Un Nuevo Orden Mundial ¿es necesariamente anticristiano?
Para hacer algunas consideraciones sobre este tema tan en el tapete en los días que corren, será necesario recurrir a algunas definiciones, sin las cuales el gran tropiezo de la inteligencia, el equívoco, hará estéril y hasta venenosa toda discusión y falso todo razonamiento.
Un reciente documento pontificio ha puesto muchos pelos de punta. Se dice que da una bendición al “nuevo orden mundial”. Dicho documento no será tema de esta nota, sino quizás de una segunda, conforme lo que podamos aprovechar de estas necesarias consideraciones propedéuticas que tema impone.
Para hacer algunas consideraciones sobre este tema tan en el tapete en los días que corren, será necesario recurrir a algunas definiciones, sin las cuales el gran tropiezo de la inteligencia, el equívoco, hará estéril y hasta venenosa toda discusión y falso todo razonamiento.
Un reciente documento pontificio ha puesto muchos pelos de punta. Se dice que da una bendición al “nuevo orden mundial”. Dicho documento no será tema de esta nota, sino quizás de una segunda, conforme lo que podamos aprovechar de estas necesarias consideraciones propedéuticas que tema impone.
«Hubo un tiempo en que la filosofía del Evangelio gobernaba los Estados. Entonces aquella energía propia de la sabiduría cristiana, aquella su divina virtud había compenetrado las leyes, las instituciones, las costumbres de los pueblos, impregnando todas las clases y relaciones de la sociedad; la religión fundada por Jesucristo, colocada firmemente sobre el grado de honor y de altura que le corresponde, florecía en todas partes secundada por el agrado y adhesión de los príncipes y por la tutelar y legítima deferencia de los magistrados; y el sacerdocio y el imperio, concordes entre sí, departían con toda felicidad en amigable consorcio de voluntades e intereses. Organizada de este modo la sociedad civil, produjo bienes superiores a toda esperanza. Todavía subsiste la memoria de ellos y quedará consignada en un sinnúmero de monumentos históricos, ilustres e indelebles, que ninguna corruptora habilidad de los adversarios podrá nunca desvirtuar ni oscurecer».
León XIII, Immortale Dei, 1885, 28.
Nuevo Orden Mundial
Resulta curioso observar la realidad evocada por la expresión “nuevo orden mundial”: no es siempre la misma. Ciertamente resulta tan revulsiva a gente de pensamiento crítico tradicional y católico, así como también a activistas de extrema izquierda de la más variada gama: verdes, abortistas, teólogos de la liberación o trotskistas.
De hecho ya son un clásico las manifestaciones antimundialistas que se producen en Europa o allí donde se reúna el “Grupo de los 8” y otras instancias mundiales. Son capaces de conmover a toda una nación, amotinar centenares de personas y poner en vilo a las fuerzas de seguridad.
Más aún, muchas veces oímos, con cierto estupor, entre gente de militancia católica elogios desmedidos a la acción “antimundialista” de algunos de estos grupos o de personas particulares de las cuales, aseguran, es elogiable la “coherencia” de su pensamiento…
Hay varios equívocos en esta consideración de los términos que se hace indispensable aclarar para saber de qué estamos hablando, y así discutir sobre realidades y no sobre meras palabras. Y hay que discernir y reconocer, en la medida que la humana coherencia lo haga posible, a quienes por diversas vías sustentan algunas verdades del orden natural de quienes son, por avatares históricos, rezagados ideológicos o meros instrumentos inconcientes del movimiento que dicen combatir.
Gobierno Mundial
Sin necesidad de recurrir a los sitios o libros conspiracionistas, cualquier observador tiene a ojos vista la tendencia dominante hoy. Tanto en las fuerzas políticas y económicas, cuanto en el pensamiento del hombre moderno, hay una aprobación y hasta un cierto entusiasmo por la instauración de una autoridad supranacional.
La realización histórica de las que ya están en vigencia de un modo abierto y reconocido por casi todas las naciones, e inclusive por el Estado del Vaticano, ha sido consecuencia de las grandes guerras mundiales: la Sociedad de las Naciones y la ONU, con sus sucedáneas regionales como la OEA, la NATO, y otras colaterales especializadas en temas culturales, de salud, educacionales, de infancia, y demás. No sería sorprendente que una nueva conflagración universal diera cierta legitimidad social a una estructura más poderosa de intervención supranacional que fuera el anticipo o la realización misma, en cierto grado, de un gobierno de orden mundial.
La meta que declaran estas entidades supranacionales es la de la cooperación para el mantenimiento de la paz y el progreso económico y científico de las naciones. Un propósito indudablemente noble, puesto que la cooperación de las naciones, lo mismo que la cooperación de los individuos, facilita la realización de tales objetivos, como es evidente.
Además, la idea de una autoridad supranacional que laude en los conflictos entre las naciones no es nueva sino tan antigua como veneranda.
De hecho Nuestro Señor Jesucristo nació bajo la “pax romana”, al cumplirse la plenitud de los tiempos, lo cuan nunca ha sido indiferente para los cristianos. Y en los siglos de la Cristiandad, el Papa era frecuentemente quien laudaba en los conflictos entre príncipes y determinaba el derecho de llevar la guerra a tierra de infieles, y en qué condiciones, como ocurrió con la conquista de América, por ejemplo y también con los conflictos territoriales entre las potencias descubridoras.
Un solo rebaño bajo un solo pastor
La idea de la unidad mundial no repugna a la doctrina cristiana, sino que le es connatural, por aquello de que bajo una Fe común, hermanados en la caridad, los hombres bien podríamos convivir dentro de los límites éticos de un común código de conducta. E incluso aceptar la sentencia de jueces autorizados por una jerarquía moral derivada de una investidura de institución divina en caso de contenciosos entre las partes.
