco incisivos. Comienzan a surgir voces intraeclesiales que parecen tomar distancia de las palabras del Papa, mostrando estupor ante lo afirmado. El discurso de Ratisbona, himno al logos y a la cultura clásica que está fundada sobre el logos, es indicado como el primer “incidente diplomático” del Papa Benedicto XVI. Personalmente, creo haber dado una pequeña contribución al análisis de la cuestión Ratisbona publicando la primera traducción completa de los diálogos de Manuel Paleólogo citados por el Santo Padre.

En noviembre, el caso del discurso fantasma a los obispos suizos. A fin de año, estalla el “caso Wielgus”. La responsabilidad del caso recae casi totalmente sobre la Congregación para los Obispos. El nuevo arzobispo de Varsovia es, en realidad, un colaboracionista del ex régimen comunista. Al Papa se le asegura que se trata de ilaciones. El 21 de diciembre, la Oficina de Prensa afirma que el Papa ha sido informado de manera exhaustiva y tiene plena confianza en el nuevo arzobispo. Luego salen a la luz los documentos de archivo. Wielgus es obligado a renunciar el 7 de enero de 2007.

 

2007

Continúa la acción de exposición del Pontífice y el lento trabajo de la fronda. En enero, el Cardenal Martini comienza a hacer sus potentes exteriorizaciones de antipapa filo-laicista y abierto a una revisión de las cuestiones relativas a la sacralidad de la vida. En marzo, fuerte llamado a los Neocatecumenales por parte del Papa y de los Ordinarios de Tierra Santa. Luego se publica “Jesús de Nazareth” y es una vez más Martini quien dispara contra el Papa teólogo, en las páginas del Corriere della Sera.

Pero el culmen llega en julio: ¡Motu Proprio Summorum Pontificum! Crecen así las voces del disenso, hospedadas en periódicos italianos y extranjeros. La fronda comprende que es el momento justo para salir al descubierto. Sus posiciones anti-“Misa en latín” serán leídas por la “sociedad civil” como un reclamo obligado al Papa “retro” que quiere llevar a la Iglesia un siglo atrás. El bombo comienza a sonar. Es guerra abierta. A fin de año, sale Mons. Piero Marini, después de haberse dado el gusto de hacer aparecer al Papa, en Viena, con ridículos ornamentos de color «pitufo».

2008

Golpes de ajuste en la Curia parecen poder garantizar mayor tranquilidad al Pontífice. Al mismo tiempo, el frente laicista instigado por la fronda, gracias a la exposición a la que el Papa es sometido desde hace al menos un año y medio, comienza a dar sus buenos frutos: en enero, el Papa no puede ir a la Universidad La Sapienza. Comienza, contemporáneamente, la polémica con el mundo judío. La liberación del Misal del 1962 hace surgir la cuestión de la oración por la conversión de los judíos. Hasta mayo de 2009, la tensión está en fase de crecimiento constante, pasando por la causa de beatificación de Pío XII y la apertura a los lefebvristas para que reingresen obedientes al seno de la Iglesia. El doble registro del ataque al Papa por parte de laicistas y frondistas se desarrolla gracias a las declaraciones cada vez más borderline del Cardenal Martini.

2009

Llega el annus horribilis. Todo nace por el denominado caso Williamson. Como fue revelado en febrero por Il Giornale y el Riformista, de acuerdo a un expediente que circuló en el Vaticano tras la explosión del caso, la dirección de esta enésima exposición papal estaría en Francia, pasando por algunos “topos” vaticanos. Ciertamente, algunos funcionarios en el Vaticano habrían señalado a la televisión sueca que transmitió la entrevista shock al obispo lefebvrista, en primer lugar que, en octubre de 2008 (fecha en que es grabada la entrevista a Williamson), el decreto de levantamiento de las excomuniones estaba sobre el escritorio del Papa. Y luego, pocos días antes del 21 de enero de 2009 (fecha en la que se transmitió la entrevista), que el 24 de enero sería publicado el decreto firmado por el Pontífice. La Secretaría de Estado subestima la situación respondiendo con un gravísimo retraso a la críticas y, además, con un terrible comunicado que parece poner el “reconocimiento del holocausto” entre los nuevos dogmas del catolicismo. El Papa está ya en el centro de la atención mediática. Una atención negativa y despiadada, instigada por numerosos obispos y cardenales prontos a lanzar entrevistas y comunicados capaces de aislar al Papa y de oscurecer su acción. Benedicto XVI, también a causa de las potentes injerencias judías que pretenden de él numerosas y reiteradas condenas al holocausto (con detalles concretos como los “seis millones de judíos asesinados”), decide aclarar la cuestión del levantamiento de la excomunión con una carta. Los medios le darán poquísima importancia.

