Panorama Católico

Cuestiones Alejandrinas: comunión espiritual y comunión sacramental

Antes de dejar un texto sobre la comunión espiritual, conviene recordar algo sobre la comunión sacramental: durante muchos siglos en la Iglesia la comunión sacramental no fue algo frecuente

A raíz de un intercambio de opiniones con una lectora del sitio, me pareció oportuno enviar algunos textos que pueden dar respuesta a inquietudes que pueden ser de interés general. El primero de lo que será una corta, es sobre la comunión espiritual. Pero antes es importante hacer algunas precisiones para ponerla en contexto.

Durante siglos la comunión sacramental no fue una práctica frecuente. Debemos a San Pío X el decreto que recomienda la comunión frecuente, incluso diaria, bajo ciertas condiciones: 1. Estado de gracia, lo que excluye el pecado mortal; 2. Recta intención; 3. Que los comulgantes estén, en lo posible, libres de pecados veniales plenamente deliberados; 4. Que a la comunión preceda una diligente preparación y le siga la conveniente acción de gracias; 5. Consejo favorable del confesor. 

Antes de dejar un texto sobre la comunión espiritual, conviene recordar algo sobre la comunión sacramental: durante muchos siglos en la Iglesia la comunión sacramental no fue algo frecuente

A raíz de un intercambio de opiniones con una lectora del sitio, me pareció oportuno enviar algunos textos que pueden dar respuesta a inquietudes que pueden ser de interés general. El primero de lo que será una corta, es sobre la comunión espiritual. Pero antes es importante hacer algunas precisiones para ponerla en contexto.

Durante siglos la comunión sacramental no fue una práctica frecuente. Debemos a San Pío X el decreto que recomienda la comunión frecuente, incluso diaria, bajo ciertas condiciones: 1. Estado de gracia, lo que excluye el pecado mortal; 2. Recta intención; 3. Que los comulgantes estén, en lo posible, libres de pecados veniales plenamente deliberados; 4. Que a la comunión preceda una diligente preparación y le siga la conveniente acción de gracias; 5. Consejo favorable del confesor. 

¿Y Qué debe aconsejar, de manera ordinaria, un buen confesor, a quien quiere comulgar con frecuencia? Ante todo, que esté en gracia de Dios, y que nunca haga una comunión en pecado mortal, para lo que el fiel deberá confesar los pecados graves antes de comulgar. Luego, resulta muy conveniente que la comunión frecuente vaya unida a la confesión frecuente. Porque sin esa confesión asidua, la comunión puede volverse de poco fruto, por apego al pecado venial deliberado, y por otras disposiciones insuficientes. 

Sin embargo, vemos en nuestras parroquias una gran desproporción en la vida sacramental: muchas comuniones y pocas confesiones. ¿Cuántas de las comuniones –en las misas dominicales, por ejemplo- son sacrílegas porque los comulgantes no se han confesado? Y entre las personas piadosas, de comunión diaria, ¿cuántas practican la confesión frecuente para mejor disponerse a recibir al Señor?

En Xto.,

P.

La comunión espiritual.

Con el nombre de Comunión Espiritual se entiende el piadoso deseo de recibir la Sagrada Eucaristía, cuando no se la puede recibir sacramentalmente.

«De dos maneras “advierte Santo Tomás” se puede recibir espiritualmente a Cristo. Una en su estado natural, y de esta manera la reciben espiritualmente los ángeles, en cuanto unidos a Él por la fruición de la caridad perfecta y de la clara visión, y no con la fe, como nosotros estamos unidos aquí (en la Tierra) a Él. Este pan lo esperamos recibir, también en la gloria. Otra manera de recibirlo espiritualmente es en cuanto contenido bajo las especies sacramentales, creyendo en Él y deseando recibirlo sacramentalmente. Y esto no solamente es comer espiritualmente a Cristo, sino también recibir espiritualmente el sacramento» (III, 80, 2).

De las palabras finales del Doctor Angélico, se deduce que la Comunión Espiritual nos trae, de cierto modo, el fruto espiritual de la propia Eucaristía recibida sacramentalmente, aunque no sea ex opere operato, sino únicamente ex opere operantis.

 Excelencia

 Por la noción que acabamos de dar, se puede vislumbrar la gran excelencia de la Comunión Espiritual. Fue recomendada vivamente por el Concilio de Trento (D 881), y ha sido practicada por todos los santos, con gran provecho espiritual.

Sin duda, constituye una fuente ubérrima de gracias para quien la practique fervorosa y frecuentemente. Más aún: puede ocurrir que con una Comunión Espiritual muy fervorosa se reciban mayor cantidad de gracias que con una Comunión Sacramental recibida con poca devoción. Con la ventaja de que la Comunión Sacramental no puede recibirse más que una sola vez por día, y la Espiritual puede repetirse muchas veces.

 Modo de hacerla

 No se prescribe ninguna fórmula determinada, ni es necesario recitar ninguna oración vocal. Basta un acto interior por el cual se desee recibir la Eucaristía. Es conveniente, sin embargo, que abarque tres actos distintos, aunque sea brevísimamente:

a) Un acto de Fe, por el cual renovamos nuestra firme convicción de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Es excelente preparación para comulgar espiritual o sacramentalmente; 

b) Un acto de deseo de recibir sacramentalmente a Cristo y de unirse íntimamente con Él. En este deseo consiste formalmente la Comunión Espiritual;

c) Una petición fervorosa, pidiendo al Señor que nos conceda espiritualmente los mismos frutos y gracias que nos otorgaría e l a Eucaristía realmente recibida.

Advertencias

1) La Comunión Espiritual, como ya dijimos, puede repetirse muchas veces al día. Puede hacerse en la iglesia o fuera de ella, a cualquier hora del día o de la noche, antes o después de las comidas.

