Panorama Católico

Mons. Fellay habla de la Consagración de Rusia

Ahora hay que convencer a las autoridades para que realicen la famosa consagración de Rusia que ellos dicen que ya han realizado, y hay que recordar la actualidad de lo que decía Nuestra Señora de Fátima, siendo que, en el año 2000, quisieron pasar la página para no volver ya sobre el tema. Parecen multiplicarse las dificultades y los obstáculos para que no se pueda realizar de ninguna manera lo que pedimos. Poco importa; contamos mucho más con Dios que con los hombres; del mismo modo que esperamos de actos tan sencillos como el de la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María resultados sorprendentes para la Iglesia y para el mundo, y que superan todo lo que podemos imaginar. 

Ahora hay que convencer a las autoridades para que realicen la famosa consagración de Rusia que ellos dicen que ya han realizado, y hay que recordar la actualidad de lo que decía Nuestra Señora de Fátima, siendo que, en el año 2000, quisieron pasar la página para no volver ya sobre el tema. Parecen multiplicarse las dificultades y los obstáculos para que no se pueda realizar de ninguna manera lo que pedimos. Poco importa; contamos mucho más con Dios que con los hombres; del mismo modo que esperamos de actos tan sencillos como el de la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María resultados sorprendentes para la Iglesia y para el mundo, y que superan todo lo que podemos imaginar. 

Queridos amigos y bienhechores,

La situación de la Iglesia se parece cada vez más a un mar agitado, en todos los sentidos. En él vemos olas que pretenden cada vez más hacer zozobrar la barca de Pedro, arrastrándola a abismos sin fin. Desde el Concilio Vaticano II, parece que una ola quiere llevarse consigo todo hacia al fondo, no dejando sino un montón de ruinas y un desierto espiritual, al que los propios Papas han denominado una apostasía. No queremos describiros otra vez esta dura realidad, pues ya lo hemos hecho a menudo, y todos vosotros la podéis comprobar.  Sin embargo, nos parece útil comentaros un poco los acontecimientos de estos últimos meses; quiero hablaros de esos golpes sorprendentes por su violencia y particularmente bien orquestados que se han lanzado contra la Iglesia y el Sumo Pontífice. ¿Por qué semejante violencia?

Volviendo a nuestra imagen, parece que desde hace algún tiempo, más o menos desde la subida al pontificado del Papa Benedicto XVI, ha aparecido una nueva ola, mucho más modesta que la primera, pero no obstante bastante persistente como para que la podamos percibir y que, contra todo pronóstico, parece ir contra el sentido de la primera. Los indicios son suficientemente variados y numerosos como para poder afirmar que este nuevo movimiento de reforma o de restauración es algo real. Se lo ve particularmente entre las generaciones jóvenes, manifiestamente frustradas por la poca eficacia espiritual de las reformas de Vaticano II. Si consideramos los reproches tan duros y amargos que los progresistas lanzan contra Benedicto XVI, está claro que ellos perciben en la propia persona del Papa actual una de las causas más vigorosas de este principio de renovación. Y por lo mismo, incluso si nos parece que todas las iniciativas del Papa son más bien tímidas, contrarían profundamente al mundo revolucionario e izquierdista, tanto en el interior como en el exterior de la Iglesia, y esto a varios niveles.

Esta irritación de los progresistas y del mundo se deja sentir, en primer lugar, en los temas referentes a la moral. En particular, la izquierda y los liberales están irritados por las palabras, no obstante bien sopesadas, del Papa acerca del uso de los preservativos sobre la cuestión del sida en África. Referente a la vida de la Iglesia, en 2007 la rehabilitación de la misa de siempre en su derecho y luego la anulación, dos años más tarde, de la pena infamante que podía descalificarnos a nosotros, han provocado la rabia de los liberales y progresistas de todo pelaje. Además, la acertada iniciativa de un año sacerdotal que vuelve a poner en honor al sacerdote, recordando su importancia capital y tan necesaria para la salvación de las almas, y proponiendo como modelo al Santo Cura de Ars, no sólo es una invitación dirigida al pueblo cristiano a rezar por los sacerdotes, sino también un llamamiento a recurrir al sacramento de la penitencia, que ha caído completamente en olvido en grandes porciones de la Iglesia, así como a cuidar el culto eucarístico, especialmente considerando la importancia de la adoración de Nuestro Señor en la Sagrada Hostia, indicación clara de la realidad de la presencia real y sustancial de Nuestro Señor Jesucristo.

Igualmente, la designación de obispos claramente conservadores, entre los cuales un cierto número ya celebraban antes la misa tridentina. Podríamos citar también como ejemplo innegable de la realidad de esta pequeña ola que va en sentido contrario la Carta a los católicos de Irlanda invitando a la penitencia, a la confesión y a los ejercicios espirituales, pidiendo también la adoración a Jesús Eucaristía. Aunque en nuestros medios se estime, con razón, que estos esfuerzos son aún insuficientes para frenar la decadencia y la crisis de la Iglesia, particularmente al ver cierto número de actos que se sitúan en la triste línea de su predecesor, como las visitas a la sinagoga y al templo protestante, con todo, en los medios progresistas ha sonado la hora del zafarrancho de combate. La gran ola se enfrenta con la pequeña con una violencia sorprendente. No es de extrañar que el encuentro de ambas olas, tan desiguales, cause tantos remolinos y tumultos, y provoque una situación muy confusa, en la que es muy difícil distinguir y predecir cuál de las dos olas va a prevalecer. No obstante, se trata de algo nuevo, y merece ser saludado. No se trata de caer en un entusiasmo inconsiderado, que pretendería hacer creer que la crisis de la Iglesia ya ha terminado; al contrario, como las fuerzas van envejeciendo y ven que otra vez se replantea lo que ellos pensaban que finalmente se había adquirido, seguramente van a emprender un combate de gran envergadura para intentar salvar ese sueño de modernidad que empieza a venirse abajo. Es muy importante que mantengamos una mirada lo más realista que podamos sobre lo que está sucediendo. Aunque nos alegramos de todo lo bueno que se hace en la Iglesia y en el mundo, sin embargo no nos hacemos ilusiones ante la gravedad de la situación actual.

¿Qué se puede prever para los años venideros? ¿La paz en la Iglesia o la guerra? ¿El triunfo del bien y su tan ansiado regreso, o una nueva tormenta? ¿Conseguirá la pequeña ola crecer lo bastante como para imponerse un día? La certeza del cumplimiento de la promesa de Nuestra Señora en Fátima –«al final mi Corazón Inmaculado triunfará»–, no responde necesaria ni directamente a nuestra pregunta, pues no queda completamente excluido si habrá que pasar primero por una tribulación aún mucho mayor antes de llegar al tan ansiado triunfo…

Volvemos a encontrar este tremendo desafío en nuestra cruzada de rosarios, aunque con esto no quisiéramos quitar nada a la alegría del anuncio del resultado extraordinario de nuestra Cruzada del Rosario. Hace un año, os habíamos pedido audazmente una docena de millones de rosarios para coronar y rodear con una magnífica guirnalda de alabanzas, como otras tantas estrellas, a Nuestra buena Madre del Cielo, la Madre de Dios, esa Madre que se presenta ante los enemigos de Dios como «un ejército en orden de batalla» (Cant. 6, 3). Vosotros habéis respondido con tanta generosidad que ahora podemos llevar a Roma un ramillete de más de 19 millones de rosarios, sin contar los de todas las personas que se han unido a nosotros sin ser directamente feligreses nuestros.

Desde luego no fue por casualidad que Pío XII, al proclamar el dogma de la Asunción, quiso cambiar el Introito de la fiesta del 15 de agosto por el fragmento del Apocalipsis que saluda al gran signo que apareció en el cielo. Este fragmento del Apocalipsis inaugura la descripción de una de las guerras más terribles expuestas en el Libro sagrado: el gran dragón, que va a barrer con su cola una tercera parte de las estrellas, viene a presentar batalla a la gran Señora (cf. Apoc. 12). ¿Está destinado a nuestro tiempo este pasaje? Podemos fácilmente creerlo, aunque evitando hacer aplicaciones demasiado literales y unívocas de estos misterios y descripciones proféticas. No dudamos en modo alguno que todas nuestras oraciones tienen su importancia, incluso una grandísima importancia, en este momento de la historia en que estamos. No obstante, pensamos que tenemos que exhortaros y alentaros en estas circunstancias de la historia de la Iglesia.

Vuestra gran generosidad muestra, sin que quepa duda alguna, vuestra adhesión y vuestro amor muy reales a nuestra santa Madre la Iglesia católica romana, al Sucesor de San Pedro y a la jerarquía, incluso si hemos de sufrir mucho de parte de ella. Dios es mucho más fuerte que el mal, y el bien vencerá, aunque tal vez no con toda la pompa que hubiéramos deseado.

Ahora hay que convencer a las autoridades para que realicen la famosa consagración de Rusia que ellos dicen que ya han realizado, y hay que recordar la actualidad de lo que decía Nuestra Señora de Fátima, siendo que, en el año 2000, quisieron pasar la página para no volver ya sobre el tema. Parecen multiplicarse las dificultades y los obstáculos para que no se pueda realizar de ninguna manera lo que pedimos. Poco importa; contamos mucho más con Dios que con los hombres; del mismo modo que esperamos de actos tan sencillos como el de la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María resultados sorprendentes para la Iglesia y para el mundo, y que superan todo lo que podemos imaginar. Se trata de una locura ante los ojos de los hombres, pero es realmente el reflejo de lo que ya predicaba San Pablo en su época: lo que es sabiduría a los ojos de los hombres es una locura para Dios, mientras que los sabios del mundo consideran la sabiduría de Dios como una necia locura (cf. 1 Cor. 1, 20).

Ahora que vamos a transmitir al Santo Padre vuestros notables esfuerzos, lo mismo que la razón de tales oraciones, esperando contribuir de este modo al bien de la Iglesia, os pedimos que sigáis con estos mismos esfuerzos. Siguiendo el ejemplo a que nos invita el propio Nuestro Señor en su exhortación tan conmovedora a la oración: «Pedid y recibiréis», insistiendo e insistiendo mucho (cf. Mt. 7, 7-11). La magnitud de lo que pedimos, aunque no quepa duda de que seremos escuchados, exige una insistencia y una perseverancia proporcionadas.

Recordemos también que lo esencial del mensaje de Fátima no consiste únicamente en la consagración de Rusia, sino sobre todo en la devoción al Corazón Inmaculado de María. Que todas estas oraciones y sacrificios nos hagan crecer y ahondar a todos en esta devoción especial al Corazón de la Madre de Dios. Dios quiere dejarse conmover por este medio.

