Panorama Católico

Por la justicia climática

Luteranos, católicos, ortodoxos, protestantes y budistas participaron este domingo en un servicio ecuménico presidido por el arzobispo de Canterbury, en el que rezaron por la justicia climática. Tras la celebración, las campanas de la catedral luterana tañeron 350 veces, el nivel máximo de partículas por millón de CO2 emitidas a la atmósfera para frenar el cambio climático.

Luteranos, católicos, ortodoxos, protestantes y budistas participaron este domingo en un servicio ecuménico presidido por el arzobispo de Canterbury, en el que rezaron por la justicia climática. Tras la celebración, las campanas de la catedral luterana tañeron 350 veces, el nivel máximo de partículas por millón de CO2 emitidas a la atmósfera para frenar el cambio climático. Por su parte, los miembros de la delegación Cáritas Española y CIDSE (Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Solidaridad) participaron, el sábado, en la Marcha por la Justicia Climática, en la que cientos de miles de manifestantes recorrieron los más de seis kilómetros de distancia que median entre el punto de partida, la catedral católica de San Ansgar, en el centro de Copenhague, y el Bella Center, el centro de convenciones donde desarrollan las sesiones de la Cumbre del Clima. La víspera, el viernes 11 de diciembre, todos los representantes de Cáritas y CIDSE que se han dado cita en la capital danesa participaron en la catedral católica en una misa por la justicia climática, presidida por el presidente de Caritas África, monseñor Cyprian Lwanga, de Kampala, y concelebrada por otros obispos de diversas Cáritas del mundo que han acudido a Copenhague, como México, Indonesia, Bangladesh y Mozambique.

Comentario Druídico: En otros tiempos cuando los factores climáticos eran adversos, se hacían rogativas para que Dios enviara la lluvia, o lo contrario. Para prevenir terremotos, inundaciones o granizo. También se bendecían los sembrados y los animales. Eran tiempos en que Dios era tenido por creador y gobernante providencial del universo. Y se creía también que el Demonio ejercía un poder especial sobre las fuerzas telúricas y cósmicas, limitado por Dios. Pero habiendo sido las fuerzas de la naturaleza el objeto de su personal dominio antes de su caída, la ciencia necesaria para manejarlas seguía vigente en él.

La adoración de la «madre tierra», a la que se le rinde alabanza de un modo sesgado todavía, aunque no siempre, en estos aquelarres interreligiosos bajo pretexto de «justicia climática» no deja de producir escalofríos. No es difícil advertir a quien va dirigido este culto, que se fundamenta en la mentira y se despliega en ceremonias grotescas. Para mayores detalles ver aquí.

Anexo: En el reciente mensaje pontificio del Día Mundial de la Paz, dice el papa:  «Por otro lado, una correcta concepción de la relación del hombre con el medio ambiente no lleva a absolutizar la naturaleza ni a considerarla más importante que la persona misma. El Magisterio de la Iglesia manifiesta reservas ante una concepción del mundo que nos rodea inspirada en el ecocentrismo y el biocentrismo, porque dicha concepción elimina la diferencia ontológica y axiológica entre la persona humana y los otros seres vivientes. De este modo, se anula en la práctica la identidad y el papel superior del hombre, favoreciendo una visión igualitarista de la «dignidad» de todos los seres vivientes. Se abre así paso a un nuevo panteísmo con acentos neopaganos, que hace derivar la salvación del hombre exclusivamente de la naturaleza, entendida en sentido puramente naturalista.» (VIS, 15 de diciembre de 2009)

Comentarios

Anónimo
15/12/2009 a las 3:25 pm

Rogativa para que llueva.
En una de las últimas misas que recuerdo celebrada por Mons. Willamson en La Reja, después de la celebración y con motivo que aquejaba una sequía espantosa, hizo las correspondientes rogativas con procesión y todo.
La cosa fue que a los pocos días llovió.
El Carlista.



    Anónimo
    16/12/2009 a las 1:17 am

    Lluvia milagrosa? Lluvia de milagros?
    Señor Carlista (o Carlo?), le recuerdo que la lluvia que precedió a las rogativas no alcanzó ni para apaciguar la sequía ni siquiera para remojar la polvareda.
    Si quiere llamelo milagro, total ya consideramos milagrosos el motu proprio y el levantamiento de las excomuniones (conseguidos por el rezo del rosario).
    Qué no conseguiran 12 millones?

    Humberto IV



      Anónimo
      16/12/2009 a las 3:43 am

      Lluvia y humedad
      S. M. (o S. A. R.) Don Humberto IV: si la lluvia «precedió a las rogativas» fue realmente (o naturalmente, como quiera) milagrosa. O las rogativas, inocuas. O, al menos, extemporáneas.

      Sobre el «aquelarre» pachamamesco, no queda más que traer a colación aquella vieja (y no por ello menos eficaz ni actual) expresión popular: «Lo que mata es la humedá».

      Lo que mata es el culto a la muerte, a la mentira, al error, al mal gusto…

      Saludos telúricos.
      Martín Gil.



      Anónimo
      16/12/2009 a las 1:18 pm

      Pa’ mi,
      que fue milagro, ché.
      Y al que me racionalice los milagros y me impida ser como niño y con eso ganar el horno, que la Providencia me lo espante !



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