2) Todos los que no comulgan sacramentalmente deberían hacerlo al menos espiritualmente, al oír la Santa Misa. El momento más oportuno es, naturalmente, aquel en que comulga el sacerdote.

3) Los que están en pecado mortal deben hacer un acto previo de contrición, si quieren recibir el fruto de la Comunión Espiritual. De lo contrario, para nada les aprovecharía, y seria hasta una irreverencia, aunque no un sacrilegio.

Fuente: Antonio Royo Marín, OP, Teología Moral para Seglares. Los Sacramentos. BAC, Madrid, 1984, Tomo II, pp. 245-247. 

Comentarios

Anónimo
18/07/2009 a las 9:28 pm

Royo Marin

Es uno de los mejores recursos tradicionales para la formacion moral de los laicos. Muy bueno.

Hace tiempo me acuerdo que era comun que hicieramos la comunion espiritual ligada a la visita al Santisimo. Recuedo que a ciertas horas del dia ibamos a la Iglesia a hacer la visita y terminaba con la comunion espiritual. Supongo que es una de las tantas practicas que los progres han borrado del mapa…

Esta es la que yo hago, y es de San Alfonso Maria de Ligorio, pero hay muchas. Al final se suele rezar un Padre Nuestro, Ave y gloria.

Creo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar.
Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma.
Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado,
venid a lo menos espiritualmente a mi corazón.

(Pausa en silencio para adoración)

Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos.
No permitáis, Señor, que jamás me separe de Vos. Amén.

Daniel



Anónimo
18/07/2009 a las 11:18 pm

Estimado Padre P.

Usted nos ha recordado que una de las condiciones para poder recibir la Comunión Sacramental es:

Que los comulgantes estén, en lo posible, libres de pecados veniales plenamente deliberados.

¿Pero los pecados veniales no los quitamos suficientemente de nuestra alma arrepintiéndonos de ellos y haciendo un acto de contricción, o es necesario confesarse con un sacerdote para limpiar el nuestras almas de éstos?

Los pecados veniales también se le deben decir al sacerdote en la confesión, pero no es eso lo que quiero saber, sino, si es imprescindible confesarse los pecados veniales antes de comulgar sacramentalmente.

Y le hago otra pregunta más. En la confesión la falta de manifestación de un pecado mortal obviamente nos deja con aquel pecado y no podremos comulgar sacramentalmente luego de ésta, pero ¿ la omisión de manifestarle al confesor un pecado venial, también nos impide de poder comulgar? 

Muchas gracias.



Anónimo
19/07/2009 a las 12:13 am

P.

Cuales son los pecados mortales que excluyen el estado de gracia? 

Saludos!



Anónimo
19/07/2009 a las 3:23 am

¿Cuales son los pecados mortales?

Quizás no eniendo bien la pregunta. Respondo según entiendo.

Cualquier pecado mortal excluye del estado de Gracia. Decir que alguien está en pecado mortal equivale a decir que está sin Gracia o en des-gracia.

Ahora, si la pregunta es sobre las características del pecado mortal se requieren tres cosas

a) Materia grave. Es decir algo gravemente prohibido o la omisión de algo gravemente mandado (Ej. No Matar, no fornicar, no tomar el Santo nombre de Dios en vanao)

b) Pleno conocimiento .(de que la acción u omisión es malo)

c) Plena advertencia. (voluntariedad)

Espero que quede claro



Anónimo
19/07/2009 a las 8:35 am

pecados veniales

Debemos comulgar libres (del afecto) a los pecados veniales. Hay pecados veniales de los que no nos libramos porque NO QUEREMOS. A veces los confesamos pero sin propósito eficaz. Estos pecados veniales mantenidos por mucho tiempo o toda la vida hacen que nuestras comuniones sacramentales o espirituales no produzcan ningún fruto o muy pequeño. Además nos impiden el crecimiento en la vida espiritual- Tb hacen que nuestras confesiones sean inválidas por no hablar de sacrílegas en algún caso. Estos pecados veniales son muy frecuentes en personas pseudodevotas como las señoras cargadas de devociones y siempre en la Iglesia pero murmuran con frecuencia de su prójimo o hablan en la iglesia como cotorras molestando a los devotos y con desprecio del Sacramento reservado en el altar.’Que se preparen para largos años en el purgatorio¡ Prefiero ser un pecadorazo empedernido que un día vio la luz,se confesó y vive cristianamente a ser una de estas "señoras"(en lo que al Purgatorio se refiere). La Virgen de Fátima dijo a Jacinta "El hablar en la Iglesia ofende mucho a Dios".

Los pecados veniales no hace falta confesarlos todos e incluso pueden dejar de confesarse. Pero es conveniente sobretodo como medio ascético para desprenderese de ellos. Tb se perdonan con actos de caridad perfecta (como los mortales aunque en estos persiste la obligación de confesarlos).El catecismo hablaba de agua bendita, pan bendito  etc.  Lo mejor es jaculatorias de amor a Jesucristo o su bendita Madre. UNA COMUNIÓN BIEN HECHA PERDONA TANTO LOS PECADOS VENIALES  COMO LOS MORTALES (estos serían los olvidados en la confesión). Dice el salmo: Líbrame señor de los pecados ocultos o ajenos(en los que tenemos algo de culpa nosotros como pasa con los padres o superiores o amigos)

Muchos pecadosa veniales serían mortales con plena advertencia y pleno consentimiento.  Y quizás lo sean muchos que tú pienses son meramente veniales.  Ahora bien "Quien ignorantemente peca (mortalmente ) ignorantemente se condena" (P. Vyeira, famoso jesuita portugués del S. XVII, gran orador que tiene un sermón con este título).