Nuestro mayor deseo, a principios de este mes de mayo, mes de María,  es que todos nos volvamos a poner bajo su maternal protección. Agradeciéndoos vuestra generosidad tan grande, le pedimos a Nuestra Señora que, junto con el Niño Jesús, se digne bendeciros.

+Bernard Fellay

1 de mayo de 2010, fiesta de San José Obrero

Fuente: Dici

Comentarios

Anónimo
10/05/2010 a las 1:16 pm

No lo sean
La homsexualidad no es una enfermedad, ni una desviación de los instintos naturales: ES UN VICIO, UN PECADO NEFANDO. Lo dice Dios Nuestro Señor en Romanos, I, 24:32. Si fuera una cuestión de salud o instintiva, no se trataría de un pecado que clama al Cielo. Como bien anota Monseñor Straubinger a este pasaje de la epístola a los Romanos, “La perversión sexual tan extendida en los centros de cultura moderna, es consecuencia de la apostasía de nuestro siglo,…” Y esto lo decía en la décad de los ’40 del siglo pasado; nada ha cambiado desde entonces en cuanto a la esencia del problema. Por lo tanto, si alguien quiere salir de esa asquerosa situación de pecado, o quiere ayudar a otro que intenta abandonar esa conducta depravada, necesita un tratamiento espiritual; mucha piedad, penitencia, oración, mortificaciones; tal vez asistido todo esto por alguna ayuda médica por las consecuencias corporales que esa perversión conlleva, pero esencialmente entregándose a Dios.
No nos confundamos, insisto: Se trata de un pecado gravísimo, una desviación del alma y no de un mal del cuerpo.



    Anónimo
    11/05/2010 a las 8:02 pm

    anulación o levantamiento?
    Si alguien me puede contestar, ¿ porqué Mons. Fellay habla de «anulación de la pena», cuando el decreto del 21 de enero no la anuló, sino que la levantó? (por mas que realmente nunca existió).
    ¿ Es lo mismo decir una un otra cosa?. ¿ Es sólo una cuestión de lenguaje que no tiene mucha importancia? Muchas gracias



      Moderador
      12/05/2010 a las 5:32 pm

      La pena existió
      Su validez puede ser discutida, pero materialmente existió y son pocos los que pueden distinguir las diferencias. El papa la suprimió, quitando la carga de un castigo infamante a los ojos de la mayoría de los fieles y clero. Esa es la importancia del hecho. Quien no puede ver el bien objetivo de este acto pontificio y se enredan en cuestiones leguleyas han perdido el sentido del bien común.

      El resto queda para la reivindicación histórica.



        Anónimo
        14/05/2010 a las 3:25 am

        Palabras perfectas
        Sus palabras son perfectas, González. Me alegra saber que un fiel de la FSSPX tenga esa amplitud de mente que «otros» no tienen…



          Anónimo
          14/05/2010 a las 5:05 pm

          González, ¿es Ud. fiel de la
          González, ¿es Ud. fiel de la FSSPX?
          … porque si hablamos de “apertura”, tengo entendido que ellos son los más cerrados en campo tradicionalista… ¿estoy errado? ¿Sostiene esta página la posición de la FSSPX?
          Gracias



          Moderador
          14/05/2010 a las 8:03 pm

          Estimado Sr.

          Esta página, o, por ser más preciso, lo que firmo, es mi opinión. Conozco un tanto el paño de la FSSPX, y no me sorprendería que muchos compartan esta opinión. Solo que el tema se ha llevado a nivel de «bandera» y los sentimientos muchas veces no dejan pensar con claridad.

          Sostienen muchos que las excomuniones son inválidas y se ha escrito abundantemente en la materia. Me inclino a pensar que lo son, aunque materialmente el delito existió, el estado de necesidad hace que no sea punible. En otras circunstancias históricas el tema habría pasado por algo menor, pero aquí se cargó todo con la lucha entre el neomodernismo y el tradicionalismo, a la vez que se complicó con la -comprensible- cuestión de la autoridad. 

          El nudo se tensa más porque muchos «lefebvristas» con justa razón y leales sentimientos de gratitud y justicia consideran que un «levantamiento» (eso fue lo que el Papa hizo) es inaceptable porque supondría atribuir  una culpa a Mons. Lefebvre cuando en realidad debería iniciársele proceso de canonización. 

          Ahora bien, las cosas tienen sus tiempos y las reivindicaciones no  siempre llegan de un día a otro. El Papa, al levantar las excomuniones sin poner condiciones (ni siquiera una disculpa) da a entender que Mons. Lefebvre fue arrinconado y que no le quedó otra salida. Y el que lo arrinconó fue el mismo actual papa, porque Juan Pablo II en el ’88 le había dado amplias facultades para conceder los obispos que la FSSPX pedía. 

          Bueno, ahora el buen papa Benedicto levantó (no anuló) las excomuniones, pero es como si las hubiera anulado, porque la FSSPX no se desdijo de nada. Y además los invitó a discutir el Concilio… Más mérito para el papa, porque además este levantamiento le costó sangre… el caso Williamson fue armado para evitarlo y luego para castigarlo por haberlas levantado.

          Los superiores de la FSSPX usan un lenguaje un poco vaporoso para hablar del tema, porque no quieren decir «levantamiento» y esto para evitar que otros medren con la palabreja para buscar divisiones. Porque aunque al papa se le pidió «anulación» y el papa concedió «levantamiento», en la realidad ese levantamiento vale como anulación por lo antedicho. Y porque también el papa merece gratitud y lealtad puesto que se jugó el pellejo para hacerlo, no vamos a pedirle más de lo que puede hacer.

          El resto es discusión de mentes febriles o temores propios de gente que durante años ha vivido cascoteada de la peor manera, como perros apestados, injustamente, por cierto. Son hábitos que no se pueden dejar tan fácilmente. Habrá desconfianza, es natural. 

          Pero si Ud. ve a los que usaron estos temas para hacer rancho aparte de la FSSPX verá que su salida es casi una purga necesaria. Han llegado a niveles de delirio como lo de «los ojos del papa»… que puesto en contexto es una franca declaración de sedevacantismo,  y después de eso hay que agradecer que sigan su propio camino, no sin pena porque algunos son viejos luchadores.

          Pero también los viejos luchadores pueden desvariar y caer en el ridículo.



          Anónimo
          15/05/2010 a las 3:49 am

          Fantástico
          (Yo soy el que lo felicitó) Fantástico su comentario, Marcelo. Incluso me interesaría saber qué relación tiene o tuvo Ud. con el blog de los ojos del Papa, porque le tienen un odio visceral, cuasi demoníaco. No soy fiel de la FSSPX, ni me considero «lefebvrista», pero me fascina constatar que hay gente que lucha por la Tradición reconociendo, respetando, y apoyando las cosas buenas del Papa.



          Anónimo
          15/05/2010 a las 12:40 pm

          Le respondo
          No se lo crea eso de «cerrados». Pudo ser en la primera hora. Hoy hay más libertad para los sacerdotes al celebrar la EXTRAORDINARIA.

          Fíjese que he visto a uno sermonear al estilo de los de la Nueva Misa con anulación del espacio que corresponde al Santísimo al trasladar el «púlpito» al centro del altar y censurar (necesaria o culpablemente) la visión del tabernáculo a su piadosa contemlación.

          …si hablamos de APERTURA, allí tiene UNA. Y creo que vendrán otras si una amonestación no se intermpone para que vuelva a cerrarse a las NOVEDADES a gusto y piacere del sacerdote de turno.

          Elba Rocco.



          Anónimo
          15/05/2010 a las 6:12 pm

          Elba querida, sí que son cerrados…
          Y si a Ud. le interesa, le puedo mostrar lo que digo, siguiendo la política de apertura y sin banderas de esta página.
          Mis saluditos y hasta pronto…



          Moderador
          15/05/2010 a las 6:47 pm

          No se porqué me malicio
          que Ud. me quiere meter en problemas. Le ruego que precise qué quiere decir cuando dice «cerrados» y si su calificación se aplica de un modo general e indiscriminado o tiene que ver con alguna experiencia suya. Por otra parte, debería manifestar con detalle si habla de doctrina, de actitudes personales, etc. En fin, sea ecuánime, porque en esta cuestión no voy a permanecer al margen.

          Atte.

          El Moderador.



Anónimo
12/05/2010 a las 4:13 pm

Hablando de consagraciones
Comparto con Uds un interesante artículo relacionado con la «fiesta litúrgica» realizada poco ha en el santuario de Luján: http://caminante-wanderer.blogspot.com/2010/05/los-padres-de-la-patria.html

¿Para cuándo la corona de rosarios por nuestra Patria ha ser entregada a la C.E.A. y aledaños?.

Para que, por la intercesión todopoderosa de nuestra Madre la Vgen. María ante su Hijo Jesucristo:
1- Renueve en la verdadera Fe Católica a todos los Obispos del país
2- Les dé valor y coraje para pelear contra el mundo, su jefe y sus esbirros locales
3- Los mueva a apacentar al rebaño confiado guardando la Tradición Apostólica
4- Nos arme de valor y coraje para pelear el buen combate en nuestra Nación
5- Nos encuentre con las lámparas encendidas en su Parusía

(agregar las que consideren oportunas)

Saludos,
Alf vL



    Anónimo
    12/05/2010 a las 11:06 pm

    Distinguido Alf vL:
    El

    Distinguido Alf vL:
    El articulillo del Blog Wanderer que Ud. menciona es verdaderamente una bajeza, no se confunda. Es el lamento enardecido de aquel que, viendo a sus Padres postrados, enfermos y llagados, lanza improperios en su contra y se desentiende de su mismísima prosapia.
    Lejos de ser «interesante», considero dicho artículo INFAME, producto del resentimiento y ese vulgar espíritu de extranjería que envenena tantas inteligencias que hubieran podido ser esclarecidas. Aquí, se llama, se llamó y se llamará siempre: TILINGUERÍA.
    Es el lamento de un gringuito recién llegado al que no le van bien los negocios; y en lugar de agradecer lo que tuvo y a los que se lo dieron y lo hicieron posible, se pone a lanzar escupitajos de felón por que no le cierra el Libro Caja …
    El ataque a los Padres de la Patria lo convierte en un indigno, siquiera de ser mencionado, en una página como ésta, donde siempre han estado unidos con verdadera devoción los nombres de Dios, la Iglesia y la Argentina.
    Y por fin, créame que la indignación no es contra Ud. sino contra el redactor de semejante injuria.
    Martín Silva Saavedra y Beruti



      Anónimo
      13/05/2010 a las 3:35 pm

      Estimado Martín,
      Fuera de toda discusión inútil y de referencias al blog citado, solo quisiera saber si Ud considera «Padre de la Patria» a B. Rivadavia, por ej., entre otros tantos.
      Recuerde que entre los 12 que compartieron la Ultima Cena con el Señor había un traidor.

