Panorama Católico

Roma reconoce un retroceso en la práctica de la fe

El número de católicos practicantes en el mundo está en decrecimiento, dice el semanario americano católico Nacional Catholic Reporter, basado en las últimas estadísticas reunidas por el Vaticano. 

El número de católicos practicantes en el mundo está en decrecimiento, dice el semanario americano católico Nacional Catholic Reporter, basado en las últimas estadísticas reunidas por el Vaticano. 
En 2010, el número total de católicos en todo el mundo alcanzaba a los 1200 millones. Hubo un incremento del 29 % en los últimos 20 años. Europa es el único continente donde se registró una declinación de un 1%. Los datos referidos a la práctica sacramental muestran un incremento mucho más débil de lo que debería haber sido, teniendo en cuenta el crecimiento del número de católicos. Los números de primeras comuniones y confirmaciones, en particular, muestran a las claras una declinación de la práctica del catolicismo en todo el mundo, especialmente en Europa con un decrecimiento del 18 % en las confirmaciones en los últimos 20 años. 
Los datos numéricos del Vaticano provienen de distintas fuentes, pero principalmente de anuario estadístico de la Iglesia. Enrico Nenna, director de la Oficina Central de Estadísticas Eclesiásticas del Vaticano pone énfasis en que “es muy difícil cuantificar la práctica de la Fe católica. El único modo de tener una idea precisa del asunto sería tomar un muestreo de la población para realizar un censo y encuestar a ese grupo de personas durante un término regular”. En su opinión, “las estadísticas que se han reunido ilustran tendencias de largo alcance, pero muchos factores diferentes influyen sobre estas variaciones”. Nota por ejemplo que la declinación de el número de casamientos puede también deberse a la falta de certezas económicas. Un decrecimiento en el número de bautismos puede ser el resultado de una reducción de la baja de la tasa de natalidad en ciertas regiones específicas. Pero a pesar de estas incertidumbres, Enrico Nenna piensa que los últimos datos recogidos revelan un claro debilitamientos de la práctica católica en todo el mundo.
Esta tendencia está confirmada por el informe preparado para el Sinodo Mundial de Obispos sobre la nueva evangelización que tendrá lugar en octubre en Roma. Las preguntas del cuestionario enviado a los 114 obispos de todo el mundo contienen destacados sobre una “declinación en la práctica” y un “marchitamiento de la fe”.
Por vía de ejemplo se puede citar la encuesta mundial Gallup citada por los medios irlandeses el 8 de agosto, según la cual, la proporción de aquellos que se consideran “personas religiosas” en la República de Irlanda ha caído del 69 al 47% en siete años. Esto hace de Eire el país con el segundo rango de secularización, inmediatamente después de Vietnam.
El Arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, explicó al diario Irish Independent que estos hallazgos “iluminan los desafíos que enfrenta la Fe católica en una Irlanda cambiante”, subrayando el hehco de que la Iglesia no puede presumir que la fe pasará automáticamente de una generación a otra. Inclusive para las personas mayores, la educación religiosa es necesaria a fin de impedir su alejamiento de la Iglesia.
(Fuentes: Apic/National Catholic Reporter – DICI no. 260 dated September 14, 2012)
Comentario Druídico: Resulta increíble que todos los sacerdotes consultados pongan las causas de la declinación de la fe y de la práctica religiosa en razones externas a la Iglesia: inseguridad económica, caída del número de nacimientos, falta de educación religiosa, cambios sociales…

Si la gente no se casa y se junta, y además no tiene hijos, es porque no cree en la moral católica, ni en el mandato divino de crecer y multiplicarse, ni en la necesidad de dar cooperar en la generación de seres que conozcan, amen y sirvan a Dios y luego gocen de la visión beatífica. (Ni siquiera les interesa perpetuarse en sus hijos, un sentimiento natural que solo desaparece en sociedades muy decadentes).

La fe pasaba habitualmente de generación en generación, porque había práctica religiosa y educación religiosa. Casi que una no puede existir sin la otra, pero sobre todo, sin educación o tradición (que es una forma práctica de educación) no subsistirá nunca práctica de la fe, ni la fe misma, sin práctica, como ocurría en otros tiempos.

Es decir, seguimos jugando a echar la culpa a otros. Nunca nos hacemos cargo de lo que estamos haciendo. Y menos de evaluar los resultados a la luz del Concilio Vaticano II cuyo objetivo fue eminentemente pastoral y cuyas consecuencias son estas… como mínimo, un fracaso rotundo.

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