Termino: El pecado venial es aquel famoso hilo que ata a una avecilla sin dejarla volar hacia lo alto. Poco importa si es delgado si no deja volar (S. Juan de la Cruz)

Tb hay que decir que una cosa es un pecado venial deliberado (léase a Santa Teresa sobre lo que pensaba de estos pecados) ,como hablar en la iglesia, y otra cosa son los actos indeliberados pecaminosos de los que no se libra nadie excepto los que han sido beneficiados de una inmaculada concepción (digo los porque creo que San José tb lo fue y San Juan Bautista nació justificado)



Anónimo
19/07/2009 a las 10:18 am

Respuestas

El Decreto de San Pío X (20-XII-1905) sobre la comunión frecuente y cotidiana se encuentra completo aquí:

multimedios.org/docs/d000421/

Gracia, pecado mortal y comunión. Dice el Decreto citado: “…que a nadie se le niegue [la comunión sacramental], si se halla en estado de gracia y tiene recta y piadosa intención.». Como condición primera, y necesaria, para que la comunión no sea sacrílega: estar en gracia de Dios. Todo pecado mortal excluye el estado de gracia.

Si se cometió algún pecado mortal, hay que confesarlo antes de comulgar sacramentalmente; si no pudo confesarse, haga un acto de contrición y una comunión espiritual.

Pecados veniales, comunión y confesión. Dice el Decreto: «Aunque convenga en gran manera que los que comulgan frecuente o diariamente estén libres de pecados veniales, al menos de los completamente voluntarios, y de su afecto, basta, sin embargo, que estén limpios de pecados mortales y tengan propósito de nunca más pecar; y con este sincero propósito no puede menos de suceder que los que comulgan diariamente se vean poco a poco libres hasta de los pecados veniales y de la afición a ellos.»

Aclaraciones:

– Los pecados veniales pueden perdonarse por otros medios que no sean la confesión sacramental, primero entre todos la Eucaristía.

– Se puede comulgar sacramentalmente con pecados veniales.

– No es obligatorio confesar los pecados veniales. Si se olvidó alguno en la confesión pasada, no hay obligación de confesarlo en la siguiente.

– Cuidado con los escrúpulos, que son cosa del demonio para apartar a las almas de los sacramentos.

 Se aconseja –no hay necesidad, pero sí conveniencia- que quien comulga diariamente se confiese con frecuencia (cada 8, 10 o 15 días) y, si puede, lo haga con el mismo confesor. Y que con la ayuda de su confesor, trate de individualizar algunos pecados veniales (los llamados deliberados) que son los que más quitan el fervor y van predisponiendo para el pecado mortal. Por ejemplo: si un cajero roba pequeñas cantidades que no llegan a ser un pecado mortal, ni siquiera sumadas, conviene que luche contra ese pecado venial deliberado, y que lo confiese, para prevenirse de una posible caída en un robo grave y comulgar con más fruto.

– La Eucaristía, entre muchos efectos, fortalece contra el pecado; pero la confesión tiene una función específica para robustecer contra el pecado, y no sólo contra el pecado mortal, sino también contra el pecado venial. Hay pecados veniales que “no nos enferman”, como los mortales, pero “nos bajan las defensas”. La confesión frecuente, en cambio, “nos sube las defensas”.

En Xto.,

P.



Anónimo
19/07/2009 a las 9:08 pm

Padre P.

Hay un tema que usted toca y que la gente desconoce en relación al "pecado grave" o mortal y a la "fornicación" "entre esposos", por ello le pregunto:

Se puede dar esta fornicación ilícita (pecado grave o mortal) entre esposos cristianamente casados?

El caso del sexo oral o anal entre esposos es pecado mortal?

Es pecado mortal el "cuidarse" para evitar embarazos entre esposos?

Cuál es la forma que la Iglesia acepta para evitar embarazos? Bajo qué condiciones?

Las preguntas son un poco chocantes Padre, pero no tengo dudas en que muchos (muchísimos) esposos comulgan todos los domingos y realizan estas prácticas, de allí que creo importante que usted nos diga algo desde su autoriad sacerdotal.

En Xto. 

 



Anónimo
20/07/2009 a las 8:41 am

Sr. Anónimo 21:08:

No me

Sr. Anónimo 21:08:

No me altera que haga preguntas sobre moral sexual.

Es una materia en la que podemos afirmar, con el gran Pío XII, que el mayor pecado es “…la pérdida del sentido del pecado”. Se ha llegado a tal extremo que se ha perdido hasta el significado humano de la sexualidad.

Pero la Moral no debe ser presentada como “la ciencia de los pecados a evitar” sino como la ciencia de las virtudes a practicar. Razón por la cual le sugiero dos cosas:

1ª. Lea sobre la virtud de la castidad, que es algo bueno, para todos, casados y célibes. Por ejemplo:
http://multimedios.org/docs/d000812/

2ª.  Sobre las preguntas concretas que Ud. formula, lea el Catecismo de la Iglesia católica, en la parte de los Mandamientos y si luego tiene alguna duda de conciencia, consulte con un buen confesor.

No es mi intención transformar los modestos aportes que hago a Panorama en un consultorio de Moral. Y además estaría fuera de mis posibilidades de tiempo, en cuanto recupere plenamente mi salud y me reintegre a mis obligaciones habituales.

En Xto.,

P.
 



Anónimo
20/07/2009 a las 6:28 pm

Los sacerdotes (yo no lo soy)

Los sacerdotes (yo no lo soy)  no le van a dar una respuesta sobre si el pecado es mortal o venial siguiendo casos puntualmente planteados ( como las prácticas antes descriptas).

De todos modos algo se puede deducir de la respuesta de P: esos actos son contrarios a la moral sexual cristiana. Son pecados.

Muy probablemente sean graves (yo creo que los son). Por ello, no se puede comulgar sacramentalmente si se los cometió y no los confesó frente a un sacerdote.

