Lo de siempre: el clero en contra los católicos
Fui al encuentro de mujeres en Bariloche. El obispo celebró la misa a las 19hs, hora en que estaba programada la marcha de las «autoconvocadas». Algunos hombres, la mayoría jóvenes, mientras se celebraba la misa estaban afuera de la catedral cuidándonos por si llegaban ellas, (todos los católicos que fuimos a Bariloche ya habíamos tenido misa a la mañana temprano, y por esa misma razón algunos llegamos tarde a la misa de las 19hs).
Fui al encuentro de mujeres en Bariloche. El obispo celebró la misa a las 19hs, hora en que estaba programada la marcha de las «autoconvocadas». Algunos hombres, la mayoría jóvenes, mientras se celebraba la misa estaban afuera de la catedral cuidándonos por si llegaban ellas, (todos los católicos que fuimos a Bariloche ya habíamos tenido misa a la mañana temprano, y por esa misma razón algunos llegamos tarde a la misa de las 19hs).
Antes que termine la misa se escucha que están llegando las mujeres del «movimiento lindísimo». Los hombres que estaban ubicados afuera empiezan a recitar Avemarías. Un señor viejito alto, algo pálido, nos cierra las puertas de la catedral. La misa aún no terminaba. Me acerco a él para pedirle que abra las puertas que me dejara salir porque ya estaban «aquellas» ahí afuera, y habían pocos hombres cuidando. Este sr viejito me dice que no, que él cuida de nosotras, y en definitiva obedece órdenes del obispo para cerrar las puertas y no dejarnos salir, y que esto es para cuidarnos. Le agradezco, le explico que soy mayor de edad, y que me cuido sola, y que me abra la puerta porque quiero salir. No me deja salir. Los avemarías que recitaban los hombres se escuchaban mas fuertes. Entonces este sr viejito me dice: mirá como provocan estos patoteros, mirá como rezan estos; las están provocando! (a las mujeres del «movimiento lindísimo»).
A los pocos minutos se agrupó mas gente en el atrio para exigirle a este buen sr que abriera la puerta, él decía que no la iba a abrir. Mientras tanto la misa no terminaba, y eso que antes que cerraran las puertas solo faltaba la bendición final. En definitiva: un sr exigió que abriera la puerta porque sino lo iba a denunciar por secuestro y/o privación ilegítima de la libertad. Yo le pregunto a una barilochense quien era el que nos estaba cerrando la puerta, y me dijo que era el párroco. Logramos salir muchos pero otros quedaron adentro de la catedral, porque les volvieron a cerrar las puertas. Mientras salíamos, nos dicen: uds son una patoteras que vienen a provocar. Estuvimos afuera aproximadamente 1 hora 40minutos recitando avemarías. (recitar avemarías es patotear? es provocar?, en tal caso el avemaría las enardecía a estas que parecían demonios furiosos) Nos cuidaban 6 policías (una era mujer). Finalizando llegaron unos 8 policías mas (de infantería me dijeron) y las «niñas bonitas» que eran poquitas (unas 2000) se dispersaron. Nosotros, los católicos, contando mujeres, hombres y niños éramos 270 personas. (De Bariloche y alrededores no se llegaron a juntar mas de 30 católicos).
Me contaron que el obispo dijo en la homilía que «debemos ser tolerantes con las personas que nosotros creemos que están equivocadas».
Sólo 7 matrimonios prepararon nuestra llegada en Bariloche (albergue y comida para 270). Perdieron tiempo, dinero, y salud. Porque ellos 7 estuvieron muy solos. Nadie les dio apoyo. Al contrario, los llenaron de trabas y dificultades, para que no nos recibieran.
Agradecimiento a estos 7 matrimonios, y al cura de Santo Cristo.
María.
Comentario Druídico: El testimonio de María es una confirmación más de esta realidad desconsoladora: el clero favorece a las abortistas, lesbianas, corruptas y persigue a los católicos. Al menos el clero que decide y una buena mayoría del otro. ¡Que lo desmientan con hechos si no es verdad!
Entretanto deberán explicar el porqué las autoconvocadas lamentan
que grupos minoritarios y profundamente antidemocráticos
como un sector reaccionario de la Iglesia Católica
(solo un sector) hayan empañado tan democrática convocatoria…Gracias a Dios, el resto de los «sectores» católicos no merece reprimenda alguna…