Mientras tanto, en marzo llega el viaje a Camerún y Angola. Un pasaje mal entendido de la conferencia de prensa improvisada en el avión que lleva al Papa a África vuelve a encender la exposición papal en los medios mundiales. Llueven condenas, incluso de exponentes institucionales de algunos gobiernos europeos. Es el punto de no retorno. De ahora en más, todo lo que el Papa afirme será usado en su contra. En mayo, es el momento del viaje a Tierra Santa. Cada gesto del Papa es observado con especial atención: ya no se hace más que esperar alguna palabra para instrumentalizar o alguna acción para poder retomar. El Santo Padre, en el memorial del Yad Vashem, afirma que los judíos durante el genocidio fueron “killed” Se desencadena una protesta por parte judía: el Papa debía decir “murdered” y debía añadir que los asesinos eran alemanes y que las víctimas eran seis millones…

En julio, la publicación de “Caritas in Veritate” restablece una tregua momentánea. El Papa es apreciado por varias partes, el poder laicista lo felicita por las indicaciones contenidas en la encíclica. Todos hablan bien del Papa, e incluso Barack Obama estaría por convertirse al catolicismo después del positivo encuentro con Benedicto XVI. Pero, a la sombra del Palacio Apostólico, la estrategia de la tensión no parece cesar.

El miércoles 23 de septiembre, la televisión sueca se prepara para lanzar un segundo y descarado ataque antipapal, concebido como secuela de la infausta transmisión de enero. Los protagonistas son, esta vez, explícitamente del interior de la Iglesia Católica [el autor se refiere especialmente al cardenal Walter Kasper]. El ataque está dirigido, en última instancia, al Papa.

Este año no ha terminado aún. No creo pretender ser profeta preanunciando nuevas exposiciones mediáticas del Pontífice en el 2010. Sin embargo, para quien aún no hubiese entendido, no se trata de ataques dirigidos simplemente a la persona de Joseph Ratzinger sino de un ataque a la Iglesia Católica, un ataque que nace en su interior y tal vez intenta preparar el camino para pontificados posteriores que pongan finalmente una piedra lapidaria sobre la Tradición milenaria de la Iglesia con la consecuente adhesión completa al mundo y probable absorción en él.

* Con el término “fronda”, el autor del artículo se refiere a la conspiración por la cual se intenta socavar las bases del actual Pontificado y, de este modo, adquirir un cierto poder en la Iglesia, tal como desarrolla en el último párrafo.

***

Fuente: Fides et Forma

Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

 

Comentario Druídico: ¡Qué razonable sería ver quienes son los enemigos del Papa, para entender quienes son sus amigos!

Comentarios

Anónimo
28/09/2009 a las 4:08 pm

HIPÓTESIS
En los comentarios de otro artículo del Blog (tema Rucci) veíamos el asunto del peronismo. Me interesó no por cuestión de traer un discusión política, sino por marcar una forma de hacer política que ahora nos servirá para el asunto de fondo que este Blog pretende mantener y clarificar en la medida de lo posible.
Allí habíamos visto cómo el político moderno (Perón era sólo un ejemplo) utiliza todas las fuerzas y las ideas que campan en la sociedad, y sin dejar que ninguna de ellas triunfe, tampoco deja que ninguna fracase totalmente. Va llevando un sistema de enfrentamiento controlado y en el que todos creen que el Príncipe es su apoyo, apoyo que reciben en la intimidad – o a través de colaboradores más «del palo»y con algunas ventajas en los hechos, haciendoles creer que las fuerzas «malignas» no hacen prudente lanzarse al «bien» derechamente en este momento. Esta «tensión» democrática no es nada nuevo y la conocemos de sobra, es el poder por el poder mismo.
El Papa no es muy diferente. Está claramente formado en la ideología moderna y democratizante. Su proyecto político está declarado sin muchos ambages: tener su sitio en el Gobierno Mundial y ser la fuerza «humanizante» de este poder, la base «cultural» del imperio. Es también sabido que quien tiene mayores posibilidades de constituirse en la inteligencia de ese poder es la izquierda, con la que el Vaticano dará combate por este lugar «subalterno» del poder. El entendimiento entre finanzas y cultura de izquierda ya es también viejo. En ese plano, la izquierda también ha tenido una enorme influencia dentro de la Iglesia, influencia llevada más como sabotaje interno para una desaparición de la institución, que como un copamiento. La izquierda es fundamentalmente disgregadora, como idea y como política.
En fin, si el cuerpo es sano, tarde o temprano tendrá que ahorcar las finanzas. Las finanzas se encargan de que se enferme y para ello financian al sida (la izquierda), si el sida triunfa… es la muerte y todos pierden; para tenerlo controlado, las finanzas llaman al médico (la derecha) que lo comienza a curar… pero luego hay que asesinar al médico ( o acusarlo de algo y meterlo en cana) y dejar que avance un poco la enfermedad … y así al infinito o hasta que Dios se canse.
Los ejemplos en la historia mundial son evidentes y en nuestra patria patentes y dolorosos.