 

 



Anónimo
20/07/2009 a las 7:01 pm

Después del comentario del

Después del comentario del Padre, veo que no estaba equivocada repecto a la Comunión Espiritual, ésta es una intención de recibir a Cristo, por el contrario, en la Comunión Sacramental recibimos a Cristo en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.  Para ello debemos preparar ese "sagrario" que lo recibirá de acuerdo a las indicaciones que usted bien señala.

Por último quiero aclarar que ya en el Concilio de Trento se indica el deseo de que en cada una de las Misas comulguen los fieles asistentes, no sólo espiritual sino también sacramentalmente.

Gracias a San Pío X y su Sacra Tridentina Synodus somos convocados a la Comunión en cada Santa Misa. En ese decreto podemos encontrar lo que puede sacarnos de dudas.  Pero me gustaría transcribir especialmente el punto Nº 10 "La Congregación del Concilio de las Normas". Y allí, especialmente el punto 9º.

La Sagrada Congregación del Concilio, en la sesión plenaria del dia 16 de diciembre de 1905, examino detenidamente este asunto, y, ponderadas seriamente las razones en pro y en contra de una y otra opinion, determino y declaro lo que sigue:

1º – Dése amplia libertad a todos los fieles cristianos, de cualquier clase y condición que sean, para comulgar frecuente y diariamente, pues asi lo desean
ardientemente Cristo nuestro Señor y la Iglesia Catolica: de tal manera que a nadie se le niegue, si se halla en estado de gracia y tiene recta y piadosa intencion.

2º – La rectitud de intención consiste en que el que comulga no lo haga por rutina,

vanidad o respetos humanos, sino por agradar a Dios, unirse mas y mas con El

por el amor y aplicar esta medicina divina a sus debilidades y defectos.

3º – Aunque convenga en gran manera que los que comulgan frecuente o diariamente estén libres de pecados veniales, al menos de los completamente voluntarios, y de su afecto, basta, sin embargo, que estén limpios de pecados mortales y tengan proposito de nunca mas pecar; y con este sincero proposito no puede menos de suceder que los que comulgan diariamente se vean poco a poco libres hasta de los pecados veniales y de la afición a ellos.

4º – Como los Sacramentos de la Ley Nueva, aunque produzcan su efecto ex opere operato, lo causan, sin embargo, mas abundante cuanto mejores són las disposiciones de los que los reciben, por eso se ha de procurar que preceda a la Sagrada Comunión una preparación cuidadosa y le siga la conveniente acción de gracias, conforme a las fuerzas, condición y deberes de cada uno.

5º – Para que la Comunión frecuente y diaria se haga con mas prudencia y tenga mas mérito, conviene que sea con consejo del Confesor. Tengan, sin embargo, los Confesores mucho cuidado de no alejar de la Comunión frecuente o diaria a los que se hallen en estado de gracia y se acerquen con rectitud de intencion.

6º – Y como es claro que por la frecuente o diaria Comunión se estrecha la union con Cristo, resulta una vida espiritual mas exuberante, se enriquece el alma con mas efusión de virtudes y se le da una prenda muchisimo mas segura de felicidad, exhorten, por esto, al pueblo cristiano a esta tan piadosa y saludable costumbre con repetidas instancias y gran celo los Parrocos, los Confesores y predicadores, conforme a la sana doctrina del Catecismo Romano.

7º – Promuévase la Comunión frecuente y diaria principalmente en los Institutos religiosos, de cualquier clase que sean, para los cuales, sin embargo, queda en vigor el decreto Quemadmodum, del 17 de diciembre de 1890 (10), dado por la S. Congregación de Obispos y Regulares; promuévase también cuanto sea posible en los Seminarios, cuyos alumnos anhelan por servir al altar; e igualmente en los demas colegios cristianos de la juventud.

8º – Si hay algunos Institutos, de votos simples o solemnes, cuyas reglas, constituciones o calendarios senalen y manden algunos dias de Comunion, estas normas se han de tener como meramente directivas y no como preceptivas. Y para que todos los religiosos de uno y otro sexo puedan enterarse bien de las disposiciones de este decreto, los superiores de cada una de las casas tendran cuidado de que todos los años en la infraoctava del Corpus Christi sea leido a la comunidad en lengua vulgar.

9º – Finalmente absténganse todos los escritores eclesiasticos, desde la promulgación de este decreto, de toda disputa o discusión acerca de las disposiciones para la frecuente y diaria Comunion.

Alejandra

 

 



Anónimo
20/07/2009 a las 7:19 pm

Estimado «P»;
Queda implícita

Estimado "P";

Queda implícita en su respuesta última la "ignorancia insalvable". Concepto poco claro, en realidad, ambiguo debido a su falta de límites definitorios.

Viene a tema respecto de los pecados mortales. En su breve explicación Ud. ha referido, citando un Catecismo, como una condición para que se constituya como tal: "pleno conocimiento".

Sin embargo, en otras traducciones, la  citada condición se expresa como: "suficiente reflexión". Y entonces, la situación es diferente.

Es decir, bajo el concepto de "pleno conocimiento" planteo un punto: ¿no sería más facil quemar todos los Catecismos así nadie se condenase? Puesto que en este caso nuestra ignorancia sería insalvable.

El anónimo que le realiza la consulta actuará de forma distinta según sea que pueda encontrar o no respuesta concreta a su duda en busca del "pleno conocimiento" de la situación.

Atte.

V-Ana

 



    Anónimo
    21/07/2009 a las 4:44 pm

     
    Estimada Ana Vazquez,

     

    Estimada Ana Vazquez, verdad?  "P" ha contestado de manera bastante light sobre un tema que es algo fuerte. Me pareció una huída por la tangente.  Pero lo entiendo porque hay temas que no se pueden tratar públicamente sin faltar a la pureza o escandalizar.  Creo que no es solución consultar el Catecismo ni visitar páginas de internet.    Lo que esta persona necesita es un buen confesor que lo guíe como director espiritual para evitar la concupiscencia y para guiarlo en la castidad dentro del matrimonio.   Recordemos(como me decía un sacerdote) que hay Ley Natural, Ley de Dios, que hay Dios! …y también hay infierno.

