Panorama Católico

Gente que hace lío: Cañamero, igual que Cristo y Ghandi

El sindicalista andaluz Diego Cañamero, que condujo un ataque a un supermercado junto con otras 200 personas para robar artículos escolares, manifiesta sus convicciones en el programa de la TV española «El Gato al Agua». Un resumen de sus dichos.

El sindicalista andaluz Diego Cañamero, que condujo un ataque a un supermercado junto con otras 200 personas para robar artículos escolares, manifiesta sus convicciones en el programa de la TV española «El Gato al Agua». Un resumen de sus dichos.

En cuanto a su persona, definió su ideología como “profundamente de izquierdas” -“Quiero que todo esté al servicio de las personas, de las plantas y de los animales”- y aseguró: “Yo lucho como lucharon Jesucristo o Gandhi”; y eso “no es un delito, es la grandeza del ser humano”. “Creemos en la lucha de Gandhi. Hacemos acciones pacíficas para dar un puñetazo en la mesa y que la sociedad despierte”, porque, mientras sólo se habla de “Bárcenas y los ERE, la sociedad se muere en la esquina, sin futuro”, explicó.

“El rico se merece que no sea tan rico»

El portavoz afirmó que la situación actual de España “es para morirse de vergüenza”. “Somos el hazmerreír de Europa” y por eso “hace falta una reacción de la sociedad”. “El rico se merece que no sea tan rico para que la sociedad viva mejor. Hace falta que haya menos ricos para que no haya tantos pobres”, expuso, e incluso hizo una mención a Gibraltar: “Si pusieran el Peñón bocabajo”, caerían los “billetes de 500”.

En cuanto a su persona, definió su ideología como “profundamente de izquierdas” -“Quiero que todo esté al servicio de las personas, de las plantas y de los animales”- y aseguró: “Yo lucho como lucharon Jesucristo o Gandhi”; y eso “no es un delito, es la grandeza del ser humano”. “Creemos en la lucha de Gandhi. Hacemos acciones pacíficas para dar un puñetazo en la mesa y que la sociedad despierte”, porque, mientras sólo se habla de “Bárcenas y los ERE, la sociedad se muere en la esquina, sin futuro”, explicó.

«Las monjas de mi pueblo son comunistas»

Sobre su ideal político, opinó que es “un modelo que tenemos que construir entre todos, con una economía al servicio de las personas”. “La política debe ser como los misioneros, que defienden algo por su militancia. Las monjas de mi pueblo, las Hijas de la Caridad, sí que son cristianas y comunistas porque no piden nada a cambio. La política no puede ser un privilegio”, expresó.

Respecto a la paradoja de declararse “bastante cristiano” y, al mismo tiempo, haberse reunido con Amaiur, considerado el brazo político de ETA, se defendió alegando que, “siempre que los partidos o sindicatos sean legales”, puede relacionarse con ellos. “Mi trayectoria está ahí. Jamás he utilizado violencia contra nadie”, dijo.

Igualmente, afirmó que vive “del paro” porque es “jornalero desde que tenía 8 años” y jamás ha tenido “una nómina de nadie”. “No tengo propiedades ni absolutamente nada. Sólo quiero un jornal para vivir decentemente”.

Fuente: Intereconomía

Comentario Druídico: Esto de invocar a Jesucristo como modelo para la realización de actos de latrocinio ya es un clásico. Nos gustaría que la Jerarquía aclarara por qué robar va contra la ley de Dios, y también los alcances del «hagan lío», que puede ser muy inspirador para este tipo de acciones bajo pretexto de justicia social y seguimiento de las enseñanzas de Cristo.

Hasta donde mi pagano conociemiento de las SS.EE. y el dogma católico llega, robar es uno de esos verbos que se conjuga siempre con el adverbio NO precediéndolo, si se procura estar en sintonía con la doctrina Evangélica. 

Una curiosidad extra de este ladrón es la necesidad de poner todo al servicio no solo de las personas, sino de las plantas y de los animales. Además de ladrón, ecologista. Menudo problema para repartir los pollos y los bifes de costilla, o los más inocentes cuadernos escolares y lápices. Animales y plantas han sido víctimas de la injusticia y el sindicalista-ladrón se las verá en figurillas si quiere que su enunciado pase realmente a la práctica. 

Malo es robar, pero más malo proponerlo como una virtud o como un método para alcanzar metas de justicia social. Y mentir también es malo. 

¿Oiremos tales voces esclarecedoras de la jerarquía poniendo en su punto lo que está bien y lo que no lo está? O nos limitaremos a hacer la vista gorda…

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