Conviene, pues, distinguir la idea de una autoridad supranacional como ideal de paz y progreso de la humanidad de los intentos de realización y sobre todo, de entre estos intentos, bajo qué signo o principios se han realizado o intentado. Los grandes pensadores de occidente cristiano han concebido el ideal del “imperio” como realización práctica de la doctrina política católica, y huelga citar a Dante y sus obras políticas, principalmente la Comedia, como formulaciones artísticas o doctrinales de estos ideales, basados en la doctrina de Santo Tomás, de la cual el poeta florentino estaba tan fuertemente influído.
Orden Mundial, Nuevo Orden Mundial: palabras, y realidades
Por eso, al hablar del “nuevo orden mundial”, o bien meramente de un “orden mundial” no pocas veces se incurre en el equívoco. Para muchos suena necesariamente como una destrucción de las soberanías nacionales, y la imposición del los ideales anticristianos. Y si bien esto tiene un fundamento, no pocas veces se olvida, para quedarse en la lucha de las etiquetas o slogans, sin establecer las distinciones del caso, que es lo que pretendemos sintetizar aquí.
Resulta útil recordar que las “naciones” modernas, tal cual las conocemos hoy, como territorios rígidamente delimitados por convenciones, y concebidas como potenciales enemigas que se acechan para defenderse unas de otras, o para aprovechar el descuido de las más débiles y usufructuar en lo económico, político o territorial, esta concepción de las parcelas convencionales en las que se divide la humanidad, no tiene nada de cristiana ni de natural, sino al acaso y por lo que ha quedado de otros tiempos, en los casos de que hubiera habido otros tiempos…
Para el hombre medieval, puesto que la Cristiandad es el ideal del cristianismo en el orden político, la “patria” era un concepto más religioso que territorial, se ceñía a vínculos de tradición y sangre, lengua y cultura, y con frecuencia el servicio de estas patrias no estaba reñido con el servicio de otras banderas o soberanías, especialmente cuando se emprendía algo en provecho de la Cristiandad. Y si se nos objeta que estas empresas no eran estrictamente hablando “internacionales”, la respuesta a la objeción está implícita: aquellas no eran “naciones” como las concebimos hoy, producto del ideologismo liberal de la revolución francesa. En el Antiguo Régimen las naciones eran otra cosa bien distinta de lo que hoy entendemos por tales.
Nacionalidad y nacionalismo modernos
Fueron las nacionalidades modernas el producto de la mentalidad renacentista y protestante, liberal revolucionaria y anticristiana. Así como fue la injerencia del estado nacional en todos los órdenes de la realidad humana, bajo excusa de derecho, un invento moderno, que apagó muchas de las libertades medievales y extinguió completamente otras.
Así pues, circunstancias coyunturales pueden hacernos, y bajo ciertos límites y con la debida mesura, militantes de un nacionalismo que jamás podrá ignorar los valores universales y la aspiración católica de la comunidad cristiana universal. De modo que la aspiración a la unidad, por ejemplo europea o americana, como rescoldo de un bien que hemos perdido cuando la revolución anticristiana hizo su obra en estos continentes, lejos de ser una idea contraria a la Fe, resulta del más rancio cuño católico.
Si la paradoja nos encuentra coincidiendo (materialiter) con muchas militancias de izquierda, no debemos confundirnos: ellos aspiran a una unidad que quizás surja de la misma añoranza o memoria histórica, pero cuyo signo han cambiado diametralmente.
Y así como se ha formado una contraiglesia, así como se han universalizado unos ideales católicos pero desquiciados y escindidos de la única fuente que los hace posibles, así también, la búsqueda de la unidad política del mundo es en cierto modo un resabio cristiano, porque de pensadores criados en el occidente de raíz cristiana ha surgido, y puede seducir el alma ingenua de muchos porque es un alma occidental. Del mismo modo que los principios sociales marxistas evocan bienes cristianos, pero tan desnaturalizados que solo cabezas muy confusas pueden identificarlos. Estas cabezas no atinan a distinguir entre la belleza del ideal y los fundamentos ni los medios por los que se practica, y mucho menos el fin al que se apunta. Es una consecuencia del naturalismo que marca la modernidad. Todo se hace prescindiendo de Dios y de la Iglesia, buscando inaugurar la experiencia humana en la cabeza de cada ideólogo o “filósofo”. Como si no hubiera habido siglos cristianos, y esto aún y particularmente entre los que se dicen cristianos…
Por lo tanto, antes de condenar un “orden mundial supranacional” parece necesario recorrer la historia de occidente, reconocer que aun vive en la psicología y en el alma del europeo y del americano el ideal del imperio, así como el de las libertades y las autonomías, por las cuales se pronuncian, a veces con intuición más que con claridad, los grupos antimundialistas de cuño izquierdista.
Lo que ninguno logra discernir es la fuente legítima de esta unidad, el modo prudente y no utópico de realizarla y como es posible la convivencia de un orden mundial que respete las libertades locales y las peculiaridades nacionales, sus legítimos derechos y que trabaje por una convivencia armónica sino bajo el reinado social de Cristo y la fraternidad fundada en la caridad cristiana.