La Iglesia ha sido ingresada al juego por el poder de las finanzas, y repite hacia dentro un juego parecido. En gran parte porque los que juegan el juego más grande no permiten que los actores menores no se vean obligados a jugar el mismo juego. ¿Se entiende? No pueden dejar entrar al juego a quienes forman un bloque indiviso, ese es el tipo peligroso. El bloque soviético era jodido hasta que lo «democratizaron», luego puede entrar al juego. Al que es un bloque, lo revientan a bombazos (pregunten a los alemanes, a los iraquíes y a tantos otros).
Nuestro ejército debía combatir la subversión, pero no debía ser un ejército, había que mantener en las cúpulas a los Bendinis y otros parecidos, para meter en cana a los médicos.
La aparición del tradicionalismo en el contexto mundial responde a esta lógica perversa. Hemos sido llamados a parar el sida… por un rato. Ya vendrá el momento de asesinarnos o meternos en cana. Lo más importante es que a nivel político-histórico, el juego que jugamos es un juego subalterno del proyecto político mundial del cual pretendemos «un ministerio de cultura y culto», en este plano, desde ya es una derrota.

Por ello no puedo enojarme con los «antiacuerdistas», yo mismo lo soy, no sin encontrar muchas dudas prudenciales. Una de las primeras es: ¿y si puedo hacer algo? Y allí comprendo a los Opus y líneas medias varios. Después de todo, para algo soy médico. En mi caso se me hace fácil porque nadie me llama y puedo ser antiacuerdista sin tentaciones. Es más, llevo un cartel que dice «idos todos a la mierda misma».
A veces el antiacuerdismo viene enfermo de vanidad y se es antiacuerdista porque no me llaman a mi sino a otro, y me da bronca y me hago antiacuerdista. Varios de esos veo y conozco y ya no los justifico.
A veces el acuerdismo se nutre de ambiciosos, que no quieren curar sino cobrar el estipendio del cargo, saben curar, no lo niego – son médicos- pero van por la moneda y la vanidad de la «dignidad» que se les ofrece. Son esos médicos que -de alguna manera- mantienen la enfermedad para mantener el mercado.

Un vanidoso de signo negativo y un vanidoso de signo positivo. Un imbécil y un vivillo. Ambos sirven al mandinga.

La adhesión del Papa al gobierno mundial de las finanzas es indiscutible. Nos llega la noticia del nuevo encargado de las finanzas vaticanas y nos deja menos dudas. El poder diluyente de la izquierda hasta la casi extinción de la Iglesia con Juan Pablo II, también es evidente (el que no lo quiere ver es ciego). Y el llamado a la tradición también es evidente.

Ahora bien, el tema que nos acupa no es político ni histórico – aunque en un plano lo sea y no menor- y por tanto entra a jugar el Espíritu Santo mismo. Aquí callo… es un asunto de santos y Dios los ilumine, si les toca el martirio, mejor aún (para mi no; paso). Desde el punto humano viene el asunto del juego: no nos van a permitir ser un bloque, van a pretender que exista entre nosotros un juego parecido; una tensión democrática, de lo contrario somos peligrosos y hay que pegar bombazos.

Para alimentar ese juego se cuenta con los vanidosos.
Con los vanidosos antiacuerdistas que tienen envidia porque no han sido ellos los llamados ¿cómo puede ser? ¡si somos los más capaces! ¡si fuera yo al Vaticano ya verían!
Con los vanidosos acuerdistas ¡yo voy a curar de adentro!Venga una universidad y yo al rectorado.
Y con los vanidosos que creen haber visto (como yo) cuál es el juego político, y por verlo, pretenden jugarlo. Ya están perdidos!

Un grupo de Santos adornados por todas las virtudes y muy duros en sacarse todas las vanidades, sordos a todo lo que no venga desde el cielo, y en especial a todos estos análisis políticos y propósitos y despropósitos… es lo que la hora necesita. El triunfo es de Dios; desde la perspectiva humana sólo queda esperar lo peor.

Mientras tanto miremos el asunto desde las gradas los que no damos el piné. Hagamos nuestras apuestas… y al que le guste, sin mucho molestar, juegue si quiere con otras posibilidades teóricas… a mi me gusta la idea de poner saco a Roma y entrar a caballo por las escalinatas pateando hipopotámicos culos cardenalicios hasta que las botas se gasten. DARDO CALDERON



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *