Panorama Católico

Una discusión inútil, que tal vez sirva para algo

El Sr. Alelandro Bayer se ha tomado la molestia de hacer una reseña de lo que llama mis “contradicciones”. He dudado sobre publicar o no este largo post. Obviamente, el publicarlo me obliga a una respuesta y siendo tan largo y además de carácter personal temo aburrir a los lectores o colocarme como centro de una discusión que no tiene importancia alguna. En lo personal, las contradicciones en las que incurra no creo tengan interés para nadie.

El Sr. Alelandro Bayer se ha tomado la molestia de hacer una reseña de lo que llama mis “contradicciones”. He dudado sobre publicar o no este largo post. Obviamente, el publicarlo me obliga a una respuesta y siendo tan largo y además de carácter personal temo aburrir a los lectores o colocarme como centro de una discusión que no tiene importancia alguna. En lo personal, las contradicciones en las que incurra no creo tengan interés para nadie.

En cuanto a lo doctrinal, la discusión podría sí tener cierta utilidad, porque el Sr. Bayer utiliza mis posturas -según él contradictorias- para defender sus tesis sedevacantistas. Pidiendo a los lectores perdón por lo que me obliga a una injustificable centralidad en la discusión, y solo excepcionalmente, me tomo el espacio para contestar.

De hecho, expreso ciertos conceptos con la convicción de estar siendo fiel la doctrina recibida de la Iglesia. Pero en otras materias no definidas, solo pretendo tener postura prudente y acorde con el sentir de la Iglesia en estos tiempos tan confusos. Como estas últimas cuestiones son opinables, tómelas el lector como tales, que así las tomo yo.

Dice el Sr. Bayer:

Señor Moderador:
1. Ser “tradi” hoy (sus palabras), ¿no es ya pertenecer a una “secta” (grupúsculo con el apartamiento que implica), estar en las catacumbas (apartados por nuestra fe de muchas cosas en las que viven los demás hombres, incluso muchos “buenos católicos”, y con las humillaciones que usted menciona…), vivir sin pastor tras haber roto con las autoridades de la Iglesia (¿son sus pastores B XVI, “su” obispo, su párroco?, ¿para qué efectos diarios?: todo el mundo que lo conoce diría que si a alguien no sigue usted y no tiene como pastor es a las “autoridades modernistas” que rigen la Iglesia: ¿quién es su pastor, pues?), estar en contra de las autoridades civiles (¡Por Dios, si en todo lo importante estamos en contra de “las autoridades”!), y todo lo demás que ud. —casi contradiciendo todo cuanto ud. hace y enseña— rechaza como las implicaciones de algo que dice uno de los que participan en la discusión? ¡Por Dios, Señor moderador: lo desconozco! ¡Si alguien pelea contra las autoridades religiosas es Usted! Y eso no quiere decir que ud.    haya formado una secta. ¡Qué cosas dice por contradecir a otro!

Estimado Alejandro,

Mi párroco es mi párroco, mi obispo es mi obispo. Como tales los acepto y acato. Pero considero inútil de toda inutilidad seguirlos. Porque la mayoría de sus afirmaciones son opiniones inconsistentes, fruto de una supina ignorancia de la doctrina, la cual por razones etarias, ni siquiera les fue enseñada en el catecismo. 

Herejías materiales dicen a granel. Cada tanto afirman alguna verdad, al menos materialiter, pero no me consta que la crean en el mismo sentido que la creo yo, porque tienen categorías mentales a-tomistas (a-aristotélicos-tomistas). Luego, convivir con ellos, más allá de algún acontecimiento social, en orden a la Fe o a la vida sacramental y litúrgica, no solo es inútil sino dañino, fuente de riñas y reacciones airadas que considero necesario evitar por razones de prudencia y caridad.  

Mientras la Iglesia no me designe otras autoridades, estas son las mías, muy a mi pesar. Respecto al Papa, con algunos matices, mi postura es más o menos la misma.

2. Pero he aquí lo peor. Usted dice que lo más terrible es la corrupción de las inteligencias en virtud de la cual unos hombres pueden, de buena fe, traicionar a Cristo y creer que no lo están haciendo; creer que están desarrollando la doctrina, dice usted. Lo peor (lo terrible, lo escandaloso, lo que ud. tiene como misterio) es, pues, que un hombre sea católico y no católico al mismo tiempo, cristiano y no cristiano, discípulo de Cristo y a la vez su enemigo. Es decir: que hay gente que niega dogmas (“traiciona la doctrina” y “dice herejías” son sus palabras) y a la vez, porque se creen a sí mismos cristianos, son de buena voluntad (cosa de la que algunos dudamos), hijos “fieles” de la Iglesia, cristianos que, por su buen corazón y recto deseo, seguramente se salvarán… (Esto es mío). Lo suyo es decir que el misterio está en que ellos “no ven” su propia corrupción, pues es la corrupción del entendimiento algo que les impide comprender sus… faltas de fe, sus herejías, etc. ¡Como si todo hereje fuera un malvado, perverso, miserable! ¡Cómo si no se pudiera afirmar algo contra la fe con la mayor buena intención y el mejor corazón! (yo lo dudo, y sí afirmo que no hace falta ser una bestia diabólica para mantenerse en el error). ¿Qué distingue, pues, a un cristiano, sino ciertas cosas que cree y afirma creer? ¿Ser cristiano no es poder hacer el juramento antimodernista con plena conciencia y sin simulación, y asentir al Syllabus, y morir, sí, morir, por defender las verdades enseñadas por la Iglesia de Cristo? ¿Bautizaría usted a un tipo como Ratzinger si se presentara ante usted (usemos la imaginación) para ser aceptado en la Iglesia? ¿Pasaría él los exámenes básicos? ¿Se dejaría usted engañar por él quedándose con lo que coincida? ¿No hay que recitar como propio el símbolo Atanasiano para salvarse (y por tanto para ser llamado católico y para tener autoridad en la Iglesia de Cristo)? Si ellos no creen, como lo muestran sus afirmaciones, aunque crean creer porque a veces afirman las verdades de la fe o porque sí creen algunas cosas del cristianismo (como Lutero), ¿por qué los tiene usted como católicos? Me parece que a ud. no lo podríamos tener como examinador de catecúmenos.

No sé si se salvarán, no es mi problema. Me limito a rezar por la jerarquía de la Iglesia diariamente, Dios es testigo (y mi familia). Las contradicciones de los modernistas que las entienda Satanás, si puede. Yo no puedo, solo las constato. Pocos de ellos son herejes vitandos. Muchos por supina ignorancia. Otros, los más formados, porque cuando se les pide que reciten el credo, lo hacen con toda prolijidad y sin cargo de conciencia aparentemente. Es decir, creen que se puede ser y no ser al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.

Materialmente, están en herejía. Formalmente, debe decirlo la Iglesia, que como está afectada por el mismo mal en la mayor parte de su jerarquía, habremos de esperar su juicio para un mejor tiempo. Es inútil que me pida que sea juez donde nadie me ha llamado a juzgar. Pero no es inútil que me pida que confiese la Fe, por lo cual declaro que lo que dicen estos personajes, materialmente, es herético. Eso no me lo puede discutir nadie, ni nadie puede recriminarme que denuncie la violación de la ortodoxia de la Fe: es mi deber. Lo enseña también Santo Tomás: deber de todos, inclusive de los seglares, cuando la fe peligra.