Mundialismo vs. ideal imperial o Cristiandad
Resulta evidente que la raíz ideológica que a dado sustento a la concepción progresista de la unidad mundial es la renuncia a la Fe excluyente en Cristo y en su Iglesia, y su incorporación a un panteón de cultos, cuyo único común denominador sería una “ética universal”, de tinte laico y “tolerante” con todo, menos con la verdadera Fe. En el fondo, es el triunfo del ideal de las logias, que ingresó al mundo católico por las catacumbas de los heréticos y se legitimó en la gran asamblea ecuménica de los años 60, que el actual pontífice trata de reinsertar en la Tradición, sin resignar algunos de los elementos que son esencialmente incompatibles con ella, como por ejemplo, la resignación del reinado social de Jesucristo en aras de una laicidad “bondadosa” y tolerante con “las religiones”, para lo cual, había que oficializar antes, como se ha hecho, la falsa idea de la “libertad religiosa”.
vs. Discenimiento realista de los hechos
Si podemos apreciar con sereno discernimiento esta realidad histórica, los efectos fuertemente arraigados en la mentalidad progresista eclesiástica que produjo la “cristianización” de los ideales de la revolución francesa, la hondura a la que ha llegado el pensamiento liberal en las más altas instancias eclesiásticas, solo así podemos, sin desmesuras, sin caer en un profetismo ridículo, sin paranoia, pero atentos y vigilantes, discernir donde están los errores y como plantearlos con claridad.
Si no somos capaces de esto, solo seremos instrumentales al poder mundialista de signo masónico que triunfa hasta ahora en el mundo, poder que siempre se ha valido de los que han jugado, muchas veces involuntariamente, el juego dialéctico que él practica.
Si somos capaces de leer las profecías, publica y privadas, ver el potencial de algunas naciones y el predicamento en el que desde este pontificado, contradictorio y misterioso, podría llegarse a consagrar a Rusia al Corazón Inmaculado de María, como ha pedido la Santísima Virgen, si somos capaces de esta austeridad y de este ascetismo intelectual, podremos imaginar entre las variantes que nos depara el futuro, una posibilidad,que resulta concorde con lo profetizado, pero que matiza el catastrofismo de moda: la conversión de Rusia y el tiempo de paz.
Tal vez valga la pena continuar este comentario.


Comentarios
Punto 1 y punto 2.
1.-
Es exacto decir que es de neto cuño católico pretender un poder rector mundial, pasando por la Monarchía de Dante y por muchos otros, como lo ha expuesto siguiendo una línea de tiempo con sus diferentes expositores E. Gilson en un libro que es un bodrio de aburrido llamado La Metamorfosis de la Ciudad de Dios.
No digo que esto sea posible, lo que sí digo es que: mientras ese poder sea ejercido por el Papa y éste sea un buen Papa … está bien.
——————————————————–
2.-
Dice don Marcelo:
… "aquellas no eran “naciones” como las concebimos hoy, producto del ideologismo liberal de la revolución francesa. En el Antiguo Régimen las naciones eran otra cosa bien distinta de lo que hoy entendemos por tales.
Nacionalidad y nacionalismo modernos
Fueron las nacionalidades modernas el producto de la mentalidad renacentista y protestante, liberal revolucionaria y anticristiana. Así como fue la injerencia del estado nacional en todos los órdenes de la realidad humana, bajo excusa de derecho, un invento moderno, que apagó muchas de las libertades medievales y extinguió completamente otras".
Y digo yo:
Tiene toda la razón en decir esto, pero cómo se van a poner los nacionalistas cuando lo lean ! … les está diciendo que, les guste o no, aceptan una "ideología" de cuño "revolucionario" … a ellos que … que hay un error en el "inicio" de todos sus argumentos !
Muy bien, que conste, yo no lo dije, lo dijo usté!
«Paz, Paz; y NO HAY PAZ»
Msr. Juan Straubinger
http://lapuertaangosta.blogspot.com/search/label/Msr%20Straubinger
Nuevo Orden Mundial
Un Orden Mundial que tenga como Rey a Jesucristo seria una maravilla. Pero eso, hoy, es pura fantacia que ayuda a confundir, en un tiempo en que impera la confusion. Tenemos que ver la realidad de hoy: A.- la ONU exige a los paises cambiar sus legislaciones para imponer el aborto, la eutanacia, el matrimonio homosexual, tribunales internacionales que castigan a los paises que intentan no obedecer esas leyes inicuas; B.- la comunidad internacional impone a los paises la perdida de su soberania, y para la muestra tenemos cuatro ejemplos ejemplos: 1.- el pueblo venezolano derroco a Chavez y la OEA lo restablecio 2.- el Ecuador permitio a los terroristas de Farc construir un campamento desde donde se atacaba a Colombia, el gobierno dispara desde su territorio y acaba con el campamento y varios de los principales terroristas, da pruebas feacientes de que dichos terroristas no solo reciben apoyo del Ecuador, sino tambien de Venezuela y la OEA no sanciona a ninguno de esos dos paises pero si le llama fuertemente la atencion a Colombia, por lo que esos terroristas se han visto protegidos por la comunidad internacional, 3.- el alcalde de Caracas legitimamente elegido le pide a la OEA que le exija a Chaves que no le quite el presupuesto para poder gobernar, y Inzulsa le contesta que la OEA no lo puede ayudar porque es un asunto interno del pais, y 4.- en Honduras, los poderes legislativo, judicial, las fuerzas armadas y mas de la mitad de los hondurenos deponen a Zelaya porque ha violado su Contitucion y no quieren ser gobernados por otro Chavez, quien amenenaza invadir a Honduras y la OEA no sanciona a Chavez y junto con la UE y hasta el presidente de los EE.UU se vienen contra Honduras y los obligaran, contra su voluntad, a aceptar nuevamente a Zelaya; C.- el ecumenismo intenta probar que todas las religiones son buenas y todas pueden dar la salvacion. Todo eso muestra que de darse un Nuevo Orden Mundial , no seria de corte catolico, sino que por el contrario seria de corte marxista, sin Dios y regido por leyes inicuas como son las que declaran los derechos del aborto, la eutanacia, la sodomia y la relatividad religiosa.