    Alejandra



      Anónimo
      21/07/2009 a las 8:42 pm

      Alejandra: Pienso que

      Alejandra: Pienso que corresponde aclarar que no soy Ana Vazquez.

      Lo que yo observo en la vida diaria es que, si bien hay muchas personas que de verdad tienen dudas como las del anónimo respecto al 6º y/o 9º mandamiento, la mayoría de los jóvenes ni siquiera los ha oído nombrar como tales.

      Pero , como Ud. bien dice, hace falta un tratamiento íntegro al enseñar estos temas. No quedarse en la "letra", al mejor estilo fariseo, sino buscar el "espíritu" de la Ley, tan perfectamente manifestado en Nuestro Señor Jesucristo: La Verdad (que nos hace libres) y la Caridad.

      Por eso esperaba una explicación o una enseñanza concreta para que llegue a las personas que tienen la posibilidad de superar algunos obstáculos, primeramente por medio del conocimiento; los jóvenes y no tan jóvenes que han manifestado dudas. Quienes de verdad no tienen esta posibilidad, supongo que alegarán justamente ignorancia invencible.

      Gracias y saludos

      V-Ana



        Anónimo
        23/07/2009 a las 5:31 pm

        Disculpa pero recordé ese

        Disculpa pero recordé ese nombre por un post anterior.  Coincido en lo que dices sobre este tema.

        Creo que si alguien pide ayuda para vencer su ignorancia jamás se debe dejar de aclarar, aunque sea por correo privado si no es posible por un medio público.  Todo pedido para vencer la ignorancia es, en cierta forma, un pedido de auxilio.

        Muchas veces, por ignorancia, y con voluntad,  se cometen actos malos por falta de información, de conocimiento y no son pecado por esa misma causa. Pero distinto es elegir ser ignorante.  La ignorancia invencible siempre es una válida excusa que excluye del pecado. Pero en el caso de la primera persona que pregunta, pienso que no puede ignorar que sus cuestionamientos van contra la naturaleza, o tal vez sí…no lo se.     Por esa causa debe ser escuchado y encauzado claramente.

        En el segundo caso, es más sencillo y se nota abiertamente una disposición e inclinación a obrar rectamente venciendo la ignorancia ya que ha recibido directivas diferentes en confesión.

        Nunca deben dejarse de aclarar estas dudas, con prudencia, claramente y sin indicar que se "autoaclaren" sus dudas ya que han demostrado que no pueden hacerlo y por eso buscaron consejo y ayuda.

        Alejandra



Anónimo
20/07/2009 a las 10:59 pm

pregunta

tengo entendido que comulgar en la mano ( o tomar la hostia con la mano) es un sacrilegio. es verdad? si alguien tiene informacion sobre esto por favor diganme



Anónimo
21/07/2009 a las 11:03 am

V-Ana:
Lo de las condiciones

V-Ana:

Lo de las condiciones que debe reunir un pecado para ser mortal es de otra persona.

Las tres condiciones para el pecado mortal las conocemos de los catecismos. Hay una, la materia, sobre la que conviene recordar algo: en los pecados contra el VI y el IX mandamientos, la materia es siempre grave; es decir, no se da materia leve.

Atte.,

P.



Anónimo
21/07/2009 a las 11:40 am

Aclaraciones

Quisiera aclarar algunas cosas:

1ª. El Decreto de San Pío X recomienda la comunión sacramental frecuente, e incluso diaria, de acuerdo al modo tradicional de recibirla: de rodillas y en la boca. La comunión en la mano estaba rigurosamente prohibida.

2ª. Los peligros de la comunión en la mano, de acuerdo con la Instrucción Memoriale Domini (aprobada por Pablo VI) son: a) el que se llegue a una menor reverencia hacia el augusto Sacramento del altar; b) la profanación del mismo Sacramento; c) la alteración de la recta doctrina.

3ª. No hay identidad objetiva entre comunión sacramental y comunión espiritual. Nunca lo afirmé; sería un error.

4ª. Puede ocurrir que con una comunión espiritual muy fervorosa se reciban mayor cantidad de gracias que con una comunión sacramental recibida con poca devoción. Porque los sacramentos obran ex opere operato, pero no con el automatismo mecánico de los artefactos técnicos.

5ª. El mandato de San Pío X (n. 9) sobre la abstención de discusión acerca de las disposiciones para comulgar –supuesta la clara distinción entre disposiciones necesarias y disposiciones convenientes- se ha de integrar con la totalidad del Magisterio acerca de la Eucaristía, e iluminar con la Sagrada Teología. Además, conviene recordar su concreto contexto histórico: combate las posiciones de un jansenismo residual que hoy no existe.

Atte.,

P.
 



    Anónimo
    21/07/2009 a las 5:26 pm

    Estimado «P», el decreto no

    Estimado "P", el decreto no habla sobre la comunión de rodillas o en la mano, ni se preocupa en señalarlo.  Le ruego que lo relea.

    Sobre las Gracias recibidas, recordemos aquello de que es posible pero no probable, ¿porqué tenemos que ir a ejemplos que parecen infantiles?.  Lógico es que lo recibido con más devoción y Fe muchos más frutos dará.  Tengo entendido que el efecto ex opere operato, es para los sacramentos, por lo tanto no comprende la comunión espiritual.  Es sabido que los efectos de un sacramento son mas frecuentes cuando mejores sean las disposiciones de los que los reciben, de allí la preparación cuidadosa que debe precederlos. 

    Descartemos el ejemplo de lo mecánico y rutinario,  porque aún los que menos saben… lo saben.

    Dice usted que no existe un jansenismo, pero, con la mirada en Cristo (vale mi sensiblería según usted), realmente ¿está seguro?   Yo creo que hay muchos dando vuelta por ahí.