3. Creo, señor moderador, que usted se está enfermando de lo mismo que denuncia como enfermedad. Tiene por católico a quien no lo es y, para aceptar semejante cosa, recurre al “misterio de iniquidad”. Así como ellos afirman y niegan una y la misma cosa en el mismo párrafo, sin inmutarse, usted afirma y niega —igual que ellos— una y la misma cosa y, para no inmutarse, eleva su propia contradicción a la categoría de misterio. Usted también parece estar rechazando el modo tomista (y socrático, y aristotélico, y platónico, y etc., etc., etc.) de ver el mundo y comprender el hombre. “A o no A”; no “A y no A”. Tener la cabeza masónica es haber dejado de ser cristiano, y no solo como forma mentis, sino afirmando lo que afirman ellos (o, mejor, lo que logran que los cristianos afirmen), y no es necesario demostrarle a ud. semejante perogrullada. Y claro: el bautismo no se pierde, pero se rechaza, se pierde, se tira la fe. Es algo que ellos ya no tienen con ud., ni conmigo, ni con todos los cristianos que fueron, son o han sido hasta ahora fieles a lo recibido. No los llame cristianos, católicos, autoridades legítimas: por amor de Dios: ¡qué contradicciones las suyas! ¿Acaso para ser masón hace falta inscribirse en la logia? ¡Qué va! Si uno ya profesa la masonería (y no se va a salvar, seguro) basta que se lo propongan explicándole bien que es lo que ya se cree… Inscribirse o no es asunto meramente externo, pero ante Dios esa inscripción no viene a cuento. ¿No le parece? A ver: que el modernista no es cristiano. Que Lutero no era cristiano. Que los protestantes no son cristianos. Que solo son cristianos los católicos fieles que profesan perfectamente la fe de la Iglesia, lo cual no hacen esos que ud. cree que lo son pero a la vez niegan, traicionan, afirman herejías…

Sigue farragoso, Sr. Bayer. Ya le he dicho antes, y antes de antes también, que yo no juzgo la catolicidad de nadie en su fuero interno. Menos si a la vez que afirma “un nuevo evangelio” dice afirmar y sostener el Evangelio de Cristo, al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto, lo cual es imposible objetivamente, pero pueden creerlo subjetivamente. Puede pasar algo peor todavía que no debe sorprendernos porque está anunciado:

“De antemano os digo estas cosas para que no os acobardéis. Los judíos os expulsarán de sus comunidades;  más aún, viene la hora en que quien os mate


creerá estar sirviendo a Dios

. Esto quiere decir solamente que no conocen al Padre ni a mí.  De antemano os lo digo… (Juan, XVI, 1)

Es el problema de los modernistas:  la pesada herencia que han recibido de los protestantes, o sea, el fideísmo, la “fe sentimental”, no la Fe objetiva y conceptual, que es un conocimiento que se aprehende con la inteligencia, aunque no se pueda explicar el misterio que contiene. La Fe tiene contenidos que se aprehenden, una doctrina, y esta se puede leer en cualquier catecismo tradicional. Digo tradicional, porque los nuevos ya están inficionados de la nueva forma de pensar, o forma mental a-tomista
y por lo tanto no enseñan nada y más bien confunden todo. 

¿Tenía Fe Caifás? Bueno, sabía bien las escrituras, eso seguro.

Le recuerdo la diferencia entre Fe y obras de la Fe. ¿Puede haber Fe en quien no obre conforme a la Fe? Parece evidente que sí. A terrible castigo se expone… pero no soy yo el juez, a Dios gracias, para desenredar este intríngulis. 

Pongo por caso a Mons. Panchampla ya fallecido, que fue mi obispo durante décadas. El creía con Fe verdadera y obraba con la fe de Caifás, acomodaticia y políticamente correcta: podían convivir en el mismo individuo un hombre de Fe y un sujeto que obraba contra la Fe. Esto
no es ninguna novedad. Diría que se ha dado muchísimo entre los altos dignatarios de la Iglesia, por razones diversas tales como pasiones carnales, políticas, avaricia, afán de poder y gloria; cobardía, rencillas personales… todas ellas obras no de la Fe sino del hombre viejo.

Si a esto le sumamos una corrupción de la inteligencia que los lleva a creer que hoy se puede decir lo contrario de lo que decía la Iglesia ayer, en cuestiones definidas como de Fide
, y no cometer una flagrante negación de la doctrina… bueno, ¿yo que puedo hacer? 
A estos uno les dice

“Pero, Mons. Iscariote, Ud. niega lo que dice el Magisterio en ….Syllabus,  por decir algo. Pero Iscariote responde: de ninguna manera. Syllabus está muy bien, en su tiempo. Y esto, que es un anti-Syllabus está muy bien, en este tiempo.