NOM or Reinado de Cristo?
Marcelo:
Un "imperio" social de neto corte Catolico o el imperio de un gobierno con fachada de la ONU y dirigido por intereses financieros y geopoliticos?
La tradicion historica puede mostrar a la Iglesia algunas veces avalando algunos gobiernos, por lo general monarquias. Esa era una situacion muy diferente a la de hoy. La Iglesia unicamente puede proponer lo que su Señor ha manifestado: "Mi reino no es de este mundo". El sabia muy bien esto. La mentada "Pax Romana" tambien ha sido la principal causa del martirio de miles de Cristianos.
La Iglesia, en cambio, no ha cesado de proclamar que, cualquiera sean las diversas formas que se adopten, la primacia del Reinado Social de Cristo es la prncipal verdad social que puede traer autentica paz. La doctrina del Reinado Social viene desde Pio VI, Pio VII, Pio VIII, Gregorio XVI, Pio IX, Leon XIII, San Pio X, y Pio XI. Seria muy dificil proclamar "continuidad en la tradicion" en la enseñanza social de la Iglesia sin tener como principal ingrediente este Reinado Social de Cristo.
Sin embargo, la Enciclica Caritas in Veritate se atiene mayoritariamente a la Dignitatis Humanae, con la libertad religiosa y el desarrollo de los pueblos como ideas dominantes.
Pio XI en Quas Primas nos recuerda que todos, sin distincion, tanto colectivamente como individualmente, estamos bajo el dominio de Cristo. Esta es la enseñanza tradicional de la iglesia respecto del orden social.
Caritas in Veritate, sin embargo, centra su foco en una organizacion que, a lo sumo y con la mejor de las disposiciones, es puramente humana. Alude a Cristo, obviamente, alude a las virtudes, pero en un lenguage (verborragico, por cierto) de "desarrollo" "progreso" y "comprension total". La ONU no deberia ni siquiera aparecer. Lo menos que tiene interes es de incluir a Cristo y su Dominio en sus planes.
La ONU, el G-8 y toda la runfla no son mas que los titeres, el rostro visible, los monigotes de un armado social cuyo dio hace tiempo que es el poder financiero y geopolitico de las potencias. Anticristo o no, no me meto con esas implicancias. Eso ya entra en otros campos que prefiero no aludir.
En el fondo es una cuestion de serias perspectivas: hablamos desde Cristo y desde una concepcion social que tiene a El por principio y fin, o hablamos de humanismo y desarrollismo progresista?
Solo ideas que me vienen, nada mas. Estoy muy lejos de pretender juzgar esta enciclica o las intenciones del Papa. Pero hay muchas cosas que no me cierran en ella, demasiada ruptura con la tradicion, algo ya a lo que nos tienen acostumbrados.
Atte.
Daniel
Pregunta
Si la Doctrina del Reinado Social de Jesucristo comenzó con Pío VI en el S XVIII… ¿como decir que es "tradicional"? Yo diría que es moderna. Lo "tradicional católico" empezó con Nuestro Señor y fue madurando hasta el medioevo.
En la Caritas in Veritate, ver: ¿la Verdad ola ONU?
En la Caritas in Veritate, ver: ¿la Verdad ola ONU?
Orlando Fedeli
“Verbo Domini coeli firmati sunt” (Sl XXXII, 6)
Por la palabra de Dios, los cielos fueron afirmados.
La Palabra de Dios es el Verbo, el Hijo de Dios. La Palabra de Dios es la Verdad, pues que el Hijo de Dios encarnado declaró ser la Verdad: “Ego sunt via, et veritas, et vita” ( Jn., XIV,6).
Por tanto, es por la verdad que los cielos fueron afirmados. Y si hasta los cielos fueron afirmados por la verdad, nada hay que la Verdad no fortalezca.
Exactamente, la crisis que la Iglesia y el mundo hoy atraviesan fue causada por el hecho de que el Vaticano II no buscó la verdad. Antes, por el contrario, con la excusa de la pastoralidad, los Obispos, en el Vaticano II, procuraron agradar al Mundo, usando un palabrerío ambiguo, fruto de la Fenomenología y de la Hermenéutica Moderna.
Ni proclamaron la verdad, ni condenaron los errores.
El mundo luego siguió el ejemplo del Vaticano II y proclamó, en la revolución de 1968, el nuevo dogma infernal: “Es prohibido prohibir".
Todo quedó permitido.
El relativismo triunfó.
Resultado: el mundo cayó en el mayor abismo al que si llegó en la Historia, y hasta los “cielos” fueron estremecidos, porque se omitió la verdad que los afirmaba.
Desde el Vaticano II, por la desgracia del ecumenismo, el indiferentismo religioso, el relativismo y el subjetivismo lanzaron al mundo en el abismo de la incertidumbre, y estremecieron los medios eclesiásticos, los “cielos”.
El Vaticano II adoptó la Fenomenología como lenguaje filosófico para comunicarse con el mundo in gaudio et spes. y de ahí vinieron “tristitiae et angustiae”. Tristezas y angustias.
Gracias a Dios, ahora, Benedicto XVI hace a la barca de Pedro volver a amarrarse en las columnas de la Verdad y de la Caridad. En la Hostia consagrada y en María Santísima.
En su reciente encíclica, Caritas in veritate, el Papa Benedicto XVI, gloriosamente reinante – y gloriosamente no es fórmula de costumbre, sino luminosa realidad – estableció como fundamento de todo la verdad objetiva, condenando el opinionismo, el subjetivismo y el relativismo.