    Alejandra



Anónimo
21/07/2009 a las 12:25 pm

PÍO XI da las respuestas:

Jamás "cuidarse" y siempre las relaciones deben ser "naturales".

Encíclica CASTI CONNUBII.

Y habla expresamente de "delito grave" al que viola esto.

Por lo tanto, no podrán comulgar y deberán confesar estos pecados mortales ante un sacerdote para poder hacerlo.

http://www.statveritas.com.ar/Magisterio%20de%20la%20Iglesia/CARTA_ENCICLICA_CASTI_CONNUBII(Sobre_el_Matrimonio_cristiano).pdf



Anónimo
21/07/2009 a las 6:46 pm

Pensamientos y deseos

Estimado Padre:

Una duda, en referencia al consentimiento de miradas, deseos o pensamientos impuros, ¿cuando estamos ante el 6º y cuando ante el 9º mandamiento?. Le pregunto porque yo tenía entendido que toda mujer que no fuera la propia, era ajena. Luego de tiempo de creer que esto era así en vistas a la confesión, me dan a entender que estaba equivocado, que se estaba ante el 9º solo cuando se sabía que la mujer era casada. ¿Podría esclarecerme Padre?.

Gracias!

Matías



Anónimo
21/07/2009 a las 6:55 pm

Confesor

Disculpe Padre:

Luego de tocar el tema del 6º y 9º mandamiento sospecho que podría ser un tema de índole privado con el confesor o quizás opinable. Por esto no le pido me conteste, anhelando recupere pronto su salud.

Saludos

Matías 



Anónimo
22/07/2009 a las 10:19 am

Consideraciiones grales – Respuesta a Matías

I. Algunas consideraciones generales.

La primera recomendación que haría a cualquiera, es que lea el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica en la parte que trata la moral (disponible en el sitio oficial del Vaticano). Es un mínimo conocimiento moral que una persona que usa Internet está en condiciones de adquirir.

No tengo problemas en responder sobre doctrina moral general. Lo que no quiero hacer, por razones prudenciales que me sería largo explicar ahora, es dar solución a casos concretos. Por tanto, siempre recomiendo que los casos de conciencia, o las consultas personales, se lleven a un buen confesor que puede interrogar sobre las circunstancias.

Respecto de cuestiones de moral sexual, la tradicional norma de prudencia cristiana era no hacer, o no responder, en un medio público preguntas escabrosas. Comprendo que los medios de comunicación masiva tratan a cualquier hora acerca de la sexualidad, y de toda clase de conductas sexuales, normales o patológicas. Pero los cristianos tenemos que poner freno a ese asedio constante, resistiendo a esa marea de degradación. Hay que hacer uso responsable de la TV, etc.

II. Estimado Matías:

Hay dos maneras de exponer la moral: una sigue el esquema de los Mandamientos y los pecados que se le oponen; otra el de las virtudes y de los pecados que se le oponen.

Se oponen al 6º Mandamiento los actos externos contrarios a la virtud de la castidad. Al 9º Mandamiento, se oponen pensamientos y deseos, que son actos internos, relativos a las acciones prohibidas por el sexto mandamiento.

Cuando el acto o pensamiento se comete con persona casada es más grave. Lo importante: haga un buen examen de conciencia y una confesión sincera y completa.

Se me ocurren muchas explicaciones posibles para lo que le dijeron en la confesión, pero sería muy largo.

En Xto.,

P.
 



Anónimo
22/07/2009 a las 3:27 pm

Los sacerdotes no son muy

Los sacerdotes no son muy adeptos a hacer "casuística", sin embargo los que no somos sacerdotes podemos sacar las siguientes conclusiones:

Si tenemos dudas acerca de si un pecado es venial o grave y de todos modos lo cometemos, pecamos gravemente, pues "consentimos" en "eventualmente" pecar gravemente. Por ello, esto hay que confesarlo antes de comulgar. Los bogas le dicen "dolo eventual", pero ojo: es "dolo" de todos modos.

Ya no se pecaría gravemente porque se tiene  la plena voluntad de cometer el pecado grave teniendo certeza que lo es; sino porque, aun pudiéndolo ser, se dice: "ojalá que no sea grave así no dejo de comulgar, ni se lo debo confesar al cura y de paso si me pisa un auto en la esquina … estoy en gracia de Dios". Eso es una especulación ruin.

Si se comulga luego de tamaña especulación, entiendo que hay sacrilegio, pues se consintió en eventualmente pecar gravemente.

Esta es la única forma de "tapar los baches" que nos deja la falta de casuística en materia de pecados.

Por ejemplo, en el catecismo, usted no encontrará que dice: "quien se pone dos pechos de goma peca mortalmente", pero, con la sola sospecha que no puede ser correcto destinar dinero a esas cuestiones existiendo la pobreza, a lo que se suma que es una cirugía que entre otros fines (confesados o no) tiene el ser "objeto de pecado" de los hombre que observan tamaña delantera, consentir el hacerse una cirugía estética (aunque no sea de pechos), es pecado grave.

De lo contrario, no tenemos más que ser "deliberadamente" desinformados para jamás llegar a tener la "certeza" exigida por el pecado mortal y así vivir en gracia por siempre.

Y una cosa más:

Si hay alguna persona que no sabe que determinado acto es pecado mortal (lo típico es faltar a Misa pudiendo ir) y por ende no peca mortalmente cometiéndolo, de todo modos, nosotros, como católicos, tenemos la obligación de decírselo aunque sea lo más probable que esta persona no vaya a cambiar su proceder y con la diferencia que en adelante, debido a nuestra información, pecará mortalmente. Empezar por sentir culpa, aunque la actual pedagogía diga lo contrario, es un muy buen comienzo.