      Saludos,
      Alf vL



        Anónimo
        13/05/2010 a las 10:19 pm

        Ni yo, ni nadie en su sano
        Ni yo, ni nadie en su sano juicio y verdaderamente argentino ha considerado jamás «padre de la Patria» al motudo Rivadavia. Cuando se defiende a los «Padres», este individuo ni figura en la representación que de aquellos se hace uno. Tan poca cosa fue, salvo como asesino y difamador, que poco o nada le cupo en la noble tarea de recuperar la nación del caos peninsular, nada de nada en su posterior mantenimiento y absolutamente nada, a no ser negativamente, en su innegable grandeza.
        No sé ni siquiera para qué preguntarlo; por qué tenemos que hablar de aquel granito feo en la cara de la bellísima niña, que todos admiran; por qué seguir ventilando a todo lo que da el mal aliento que habría tenido el espléndido modelo de una famosa escultura, o de la amante del héroe de espléndida hazaña…
        Esto, desde Caín para acá, se llama ENVIDIA.
        El siempre certero Antonio Caponetto recuerda una frase de un escritor mexicano, que compara a estos carroñeros con aquel que pone como centro de mesa de su casa un tacho de basura, disponiendo en abundancia de cosas mejores.
        Acá es igual: los carroñeros, algo semejante a los impíos, creen que aparentarán mayor «ecuanimidad», «justicia», «madurez» y «grandeza» (las cuales cosas no saben ni dónde van) y se mostrarán más «intelectuales», si encuentran en su ascendencia patria, generalmente impoluta, algún defecto feo con el cual granjearse el homenaje de los bastardos públicos y notorios. Es como un homenaje al revés, invertido, de la virtud al vicio.
        Esto atenta contra el 4º mandamiento de la ley de Dios.
        Si la América castellana fue un modelo único e irrepetible de conquista pacífica y católica, engrandecida por mil y una pruebas de belleza moral, de heroísmo, de santidad, rebuscan afanosamente hasta encontrar algún punto obscuro que los emparente de más cerca con lo más bajo, lo más rastrero, lo más corrupto, lo más anglosajón….

        Y esto, en aquellos que estarían obligados, mínimamente por gratitud y máximamente por homenajear a la Verdad, a no transigir nada en estos enjuagues de pelandrún «snob», de zurdito resentido, de gringuito envidioso de la grandeza de una América católica que, afirmada y asentada por aquellos mismos Padres que ahora se pelean por criticar, les permitió recuperar una vida que daban por perdida, fundar una familia que no aspiraban a tener jamás y que acaso ni conociesen, y matar un hambre que razonablemente debía acompañarles de por vida. Y que los hizo «hijosdalgo» sin preguntarles prosapia, bienes de fortuna ni procedencia ni desgracias vividas. Y olvidan, al levantar sus estentóreas quejas, que aquí SON DE GAJO, son injerto y no el tronco que ahora quisieran haber aserrado…

        Mas como ahora las cosas van mal y la Madre que les dió cobijo pasa atroces tormentos y dolores, y hiede por todos lados (acaso por que muchos de ellos mismos consintieron en IMPORTAR aquellas angustias europeas y asiáticas a donde hasta entonces no existían), lejos de ofrecerle su cariñoso cuidado y disimulo, sacúdense el polvo bendito que sus pies no merecían pisar, ese mismo suelo que les permitió vivir de pié y no arrastrándose, y dicen a voz en cuello: «¡Esto no es lo mío!»

        No amigo; que esto se llama lisa y llana hideputez.

        Recordar al maula de Fernando 7º (que fue realmente lo único de criticable que tuvo esta porción del mundo, y no los que nos lo sacaron de encima) es jugarse con dados ensuciados por los enemigos de la Religión y de la Patria la honra de la propia familia; y hablar de lo que no saben, copiando a hurtadillas historietas de miserias exóticas, que en su plebeyismo raigal toman por verdadera nobleza.

        Estimado: ESTO NO ES DE VARONES NI DE CABALLEROS. Y por eso, no los considero tal cosa.

        Si lo que dicen fuese verdad (que no lo es) no se pronuncie jamás aquello que ofende al linaje propio; y si es falso, como efectivamente sucede, se debe callar por que se enajenan, a una, la honra y la Verdad.

        No estimado; este articulillo miserable que Ud. menciona revela una pequeñez moral inmensa, si me permite la paradoja. Tanto si fuese verdadero como si es falso lo que afirman allí, por que lo más revelador es el intento, antes que el contenido.

        Estos ignorantes, ni siquiera tienen puntaje para juzgar comparativamente lo que fue aquella Argentina que, con sus luces y sus sombras, tuvo por lejos los más eminentes hombres públicos que el siglo XIX pudo dar -lo que ya sé no es gran cosa, pero no deja de ser una bendición que se debe agradecer al Cielo. Y al Cielo, no se lo escupe gratis.
        I. D.
        Martín Silva S. y B.



          Anónimo
          15/05/2010 a las 6:08 pm

          No me acuerdo quién sembró un almácigo de qué… ¿Me ayudan?
          ¡Qué habitantes los de nuestro país, nuestra Patria! ¡Qué país nos hemos hecho! ¡No me explico por qué nos despelotamos tanto…si éramos multimillonarios!’ Ud. iba y tiraba un granito de maíz y ¡paf !, le crecían diez hectáreas…. Sembraba una semillita de trigo y ¡ñácate!, una cosecha que había que tirar la mitad al río porque no teníamos dónde meterla… Compraba una vaquita, la dejaba sola en el medio del campo y al año se le formaba un harén de vacas… o de caballos, miren qué pasó cuando dejaron unas yuntas en 1543 al trasladar Buenos Aires. Créame, lo malo de esta fertilidad es que una vez, hace años, un hijo de puta sembró un almácigo de boludos y la plaga no la pudimos parar ni con DDT. Aunque la verdad es que no me acuerdo si fue un hijo de puta que sembró un almácigo de boludos, o un boludo que sembró un almácigo de hijos de puta.



          Anónimo
          18/05/2010 a las 2:12 pm

          Queridos Primos:
          Que parece que lo somos… ya que Hernandarias también era Calderón. Quiero dejar esto asentado a los efectos de no ser retado a duelo (de elegir armas, elijo la chancleta a doce pasos) dado el tenor de la discusión y por sobre todo, la incomodidad de tener que viajar a Buenos Aires. No pretendo ser conciliador, nada más lejos de mi, pero los dos dicen verdades, más allá que el árbol les esconde el bosque y la mayor parte de los argumentos son ad homine, lo cual no sirve para el asunto en cuestión.
          Me encuentro por estos días lluviosos leyendo con total fruición a Perez Reverte en su última novela (El Asedio) la que les recomiendo vivamente para relajarse, ya que no pocas veces la literatura añade cierta vida a los personajes que la historia diseca como artilugio metodológico. Verán en ella al Español y al criollo de aquellos años, enfrentando cada uno desde su perspectiva el final del imperio español, del que sin dudas formaba parte nuestro virreynato. Se trata de un gran naufragio; el hundimiento de un enorme aparato que, como es de rigor, ya venía escorando de tiempo antes. En medio de la catástrofe, la gran mayoría se porta como la mierda – naturaleza humana mediante – sin que podamos imputar gran cosa a cada uno y sin que podamos salvar totalmente a nadie. Cataplum… sálvase quien pueda y como pueda… suelen morir rápido los mejores y salvarse los peores.
          Se que todos estaríamos conformes en que el Imperio Católico Español hubera podido triunfar sobre la pestilencia protestante anglosajona y que hubiéramos conformado una feliz fuerza hispano americana católica y desde allí romperles la popa al resto de los mierdas del mundo. Pero no fué asi, mal que nos pese. La historia es la historia y no hay vuelta atrás. Que sin duda en esa debacle el mayor responsable es quien debía ser la cabeza; es decir el mil veces cabrón de Fernandito. Sin duda. Que la solución a los problemas del Imperio – por lo menos para detener la caída – era fortalecerse recostado en las américas para lo cual había que joder de una vez por todas al Portugal en el continente y en el Brasil (Plan de Ceballos, traicionado por el hijo de una gran de O´Reilly y la debilidad del Monarca) y que España y los Borbones no dieron cuenta de que su gran capital era América y se la pasaron haciendo cagadas al por mayor, creándose odios y rencillas. Pero… no menos culpas caben a los americanos, más preocupados por sus bolsas y sus negocios por izquierda, siempre encarecidos por buscar un patrón que les asegure el vento y que no entregaron Buenos Aires en bandeja a las tropas inglesas por los cojones y lealtad de Liniers (que no era Español ni Americano, sino simplemente un caballero) y que luego la jugaron todos mal y peor. Que así como existieron fuerzas en estos pagos para ganarles a los godos, bien hubieran podido ponerlos en caja para bien y no para terminar en este zafarrancho de republiquetas bien jodidas para siempre, amén. Clinc caja en Londres. Todos pequeños y pusilánimes, tanto de un lado como del otro, contribuyeron a un final estrepitoso y el mundo fue del Norte. Qué coños les hubiera costado hacer una Federación SudAmericana, como en el Norte? No… que uno jacobino, que el otro conservador y que el otro un mierdas liso y llano… agujero en el bote y que te vaya bien. El espíritu de la Revolución ya había comido sus cabezas y sus voluntades.
          Qué bando tomo? Pues ninguno. Me cago en los Borbones y guardo un poco para los patriotas americanos. Allí perdimos y a otra cosa. Del buque que nos llevaba salieron un montón de pequeñas chalupas, tripuladas por un montón de pe..leles, que guste o no, las encallaron a todas. Ahora bien, me pongo a hacer la historia de las chalupas y me olvido del naufragio. Meta. Que maravilla de piloto¡ sin mapas, sin brújula, sin catalejo, sin vocación por la marinería, el uno de buenas y el otro queriendo vender las tablas y la tripulación. Va en el gusto… honor y gloria al gran chalupero ! Bronce y clarines !. Hombre… tenía buenas intenciones… aunque se le fueron las cosas al carajo ! Que era masón… que no lo era… que al final lo jodieron… Joder hombre… cuando vas en una chalupa todos te joden !. Hay momentos en la historia que todo juega en contra y aquellos años fueron así.
          Hoy lo vivimos en la Iglesia, bastante parecido… DARDO CALDERON



          Anónimo
          18/05/2010 a las 5:46 pm

          Coincido
          Por eso, en este «bicentenario» no hay nada que festejar. Como repetía Castellani (a quien tuve la gracia de conocer en persona en sus últimos años), «25 de mayo… último día del despotismo… y el primer día de lo mismo».



          Anónimo
          21/05/2010 a las 2:46 am

          Me parece que una vez más
          Me parece que una vez más Castellani dá en el clavo. Dicen que la guerra entre hermanos que empezó en mayo de 1810 se justificaba por que en éstas tierras mandaban los que les daba la gana a una camarilla masónica en Madrid. Desconfío de éso, pero aún concediendo todo parece bastante descaminado, por que luego de ésa guerra pasaron a mandar en éstas tierras los que le daba la gana a una camarilla masónica en Buenos Aires.

          Eso me parece, ojalá me equivoque, pero en definitiva ¿qué necesidad hay de que las cosas hayan sido de una o de otra manera? ¿Qué cambia? De un modo u otro, me parece, ahora ya estamos jugados, y la cosa como cayó quedó, pensemos en el siglo que viene, como diría Rolando Hanglin. El abuelo pudo haber sido un santo o un canalla; como fuera no importa, el nieto tiene que ser un santo. Lo demás -creo- es lírica y romanticismo.

          El Porteñito Manoblanca



          Anónimo
          18/05/2010 a las 7:24 pm

          Tan parecidos son los tiempos
          Que ya estan los que, igual que muchos de nuestros «patriotas», reniegan no sólo de la autoridad, que en estos momentos y desde hace 50 años, tiene algun parecido con Fernando VII, sino que tratan de que la Barca se unda, y se suben a su chalupa personal y tiran con todo lo que pueden a quienes quieren salvar la Barca, y no se dan cuenta que si la Barca naufraga, que gracias a Dios no lo hará, los llevaría por el torbellino tambien a ellos, al fondo, y que en definitiva , también igual que los «patriotas», no son mas que instrumentos funcionales a los enemigos de la Iglesia y de su Divino Fundador.



          Anónimo
          18/05/2010 a las 9:20 pm

          Hace cien años compuse una milonguita sobre este asunto…
          … pero recién ahora la puedo postear, pa’l medio bicentenario. Un abrazo, Á. B. L.

          —————

          Matufias (O, el arte de vivir)
          Milonga,
          música y letra, Á. B. L. (bajo el pseudónimo de
          Ángel Villoldo),
          1910

          —————–
          Es el siglo en que vivimos
          de lo más original
          el progreso nos ha dado
          una vida artificial.
          Muchos caminan a máquina
          porque es viejo andar a pie,
          hay extractos de alimentos
          y hay quien pasa sin comer.

          Siempre hablamos de progreso
          buscando la perfección
          y reina el arte moderno
          en todita su extensión.
          La chanchulla y la matufia
          hoy forman la sociedad
          y nuestra vida moderna
          es una calamidad.

          De unas drogas hacen vino
          y de porotos café,
          de maní es el chocolate
          y de yerbas es el té.
          Las medicinas veneno
          que quitan fuerza y salud,
          los licores vomitivos
          que llevan al ataúd.

          Cuando sirven algún plato
          en algún lujoso hotel
          por liebre nos dan un gato
          y una torta por pastel.
          El aceite de la oliva
          hoy no se puede encontrar
          pues el aceite de potro
          lo ha venido a desbancar.

          El tabaco que fumamos
          es «habano pour reclam»
          pues así lo bautizaron
          cuando nació en Tucumán.
          La leche se «pastoriza»
          con el agua y almidón
          y con carne de ratones
          se fabrica el salchichón.

          Los curas las bendiciones
          las venden y hasta el misal
          y sin que nunca proteste
          la gran corte celestial.
          Siempre suceden desfalcos
          en muchas reparticiones,
          pero nunca a los rateros
          los meten en las prisiones.

          Se presenta un candidato,
          diputado nacional,
          y a la faz de todo el mundo
          compra el voto popular.
          Se come asado con cuero
          y se chupa a discreción
          celebrando la matufia
          de una embrollada elección.

          Hoy la matufia está en boga
          y siempre crecerá más
          y mientras el pobre trabaja
          y no hace más que pagar.
          Señores, abrir el ojo
          y no acostarse a dormir,
          hay que estudiar con provecho
          el gran arte de vivir.

          ——————



          Anónimo
          19/05/2010 a las 9:09 pm

          ¡BRAVO!
          ¡Otra, otra…! ¡Una más, y no jodemos más…!
          Su rendido admirador
          El Paisano



      Anónimo
      13/05/2010 a las 10:16 pm

      No caben dudas…
      de que por su contenido es obvio que el artículo fue escrito por un nacionalista con un «capricho español» (Borges dixit) que llega a niveles de enfermedad mental.
      Federico



    Anónimo
    13/05/2010 a las 11:34 pm

    El artículo de Wanderer es excelente
    Hasta que no comprendamos que esta «nación» es fruto de un sacrilegio, una traición y una perjuria, y pidamos como hijos de nuestro mayores perdón por su deslealtad, está republiqueta seguirá cayendo bajo. Bien dice la Escritura que Dios castiga «la maldad de los padres en sus hijos hasta la tercera y cuarta generación». Todavía tendremos mucho que purgar como nación por los pecados de nuestros «padres de la patria» (una contradicción en los términos), contrabandistas y jacobinos sediciosos como bien dice Wanderer.

    Aquí está muy claro (quien quiera entender que entienda):

    A los venerables hermanos, los arzobispos y obispos de América.

    LEÓN XII, PAPA.

    Venerables hermanos, Salud y la Bendi­ción apostólica. Aunque Nos persuadimos habrá llegado hace ya tiempo a vuestras manos la encíclica que, en la elevación de nuestra humildad al solio de san Pedro, remitimos a todos los obispos del orbe católico, es tal el incendio de caridad en que nos abrasamos por vosotros y por vuestra grey, que, hemos determinado, en manifestación de los sentimientos de nuestro corazón, dirigiros especialmente nuestras palabras.

    A la verdad, con el mas acerbo e incom­parable dolor, emanado del paternal afecto con que Os amamos, hemos recibido las funestas nuevas de la deplorable situación en que tanto el Estado como a la Iglesia ha venido a reducir en esas regiones la cizaña de la rebelión, que ha sembrado en ellas el hombre enemigo, como que conocemos muy bien los graves perjuicios que resultan a la religión, cuando desgra­ciadamente se altera la tranquilidad de los pueblos. En su consecuencia, no pode­mos menos de lamentarnos amargamente, ya observando la impunidad con que corre el desenfreno y la licencia de los malva­dos; ya al notar como se propaga y cunde el contagio de libros y folletos incendia­rios, en los que se deprimen, menospre­cian y se intentan hacer odiosas ambas potestades, eclesiástica y civil; y ya, por último, viendo salir, a la manera de lan­gostas devastadoras de un tenebroso pozo, esas juntas que se forman en la lobreguez de las tinieblas, de las cuales no dudamos afirmar con san León papa, que se concreta en ellas como en una inmun­da sentina, cuanto hay y ha habido de más sacrílego y blasfemo en todas las sectas heréticas, Y esta palpable verdad, digna ciertamente del más triste descon­suelo, documentada con la experiencia de aquellas calamidades que hemos llorado ya en la pasada época de trastorno y confusión, es para Nos en la actualidad el origen de la más acerba amargura, cuan­do en su consideración prevemos los inmensos males que amenazan a esa heredad del Señor por esta clase de de­sórdenes.

    Examinándolos con dolor, se dilata nues­tro corazón sobre Vosotros, venerables hermanos, no dudando estaréis íntima­mente animados de igual solicitud en vista del inminente riesgo a que se hallan ex­puestas Vuestras ovejas. Llamados al sagrado ministerio pastoral por aquel Señor que vino a traer la paz al mundo, siendo el autor y consumador de ella, no dejaréis de tener presente que vuestra primera obligación es procurar que se conserve ilesa la religión, cuya incolumi­dad, es bien sabido, depende necesaria­mente de la tranquilidad de la patria. Y como sea igualmente cierto que la religión misma es el vínculo más fuerte que une tanto a los que mandan cuanto a los que obedecen, al cumplimiento de sus diferen­tes deberes, conteniendo a unos y otros dentro de su respectiva esfera. conviene estrecharlo más, cuando se observa que con la efervescencia de las contiendas, discordias y perturbaciones del orden público, el hermano se levanta contra el hermano, y la casa cae sobre la casa.

    La horrorosa perspectiva, venerables hermanos, de una tan funesta desolación, Nos obliga hoy a excitar vuestra fidelidad por medio de este nuestro exhorto, con la confianza de que, mediante el auxilio del Señor, no será inútil para los tibios ni gravosa para los fervorosos, sino que, estimulando en todos vuestra cotidiana solicitud, tendrán complemento nuestros deseos.

    No permita Dios, nuestros muy amados hijos, no lo permita Dios, que cuando el Señor visite con el azote de su indignación los pecados de los pueblos, retengáis vosotros la palabra a los fieles que se hallan encargados a vuestro cuidado con el designio de que no entiendan que las voces de alegría y de salud sólo son oídas en los tabernáculos de los justos; que entonces llegarán a disfrutar el descanso de la opulencia y la plenitud de la paz, cuando caminen por la senda de los man­damientos de aquel Señor que inspira la alianza entre los príncipes y coloca a los reyes en el solio; que la antigua y santa religión, que sólo es tal mientras permane­ce incólume, no puede conservarse de ninguna manera en pureza e integridad cuando el reino dividido entre si por fac­ciones es, según la advertencia de Jesu­cristo señor nuestro, infelizmente desolado; y que vendrá con toda certeza a verifi­carse, por último, que los inventores de la novedad se verán precisados a reconocer algún día la verdad y a exclamar, mal de su grado, con el profeta Jeremías: Hemos esperado la paz y no ha resultado la tran­quilidad; hemos aguardado el tiempo de la medicina, y ha sobrevenido el espanto; hemos confiado en el tiempo de la salud, y ha ocurrido la turbación.

    Pero ciertamente nos lisonjeamos de que un asunto de entidad tan grave tendrá por vuestra influencia, con la ayuda de Dios, el feliz y pronto resultado que Nos promete­mos si Os dedicáis a esclarecer ante vuestra grey las augustas y distinguidas cualidades que caracterizan a nuestro muy amado hijo Fernando, rey católico de las Españas, cuya sublime y sólida virtud le hace anteponer al esplendor de su grandeza el lustre de la religión y la felici­dad de sus súbditos; y si con aquel celo que es debido exponéis a la consideración de todos los ilustres e inaccesibles méritos de aquellos españoles residentes en Euro­pa, que han acreditado su lealtad, siempre constante, con el sacrificio de sus intere­ses y de sus vidas, en obsequio y defensa de la religión y de la potestad legítima.

    La distinguida predilección, venerables hermanos, para con vosotros y vuestra grey, que nos estimula a dirigiros este escrito, nos hace, por el mismo caso, estremecer tanto más por vuestra situa­ción, cuanto os consideramos mayormente oprimidos de graves obligaciones en la enorme distancia que os separa de vues­tro común padre. Es, sin embargo, un deber que Os impone vuestro oficio pasto­ral el prestar auxilio y socorro a las perso­nas afligidas, el descargar de las cervices de todos los atribulados el pesado yugo de la adversidad que los aqueja, y cuya idea obliga a verter lágrimas; el orar, por último, incesantemente al Señor, con humildes y fervorosos ruegos, como de­ben hacerlo todos aquellos que aman con verdad a sus prójimos y a su patria, para que se digne su divina majestad imperar que cesen los impetuosos vientos de la discordia y aparezca la paz y tranquilidad deseada.

    Tal es sin duda, el concepto que tenemos formado de vuestra fidelidad, caridad, religión y fortaleza; y en tanto grado Os consideramos adornados de estas vir­tudes, que Nos persuadimos cumpliréis de modo todos los enunciados deberes que Os hemos recordado, que la Iglesia dise­minada en esas regiones obtendrá por vuestra solicitud la paz y será magnífica­mente edificada, siguiendo las sendas del santo temor de Dios y de la consolación del divino Espíritu.

    Con esta confianza, de tanto consuelo para Nos, para esta santa Sede y para toda la universal Católica Iglesia, que nos inspiren vuestras virtudes, ínterin el cielo, venerables hermanos, derrama sobre vosotros y sobre la grey que presidís el auxilio y socorro que le pedimos, os da­mos a todos con el mayor afecto la bendi­ción apostólica.

    Dado en Roma, en San Pedro, sellado con el sello del pescador, el día 24 de setiem­bre de 1824, año primero de nuestro pontificado.

    [El lugar del sello del pescador]



      Anónimo
      14/05/2010 a las 1:34 am

      Que diga Leon XII lo que le parezca…
      Fernando VII fue un inútil, un torpe que perdió el imperio y sumergió a su Patria en una guerra civil.
      Y además un maula, como acotó otro comentarista.
      Las Indias eran REINOS y no COLONIAS hasta la infeliz llegada de los borbones al trono español.
      Aunque reconozco que Carlos III tuvo un acierto notable en cierta cuestión…

      Paisano Alborotador



        Anónimo
        14/05/2010 a las 12:07 pm

        ¿Y con eso?
        Nuestros gobernantes han sido todos inútiles, torpes y maulas. ¿Y? ¿Deshacemos la Argentina?



          Anónimo
          14/05/2010 a las 10:10 pm

          Maulas y afines
          El que deshizo el Imperio fue Fernando VII, no los criollos.
          Y no todos nuestros gobernantes fueron maulas.
          Por otro lado, no veo en que le puede preocupar a usted que se deshaga la Argentina, Nación a la que no le reconoce legitimidad de origen.
          Paisano Alborotador



          Anónimo
          14/05/2010 a las 11:29 pm

          Por Dios hombre
          S.M.C. Fernando VII, comparado con los presidentes argentinos de los últimos 25 años, fue una carmelita descalza.

          En cuanto a su último párrafo, no ponga en mi boca palabras que yo no he dicho. Sí que me preocupa la aniquilación de cualquiera de los cachorros del león español que cantó Rubén Darío. Del mismo modo que, como tradicionalista integral, me molesta que cualquier nieto dilapide la herencia de sus abuelos. Faltaba más. Para más datos, el 2 de abril de 1982 me presenté voluntario para defender las Malvinas; lamentablemente por edad no me tomar, pero guardo con mucho cariño el diploma que me dieron por ello.

          ¿Ahora Ud., paisano, dígame qué parte del Magisterio hay que aceptar y qué parte no, dado que no acepta la Bula de S.S. León XIII?



          Anónimo
          15/05/2010 a las 2:32 pm

          Buhé…
          Me van a hacer ir a agarrar los libros, nomás. Cosa de la que no tenía ganas y no tengo tiempo ahora. Pero lo voy a tener que hacer, según parece. En unos dìas contesto, si Dios quiere.
          Dos cosas: era León XII, no XIII. León XIII es peronista.Igual que Don Bosco y San Pío X.
          La otra: Mons. Lefevbre alabó a Videla. En eso, no soy lefebvrista.
          Mientras elaboro mi respuesta puedo recomendarle un Magisterio Imperial Español, bien Español, que si bien no es técnicamente infalible, se le aproxima bastante: el de S.S. José Antonio. Ese es mi Magisterio político de ultramar.
          Y aunque argumenten en mi contra con documentos romanos, les envío cordiales saludos del mismo origen.
          Paisano Alborotador



          Anónimo
          19/05/2010 a las 2:36 pm

          Agregue otros peronistas que lo fueron sin saber.-
          Paisano: ya que afilió a Don Bosco y León XIII; le agrego otros: Gilbert K. Chesterton; Teresa de Calcuta y los obreros polacos del «Sindicato Solidaridad».- El Distributista.-



          Anónimo
          19/05/2010 a las 9:06 pm

          AMIGO DISTRIBUTISTA
          No los afilié. Don Bosco y Leon XIII forman parte del Movimiento, no del partido. Fíjese que cuando la caída de los estados pontificios y la unidad italiana, las hordas andaban quemando iglesias en Turín. Y sin embargo respetaron la de Don Bosco, porque Don Bosco SE OCUPABA DE LOS POBRES. ¿Era don Bosco un hereje modernista? No, se ocupaba de los pobres.
          Por eso su obra no fue tocada ni siquiera por las bandas armadas por la Masonería (entre otras cosas Cavour era contribuyente de la obra salesiana).
          Mire que un santo juntarse con esa chusma. Don Bosco era peronista.
          Y eso es lo que los antiperonistas no entienden. Yo no critico al P. Mujica porque siendo un «nene bien» de la sociedad porteña se metió en una villa. Lo critico por zurdo.
          Pero no me parecería nada mal que NUESTROS CURAS se metan en las villas a predicar la Verdad.

          San Pío X, fue calificado en un blog católico como tradicional como «el Papa grasa». Ni siquiera sabía hablar en francés. Negro peronista 100%.

          ¿León XIII? Compare la Rerum Novarum con la Constitución del 49 (hasta algunos de los que contribuyeron a la caída del General en 1955 suplicarían luego que no se derogara la Constitución del 49). Para más datos, se puede leer la intervención del 8 de marzo de 1949 en la Asamblea Constituyente del Dr. Sampay.
          En cuanto al Insigne Gordo que usted menciona, va de suyo. El Gordo era peronista, pero peronista mal. Es más, no lo mencioné porque es como decir que Ramón Carrillo o José Rucci eran peronistas.
          En definitiva, como decía el General, PERONSTAS SON TODOS.
          (Solamente que algunos no quieren reconocerlo…)
          Saludos
          Paisano Alborotador



          leonardo
          19/05/2010 a las 9:57 pm

          …»todos unidos triunfaremos…»

          Che Paisano, si todos estos «puntos» son peronachos, entonces «todo semo peronista, semo». Hasta el día de la fecha no tuve nunca una visión tan clara de la historia, de Peron para acá y de Perón para allá, «todos somos muchachistas». Salgo a comprarme una camisa, para sacármela, pañuelo con nuditos en la sabiola, y mañana no laburo porque es san Peron. Saludos a los compañeros. Mario Bianchet

           



          Anónimo
          21/05/2010 a las 12:53 pm

          Pasándole la factura a Mario Bianchet
          Entre tantas letras se me había pasado su comentario. Cuando quiera lo hablamos. En esta instancia me permito recordarle que usted me dijo que en el verano, en una de esas se pegaba una vuelta por mi rancho. Y no se la pegó. Así que si le parece, coordinamos una fecha en privado y hablamos del General o de lo que pinte (aunque tengo para mí que después de dos o tres vinos, no vamos a hablar del General).
          Un abrazo y quedo a la espera de su siempre grata respuesta.
          Paisano Alborotador



          Anónimo
          19/05/2010 a las 10:36 pm

          También era Cavour peronista?
          Se infiere de lo que Vd. dice…

          Cipriano Reyes



          Anónimo
          20/05/2010 a las 1:04 pm

          Sí, también Cavour…
          …que ayudaba a Don Bosco por conveniencia, y también el Cireneo, que cargó la Cruz porque lo obligaron.
          Cavour será todo lo que usted y yo queramos pero en los hechos (y la política consiste de hechos, no de palabras, excepto para los radicales), ¿cuántos niños abandonados fueron recogidos por los salesianos, aprendieron un oficio y fueron educados en la Doctrina Cristiana gracias al dinero que aportaba Cavour?
          ¿Salvó su alma Cavour? ¡Qué se yo! Hace un año leí un artículo que informaba que Antonio Gramsci murió recibiendo los últimos sacramentos. ¿Por qué no se va a salvar Cavour?
          Así que, sí, por lo menos cuando le daba plata a Don Bosco,Cavour era peronista…
          Saludos
          Paisano Alborotador



          Anónimo
          21/05/2010 a las 1:13 am

          Hablando de Cavour…(1)
          Cavour – REBELION Y FIDELIDAD- 1 (Tomado de las Memorias Biográficas de Don Bosco)
          MAQUINABAN los corifeos de las sectas establecer un Estado, que dejara de gobernar en nombre de Dios y no redactara leyes de acuerdo con su voluntad, sino en nombre del pueblo y según el voluble querer del mismo, leyes que ellos se industriarían en formular con sus maniobras. Querían destruir poco a poco lo que hasta entonces habían predicado hipócritamente que se debía respetar, pero de modo que los pueblos no lo advirtieran, o solamente cuando ya estuvieran preparados por la corrupción de las costumbres y los errores imbuidos en su mente a través de periódicos, libros, obras teatrales, escuelas y reuniones políticas. Para este fin predicaban la necesidad de la independencia nacional, y se hacían apóstoles de la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión y de prensa. Era la libertad que San Pedro llamaba: Velamen habentes malitiae libertatem (como quienes hacen de la libertad un pretexto para la maldad) 1, esto es, en el fondo, la guerra contra todo lo que, de lejos o de cerca, recuerda ((2)) a la soberbia humana que hay un solo Dios, a quien se debe absoluta obediencia. Y por ello los legisladores sectarios han proclamado y siguen proclamando: Nosotros somos la ley y no hay nadie por encima de la ley, ni Dios, ni Iglesia.
          Consideraron a la Iglesia católica como una simple sociedad privada, sin valor, sin derechos, sin intereses en la vida civil, separada del Estado y, lo que es todavía peor, enemiga a la que incesantemente había que combatir. Rex sum ego! (íyo soy Rey!), proclamó Jesucristo: pero ellos le responden: Nolumus hunc regnare super nos (no queremos que éste reine sobre nosotros).

          1 I Pedro, 2, 16.
          2Pero vae qui condunt leges iniquas (íay, los que decretan leyes inicuasí), amenazaba Isaías 2.

          La política de todo orden, dice Bonald, se fortalece con cuanto concede a la religión y se empobrece con cuanto le niega. Allí donde venga a menos el respeto hacia el Papa, allí desaparece el respeto hacia el Soberano. El célebre Colbert decía así en su testamento a Luis XIV, incitado por sus pérfidos consejeros contra la Iglesia: «Jamás se rebela impunemente el hijo contra el padre. Todas las empresas que Vos emprendáis contra el Sumo Pontífice, recaerán sobre vuestra Majestad».
          Y por desgracia los gobernantes de los pueblos despreciaron a la Iglesia y fueron arrastrados por la revolución, que quiere la soberanía del pueblo para hacer del monarca un esclavo del parlamento, y al parlamento un esclavo de las masas.
          Su última palabra será: Basta de dioses, basta de reyes, basta de patronos. íAbajo la propiedad! íSocialismo y comunismo!
          Pero la voz y la plegaria de la santa madre Iglesia y el omnipotente brazo del Señor frustrarán el insensato proyecto, mas no sin que antes las naciones apóstatas paguen el castigo de su rebelión.
          ((3)) Sin embargo, como sal de la tierra y luz del mundo, no había nación, no había ciudad ni pueblo alguno, donde no florecieran santas personas de toda suerte, especialmente obispos, sacerdotes y religiosos, los cuales, a la par que invocaban la divina misericordia sobre los hombres, aliviaban a los desgraciados con obras heroicas de caridad, prestaban a Dios y a la Iglesia el tributo de obediencia, que le negaban los insensatos.
          DEL TOMO III, cap. XXXVII, pag. 317 y 318:
          Fiesta de San Luis y procesión.
          La procesión fue algo digno de particular mención. Era conmovedor ver a dos muchachos de familia nobilísima sosteniendo los cordones del estandarte, que llevaba un pobre artesano.Se recorría la calle Cottolengo que es larga; y, sin embargo, cuando la cabeza de las dos filas de jóvenes llegaba a la mitad, apenas si los últimos, con las andas del Santo, salían de la tapia ((407)) del Oratorio.A pesar del gentío, todo se desarrolló con orden y tranquilidad. Los guardias urbanos asistían, más para dar realce que por necesidad, y la banda de música alternaba sus marchas procesionales con los cánticos de los muchachos.Hubo algo muy edificante que llamó la atención. Junto a la estatua se veían dos respetables personajes, que más tarde dieron mucho que hablar de sí mismos, por toda Italia y uno de ellos por toda Europa. Llevaban en una mano el ciro encendido y en la otra El Joven Cristiano, y cantaban juntamente con los sagrados ministros el himno Infensus hostis gloriae en honor de San Luis. »Quiénes eran tales personajes? Nada menos que el marqués Gustavo Cavour y el conde Camilo Cavour.
          El Marqués había querido inscribirse en la Compañía de San Luis y se había arrodillado en medio de los jóvenes a los pies del altar para leer en alta voz la fórmula de inscripción.
          Los dos hermanos se habían convertido en admiradores de don Bosco, al ver su habilidad y constancia para superar todas las oposiciones que le habían hecho y cómo había llevado adelante su obra, recogiendo por todos los barrios de Turín muchachos vagabundos y en peligro. Iban con frecuencia a visitarle para animarle en su ardua empresa. Y no se hacía en el Oratorio una fiesta de relieve sin que ellos participaran. Uno y otro gozaban contemplando la multitud de jóvenes allí reunidos, sin riñas en sus juegos, instruidos, asistidos, bien tratados, apartados de este modo del camino de la perdición y alejados de las puertas de la prisión. Ante aquel espectáculo se oyó muchas veces exclamar al conde Camilo:
          • íQué obra más hermosa y útil es ésta! íSería menester que hubiese una igual en cada ciudad! Muchos jóvenes no irían a la cárcel y el Gobierno no gastaría tanto dinero para mantener ((408)) a tantos haraganes en las prisiones y contaría en su lugar con muchos súbditos de buenas costumbres, que con un arte u oficio se ganarían honradamente la vida y se ayudarían a sí mismos y a la sociedad.
          Puede que algunos se extrañen de que los dos Cavour frecuentaran nuestro Oratorio y manifestaran tales sentimientos. Hay que observar que en aquel momento tenían fe y se mostraban altamente católicos, pues habían sido educados por padres cristianos. Sobre todo a Gustavo se le veía frecuentemente en las iglesias de Turín acercarse a comulgar, con una compostura edificante. El mismo Camilo, menos conocido en el Piamonte por haber vivido varios años en Inglaterra, fue visto todavía en 1850 en la iglesia de la Anunciación recibiendo la comunión de manos del teólogo Fantini, posteriormente preconizado Obispo de Fossano.Al principio del Risorgimento italiano, parecía conservador, y, aunque embebido en los errores regalistas, nadie hubiera visto en él a un enemigo del Papa y de la Iglesia.

          Sigo en otro. Saludos de Félix Renée



          Anónimo
          21/05/2010 a las 1:19 am

          Hablando de Cavour…(2)
          CAPITULO XI
          DON BOSCO Y EL CONDE DE CAVOUR – UNA SUPOSICION – DON BOSCO VISITA A MONSEÑOR FRANSONI EN EL DESTIERRO – LOS SECRETARIOS DEL CONDE
          POR aquellos tiempos el conde Camilo de Cavour estaba del todo volcado hacia el Oratorio. Resulta admirable ver cómo don Bosco lograba la ayuda de personajes ilustres, enemigos de la Iglesia. Parecería que éstos, con su trato exquisito y seductor, con sus generosas promesas de ayuda para sus piadosas empresas, con el ofrecimiento de insignes distinciones y la condescendencia a muchas de sus peticiones, podían poner en peligro su amor y fidelidad a la Santa Sede y a los principios religiosos. Sus muchachos fueron preferidos a los de otros centros benéficos beneméritos para extraer los números de la Lotería Regia, y, en efecto, dos de los más pequeños, vestidos con especiales distintivos, fueron cada quince días a cumplir este encargo durante muchos años. El Gobierno daba por ello una retribución al Oratorio. Pero don Bosco, con heroica fortaleza, se mostraba siempre defensor de la causa de Dios, sin sombra de respeto humano.
          Con todo, como nosotros mismos hemos admirado muchas veces, él seguía en estos casos las normas del Eclesiástico:
          ((106)) «Cuando te llame un poderoso, quédate a distancia, que tanto más te llamará. No te presentes por ti mismo, no sea que te rechace, ni te quedes muy lejos, para no pasar inadvertido. No pretendas hablar con él de igual a igual, ni te fíes de sus muchas palabras. Que con su mucho hablar te pondrá a prueba, como quien pasa el rato, te examinará. Despiadado es quien no guarda tus palabras, no te ahorrará ni golpes ni cadenas. Observa y ponte bien en guardia, porque caminas junto a tu propia ruina» 1.

          1 Ecles. XIII, 9-13.
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          Pues bien, el conde Camilo, profundo conocedor de los hombres y de las pasiones, y que poseía el dificilísimo arte de saber aprovecharlo todo con destreza para sus propios designios, iba con cierta frecuencia a visitar a don Bosco en Valdocco, y quería que él fuera de vez en cuando a comer o cenar a su casa. Así lo atestigua Carlos Tomatis. Daba a entender que experimentaba un gran placer oyéndole hablar de los Oratorios festivos, le preguntaba sobre sus proyectos y sus esperanzas del futuro desarrollo de su obra, y le aseguraba, al mismo tiempo, que le prestaría toda la ayuda que pudiera. Don Bosco le hablaba con la forma respetuosa que conviene a un inferior, con respuestas francas a veces y circunspectas otras; pero siempre con una amabilidad que ganaba los corazones. El Conde no dejó de mostrarse benévolo cuando sucedió a Santarosa en el ministerio del comercio y cuando llegó a ser Presidente del Gabinete y alma del Gobierno.
          ((107)) «El conde Camilo, nos contaba después don Bosco, que fue en Piamonte uno de los Jefes dirigentes de las sectas y que hizo un mal inmenso, me consideraba como uno de sus amigos. Varias veces me aconsejó convertir en un ente moral la obra de los Oratorios. Un día, para animarme a seguir su consejo, me prometía nada menos que un millón como ayuda de mi obra. Yo, no sabiendo qué pensar ante semejante oferta y qué responder, me quedé en silencio, sonriendo entre mí. Y él insistió:
          -»Qué resuelve, pues?
          Yo le respondí con gracia que sentía no poder aceptar tan gran regalo.
          -»Y por qué?, insistió el Conde, mirándome con extrañeza. Y continuó: »por qué rehusar una cantidad tan grande, cuando tiene necesidad de todo y de todos?
          • Señor Ministro, respondí con tranquilidad, porque si yo la aceptase, mañana me la quitarían, y tal vez usted mismo me reclamaría el millón que hoy me ofrece con tanta generosidad.