Estas son sus palabras:
“La verdad, rescatando a los hombres de las opiniones y de las sensaciones subjetivas, les permite llegar más allá de las determinaciones culturales e históricas y apreciar el valor y la sustancia de las cosas. La verdad abre y une el intelecto de los seres humanos en el lógos del amor: éste es el anuncio y el testimonio cristiano de la caridad.” (Benedicto XVI, Caritas in veritate, nº 4).
Y aún:
“En el contexto social y cultural actual, en el que está difundida la tendencia a relativizar lo verdadero, vivir la caridad en la verdad lleva a comprender que la adhesión a los valores del cristianismo no es sólo un elemento útil, sino indispensable para la construcción de una buena sociedad y un verdadero desarrollo humano integral.” (Benedicto XVI, Caritas in veritate, nº 4).
Para la doctrina católica del conocimiento y de la verdad, tal como fue expuesta por Santo Tomás, “la verdad es la adecuación entre el entendimiento y las cosas”.
Esta es la cita de Santo Tomás:
“Diz Rabi Ysaac en el libro De Definitionibus (citado por Avicena in Metaphisica. Tomo I , cap. IX) que la verdad es la adecuación entre el entendimiento y as cosas” (Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, I, Q. XVI, a. 2).
La verdad es alcanzada por el conocimiento humano por vía abstractiva y no intuitiva. A través de nuestros sentidos, captamos las imágenes sensibles de las cosas, y, por abstracción, formamos una idea de lo que ellas son. Abstraemos de las cosas su forma substancial. En la correspondencia de la idea del sujeto conocedor con el objeto conocido, en eso está la verdad.
Verdad es la correspondencia entre la
Idea del <—————–
sujeto <——————— y el objeto conocido
conocedor <—————
Nuestro intelecto, mal comparando, “fotografía” la realidad. La “fotografía” así obtenida es el concepto formado en nuestro intelecto.
Todos los hombres, normalmente, alcanzan la misma idea de cada cosa conocida. Y es lo que nos permite conversar y vivir en sociedad. Todos tenemos la misma verdad tomada de la realidad.
Si eso no fuese así, nos sería imposible convivir. Sería imposible, para dar un ejemplo, jugar ajedrez, ya que cada un tendría una visión diferente de las piezas del ajedrez y del propio juego.
La verdad es, por tanto, una.
Como escribo para lectores de internet, permítaseme dar una aclaración primaria.
La idea de un mismo objeto es la misma para todos los que lo conocen. La palabra que expresa esa idea única puede ser diferente en cada lengua.
En italiano, la palabra “burro” significa manteca. Pero, a pesar de eso, el concepto de manteca, ya sea en portugués, ya sea en italiano, es el mismo.
La verdad es una.
Además de eso, la verdad es universal. Esto significa que es la misma en todos los tiempos y en todos los lugares.
1+1 = 2.
Eso hace mucho tiempo. Esto es, siempre fue así y siempre será así.
El teorema de Pitágoras continua, y continuará siempre, expresando la misma verdad: el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos.
Hoy, se acostumbra a decir que ciertas ideas son anticuadas, el que otras son modernas.
Lo que es un relincho bien moderno.
Una idea no se clasifica primeramente como antigua o nueva, sino como cierta o errada.
1+1=2, en toda parte.
Por tanto, si la verdad es universal, siempre la misma, y en toda parte, la verdad es inmutable.
Finalmente, se debe recordar que la verdad es objetiva, y no subjetiva.
No es la imagen de la máquina fotográfica la que produce el objeto fotografiado. Es el objeto fotografiado el que produce la imagen fotográfica. Del mismo modo, no es la idea que el sujeto conocedor tiene del objeto la que produce ese objeto. Es el objeto real el que produce la idea concebida en el intelecto. La verdad proviene del objeto. La verdad es objetiva.
Concluyendo, la verdad es: una, universal, inmutable y objetiva.
El mal del mundo actual proviene de la negación de la existencia de la verdad objetiva. Lo que lleva a pensar que la verdad es personal, múltiple, particular, mutable o evolutiva, y subjetiva.
Ahora, el lugar donde cada uno se juzga poseedor de una verdad personal única se llama manicomio. El mundo moderno es el grande manicomio de la historia. Y lo más trágico es que ese mundo moderno exige que haya diálogo. Un diálogo en el que cada palabra es entendida de modo subjetivo, por cada uno. La Modernidad introdujo el diálogo de los locos. Para los cuales no hay diccionario.
¿Cómo querer entonces que haya entendimiento entre los hombres?
Hubo un caso histórico anterior al de la Modernidad, en el cual cada un tenía un vocabulario ininteligible para todos los demás. Fue el de la Torre de Babel. Revivimos hoy la Torre de Babel. El Manicomio de las filosofías. Con la sanción del Vaticano II, a través de la visión hermenéutica moderna, totalmente subjetivista.
De esa relativización de la verdad nació la relativización de todos los valores. Si no hay verdad objetiva, no hay ni bien y ni belleza. Todo sería mera opinión. Nadie tendría certeza de nada. A cada le parece lo quiere querer. Entonces, ¿para que estudiar? ¿Para que la escuela? ¿Para que la Iglesia?
Vivimos en el reino do “parecismo”.
En un babélico manicomio “parecista”.
Ese mal viene de lejos. Viene de Descartes. Viene de Kant. Viene de los filósofos románticos que inventaron el Idealismo alemán.
Para el Idealismo, es la idea que pone el ser. La única realidad sería el yo pensante que crearía lo real. Lo que cada un piensa sería la verdad para él. Cada un tendría su verdad. Por tanto, no existiría la verdad objetiva. La verdad dependería de cada sujeto. Ella sería subjetiva, personal.
La guillotina de la Revolución Francesa, los cañones de Napoleón, los filósofos abstrusos alemanes, ayudados por el romanticismo, hicieron triunfar el subjetivismo por toda parte.
Ese mal destructor de la inteligencia cognoscitiva, negador de la verdad objetiva, fue sancionado por el Vaticano II, con la adopción de la Fenomenología de Husserl, y de la Hermenéutica moderna, decurrente de ella, como medios aptos para expresar la doctrina católica. En verdad, para expresar el Modernismo;
Acontece que la Fenomenología niega que se pueda conocer el ser y la hermenéutica moderna defiende el libre examen de la realidad. Ella afirma que todo puede ser interpretado libremente, negando toda objetividad y toda posibilidad de conocimiento cierto de las cosas y de los textos.
En efecto, “la moderna Hermenéutica parte del presupuesto de que el ser no es conocible objetivamente, ni definible, es solamente interpretable” (Mário Bruno Sproviero, in Verdad y Conhecimento – Santo Tomás de Aquino, Martins Fontes, São paulo, 1999, Traducción, estudos introdutorios y notas de Luiz Jean Lauand y Mário Bruno Sproviero, p. 97).
La Fenomenología y su Hermenéutica permitirán al Vaticano II afirmar que cada religión es la verdadera para sus seguidores. No habría una religión verdadera. Todas serían verdaderas. Aunque sean contradictorias. Creyendo subjetivamente en su religión personal, todos podrían salvarse en cualquier religión que fuese. De ahí nació el ecumenismo. Todas religiones siendo verdaderas, da lo mismo seguir una u otra. De ahí, el indiferentismo y el sincretismo actual, eses dos hijos locos del ecumenismo.
Por eso, es de conmemorarse jubilosamente que el Papa Benedicto XVI, 44 años después del fin del Vaticano II, haya vuelto a defender que la verdad es objetiva y no relativa.
Y como para mal entendedor no basta media palabra, creemos que para ese tipo de lector del site Montfort – y es cierto que muchos teólogos y obispos modernistas asiduamente nos leen — es preciso y conveniente repetires la cita del texto de Benedicto XVI:
“La verdad, rescatando a los hombres de las opiniones y de las sensaciones subjetivas, les permite llegar más allá de las determinaciones culturales e históricas y apreciar el valor y la sustancia de las cosas. La verdad abre y une el intelecto de los seres humanos en el lógos del amor: éste es el anuncio y el testimonio cristiano de la caridad.” (Benedicto XVI, Caritas in veritate, nº 4).
¿Bien entendido, señores lectores de mala voluntad?
Solamente la verdad objetiva es lo que pode librar al mundo moderno de la locura del opinionismo subjetivista y del relativismo.
Hace más de cuarenta años esa verdad había dejado de ser predicada. Bendito sea el Papa Benedicto XVI que volvió a afirmarla.
Benedictus qui venit in nomine Domini.
Este Papa colocó de nuevo, como fundamento de todo, la Verdad.
Y la Verdad envuelve, sobrenaturalmente, la Fe, y naturalmente la Metafísica.
Fe y Metafísica son las bases de todo.
Hasta de la política.
La ONU — “Cette chose là de New York” – como decía De Gaulle, hasta esa calamidad productora de calamidades, hasta la crisis de la ONU comprueba que nada subsiste sin la Fe y sin la Metafísica.
Por eso, es triste que, cuando un Papa clama de nuevo que existe la Verdad y vuelve a colocarla como fundamento de todo, hasta de la Caridad, es triste que hasta entre los buenos haya quien focalice como más importante una mera apreciación política, como él hizo, hablando de la necesidad de reformar la ONU. De la ONU, que la Verdad y la Justicia exigen que sea destruida.
Es un error de perspectiva focalizar como fundamental una mera opinión política de Benedicto XVI, cuando se debería exaltar la colocación de la Verdad objetiva, Teológica y Metafísica, como fundamento de todo.
Hacer eso sería colocar la importancia de la critica de la política sobre la visión crítica de los errores teológicos y metafísicos.
En las palabras de Benedicto XVI en la Spe salvi, eso acontece porque, “Al haber desaparecido la verdad del más allá, se trataría ahora de establecer la verdad del más acá. La crítica del cielo se transforma en la crítica de la tierra, la crítica de la teología en la crítica de la política (Benedicto XVI, Spe salvi,nº 20).
Exaltemos la Verdad que afirma inclusive hasta a los cielos.
Pues la Verdad destruirá la ONU, esa quimera generada en antros secretos por los así llamados… “hombres de buena voluntad”.
Sao Paulo, 22 de Julio de 2009. Orlando Fedeli
No Carlista, no hay ningun
No Carlista, no hay ningun error de base, la defensa que hace el nacionalismo es claramente de la Patria con dimensión universar, universalidad que le da el cristianismo no la revolución francesa, asi que no entremos a confundir los tantos y pensemos en ingresar al Tunel del Tiempo ideologico por que no existe tal cosa.
Ni nos entusiasmamos con arqueologismos politicos inpracticables, ni somos devotos de la Revolución liberal.
Lei la enciclica y creo que el Papa pide una globalización imposible, pero desgraciadamente el punto 67 de la misma va a dar como para que la canalla cultural-mundialista y los Banqueros que estan en el negocio de la globalización. como los politicos que son sus marionetas, lleven agua para su molino. Por que desgraciadamente a veces no importa lo que el Papa dice sino lo que los medios y los sectores de poder dicen de lo que el Papa dice. Ya hemos tenido sobradas pruebas de ello, por eso para hablar de estos temas hay que ser muy precisos para no convertirnos despues en fuentes de propaganda para el enemigo.
les dejo un link para que comparen ese punto de la enciclica con el contenido del mismo
http://axxon.com.ar/not/145/c-1450011.htm
Yo El Nacionalista
Señor «Yo Nacionalista», no
Señor "Yo Nacionalista", no siendo yo ni carlista ni nacionalista le digo dos cosas:
a) No es indicada su frase: "Ni nos entusiasmamos con arqueologismos politicos inpracticables, ni somos devotos de la Revolución liberal", debido a que si el carlismo es arqueologismo sin chances, el nacionalismo no lo es menos. ¿O creen que alguna vez llegarán al gobierno? Y, en el caso que lo crean, no tienen menos argumentos -disparatados- los carlistas para también creerlo.
b) Tampoco es indicada su frase: "no hay ningun error de base, la defensa que hace el nacionalismo es claramente de la Patria con dimensión universal, universalidad que le da el cristianismo, no la revolución francesa, así que no entremos a confundir los tantos y pensemos en ingresar al Tunel del Tiempo ideológico por que no existe tal cosa". Usted antes de afirmar esto debe decir porqué el Sr. González se equivocó en las frases citadas por el Carlista. Los nacionalistas no pueden negar su legítima filiación revolucionaria, pues la filiación está.
Yo, el que los mira y disfruta de ambas ensoñaciones irrealizables, pero que al menos no encuentra errores doctrinales en el carlismo – y sí en el nacionalismo-.
Para el que disfruta
¿Es lindo divertirse al costado de las ruinas o viendo como estas se amontonan?
Se puede luchar por una Republica conforme lo que sostiene el Nacionalismo: Defensa de la Patria, Justicia Social y Organicidad Social, puede eso ser explicado a nuestra gente sin mayor esfuerzo, pero cosechariamos carcajadas a granel de salir al ruedo politico a decirle que hay que imponer un Rey español que vive en Francia por que nuestra independencia como Nación es falsa. Es algo tan demencial como lo que sostiene el idigenismo en una pagina de internet que vi recien: que ellos no son ciudadanos Argentinos por que la Argentina no existe pues su territorio fue usurpado a sus verdaderos dueños. Tratar de volver atras el relog de la Historia eso es lo que llamo arqueologismo politico. Puede ser que no alcancemos el triunfo pero tenemos la Chanse de explicar y ser entendidos o tratados al menos como cuerdos.
Yo no debo decir nada usted es quien debe decir en que se basa para afirmar lo que afirma.
Siga disfrutando mientras los patriotas luchamos…
Con el Carlista todo bien…
Yo, el Nac
Querido Yo El Nacionalista:
No se enoje conmigo, que yo no he inventado nada. Este, si bien no es el único, es uno de los principales puntos de desencuentro entre dos doctrinas que en alguna cosa coinciden.
Además, no se la agarre conmigo, sino con The Moderator, que fue quien chantó el asunto.
Y no me haga caso, que soy solo un basca pleitos (por diversión y de profesión).
Un abrazo.
El Carlista.
Ps. Se me olvidaba una cosa: además de nacionalista, es usted tanguero?
UNA OLA DE OPTIMISMO
"Cuando en medio de la tormenta y la confusión, cuando todo se derrumba, alguien mantiene la calma; es que no ha entendido el problema" Murphy.
Una ola de optimismo tiñe las letras del tradicionalismo, el nuevo Papa parece que tuerce el timón a la derecha y hay que abandonar las posturas apocalípticas y hasta ver con cierto … ¿agrado?… o mejor dicho… con buena leche, las posturas políticas del Santo Padre que arriman un aval al gobierno mundial que ya se perfila en el horizonte cercano. No es a la letra del mensaje editorial a la que opongo mis recelos, ni quizá tampoco al espíritu, probablemente sea un problema de tono. Sigo pensando que hoy por hoy, más que fundar una universidad, lo que conviene es incendiar un par de las existentes (pienso con Paul Jhonson que de los crímenes del siglo XX sólo heredamos en este siglo claramente uno: la Universidad).
Encontrar en la encíclica papal, no digo una razón para el regocijo, pero animar por ella un dejo de esperanza, me resulta un derroche de ingenuidad o simplemente una muestra de cansancio en el combate. Su sola lectura me heló la sangre; con total atrevimiento y partiendo de un lenguaje cada vez más confuso y sibilino, más refinado en la defección, el Vaticano sale a apoyar el proyecto mundialista que prepara el trono del anticristo. Política que continúa el trabajo de Juan Pablo II en ese sentido, pero que hoy se hace expresa y pública de una manera impensable y gracias a un giro a la derecha que sin duda no surge de un "reconversión", sino de un necesario "paso atrás" en el proceso revolucionario que había minado la Institución hasta lograr su casi desaparición. Con el anterior Papa el proyecto católico en casi nada se diferenciaba del proyecto masón, y con el nuevo, la colaboración con el proyecto masón se tiñe de "entrismo" para proponer una Iglesia Católica que llene el vacío espiritual que el proyecto masón supone para los los ingenuos que creen que existe un espacio vacio de sobrevivencia para una "idea" que se puede implantar, y que no es otra que el humanismo cristiano, refrito perverso de confusión. Sin embargo el apoyo que se otorga, el aval que se da, ya sea con los reparos que sean, es al poder mundial que hic et nunc se está formando, y que no es otro que el poder de las finanzas masonas.