No hay formal negación de la Fe, sino material negación de la Fe. Si existiera el Santo Oficio les habría molido el trasero a patadas, los hubiera apercibido y en caso de no ceder, los hubiera declarado heréticos. Pero sin ese apercibimiento de la jerarquía, no podemos hacer nada más que rezar por ellos y esperar que algún día se restablezca el Santo Oficio, y les calienten el trasero a patadas… para que se conviertan.

4. El misterio está, pues, en que ud. crea y afirme que se puede ser católico y no católico a la vez. Como usted lo dice: “dos en uno”. No, señor. Ellos yerran al creer que son católicos, si es que lo creen, y usted yerra en creerlo con ellos. O se es católico o no se es católico, y ser católico es creer en todo lo que ha enseñado la Iglesia, lo que nos transmite el Cuerpo de Cristo, que es el que nos sustenta. Ellos, traidores, herejes (sus palabras), ¿cómo van a ser católicos si han perdido la fe completa, la de los apóstoles, la del Señor, la del Cristo? Sí: “eran de los nuestros, pero no son de los nuestros”.
Mire, amigo Bayer, lo que yo llamo misterio es la innegable realidad de que esta corrupción haya llegado a las más altas cabezas de la Iglesia.  Lo otro no es misterioso, es penoso y, por lo dicho por mí antes, solo será definido cuando la Iglesia se restablezca en su capacidad de juzgar y condenar el error. Por ahora obra como si todo fuese cuestión opinable y en algún caso, de malentendido. ¿Me pide opinión? Se la doy. Estos están en serio peligro de perder el alma, porque nadie rechaza la gracia sin culpa…dice Santo Tomás. El resto queda para Tata Dios. No se meta a hacer el papel de Dios… ni me quiera meter a mí.

5. Como no es fácil discernir (sus palabras), entonces ¿suspendemos el juicio? ¿Tememos equivocarnos? ¡Por Dios! Ya estamos en alta mar y no hay escapatoria: decídase a sacar las últimas consecuencias.


Naturalmente, Ud. debe suspender el juicio allí donde no le sea lícito juzgar, y en esta materia su capacidad para juzgar es bastante limitada. Y la mía también. Hablo del juicio de las personas en su fuero interno. Cuando ocupe un lugar en el Santo oficio me avisa y si quiere le hago de secretario. Pero ni aún ahí podremos juzgar de interno.

6. Si usted no admitiría en el seno de la Iglesia a personas que no afirmen lo que se debe afirmar para manifestar LA FE QUE DICEN TENER, y/o a personas que no negaran lo que debe negar QUIEN TIENE LA FE, ¿por qué no reconoce simple y llanamente que ellos perdieron la fe y se auto excluyeron de la Iglesia de Cristo? Esto es todo lo que usted, en buena lógica, debería hacer, pero por alguna razón, algún gran temor (conjeturo), se niega a hacer. ¿Quizás por las mismas “buenas” razones por las que los superiores de la fraternidad van a Roma? ¿Quizás buscan a la desesperada algo de legitimidad? ¿Quizás les da miedo sentirse (no saberse) excluídos? ¿Quizás les da miedo entrar en las catacumbas y prefieren el salvoconducto para caminar por ahí y no ser perseguidos y expulsados? Su posición requiere de un examen atento por su parte. ¿No tendrá esto una misma raíz que aquél supuesto deber de estado por el cual expone su alma a manchas innecesarias (sutiles, claro está; no olvide que nada visto deja de operar su acción en nosotros) al ver cine para advertir de su veneno (que usted prueba)?

¿Por qué voy a reconocer lo que no puedo conocer? ¿Cómo sé que han perdido la Fe? Presumo que tienen una Fe muy confusa, que están en riesgo de perderla y de condenarse. Esto es una impresión que tengo en grado de certeza moral… y basta. No puedo hacer más que esto. NO puedo juzgar la intenciones y pensamientos de las  personas. No se puede juzgar “de interno”. ¿O Ud. sí?

Sobre el cine, perdóneme, pero siguiendo el hábito de juzgar de interno que ha venido manifestando, ahora me juzga a mí porque hago de censor de películas. Yo se lo que hago, y no tengo que confesar nada. Cada uno conoce la templanza de su alma, las circunstancias en las que está obligado a obrar y también el hábito profesional por el cual uno ve solo lo que quiere ver. Yo no le aconsejo a nadie que haga lo que yo hago, pero tampoco admito que nadie me juzgue, fuera de mi confesor. Así que shut up, y no se meta más conmigo.