          El Conde no se molestó por mi sinceridad y cambió la conversación».
          »No parece como que don Bosco leyera el porvenir de un hombre, que, más adelante, promovería la supresión de las órdenes religiosas y la confiscación del patrimonio de la Iglesia? »No resulta también admirable su franqueza diciendo la verdad? »Y no cabe suponer que en este ofrecimiento de ayuda, varias veces repetido hasta por parte del Gobierno, tuviera Cavour un secreto propósito, un plan premeditado?
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          Fue el mismo don Bosco quien nos refirió: «Yo no me prestaba fácilmente a sentarme a la mesa del Conde, pese a sus insistentes invitaciones; pero, como a veces tenía que tratar con él asuntos importantes, era necesario ir a su casa o al Ministerio. Pero muchas veces, siendo ya ministro, me dijo resueltamente que no me daba audiencia sino a la hora de comer o de cenar y que ((108)) si yo necesitaba algún favor de su parte, recordara que en su mesa había siempre un puesto para mí. -Es el momento, me decía, en que podemos hablar más libremente. En los despachos hay mucha gente, y apenas si podemos decirnos dos palabras a toda prisa, casi a disgusto, y separarnos enseguida. También su hermano, el marqués Gustavo, me había señalado las mismas horas y no
          admitía otro tiempo para hablar de mis asuntos. Y yo tuve que ceder a tan cortés, pero pesada condición para mí. Tanto más cuanto que un día, habiéndome presentado en el despacho del Conde para asuntos urgentes, no quiso recibirme, y ordenó a un empleado que me llevara a una salita. Y allí me invitó a esperarle porque quería a toda costa que comiera con él, y prometía escucharme. Entonces me concedía todo lo que le pedía».
          Hemos pensado muchas veces qué cosas importantes podía don Bosco pedir al conde Camilo. Es presumible que patrocinara ante él, la causa de los Oblatos; y es cierto que, por su mediación, obtuvo del Gobierno los locales para la primera lotería, y la exención del impuesto postal; no nos consta otra cosa. No parece se tratara de donativos, pues no hemos encontrado señal en los papeles de don Bosco, y él nunca habló de esto; ni tampoco de defensa contra alguna vejación, puesto que entonces las autoridades se mostraban favorables al Oratorio. Ahora bien, dado que don Bosco no añadió explicación alguna acerca de las señaladas concesiones, nos parece poder deducir que hayan sido peticiones y concesiones guardadas bajo secreto prometido y mantenido. Tanto más que sabemos con certeza que empleó este método con otros personajes en asuntos de gravísima importancia. Y ahora nos preguntamos: »No intentaría don Bosco algo para aliviar la prisión de su Arzobispo? El iba de cuando en cuando a Fenestrelle a casa del párroco, ((109)) don Juan Bautista Guigas, amigo suyo, y predicaba un sermón. Se sabe, según atestiguan antiguos alumnos, que también fue allí en 1850. Nuestros apuntes, tomados hace ya treinta y cinco años, no señalan el día ni el mes. Con todo, repasando los lugares donde estuvo don Bosco aquel año y en donde fechó sus cartas, nos convencemos de que ese viaje sólo pudo realizarlo en los últimos días de agosto o en los primeros de septiembre. Habiéndole preguntado, muchos años después, para qué fue aquel año a Fenestrelle, respondió sin más:
          • Quería ver las cimas de los montes, donde tuvo lugar la batalla de Assietta, porque pensaba escribir la historia de Italia.

          Ya desde entonces nos pareció extraño aquel paseo por pura diversión, contrario a las costumbres de don Bosco, sobre todo en un momento en que estaba tan cargado de ocupaciones; y también extraña la razón que aducía, puesto que la Historia de Italia no vio la luz pública hasta 1856. Sin embargo, no pensamos entonces en hacer más averiguaciones, sin sospechar que pudiese haber algún misterio. Pero ahora, reflexionando que dentro de los negros muros de la fortaleza estaba encerrado su Arzobispo, que él tenía trato con la familia del comandante del fuerte, Alfonso de Sonnaz, »no podría tener relación su viaje con aquellas palabras: entonces Cavour me concedía todo lo que pedía? »No habrá buscado penetrar en la cárcel de su Pastor, o bien hacerle llegar de viva voz o por escrito, a través de personas de su confianza, alguna noticia deseada? Puede ser una suposición nuestra, pero lo cierto es que un día don Bosco nos aseguraba: «íNadie sabrá nunca una gran parte de lo que he hecho en mi vida!».
          Terminaremos diciendo que las amistosas relaciones con el ministro Cavour cesaron en 1855, cuando fueron cerradas ((111)) muchas casas religiosas. Pero el Conde no declaró nunca la menor hostilidad a don Bosco. La Divina Providencia, como jugando, había puesto oportunamente a su lado dos cordiales admiradores del Oratorio y excelentes católicos. El primero, ya citado, era el abogado Juan Bautista Gal, el cual, al caer Gioberti del poder, fue tomado por el conde Camilo como secretario particular, y pudo conocer hasta el 1861 todas las secretas intrigas de la política. Adscrito después a los Asuntos Exteriores, durante diez largos años, se retiró del Gobierno en 1870, e iba varias veces al año a visitar a su amigo don Bosco, desde Torgnon, su patria, en el Valle de Aosta, y desde San Remo, donde solía pasar el invierno. El segundo fue el caballero Cugia Delitala, sucesor de Gal como secretario particular, puesto que ocupó hasta la muerte de Cavour. Conservamos las afectuosas y bellas poesías que Delitala dedicaba a don Bosco en su día onomástico. Don Bosco tenía amigos por todas partes.

          (Continúo en parte (3) Slds. Félix Renée



          Anónimo
          21/05/2010 a las 1:36 am

          Hablando de Cavour…(3)
          Muerte del Conde de Cavour (Tomo XII, cap. LXXI, pag. 727 y siguientes de la versión en castellano de las Memorias Biográficas de Don Bosco)

          EN la ciudad de Turín siempre había sido espléndida y majestuosa la procesión del Corpus Christi. Le prestaba gran realce la presencia del Rey, de los Ministros, Senadores y Diputados, y de todas las demás autoridades civiles y militares. Pero aquel año las autoridades del reino dejaban de tributar este debido homenaje al Santísimo Sacramento. ((962)) Pretexto para ello fue el siguiente. La fiesta de la proclamación de la Constitución, que se solía celebrar el segundo domingo de mayo, se trasladó aquel año, por ley, al primer domingo de junio. El clero católico había participado siempre en estos regocijos con las ceremonias religiosas; pero, aquel año la inmensa mayoría del clero rehusó prestar su sagrado ministerio en esta ocasión. En efecto, la nueva fiesta había sido instituida
          727
          para conmemorar solemnemente la unidad italiana y no podía ser grata al Papa, víctima de tantos vejámenes.
          Por lo tanto, queriendo vengarse el Gobierno de este desacato, a mediados de mayo el conde Camilo de Cavour, presidente del Consejo de Ministros, envió una circular, prohibiendo a las autoridades del Estado intervenir en la procesión anual del Santísimo Sacramento. Al mismo tiempo el Conde, que acababa de cumplir sus cincuenta años, gozaba de excelente salud y se había recuperado de ciertas molestias, parecía que había de vivir todavía muchos años y promovía con todas sus fuerzas la fiesta de la Unidad Nacional, que se celebraba por vez primera. El, que era el principal promotor y artífice de esta unidad, recibiría los primeros honores y obtendría de la baja y alta democracia los más calurosos aplausos.
          Pero Dios, en sus designios, disponía los acontecimientos de otro modo.
          Cavour, después de una agitadísima sesión en la Cámara de Diputados, en la que fue el blanco de mordaces y violentas diatribas, la tarde del 29 de mayo, vigilia del Corpus Christi, volvió a su casa y, víctima de un síncope, se desplomó por tierra. Fue llevado al lecho, se le hicieron muchas sangrías y pareció recobrarse.
          Pero, al día siguiente, ya no se oyeron las bandas de música de las milicias por las plazas y calles, no retumbaron las salvas de artillería, ni comparecieron los espléndidos uniformes de la Corte, ni el Soberano, ni las otras dignidades ((963)) para llevar las varas del palio. Escribe el canónigo Ballesio: «Salió la procesión sin más pompa que la eclesiástica y, en lugar de los Senadores y Diputados, desfilaban detrás del Santísimo Sacramento centenares de jóvenes del Oratorio. Don Bosco había obtenido enviar al solemne acto a sus hijos por él preparados para practicar la religión a cara descubierta y con sencilla franqueza. La gente, al ver aquel desfile de jovencitos en lugar de los magnates, al mirarlos piadosos y recogidos, al oír sus suaves y devotos cantos, quedaba atónita y edificada. Dios bendijo aquella piedad, aquel ejemplo. Pues tuvimos como sucesores para obsequiar a Jesucristo en el Santísimo Sacramento a la aristrocracia y a las Sociedades Católicas de Turín».
          El 2 de junio, domingo, mientras por todos los rincones del reino se festejaba civilmente la Unidad Nacional, Cavour gemía en su lecho atormentado por crueles dolores y se agravaba mortalmente víctima de un segundo y más violento ataque apoplético.
          «El día 3 -escribe Ruffino-, don Bosco, después de haber invitado a sus alumnos a rezar por el Ministro moribundo, dijo a todos:
          728
          • El jueves haremos el ejercicio de la buena muerte. Deseo que lo hagáis bien, pues hay uno que no podrá volver a repetirlo.

          »El día 6 de junio, jueves, octava del Corpus Christi y aniversario del milagro del Santísimo Sacramento, acaecido en Turín en 1453, y a la misma hora de aquel gran portento, el conde de Cavour pasaba a la eternidad. íQué coincidencia! Había subido al más alto grado de la escala social y de pronto la mano del Todopoderoso lo precipitaba en la tumba. Apenas si habían transcurrido seis meses desde el día en que preguntó a la Cámara de Diputatos: -Sabéis qué sucederá en Europa dentro de seis meses? -El pensamiento de Cavour era que en el término de seis meses se apoderaría de Roma. Y antes de cumplirse el plazo, había desaparecido de la escena ((964)) de este mundo, y sin reparar de ningún modo las ofensas causadas a la religión.
          »Aquel día, con ocasión del ejercicio de la buena muerte, hubo comunión general en el Oratorio. Por la noche comunicaba don Bosco a la comunidad la muerte de Cavour. Y comentó: -Es digno de lástima el noble Conde, pues no encontró en sus últimos momentos un verdadero amigo de su alma. Pero nos consuela la esperanza de que, por la intercesión de san Francisco de Sales, de quien descendía por parte de su madre, y era por tanto su pariente, Dios le haya tocado el corazón a tiempo y concedido el perdón».
          Recordaban los muchachos la predicción hecha por don Bosco a fines del año anterior, 1860, y fue, y es todavía hoy día (año 1907) persuasión de todos los que lo oyeron, que él había previsto aquella muerte.
          El día 7 por la tarde, fue enterrado con grandioso acompañamiento; pero obscurecióse el cielo, y llovió torrencialmente, de suerte que, contra toda previsión, fue perturbado el cortejo fúnebre. La cámara, el senado, la magistratura, el ejército y el ayuntamiento, que habían rehusado acompañar a Jesucristo en el Santísimo Sacramento, tuvieron que ir procesionalmente detrás de un féretro, con aquel tiempo endiablado.