 



Anónimo
22/07/2009 a las 10:17 pm

Me gustaría que alguien

Me gustaría que alguien explicara una afirmación hecha por un Anónimo a las 11.03h, según la cual todo acto realizado contra el 6º y 9º mandamientos siempre es pecado de materia grave. No me concuerda con lo que dice el Catecismo, ni me parece lógico que indefectiblemente se peque gravemente por atentar contra esos pecados sin tener en cuanta la dimensiñon formal del acto. No acabo de ver como matar puede no ser grave y tener pensamientos impuros siempre sería grave. ¿No es esto puritanismo? 

 

Juan



    Anónimo
    23/07/2009 a las 5:51 pm

    Prudencia

    Estimado Juan:

    En efecto, hay pecados que no serían graves, por ejemplo el consentir levemente un mal pensamiento. El problema Juan es que estamos ante problemas que atañen a la propia conciencia… ¿hasta que punto no es grave, hasta que punto podemos afirmar que no lo hemos consentido, hasta que punto podemos afirmar que se estaba en conciencia de la falta?, siendo que un pensamiento puede durar desde unos segundos hasta horas, y en el caso de deseos, variar su intensidad. Es por tanto un tema que no está libre de subjetivismo, un tema que podría volver loco a cualquiera, incluso al pobre confesor. Razón por la cual es muy prudente afirmar que siempre es materia grave, para reprimirlos más y para evitar todas las posibles vueltas y posibilidades sobre un tema no grato para quienes buscan la pureza. Es por tanto el tratarlo privadamente un acto de misericordia para los demás fieles, y para con los confesores el tratarlo prudentemente y el no entrar en detalles.

    Además ¿como esperas que los demás respondan francamente a tu llamado siendo que es un tema donde pocos podrían evitar hablar de si mismos?, ¿el silencio de los demás no te dice nada?, la experiencia enseña que callar sobre ciertos temas puede ahorrarnos problemas, por el dicho aquel que dice "hazte la fama y héchate a dormir". Además hay en la naturaleza humana una tendencia al fariseísmo y a juzgar fácilmente.  

    Saludos

    Matías



Anónimo
23/07/2009 a las 9:56 am

Siempre hay materia grave

Juan:

La lujuria, o delectación venérea, directamente buscada, fuera del legítimo matrimonio, es siempre pecado grave y no admite parvedad de materia. Por insignificante que sea el acto desordenado (v. gr., un simple movimiento carnal), siempre es pecado grave cuando a través de él se busca el placer venéreo. Sólo puede darse el pecado venial por imperfección del acto humano, o sea, por falta de suficiente advertencia o de pleno consentimiento.

La lujuria es intrínsecamente mala porque el placer venéreo lo puso Dios en el acto sexual como estímulo para la generación, dada su necesidad para la propagación de la humanidad. De lo que se sigue que los pecados de lujuria siempre tienen materia grave.

En Xto.,

P.
 



Anónimo
23/07/2009 a las 10:53 am

Sobre casos y casuistica

Estimado  "casuista”:

El plantear y resolver casos es un buen complemento del estudio de los principios generales de la Moral. De manera que, en general, aliento a los fieles a formar rectamente su conciencia, mediante el estudio de los principios morales y, también, con el recurso a la solución de algunos casos.

La grandeza de la Moral radica en que los bautizados se configuren con Cristo, mediante la práctica de las virtudes, la conversión permanente y la lucha contra el pecado. La casuística –multiplicación de casos que oscurece los principios generales y la grandeza de las virtudes- puede deformar la conciencia y empequeñecer el obrar moral.

En lo que respecta a la castidad conyugal, tema sobre el que versaron algunas de las preguntas que eludí responder directamente, los sacerdotes tienen un Vademécum sobre la manera de proceder, especialmente cuando hay ignorancia subjetivamente invencible. Es un ámbito muy delicado, en que debe obrarse con mucha prudencia; sin confundir la gradualidad pastoral con la gradualidad de la ley; lo que por desgracia sucede, a veces, bajo la influencia de moralistas heterodoxos como B. Häring, M. Vidal, y otros.

En Xto.,

P.
 



Anónimo
23/07/2009 a las 7:26 pm

Gracias por sus repuestas

Gracias por sus repuestas Matías y P.

Estoy de acuerdo con lo que dicen. No pretendía rebajar la gravedad de los actos impuros, sino que me choca que el anónimo que mencionaba dijera que pensamientos y actos impuros son siempre graves, como si el resto de atentados contra los demás mandamientos no lo fueran siempre de igual modo. Es decir, que si materialmente todo pensamiento o acto impuro es siempre grave, lo mismo lo es todo robo, blasfemia o todo asesinato. Y es formalmente donde varía según la persona, el conocimiento que tuviera, el grado de consentimiento alcanzado, etc.

P.D. Matías, no hablaba de una cuestión personal, sino de la distinción hecha que he mencionado ahora.

Juan

 



Anónimo
23/07/2009 a las 9:59 pm

PADRE P:

Una pregunta:

El VADEMECUM que pudimos leer luego del link puesto por Alejandra "permite" el "cuidarse" de modo "natural". Esto sería manteniendo relaciones solo en períodos no fértiles de la mijer. Esto es correcto o es un error post-conciliar?

Y los tradicionalistas qué piensan sobre esta forma de "cuidarse"?

Un saludo.



Anónimo
24/07/2009 a las 9:27 am

El recurso a los días

El recurso a los días agenésicos, o sea, aquellos en que la mujer es naturalmente infecunda, practicado en forma debida, y con justa causa,es lícito.

La licitud de la continencia periódica estaba clara ya en tiempos de Pío XII. Pablo VI publicó la Humanae Vitae, después del Concilio, contra la opinión de una parte muy importante del episcopado mundial. Pero la resistencia progresista a esa doctrina ha sido uno de los aspectos más deformadores de las conciencias católicas en el postconcilio.

