Un interrogante sobre el Quijote
Siempre el Quijote me creó un interrogante. A la luz del paganismo mágico, fantasioso, utópico o ideológico como diríamos hoy, por las que el diablo escapa a la realidad que canta las maravillas del Señor y alimenta a los suyos con fantasías, vino el Mesías a mostrarnos una realidad contundente, con Cristo o contra Cristo, la Verdad y el reino o la mentira y el infierno. por eso entiendo que la palabra de la Verdad es razón, realidad suprema y lógica inapelable.
Siempre el Quijote me creó un interrogante. A la luz del paganismo mágico, fantasioso, utópico o ideológico como diríamos hoy, por las que el diablo escapa a la realidad que canta las maravillas del Señor y alimenta a los suyos con fantasías, vino el Mesías a mostrarnos una realidad contundente, con Cristo o contra Cristo, la Verdad y el reino o la mentira y el infierno. por eso entiendo que la palabra de la Verdad es razón, realidad suprema y lógica inapelable.
Pero al leer al Quijote me encuentro que la fantasía es relacionada con la virtud, y la realidad con el porquerizo. El mismo Quijano ya en su cordura entiende que lo mejor de lo suyo lo dio en la locura, en la fantasía.
Es luego, ¿el camino de la ficción el camino a la Verdad, la virtud y la belleza, o lo es el de la realidad ?.
El paganismo tiene como en Platón, la seducción de lo virtual, la imposibilidad de alcanzar la realidad y desde ella la Verdad.¿Pero no es ese el camino que enseña Jesús clavado a la realidad de un madero?.
No me resulta fácil explicar esto, pero siento que el Quijote me seduce, pero desde la locura. Es una invitación a soñar. Pero el cristiano no sueña, sabe que todo lo bueno viene de una Verdad cierta y real y que lo suyo no son sueños sino certezas.
Por eso el Quijote me confunde. ¿No será que Cervantes presentó un mundo tan real y heróico como el de la caballería cristiana como una ficción?. ¿Algo así como decir, esto es muy bello pero irreal, cuando la verdad y realidad es tan cruel, al modo de como Sancho la veía?.
Si esto fuera así, no es la realidad sino la ideología la que trae lo mejor del hombre. Y no es así. Pues la ideología aparta de la realidad y del orden natural, con lo cual siempre termina mal.
En cambio pisar la realidad es llorar en éste valle de lágrimas pero hacer de ello un oasis no con la ficción, sino con verdades de a puño. Con testimonio que se vuelven martirio y llevan al Reino
Si esto es así, como lo creo, Cervantes hizo una apología del paganismo y una profunda crítica al cristianismo.
Por eso alaba la ficción, la locura y deja tan mal parada la realidad, la razón
Son como tres niveles de mensajes:
– La seducción del caballero cristiano desfaciendo entuertos en la primera lectura
– Pero dicendo por lo bajo: el camino al Bien es por la fantasía no por la realidad del cristiano viejo, como el Sancho
– Y más abajo aún, nos está mostrando que el demonio tiene razón, pues no es la cordura que alcanza la Verdad – el Bien -desde la realidad, sino que ella se alcanza desde la locura, la ficción.
También me he puesto a pensar que Cervantes está en el quiebre de la Cristiandad, en el giro de San Agustín a Santo Tomás, el del desprecio a la realidad material por su aceptación y uso como camino a la Verdad. La gran propuesta tomista. Y por ende, un don Alonzo Quijano que rechaza el nuevo camino. Que se refugia en el Platón pagano y huye del Aristóteles que busca lo objetivo y rompe el espejo mágico del mal.
No es mi pregunta un problema literario, es el de que Verdad presenta el Quijote y por proyección en que mundo estamos y como llegamos a él. ( otro dilema anexo)
Sin querer añadir más pregunto:
¿Es así? .¿alguien pude mejor explicar si estoy errado y en que?. ( más allá de que el Quijote sea alucinante).
