El Tercer Milagro (The Third Miracle)
Agnieszka Holland es una directora polaca que filma desde hace 20 años. Recordamos de ella un film infantil, "El Jardín Secreto". Aborda aquí un tema delicado: el sacerdote que duda de su fe, llega a la apostasía y termina recuperándola de un modo poco habitual: siendo el canonista de su diócesis y el encargado de investigar los casos de milagros, lacrimaciones, manifestaciones de hechos sobrnaturales, etc. ha sido escrupulosamente escéptico ante muchos presuntos casos que movian la devoción popular.
Agnieszka Holland es una directora polaca que filma desde hace 20 años. Recordamos de ella un film infantil, "El Jardín Secreto". Aborda aquí un tema delicado: el sacerdote que duda de su fe, llega a la apostasía y termina recuperándola de un modo poco habitual: siendo el canonista de su diócesis y el encargado de investigar los casos de milagros, lacrimaciones, manifestaciones de hechos sobrnaturales, etc. ha sido escrupulosamente escéptico ante muchos presuntos casos que movian la devoción popular. Aquí, finalmente, recupera la Fe defendiendo a una santa.
La directora nos introduce en el filme mediante un flash back: República Checa, en la Segunda Guerra Mundial. Un bombardeo. Una niña aprieta contra su pecho a una imagen de la Virgen María, corre por las calles y se hinca a rezar ante una estatua de Virgen que preside una plazolete. Mientras tanto los bombarderos pasan. Un sacerdote revistido de roquete y estola la llama para que vaya a refugiarse. Ella continúa rezando. Un camión con soldados alemanes pasa por la calle. Carga heridos. Uno de ellos ha perdido media pierna. Mira a la niña. Mira al cielo y ve con horror a los bombarderos descargando sus depósitos sobre la ciudad. La niña sigue rezando, las bombas caen con su particular y aterrador zumbido… si embargo no explotan.
Inmediatamente volvemos al tiempo de la película, que recién allí nos es revelado. Es la actualidad. Aquí es donde aparece el P. Frank Shore (Ed. Harris) protagonista del film. Lo buscan porque hace varios meses que se ha escapado de su puesto en la curia y vivie como un homeless, refugiándose en comedores públicos. Su arzobispo, en virtud de la brillante capacidad intelectual de su canonista ha hecho lo imposible por encontrarlo y devolverlo a la cordura. ¿Qué le pasa al P. Shore? Ha perdido la Fe, o al menos cree haberla perdido. No ha roto sus votos (salvo el de obediencia), se refugia en el anonimato, entre quienes la sociedad considera la resaca.
Su amigo y compañero de seminario, otro curial como él, lo encuentra y lo convence de volver a su vida normal. El P. Shore duda de las verdades de la Fe, la vida eterna, la existencia misma de Dios. Pero por sobre todo carga con el remordimiento de haber destruido la fe popular de los fieles en un sacedote que murió en fama de santidad, pero del cual descubre con evidencias claras era mentalmente insano y se habría suicidado. El exponer esos hechos, – así lo piensa él – ha puesto la duda en otros. Como se ve, su falta de Fe no es completa, porque al menos quiere que otros no la pierdan. Pero tampoco tiene en claro intelectualmente qué es la Fe.
Aquí dejamos de plantear el relato, no sin antes decir que lo llaman para investigar el caso de otra persona, una mujer mayor, extranjera, muerta en olor de santidad, cuyos milagros quedan reafirmados por una imagen de la Virgen ante la que ella rezaba devotamente, que ahora llora lágrimas de sangre. Con la hija de esta mujer el P. Shore tendrá una relación ilícita.
Varios lectores nos han sugerido recomendarla. De nuestra parte, como críticos desde una óptica católica, si bien vemos puntos de interés, debemos prevenir sobre varios aspectos.
