Panorama Católico

Para mitigar la confusión

Nos ha tomado tres publicaciones de «Comentarios Eleison» el poder desenredar la razón por la que el presunto testimonio del Cardenal Lienart en su lecho de muerte (CE 121) podría fácilmente considerarse verdadero, dado que corresponde exactamente a la manera en la cual la validez de los sacramentos Católicos ha sido  puesta en peligro por los Ritos sacramentales Conciliares que fueron introducidos después del Vaticano II  (CE 124, 125, 126).

Nos ha tomado tres publicaciones de «Comentarios Eleison» el poder desenredar la razón por la que el presunto testimonio del Cardenal Lienart en su lecho de muerte (CE 121) podría fácilmente considerarse verdadero, dado que corresponde exactamente a la manera en la cual la validez de los sacramentos Católicos ha sido  puesta en peligro por los Ritos sacramentales Conciliares que fueron introducidos después del Vaticano II  (CE 124, 125, 126). Un amable crítico piensa que me he preocupado demasiado por defender la validez de los sacramentos Conciliares, pero quiero evitar el exagerar tanto su validez como su invalidez.

Es evidente que ninguna persona razonable que ame la verdad quiera hacer algo que difiera de alinear su mente a la realidad, porque la verdad se define como «la adecuación de la mente a la realidad». Si una situación es negra, quiero decir que es negra. Si es blanca, diré que es blanca. Y si ésta está conformada por una variada gama de grises, quiero que tome esa exacta tonalidad de gris en mi mente, ni un gris que tienda más hacia el negro, ni un gris que tienda más hacia el blanco, sino el gris que es en realidad. 

Ahora, es cierto que cualquier sacramento en particular que se haya administrado en la vida real habrá sido válido ó inválido. No existen más sombras entre válido e inválido que las que hay entre estar embarazada o no estarlo. Pero si consideramos los sacramentos Conciliares que están siendo administrados en general a través de la Nueva Iglesia, sólo podemos decir que algunos son válidos, algunos inválidos. Pero algo cierto es que todos ellos han sido puestos en una pendiente que los acerca al riesgo de caer en la invalidez por el empeño total de los Ritos Conciliares de reemplazar la religión de Dios con la religión del hombre. Esta es la razón por la cual la Nueva Iglesia está en camino de desaparecer completamente y la razón por la que la Sociedad de San Pío X no puede, de ninguna manera, permitirse ser absorbida por Ésta.

Pero ¿en qué punto exactamente en esa pendiente está perdiendo cualquier sacerdote o grupo de sacerdotes la idea de lo que la Iglesia es, a tal grado que ya no pueden más tener la Intención de hacer lo que la Iglesia hace?  Solo Dios sabe. Bien podría ser que para llegar a ese punto pueda tomar más que lo que sugerí en CE 125. Quizá tome menos, como sugiere nuestro crítico. Cualquiera que sea el caso, ya que solamente Dios puede tener la certeza de ello, yo no necesito saberlo. Solamente necesito tener en mi mente bien claro que los Ritos Conciliares han puesto a los sacramentos de Dios en una pendiente que los aleja de Dios, y una vez que tenga claro que están ayudando a destruir la Iglesia, que hasta fueron diseñados para destruir la Iglesia, debo de mantenerme alejado de éstos.

Mientras tanto, en cuanto a qué punto exacto abajo de la pendiente se encuentra éste o ese sacerdote, o inclusive la Nueva Iglesia como un todo, me inclinaré a aplicar el gran principio de San Agustín: «En las cosas ciertas, la unidad; en las dudosas, la libertad; y en todas, la caridad.» Y dentro del marco de certidumbres como, dentro de la Nueva Iglesia ni ya nada ni todavía todo es Católico, quiero otorgar a mis compañeros Católicos la misma libertad de juzgar las cosas inciertas como espero que ellos me lo permitan también. Madre de Dios, ¡obtén el rescate de la Iglesia!

Kyrie eleison.

Comentarios

Anónimo
16/12/2009 a las 3:36 pm

Williamson cada día más protestante… volvió a sus raíces!
Decía el Father Z., de la FSSP, acerca de este triste artículo…

«He sounds like a Donatist.

About that phrase often attributed to St. Augustine…

A form of this phrase, pops up at first in about 1628 in German Lutheran circles. It seems to have come from one Rupertus Meldinius, also known as, Peter Meiderln, in his tract entitled Paraenesis votiva pro Pace Ecclesiae ad Theologos Augustanae Confessionis:

Verbo dicam: Si nos servaremus in necesariis Unitatem, in non-necessariis Libertatem, in utrisque Charitatem, optimo certe loco essent res nostrae…. I’ll say it in a word: If we preserve Unity in essentials, Liberty in non-essentials, and Charity in both, our dealings would be in the best situation.

Anyway, it is nice to see that SSPX Bp. Williamson quoting a Lutheran writer.»

Notable, como los lefebros no son tan duros con su tropa, ni le buscan pelo al huevo. Así se siente cuando critican al Papa!

Lucio P.C.



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