Abel


Comentarios
Una respuesta de don Marcelino a Abel…
No fue de los menores aciertos de Cervantes haber dejado indecisas las fronteras entre la razón y la locura, y dar las mayores lecciones de sabiduría por boca de un alucinado. No entendía con esto burlarse de la inteligencia humana, ni menos escarnecer el heroísmo, que en el Quijote nunca resulta ridículo, sino por la manera inadecuada y anacrónica con que el protagonista quiere realizar su ideal, bueno en sí, óptimo y saludable. Lo que desquicia a Don Quijote no es el idealismo, sino el individualismo anárquico. Un falso concepto de la actividad es lo que le perturba y enloquece, lo que le pone en lucha temeraria con el mundo y hace estéril toda su virtud y su esfuerzo. En el conflicto de la libertad con la necesidad, Don Quijote sucumbe por falta de adaptación al medio, pero su derrota no es más que aparente, porque su aspiración generosa permanece íntegra y se verá cumplida en un mundo mejor, como lo anuncia su muerte tan cuerda y tan cristiana.
Si este es un símbolo, y en cierto modo no puede negarse que para nosotros lo sea y que en él estribe una gran parte del interés humano y profundo del Quijote, para su autor no fue tal símbolo, sino criatura viva, llena de belleza espiritual, hijo predilecto de su fantasía romántica y poética, que se complace en él y le adorna con las más excelsas cualidades del ser humano. Cervantes no compuso o elaboró a Don Quijote por el procedimiento frío o mecánico de la alegoría sino que le vio con la súbita iluminación del genio, siguió sus pasos atraído y hechizado por él y llegó al símbolo sin buscarle, agotando el riquísimo contenido psicológico que en su héroe había. Cervantes contempló y amó la belleza, y todo lo demás le fue dado por añadidura. De este modo una risueña y amena fábula que había comenzado por ser parodia literaria, y no de todo el género caballeresco, sino de una particular forma de él, y que luego por necesidad lógica fue sátira del ideal histórico que en esos libros se manifestaba, prosiguió desarrollándose en una seri de antítesis, tan bellas como inesperadas, no solo llegó a ser la representación total y armónica de la vida nacional en su momento de mayor apogeo e inminente decadencia, sino la epopeya cómica del género humano, en breviario eterno de la risa y de la sensatez.
Marcelino Menéndez y Pelayo: “El Quijote y sus Interpretaciones”.
¡LINDA LA COMPARANCIA DE DON MENéNDEZ Y PELAYO!
Cuando don Marcelino apunta,
"Lo que desquicia a Don Quijote no es el idealismo, sino el individualismo anárquico. Un falso concepto de la actividad es lo que le perturba y enloquece, lo que le pone en lucha temeraria con el mundo y hace estéril toda su virtud y su esfuerzo."
me parece clarito que lo está contraponiendo al primer Fausto. Pero por las dudas lo señalo, porque creo que en ese apuntamiento despunta la comparancia, como el Sol entre zorzales.
Salu2,
Á. B. L.
Lo real es la virtud
En el Quijote casi todo puede ser ficticio: la belleza, el poder, la riqueza, el infortunio y hasta la maldad. Pero lo que siempre es real, realísimo, es la virtud de don Quijote. Y las palizas que recibe, que son el premio y confirmación de la virtud. Lo que Cervantes contempló y amó ante todo fue la virtud, y lo demás se le daba tan poco que no importaba si era real o fingido.
Pablo
Continúo
Muy interesantes las acotaciones pero:
"Su falta de adaptación al medio" es propio de quien no camina por la realidad sino la ficción. Una afirmación.
"Su aspiración generosa se verá cumplida" "como lo anuncia su muerte tan cuerda y tan cristiana" pero que antes de morir expresa a Sancho que lo mejor lo había dado sin cordura.
El Quijore "hijo predilecto de su fantasía","hechizado por él llegó al simbolo sin buscarle" confirma la ficción.
"Satira del ideal histórico". Exacto. Y referido al caballero cristiano.
Don Marcelino no hace sino la primera y segunda navegación: el ideal de la caballería cristiana se cumple desde la ficción no desde la razón. Falta sacar la conclusión evidente de una tercera navegación indispensable.