Me han comentado de un "sedevacantista" que no la licitud de la continencia periódica, pero realmente ignoro los motivos de su oposición y si es algo generalizado entre los que adhieren a tal posición o sólo una opinión personal.

En Xto.,

P.



Anónimo
24/07/2009 a las 1:58 pm

Un plagio avisado

Estimado P:

¿Le molesta que escriba el artículo aquí publicado (sin los comentarios) en un Boletín parroquial nuestro (escribo desde Chile), para ayudar a la formación de los fieles por estos lados?

Espero que no le moleste, el artículo es breve, simple y muy bien explicado, por lo que me gustaría que la gente de acá accediera a él (y no todos tienen internet).

Gracias de antemano y disculpe el plagio.

 

Luis Alberto Salvatierra



Anónimo
25/07/2009 a las 12:10 am

Respuesta a Ajendra

Estimada Alejandra:

Respondo a sus comentarios:

Estimado "P", el decreto no habla sobre la comunión de rodillas o en la mano, ni se preocupa en señalarlo.  Le ruego que lo relea.

Por más que relea el decreto allí no se encontrará nada sobre el modo de recibir la comunión, porque acerca de ese tema trataban las normas litúrgicas vigentes en tiempos de San Pío X. Es un hecho histórico definitivamente establecido que en ese tiempo, el modo de recibir la comunión era de rodillas y en la boca. El que afirme lo contrario, deberá probar su afirmación. Sin embargo, no han afirmado tal cosa –disparate mayúsculo- ni siquiera los defensores de la comunión en la mano.

El recuerdo del modo vigente de recibir la comunión en tiempos de San Pío X es un hecho histórico de enorme relevancia para interpretar la mente del legislador.

Bibliografía sugerida: Jungmann, Solans, Martínez de Antoñana, Alastruey.

Sobre las Gracias recibidas, recordemos aquello de que es posible pero no probable, ¿porqué tenemos que ir a ejemplos que parecen infantiles?.  Lógico es que lo recibido con más devoción y Fe muchos más frutos dará.  Tengo entendido que el efecto ex opere operato, es para los sacramentos, por lo tanto no comprende la comunión espiritual.  Es sabido que los efectos de un sacramento son mas frecuentes cuando mejores sean las disposiciones de los que los reciben, de allí la preparación cuidadosa que debe precederlos.

Descartemos el ejemplo de lo mecánico y rutinario,  porque aún los que menos saben… lo saben.

¿Debo pedirle que relea el texto de Royo Marín que transcribí en el inicio de este post? Copio nuevamente "…la Comunión Espiritual nos trae, de cierto modo, el fruto espiritual de la propia Eucaristía recibida sacramentalmente, aunque no sea ex opere operato, sino únicamente ex opere operantis."

En cuanto lo que dice el P. Royo, sobre la posibilidad de que con una comunión espiritual muy fervorosa se reciban mayor cantidad de gracias que con una comunión sacramental recibida con poca devoción, tiene poco de infantil y no es una mera posibilidad, sino todo lo contrario. Es una aplicación de las definiciones dogmáticas de la Iglesia sobre los sacramentos, la doctrina tomista sobre la gracia y los efectos de los sacramentos. Coinciden con tal opinión los mejores tratadistas de teología espiritual, junto a los grandes místicos y doctores de la Iglesia.

Bibliografía sugerida: Concilio de Trento, Santo Tomás de Aquino, Alastruey, Garrigou-Lagrange, Tanquerey, Arintero.

Dice usted que no existe un jansenismo, pero, con la mirada en Cristo (vale mi sensiblería según usted), realmente ¿está seguro?   Yo creo que hay muchos dando vuelta por ahí.

Es cuestión histórica. El jansenismo no tiene vigencia actual en la Iglesia. A partir del pontificado de Pío XII, comienzan a abrirse camino las denominadas “nuevas morales”, que son diametralmente opuestas al jansenismo. Además, hay que agregar los cambios en la disciplina de los sacramentos, todos en dirección contraria a los criterios jansenistas.

Bibliografía sugerida: para la historia de la teología moral: Réal Tremblay y Servais Pinckaers.

En Xto.,

P.
 



Anónimo
25/07/2009 a las 12:12 am

Sr. Luis Alberto:
A mí no me

Sr. Luis Alberto:

A mí no me molesta para nada que Ud. pegue artículos o ponga enlaces que puedan ayudar a la gente.

En Xto.,

P.



Anónimo
25/07/2009 a las 12:49 am

V-Ana

V-Ana:

Todos debemos formarnos una conciencia verdadera, de manera que principios morales verdaderos lleguen, progresivamente, a ser operativos. Por desgracia, vemos que sucede muchas veces lo contrario: la deformación de la conciencia.

¿Cómo hacer para adquirir una buena formación de la propia conciencia? 1º. Hay que buscar sinceramente a Cristo; 2º. Ser sinceros con Dios, y con uno mismo, mediante la práctica del examen de conciencia y el recurso la oración; 3º. Procurar una formación doctrinal acorde con el propio estado y condición: conocer el Magisterio de la Iglesia (que se resume en catecismos), ir a clases de moral, leer buenos libros, etc. 4ª. Pedir consejo: a través de la dirección espiritual, de la consulta de casos y de la confesión frecuente.

No hay que preocuparse tanto por las palabras, porque las traducciones varían. Lo relevante es que los conceptos estén claros. Es importante que cada uno sepa en qué consisten los requisitos –de la inteligencia y de la voluntad- para que exista el pecado mortal, y sobre todo, que sea capaz de discernirlos en sus actos concretos.

Aunque se quemaran todos los catecismos, Dios siempre hablaría a los hombres en el lo íntimo de la conciencia. Y en el Juicio, su Justicia y su Misericordia, se combinarán de una manera que supera el entendimiento humano.

En Xto.,

P.
 



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