Panorama Católico

El Papa Benedicto y una aparente curación

Se ha conocido recientemente la historia de un joven norteamericano enfermo grave de cáncer (Hodking grado 4) quien tras una entrevista con el papa Benedicto, que lo tocó sobre el pecho, en el lugar mismo del tumor, recobró la salud. Estas curaciones, de ser este un caso real, no deberían sorprender a los fieles.

Se ha conocido recientemente la historia de un joven norteamericano enfermo grave de cáncer (Hodking grado 4) quien tras una entrevista con el papa Benedicto, que lo tocó sobre el pecho, en el lugar mismo del tumor, recobró la salud. Estas curaciones, de ser este un caso real, no deberían sorprender a los fieles. Los sacramentos y sacramentales tienen poder para curar la salud del alma y también la del cuerpo en algunos casos. Y los sacerdotes poder sacramental.

Y sin embargo, la curiosidad casi obsesiva de muchos fieles por estos fenómenos, su dependencia de ellos para el sostenimiento de su fe, la necesidad de ver en todos lados milagros y curaciones, es señal de una deriva poco auspiciosa de la piedad. Y más aún si se la asocia con la «santidad» personal de quien es mediador de la curación sin que se tengan en cuenta otras consideraciones.

Es un fenómeno que ha afectado a los fieles durante todos los siglos de la Iglesia, en mayor o menor medida. Pero la intervención cautelosa de la jerarquía ha puesto el límite necesario. Y cuando este ha faltado, se ha derivado hacia la superchería. Un fenómeno tanto más común hoy cuando la fe flaquea tanto en «contenido» y abunda en «sentimiento».

Y más desgraciado aún cuando se lo asocia con la figura del Sumo Pontífice, considerándolo más una suerte de mago bondadoso que lo que realmente es, el Vicario de Cristo, custodio del depósito de la Fe. 

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