1 Doctrinalmente hablando, se aseveran, en la discusiones de la comisión canónica, por boca de personajes muy encumbrados de la Iglesia, puntos doctrinales falsos o confusos. El Arzobispo que hace las veces de abogado del diablo de esta causa argumenta, citando al Concilio de Trento, una doctrina que no es católica. Obviamente este arzobispo –…que no es el villano que todos nos podríamos imaginar, aunque es a su modo un villano "light"- representaría las posiciones más tradicionales de la Iglesia. Balanceando está el enviado del Vaticano, un Cardenal que muestra en todo momento una notable ecuanimidad y buen sentido.
2 Lo que se argumenta por boca del P. Shore en favor de la santidad de la persona propuesta, cuya identidad no revelamos para no estropear el suspenso, tampoco es buena doctrina. Ni el arzobispo sosteniendo que el matrimonio es un impedimento para la santidad, ni el Postulador afirmando que "también los laicos tienen derecho a tener sus santos, no solo las personas de vida consagrada" ponen la discusión en su quicio. Son temas que la doctrina católica ha resuelto hace demasiados siglos. Aunque sí, es verdad, hoy se plantean con una confusión muy frecuente, de la cual es prueba el mismo filme. Puede argumentarse que es un tema de interés. Sin duda. Pero lo resuelve mal… o mejor dicho, no lo resuelve, sino que queda implícita en la historia la veracidad de los postulados del padre Shore.
3 En medio de sus investigaciones, el postulador queda enredado en un affaire amoroso muy breve. En su situación espiritual y dadas las costumbres extremadamente liberales del clero norteamericano en general, no es inverosímil en la historia. La directora del film, sin embargo, pudo haber obviado escenas que, sin ser "duras" ofenden la sensibilidad del espectador católico, sin sumar nada a su propósito narrativo.
4 El P. Shore recupera "su" Fe, pero no nos queda claro si recupera "la" Fe. Sus motivos son excesivamente subjetivos. Como si la Fe fuera meramente una vivencia sensible de las cosas y no un don o gracia sobrenatural.
El film ha sido hecho a favor de la Iglesia, no en contra. Pero la apologética de los guionistas está averiada, aunque sin duda dice algo a la mentalidad moderna. Y este es el peligro mayor: la buena fe del film mezclada con su mala doctrina. Su doctrina confusa, para ser más precisos, porque no todo lo que se dice es erróneo, es más, hay reafirmación de algunos valores católicos, pero predomina la confusión.
¿Recomendable? Hum… Si Ud. tuviese todas estas cosas en claro y no corriese el riesgo de confundirse… y si fuera a encontrarse un filme de gran calidad artística… tal vez. No nos parece un film de gran calidad artística, solo correcto.
¿Para el debate con los jóvenes? Hum… las escenas pasionales -que los críticos norteamericanos denominan "mild sex"- son innecesarias, pero además quedan fuertemente potenciadas por la condición de sacerdote del P. Shore. En nuestra opinión conviene obviarla.
Nota bene: Hay sin embargo otra película de la cual esta parece se una remake. Por la época de filmación de la original es posible que el tema sea mucho mejor tratado. Sin embargo no la hemos podido conseguir aún.
Dirigida por Agnieszka Holland
Textos
Richard Vetere (novela)
John Romano (guión cinematográfico)
Sofia Polanska … La joven Helen
Pavol Simon … Padre de Helen
Ivan Lukac … Sacerdote joven
Patrik Minar … Soldado Alemán joven
Michael Rispoli … John Leone
Rony Clanton … Higgins
Ed Harris … Frank Shore
Anne Heche: Roxane O’…Reagan
Angela Fusco … Helen O’…Reagan
Charles Haid … Bishop Cahill
Susan Henley … Sister Margaret
Ken James … Father Paul Panak
Jade Smith … Young Maria
Monique Mojica … Sister Mary Catherine
James Gallanders … Brother Gregory
Producida por: Fred Fuchs, Steven Haft, Elie Samaha
Fotografía: Zielinski
Música: Jan A.P. Kaczmarek
Tiempo: 119 min
País de Origen: USA
Idioma: Inglés
Color: Color
Sound Mix: Stereo