7. ¿Cuál es el temor del católico actual a separarse del mundo, que es su enemigo? ¿Hasta qué raíces hondas llegan la fascinación diabólica y sus ataduras?

Vea, el mundo tiene sus atractivos. El temor, o mejor, el atractivo del mundo es siempre grande. Ud. mismo lo siente, no me lo niegue. El católico está en tensión, siempre, a veces más, a veces menos, con el mundo y se aparta de él conforme su estado de vida, su virtud y las gracias que va recibiendo. Este apartamiento puede ser espiritual y a veces también material. Cada uno en conciencia sabe lo que debe hacer. Y punto. Ud. retírese como le parezca y yo haré otro tanto.

8. Por supuesto que uno puede conservar hábitos intelectuales contrarios a la fe y aún tenerla; lo que repugna a la razón (y configura lo que el moderador llama un “misterio”) es creer cosas contra la doctrina cristiana y aún así conservar la fe cristiana (lo cual vale para cualquier cosa).

Por fin conincidimos en algo. Y repito, lo que llamo “misterio” no es esto que Ud. dice, sino que este estado de cosas esté generalizado hasta en la más alta jerarquía de la Iglesia, que haya durado décadas y que se haya difundido en todo el mundo católico. Ese es el misterio de iniquidad. Porque esa generalización ofende a Dios, desdibuja el rostro de la Iglesia y produce un mal objetivo en las almas, muchas de ellas, a juzgar por las revelaciones de Nuestra Señora en Fátima, se perderán en el infierno… y esto lo reveló cuando el Magisterio aún no se había empantanado en la situación que generó el Concilio y ss. Imagine la cosa ahora…

Espero que el moderador y todo lector comprenda que no pretendo pelear con nadie, sino tan solo mostrar lo que veo y, de recibir una buena respuesta, o, si no, quizás convencer a alguien de lo que me parecen las consecuencias de ser cristiano. No pretendo tampoco convencer al moderador: no porque «loro viejo…», sino porque él ya ha insistido mucho en lo mismo y no se va a dar cuenta de su error si alguien mucho más ilustrado que yo logre mostrárselo. Esto tal vez sirva para otros. Yo me uno a quien discute esta vez con el moderador, y aporto quizás un modo de decir distinto. Tal vez arroje alguna luz a alguien. Dios lo quiera.
Mire no sé que es lo que Ud. quiere. Realmente no lo entiendo. Este párrafo no lo entiendo.

(Cuán bueno sería que, así como en otros blogs, cada nueva respuesta al hilo que uno quiera seguir, participe o no, fuera reportada al correo). Debo decir a todos los foristas, y ojalá todos lo leyeran. Si participar en una discusión es ocasión para ofender al Señor, es mejor ni leer de esto. ¿No es nuestro fin, pues, dar Gloria a Dios? ¿No estamos interesados en estos temas por esta razón? Si no es por esta, mejor dedíquense a otras cosas, pues están perdiendo su tiempo miserablemente. Y si lo es, no contradigan sus intenciones con sus obras: pues en esta actividad, como otras, la ocasión de ofender a Dios y contradecir nuestras intenciones es muy grande, según lo que uno puede sentir y ver en otros. Respeto, amor, caridad. Ojo, ojo. Aquí, además, debemos dar ejemplo. ¿No debemos ser la luz? ¿No deben ver los demás nuestras buenas obras?


Alejandro Bayer

¡Buena advertencia hace Ud. al final de su post! En honor de una vieja relación epistolar que hemos sostenido y de que sé que le ha tomado su tiempo preparar estas objeciones, las publico y las respondo. Creo que ya cada uno ha dicho lo propio y no parece necesario seguir fastidiando a los lectores con esta discusión… Lo invito a que nos soseguemos y cada uno se las haya y con su pan se la coma, como dice Sancho, varón prudente.

Amigo Bayer, salud y Dios con todos.

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