Panorama Católico

Spotlight sobre Pell

El problema de la pedofilia en el clero es una señal espantosa de la decadencia moral de muchos consagrados, que creció como un cáncer durante y después del CVII. Recordemos el mensaje de La Salette en esta materia.

Realmente escandaliza que el clero católico esté involucrado en estos temas. El problema de la pedofilia en el clero es una señal espantosa de la decadencia moral de muchos consagrados, que creció como un cáncer durante y después del CVII. Recordemos el mensaje de La Salette en esta materia. (*) 

Sería ingenuo pensar que todo viene del Concilio, pero más que ingenuo, es mentiroso decir que el Concilio (más allá de las intenciones de los padres conciliares, obviamente) no potenció estas abrumadoras perversiones.

Lo que se olvida, por cierto, es una buena cantidad de elementos de juicio que encuadrarían la cuestión más objetivamente.

1) Hay un pingüe negocio detrás de las denuncias.

2) Hay una campaña de odio a la Iglesia entre quienes promueven estas denuncias, muchas de las cuales son falsas.

3) Se olvida, esto sobre todo dentro de la Iglesia, el papel de Juan Pablo II como gran protector de los obispos y cardenales que no denunciaron ni castigaron a los culpables. ¿Será posible que el propio Papa impidiese las denuncias o las desanimara? Uno de sus protegidos personales, el P. Maciel, ¿no fue acaso culpable de este tipo de delitos? Hay varios casos más de sacerdotes “protegidos” bajo el largo reinado del Papa Woytila. El Card. Law tuvo que exiliarse en Roma por cargos de encubrimiento. Bajo la protección de Juan Pablo.

4) ¿Por qué se habla de pederastía y no se señala a la sodomía? ¿Acaso los violadores de estos niños no son sodomitas?

5) ¿Qué sentido tiene ahora que Francisco promueva la comprensión y la integración de los sodomitas a la vida eclesiástica y se prive de juzgarlos, cuando participan de la misma condición y hacen lo mismo que los curas abusadores?

6) Como ha reconocido la propia Santa Sede oficiosamente al alabar el engendro fílmico “The Spotlight”, fue el Papa Benedicto quien actuó durísimamente contra estas prácticas. Y cuando se aprestaba a dar a luz el informe sobre la sodomía entre el clero… renunció. Informe que entregó ostensiblemente al Francisco, y del cual nunca se supo nada.

7) Francisco mismo aceptó la existencia de un “lobby gay” en el Vaticano.

 

Muchas preguntas que no han sido respondidas. Pero queda una más. Y está relacionada con el hábito rencoroso de Francisco, que nunca olvida un “agravio”. Esto no pasa de ser una hipótesis, pero es sobre hipótesis que se investigan los hechos.

Recordarán los memoriosos que después del primer Sínodo de la Familia (contra la familia, más bien) el Card. Pell celebró una misa tradicional ante los participantes de la peregrinación Summorum Pontificum, un movimiento juvenil que aboga por la restauración del Rito Tradicional. El contenido de la homilía fue muy sorprendente, por sí mismo y por las circunstancias: ¿qué razón tenía hablar de los antipapas, y sobre todo después del escandaloso sínodo? No es fácil responder.

Lo que sí puede conjeturarse es que Pell no recibió una respuesta inmediata, como en el caso del Card. Burke, destituido de su cargo y puesto de “capellán” por devaluar la autoridad del primer documento formal de Francisco, la Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, a la que quitó el carácter de Magisterio pontificio para reducirla a la condición de “documento programático del pontificado”.

 

Las declaraciones del Card. Burke que le valieron su destitución. Ver a partir del min 9.

Tal vez no se podía prescindir de Pell en medio de las reformas financieras de la Santa Sede, pero el pago quedó pendiente. Tal vez ya haya comenzado la ejecución de la deuda.

Recordemos esa extraña homilía a la luz de los hechos actuales.

Homilía para la Misa del 10° aniversario de Juventutem durante la Peregrinación Summorum Pontificum

Iglesia de la Santissima Trinità dei Pellegrini Roma, 24 de Octubre de 2014.

Cardenal George Pell
Cardenal Prefecto
Secretaría de Economía

Nosotros los Católicos tenemos creencias extrañas; nuestro planeta tierra es como un grano de arena en un increíblemente vasto universo y creemos que el Hijo de Dios vino a vivir en este pequeño punto a enseñarnos y a redimirnos.

Nosotros creemos en los ángeles, seres espirituales fuera de nuestro universo físico; en Rafael uno de los siete que está delante de Dios, que trajo a Tobías la curación y le enseñó la verdad.

Queremos conocer y amar la verdad y esperamos poder difundir estas verdades, que son costosas, pero vivificantes. Nosotros también queremos ser curados por Rafael como salimos de las aguas turbulentas.

Esta noche en su peregrinación a la Urbs Aeterna, deberíamos recordar a San Pedro y San Pablo, fundadores de la Iglesia en la Ciudad de Roma.

Pedro por supuesto, fue la primera “cabeza” de la comunidad Cristiana en esta capital del Imperio Romano que duró por más de más de 600 años en el Occidente y por otros 1000 años en el Oriente. Pedro fue el primer Papa.

Y en esta ocasión unas pocas palabras sobre el Papado no serían inapropiadas porque el Papa es el sucesor de San Pedro como cabeza de la Iglesia y obispo de Roma, y porque el Papado es una de las instituciones más asombrosas en la historia; el mas antiguo cargo o gobernante en existencia. Ciertamente China tuvo un emperador un par de cientos de años antes de que Roma tuviera un obispo, pero China ya no tiene emperadores. Cientos de años antes de que hubiera un rey de Inglaterra había un Papa en Roma. Incluso en términos seculares el Papado es extraordinario, pero para nosotros el significado religioso Católico es infinitamente más importante.

El oficio o rol de Pedro está bien atestiguado en los escritos del Nuevo Testamento.

En el capítulo XVI del Evangelio de Mateo, después de que Pedro había afirmado que Nuestro Señor era el Hijo de Dios, fue declarado ser el hombre roca sobre quien se construye la Iglesia. Jesús es, por supuesto, la única figura central en la dispensación Católica, pero Pedro es la principal piedra angular en los fundamentos apostólicos de la comunión de la iglesia universal.

La Iglesia no está construida sobre la roca de la fe de Pedro, como afirma un himno popular, pero en el mismo Pedro a pesar de sus faltas y fracasos. Fue Jesús quien dio a Simón el nombre adicional de Pedro, el “hombre piedra”. En inglés las palabras “Pedro” y “roca” tienen diferentes etimiologias pero en griego, Latín e Italiano son casi la misma palabra. En este pasaje, a Pedro fueron dadas las Llaves del Reino y el poder de atar y desatar. El sentido de este pasaje no es único en el Nuevo Testamento asi también en el capítulo 21 de Juan, Pedro es exhortado a alimentar a las ovejas y en el capítulo 22 de Lucas, él es encargado de fortalecer a sus hermanos. Él siempre encabeza la lista de los apóstoles.

Por más de 2000 años estos fundamentos teológicos se han desarrollado y cambiado. El Concilio Vaticano II (1962-1965) propuso completar el trabajo del Concilio Vaticano I (1870), mediante el reconocimiento de que, como Pedro era uno de los doce apóstoles, entonces el Papa es ayudado por los otros obispos de todo el mundo, formando el Colegio de los Obispos.

Este colegio y todos los sínodos trabajan por consenso y las enseñanzas y la práctica pastoral sólo pueden ser modificadas por consenso.

El Papa Francisco es el Papa n° 266 y la historia ha visto 37 falsos oanti-Papas. Desde el siglo VIII al XIX los Papas gobernaron la mayor parte del centro de Italia, un área conocida como los Estados Pontificios. Durante los últimos 150 años, más o menos, la Iglesia ha sido dirigida por Papas, que fueron mejores, más sabios, más santos y más cultos, que el promedio histórico de Papas de los dos milenios.

Hubo tres períodos particularmente difíciles; el primero de todos, en el siglo X, cuando una sucesión de Papas fueron dominados por una mujer noble local llamada Marozia; en segundo lugar, en el siglo XIV cuando los Papas estaban establecidos en Avignon, al sur de Francia y fueron seguidos por varios pretendientes al papado cuando regresaron a Roma; y en el siglo XVI, la época de la Reforma protestante y el Renacimiento, cuando muchos de los Papas eran formidables gobernantes y patrones de las artes, pero ninguno de ellos estaba demasiado interesado en la religión.

Antes, el rol de los Papas fue un factor significante en la ruptura definitiva en 1054 entre las Iglesias Oriental y Occidental, entre el Catolicismo y la Ortodoxia.

El papel del sucesor de San Pedro siempre ha sido vital para la vida Cristiana y Católica, sobre todo como una piedra angular de la fidelidad doctrinal y como un elemento de resolución de disputas, pastorales, así como doctrinales.

Actualmente estamos acostumbrados a juzgar las comunidades, las instituciones y los individuos de acuerdo al criterio de la modernidad. Nadie quiere ser acusado de ser pasado de moda y a casi todos le gusta ser considerados “estar al día“. En el mundo antiguo no tenían un pensamiento completamente así, y mucho más la opinión pública tendía a mirar hacia atrás a épocas doradas, reales o imaginadas. Las preguntas de los primeros cristianos eran algo diferentes, porque querían saber si las enseñanzas de sus obispos y sacerdotes estaban en conformidad con lo que Cristo enseñó. En una época antes de los libros y la radio, mucho antes de que ustedes pudieran buscar información en Google, los Cristianos solían preguntar qué era lo que las iglesias fundadas por los apóstoles consideraban como enseñanza apostólica, genuinamente Cristiana inicial. Jerusalén, Antioquía, Alejandría y Roma eran tales iglesias y Constantinopla se añadió en el siglo IV, aunque ciertamente no fundada por un apóstol.

Entre esas iglesias sin embargo, Roma tenía un lugar de honor como el principal garante de la ortodoxia, porque tanto Pedro como Pablo habían sido martirizados ahí y, por supuesto, porque Pedro había sido nombrado el hombre roca por Cristo mismo. La tradición apostólica, anunciada por primera vez por Cristo y fundada en las escrituras es la prueba de acido de la verdad y la auténtica práctica pastoral. La Doctrina si se desarrolla – comprendemos más profundamente la verdad – pero no hay volteretas doctrinales en la historia Católica.

A menudo, nuestros enemigos reconocen mejor que nosotros la importancia del papado. En cada país donde los Comunistas llegaron al poder, trataron de separar a los Católicos locales del Papa en las denominadas Iglesias “patrióticas” nacionales. Sabemos por comentarios informales de Hitler que si hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial se habría establecido un Papa en cada país católico. Napoleón encarceló dos Papas, uno de los cuales murió en cautiverio. La historia de los Papas es más extraña que la ficción, pero la contribución de los muchos buenos Papas es mucho mayor que los pecados y errores de la minoría.

Hoy tenemos uno de los papas más inusuales en la historia, el cual disfruta de una popularidad casi sin precedentes. Él está haciendo un trabajo maravilloso respaldándolas reformas financieras.

Todos tenemos una tarea importante durante los próximos doce meses, es decir, explicar y construir un consenso de entre las actuales divisiones. Vamos a ser contraproducentes si tenemos ira u odio en nuestros corazones, si caemos en polémicas estériles contra un número sorprendentemente pequeño de oponentes Católicos. Nuestra tarea es explicar la necesidad de la conversión, la naturaleza de la Misa, la pureza de corazón que las Escrituras requieren para recibir la Sagrada Comunión. Nosotros, y especialmente vosotros, jóvenes, debemos vivir ésta en el amor, dando razón para su esperanza. Esta es una oportunidad única que debemos aprovechar en nombre de Dios.

Así que concluyo con la oración que me fue enseñada cuando era niño. “Que el Señor preserve al Santo Padre Francisco, y le dé vida, manteniéndolo a salvo en la tierra y no entregándolo en las manos de sus enemigos”.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Versión castellana de Adelante la Fe

(*) Sobre la impureza del clero, profecías de La Salette: «Los Sacerdotes, Ministros de mi Hijo, los Sacerdotes…, por su mala vida, por sus irreverencias e impiedad al celebrar los santos misterios, por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, se han convertido en cloacas de impureza. ¡Sí!, los Sacerdotes piden venganza y la venganza pende de sus cabezas. ¡Ay de los sacerdotes y personas consagradas a Dios que por sus infidelidades y mala vida crucifican de nuevo a Mi Hijo! Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al Cielo y piden venganza, y he aquí que la venganza está a las puertas, pues ya no se encuentra nadie que implore misericordia y perdón para el Pueblo».

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