¿Termina el receso de Panorama Católico?
Después de algún tiempo de poca o ninguna actividad, ¿llegamos al fin de este receso? No es fácil de decir. Al Druida lo tenemos bajo estudios médicos múltiples en varios frentes. Salvo por sus problemas de vista, que requieren algunos exámenes complementarios de los que se espera una confirmación del diagnóstico (exoforia por agotamiento visual ¡caray!), el resto de sus dolencias no tienen diagnóstico aún, aunque se sospecha del mal funcionamiento de alguna de las múltiples glándulas que pueblan la persona humana, y que durante más de un día lo ha dejado postrado como un vulgar reptante (aprovechen chicos para hacer sus chistes maliciosos).
Bien, ya no repta, e inclusive, 6 de cada 10 teclas que aprieta son aproximadamente las que querría apretar. Vamos bien.
Exageraciones aparte, se siente mejor, pero con mejoría incierta. Recuperó su computadora muleto y confirmó la muerte civil de la original, de la que le dieron en algún momento ciertas esperanzas. Mientras tenga viento favorable hará lo que pueda.
Eso sí, no ha dejado de pensar, y concluir en que debe hacer algunos cambios en Panorama, en atención a que en buena medida ha sido un sitio precursor en lengua hispana y en parte las tareas que un Druida vigoroso y sano podía atender en otro tiempo, la cumplen hoy muy bien y mucho más ampliamente numerosos sitios. Tal vez sea el momento de elevar un escalón y subir un grado las miras. Embeber el celo de la doctrina en el celo de la caridad, lo cual siempre empieza por casa, y en tan menudo berenjenal se está, pero el Druída en cuestión se debe emplear también en la exaltación de dicho bien en un mundillo más dado al palo que a la misericordia. Empezando por casa. Al Druida le encantan las causas perdidas.
En circunstancias tan terribles y humanamente desesperadas que vive el mundo hoy, espiritualmente hablando, en gran medida a causa de la defección mayoritaria del clero católico, de la jerarquía, desde la más humilde a la más encumbrada, ¿qué, sino misericordia hemos de tener por los pecadores? Inclusive por los pobres pecadores del clero que no han conocido más que una fe distorsionada…
Renuncia el Druida a clamar castigos sobre el mundo, y siguiendo a la Señora de Fátima pide Misericordia e invita a la Penitencia (tres veces). Rezo del Rosario, ruego por la Consagración de Rusia, penitencia, penitencia, penitencia. Ejercicio de la caridad (¡ay!, dice el Druida, ¡que difícil es la caridad!).
Eso sí, a quien trate de alterar maliciosamente
una iota
de la doctrina sagrada que nos reveló Nuestro Señor, lo agarramos a cachetazos, dice el Druida. Lo difícil es conocer el grado de malicia… y por lo tanto, la cantidad y contundencia de los cachetazos. Ante ciertas dudas insolubles, un par de cachetazos preventivos se imponen, por el honor de Jesucristo.