Harina de otro costal es el asunto de que este Papa, en tren de rejuntar las ruinas que dejó el polaco anterior, y como haría cualquier jefe, está poniendo disciplina en la tropa porque de lo contrario no tiene nada que ofrecer; y de esta manera no se me oculta que está abriendo una brecha para que el tradicionalismo aproveche "por si las moscas" y con gran confianza en el Espíritu Santo. Porhay decía Garay, le torcemos la mano… o nos retuercen el pescuezo (a lo que apuesto con mayores posibilidades) y qué cornos, si para eso estamos. Pero muy distinto es confiar en la Tercera Persona de la Trinidad, que en este alemán, por el que no doy un belín. DARDO CALDERON.
Deplorable
Resumo su comentario en esto: "Un Papa que se hace el Tradicional para reconstruir a la Iglesia y desde ahì poder servir mejor al Anticristo, minando la verdadera Iglesia que es la Lefebvrista".
Su comentario es deplorable y, si es representativo del "lefebvrismo", los muestra sencillamente dementes.
Saludos,
Juan Martín.
Nacionalismo (un correctivo para los temperamentos de juez)
La idea de lo nacional, no comienza con el ocaso de la Edad Media. Los bárbaros tenían ya leyes nacionales.
Además, las cruzadas tuvieron mucha influencia en la idea de nación, el sentimiento de pertenencia nacional.
La guerra de los 100 años forjaron, a través de la Doncella, el nacimiento de un país, una nación. Aunque comenzó como una guerra entre príncipes, al finalizar combatían por Francia. No hay más que repasar las canciones de gesta de la época, donde encontramos alusiones a la nación como "la bella", la "dulce", y…Santa.
La bibliografía sobre el tema es extensa, además de los documentos (Carta de la doncella al Rey de Inglaterra).
El tema es complejo, y excede este marco, además de claro, las cándidas sentencias que aluden a un "error de base", o tienden a vincular al nacionalismo con las revoluciones burguesas modernas.
Su humilde servidor, Johannes
Es verdad, lo de Johannes ha sido humilde,
pues el nacionalismo del que aquí hablamos, efectivamente, es de raiz protestante y revolucionaria.
Comete el error de confundir regionalismos o el amor al pago con los nacionalismos modernos, sean éstos de derecha o izquierda.
Como ya ha dicho el humilde servidor, el tema excede este marco, pues sería necesario hablar de historia, filosofía y derecho (en términos tomistas, lo que no manejan ni siquiera los «tomistas»).
Estimados Yo el Nac y Johannes.
Yo el Nac, ser tanguero es malo, pero recontratanguero, es peor. Guarda, que con el tiempo es una tendencia que tiende a agravarse.
Johannes, reconozco su originalidad. He leído durante años muchas argumentaciones tradicionalistas en contra del nacionalismo (las más notables son las del doctísimo Francisco Elías de Tejada) y muchas a favor, pero nunca una que quiera ver a las canciones de gesta como germen o manifestación del «nacionalismo» según la forma «en que hoy» se lo concibe. Temo que a alguien se le ocurra ver en el Cid al primer nacionalista peninsular ! En relación a las leyes, siempre las hubo para lugares y/o pueblos concretos. De hecho, los fueros, que nada tienen que ver con el nacionalismo y todo con el carlismo, también regían sobre lugares y personas concretas y no sobre toda la península.
Francamente, en lo que a mí respecta, no quiero entrar a discutir algo que ya he estudiado extensamente llegando a una conclusión, errada o no, sin duda definitiva y, en lo que a este sitio respecta, solo quise hacer notar la aguda percepción del Moderador quien, lo sepa o no, no solo es tradicionalista en sus preferencias litúrgicas y doctrinales, sino también, en su visión de la historia, el derecho y la política.
Saludos fascistas a Yo el Nac y demócratas a Johannes.
El Carlista.
Johannes, mucho le agradeceríamos los
nacionalistas, entre los que me encuentro, que si va a argumentar sobre el origen del moderno concepto de nación, no lo haga con deducciones erroneas y antojadizas, pues no nos hace ningún favor. Muchas gracias y saludos.
Yo, un nacionalista que no es «Yo, el Nacionalista», sino otro.
para el carlista
Si recontratanguero
Yo el Nac
NO SE TRATA DE TOMAR EL PODER, SINO DE DESMENBRAR «MAFFIAS»
Don Marcelo, les respondí a Johannes y a …
«Yo el Nacinalista» hace un par de días pero no he podido verlo en la página.
Estoy apretando algo mal?
El presente llegará?
No sé como «loguearme», pero en el último comentario de Falcionelli veo que él sí lo ha logrado …
Usted me dirá.
Un abrazo.
El Carlista.
comentarios
Marcelo: ¿Estan medio mezclados los comentarios?
Yo, el Nacionalista o Ricardo Martin B.
Pues, no sabría decirle
Se van colocando por orden de envío o bajo aquel al del que son respuesta.
A veces los usuarios responden mal o usan un nuevo mensaje sin responder al que quieren contestar, generando estas confusiones.
Para un nuevo comentario no vinculado con ninguno anterior, «generar nuevo comentario».
Para responder: «responder este comentario».
Para responder una respuesta: «responder este comentario» de la respuesta.
En fin, parece fácil, pero a veces la gente no se fija mucho.
Atte.
NOVUS ORDO MI… (perdón) MUNDIAL
Todo está perfectamente masonizado y el Documento de marras es propio del RatSinger que habita en Benedicto XVI, ya que siendo padre de la criatura discorde lo ha propuesto ya en la Constitución «Gaudium et Spes» Nº 82 .De la cual NO SOLO NO SE RETRACTÓ sino que INSISTE en su doctrina de cuño dialéctico hegeliana.
Tolle lege, que no tiene desperdicio y si Benedicto no pide la asistencia del Espíritu Santo, o la pide como su inmanencia lo inclina, Este no «vendra a habitar»en el, y seguirá las inspiraciones de su Otro Yo.
(«Pedro,¿me amas?»)