Don Marcelino viene a confirmar mi mal presentimiento.
Pablo, si lo real es la virtud, te repito que la busca desde la fantasía, afirmando con ello que no es posible desde la realidad.
A.B.L. extiéndase por favor algo más para mejor entenderlo.
Gracias a los amigos, pero no me he sacado la duda en la dirección que esperaba, sino reafirmado la misma.
Abel.
¿Adaptación?
Mundo, Demonio, Carne.
Enemigos de la Salvación.
¿Adaptarse al Mundo?
No es de Cristiano.
Se es loco para el racional y escandalo para el judío.
De lo contrario no hubiera habido ermitaños ni monjes ni clausuras.
Efectivamente, para el que no tiene Fe, el Cristiano vive desde la fantasía, desde la ficción, desde la locura.
En cierta forma todo compartimos algo del "Caballero de la triste figura".
Saludos de Félix Renée
una última opinión
Observo que el tema no atrae interés así que Sr. Moderador avanzaré en alguna idea que luego encontré plasmada en etienne Gilson:
Sabemos que San Agustín con sus dos ciudades planteó magistralmente la posición de la Iglesia frente al mundo. Sabemos que la Cristiandad medioeval es producto agustino. Pero lo que poco se sabe es que sus continuadores exacerbaron el planteo que pudo tener quizá alguna semilla maniquea, por lo que todo lo que era del mundo era corrupción.
Lutero, no por casualidad un monje agustino, vio en el renacimiento – no sin algunas razones – la corrupción del mundo y su intento fue peor que la enfermedad, pero lo cierto es que para entonces se había arribado a un agustinismo desencarnado por lo que solo la vida de ermitaño abría posibilidades de salvación. Contemplar la belleza era pecado, gozar de un buen vino más pecado, la sexualidad ni nombrarla – y hablo de la lícita -, como la de aquellos cátaros y patarinos que no concebían la relación ni en el propio matrimonio.
La Iglesia Ortodoxa sufrió esto en mayor medida y la respuesta de algo que se tornó contra natural giró los pueblos de la Anatolia y todo el Oriente y Norte de Africa hacia una religión menos exigente y más simple: el islam.
Antes que estos efectos desvastadores hicieran su daño, la Providencia nos había enviado a un Santo Tomás, una inteligencia que encarnó nuevamente al hombre y re equilibró los desvíos existentes, no contra Agustín sino en favor de su verdadero pensamiento. Así lo hizo notar el mismo Tomás.
Una apertura a las maravillas de los cielos, una aprobación a buscar al Señor a través de las causas segundas, abrieron las puertas a la ciencia y a un nuevo desboque pagano como fue el Renacimiento.
Pero lo cierto es que, ambas nociones, la del hombre ermitaño y la del hombre encarnado que con Jesús convierte el agua en vino para que la fiesta no se acabe, para con Jesús dar a los hombres pan y pescado para que alimenten su carne después de escuchar las palabras de salvación, pagar impuestos, etc., se produce un crugir de la nave cristiana, pues se debía reencarnar al hombre.
Creo que el Quijote se encuadra en éste tiempo: el del crugir del paso de un cristianismo que vive la fe "desde la ficción, desde la locura", a un cristianismo que sin dejar la Fe encuentra en los cielos las maravillas del Señor.
Y creo que el hecho de que Sancho se identifique como "cristiano viejo" y que don Alonzo Quijano encuentre en su cristiana muerte que vivir su locura fue lo mejor que le pasó, es como el reclamar de Cervantes por el mundo agustino y negarse a una nueva visión, menos pura quizá – aunque una Teresa de Avila diría lo contrario – o menos desencarnada, pero más acorde – palabra que deriva de cordura – con nuestra naturaleza.
Esto no da lugar a la mundanización que hoy nos invade, sino a santos que supieron encontrar el equilibrio, como un don Bosco, Orione, Domingo, o nuestro criollo cura Brochero.
¿Qué dificil nos resulta el equilibrio a los humanos? Quizá el pecado original tenga mucho que ver. Y hasta por momentos creo que la santidad trata solo el de lograr el equilibrio.
Abel