          Triste, ¿verdad? Sic transit gloria mundi

          Saludos de Félix Renée



          Anónimo
          20/05/2010 a las 1:20 am

          ¡ BIEN, PAISANO ! SUSCRIBO EN UN TODO SUS DICHOS
          Esencial, distinguir el movimiento del partido. Muy bien. Y ya que, como acá algunos saben, menciona usted al hermano de mi papá, aclararé que si aquel y mi papá se levantaran no llamarían a lo hodierno peronismo, sino continuidad de aquello contra lo que se rebelaron. Y no usarían un pañuelo nudoso como promete el ínclito panorámico don Mario Bianchet, sino una maza nudosa, como el as de bastos.
          Abrazo nacional y peronista,
          T.



          Anónimo
          20/05/2010 a las 12:12 pm

          Usted dejaría sus hijas ó hermanas pequeñas con Perón?
          Recuerdo los cuentos de una vecina, que en sus años mosos era miembro de la UES, y cómo «el general» le decía que meta la mano en sus bolsillos… y mejor no sigo.

          Además, también esta buena señora vio cómo vivía el «defensor de los pobres», que encandilaba a chicas como ella con lujos y mosos de guantes blancos.

          Responda mi pregunta paisanito alborotado, que yo no puedo idolatrar degenerados, me da mucho asco su cinismo!!!!

          Omar de Villa Soldati



          Anónimo
          21/05/2010 a las 12:39 pm

          Mis hijas están perdidas para la ciencia…
          Son peronistas.
          Consigase «El Libro Negro de la Segunda Tiranía», editado por la Revoluciòn Libertadora.
          Ahí va a encontrar muchas anécdotas similares a la que menciona, para su solaz, que se escribe con zeta, igual que mozos. Y no confundamos los bandos. Los negros brutos semo losotro.
          Paisanito Alborotado



          Anónimo
          21/05/2010 a las 5:35 pm

          Pensaba que reventarnos por pederastas era ataque anticatólico
          Ahora veo que esa mentira sirve para atacar cualquier cosa buena. Se entiende. Lástima que de chico yo hice los cursos de doctrina política en Olivos y puedo dar fe de que la ignota vecina miente.



          Anónimo
          21/05/2010 a las 3:23 pm

          Vicente Sierra y el peronismo
          Es demasiado extenso para transcribirlo en un post. Así que les dejo el link:

          http://www.historiadelperonismo.com/la_argentina_previa_al_peronismo_segun_vicente_sierra.php



          Anónimo
          21/05/2010 a las 3:52 pm

          PERON Y LA HISPANIDAD
          Por si no leen el artículo de don Vicente Sierra, transcribo el final, pues se cierra con un mensaje del General Perón.
          Disculpen los que se enojan, PERO LA HISTORIA SE ESCRIBE CON DOCUMENTOS.
          SALUDOS
          PAISANO ALBOROTADOR

          ‘La riqueza espiritual que, con la cruz y la espada, España nos legó -esta cruz y esta espada tan vilipendiadas por nuestros enemigos y tan encarnecida por los que con su falsa advocación medraron- fue marchitándose hasta convertirse en informe montón irreconocible hecho presa después del fuego de los odios y de las envidias que habían concitado con su legendario esplendor, Pero antes de convertirse definitivamente en cenizas, las pavesas del incendio aún nos bastarán para que en nuestras manos, se convierta en antorchas que, remozando el «alma mater» de la universidad argentina, traspase las fronteras, despierte la vacilante fe de los tibios y semidormidos pueblos que aún creen más en las taumaturgias del oro que en los veneros que encierran el espíritu y la voluntad de trabajar y ennoblecerse y tenga aún fuerzas suficientes para llegar al corazón de Castilla y decir con acento criollo y fe cristiana: ‘¡España, Madre Nuestra, Hija eterna de la inmortal Roma, heredera dilecta de Atenas la grácil y de Esparta la fuerte, somos tus Hijos del claro nombre; somos argentinos, de la tierra con tintineos de plata, que poseemos tu corazón de oro! ¡Cómo bien nacidos hijos salidos de su seno te veneramos, te recordamos y vives con nosotros! Precisamente porque somos hijos tuyos, sabemos que nosotros somos nosotros. Por esto, sobre lo mucho que tú nos legaste, hemos puesto nuestra voluntad de seguir hacia arriba hasta escalar nuevas cumbres y conquistar nuevos laureles que se sumen a los ya eternos que supimos conseguir. Por esto abrimos de nuevo las viejas arcas que guardan los restos de la cultura que esparciste por el mundo a la sombra de banderas flameantes defendidas por espadas invencibles. Tus filósofos, poetas y artistas, y tus juristas, místicos y teólogos, cuando vieron que las antorchas de la revolución espiritual y el vaho del materialismo hacían peligrar el tesoro secular que acumulaste, decidieron ponerlo a buen recaudo, que evitara su profanación.

          Pasaron los siglos del olvido y las horas de ingratitud, Nosotros, los argentinos, tus hijos predilectos, hemos labrado en el frontispicio de nuestras universidades una leyenda de imperial resonancia, una leyenda de filial gratitud y de solar hogareño, una leyenda que dice: ‘¡NO SE PONDRA JAMAS EL SOL DE NUESTRA CULTURA HISPANICA!.’ »



          Anónimo
          20/05/2010 a las 7:33 pm

          ¡ MUY BIEN, CUMPA ! FUNDAMENTAL SEÑALAMIENTO, EL SUYO
          Es la primera de las 24 verdades peronistas, según el general Hugón: no confundir el movimiento con el partido. Y para un peronista no hay nada mejor que otro peronista, como decía el cardenal Perón. Emotivo abrazo de
          Á. B. L.



          Anónimo
          15/05/2010 a las 12:49 am

          No todos nuestros gobernantes fueron maulas…
          afirma el Paisano, y él es peronista…



          Anónimo
          18/05/2010 a las 7:44 pm

          Efectivamente.
          Si usted cree que Perón fue un maula, se lo concedo por hipótesis. En todo caso, más vale un maula como Perón que dos imbéciles, como Uriburu y Lonardi. Y por favor no vaya a salir alguno con el buen nombre y el pundonor, al estilo del Coronel Cañones. Somos grandes.
          Paisano Alborator



        Anónimo
        14/05/2010 a las 5:18 pm

        Qué clase de tradicionalista es el que elige qué acata y qué no?
        Estamos frente a una bula del S.S. León XII firmada con el anillo del pescador.



          Anónimo
          14/05/2010 a las 10:06 pm

          No soy tradicionalista
          No soy tradicionalista. Le he dicho varias veces.
          Paisano Alborotador



          Anónimo
          18/05/2010 a las 7:15 pm

          Etsi iam diu
          Es el nombre de la encíclica de León XII, que la debe haber firmado -digo yo- con una pluma y no con el anillo.
          Aquí tienen algo sobre las circunstancias en que fue firmada y las presiones que ejercieron sobre el Pontífice la Santa Alianza y Badulaque VII:

          http://www.iih.unam.mx/moderna/ehmc/ehmc13/167.html

          Saludos
          Paisano Alborotador (sólo coyunturalmente del lado de los nacionalistas)



          Anónimo
          29/05/2010 a las 8:48 pm

          Esto…
          fue un sucio entongue político que en conciencia no podía obligar a quien tuviera dos dedos de frente. Se ve que en todas épocas hubo situaciones configurativas de tentación al sedevacantismo.
          Federico.



      Anónimo
      14/05/2010 a las 3:47 pm

      Apreciado e innoble amigo:
      Apreciado e innoble amigo: ¿Por que no emigra Ud. a «las Españas» y nos deja a nosotros en paz con nuestros pecados…? Allí tiene un dignísimo descendiente de Fernando el alcahuete.
      Nosootros éramos, y somos, monárquicos, no unos payasos. Aquí hubo una guerra por la Tradición y la Religión, no un «rey momo» de Carnaval…
      Siempre me he preguntado por qué León XII no le revocó a Fernandito el Prostibulario la donación de «Inter Cætera», por haberla violado olvidando las cláusulas de inenajenabilidad de la donación, el testamento de Isabel la Católica y el Juramento Americano de Carlos Vº:
      1) Cuando en el Tratado de Utrecht, el «rey» Borbón cedió los bienes americanos de la Corona de Castilla, como Jamaica y las Guayanas, a potencias protestantes, pese a que, formalmente España no había perdido ninguna guerra … (La guerra de sucesión, formalmente, fué entre Francia, Inglaterra y Austria: ¿por qué habrá pagado España los platos rotos, borboncito briboncito?)
      2) Cuando se «negoció» el tratado de Límites de 1752 con Portugal, cediéndose misiones apostólicas establecidas por encomienda de la Santa Sede a los «primitos» borbones de Portugal y al recientemente recordado (por S. S. Benedicto XVI) turrísimo marqués de Pombal, un masonazo de aquellos. La prohibición, ídem…
      3) Cuando el cariñoso y catoliquísimo Fernandito vendió a EE.UU. por unos dolarcillos la Florida … en 1818. Lo que determinó que los mexicanos, aún los generales realistas y el virrey, en respuesta no quisieran seguir adelante con este miserable.
      Este Papa habrá podido escribir lo que le plazca, así como otros escribieron y leyeron «pedidos de perdón» por lo que otros hicieron bien, pero requetebién.

      Ud. es libre de setirse esclavo y sirviente de los Bribón y Bribón; allá Ud. Pero no insulte a MIS antepasados, que no eran ni sacrílegos ni traidores, como sí lo fueron Carlos IV y Fernando VII y sus partidarios «afrancesados». Aprenda un poquito de historia, entérese, busque y no escupa al Cielo. La Monarquía española, en manos de los borbones se liquidó a sí misma y se entregó a la revolución sin luchar ni diez minutos.

      Los únicos jacobinos que anduvieron por aquí en aquellos días, fueron algunos generales realistas. Amparándose tras el anonimato de esta página no obtendrá Ud. algo que su causa jamás ha tenido: razón.

      Y de Wanderer digo lo mismo que digo de Ud., si insiste en su postura ofensiva: son unos cobardes que huyen despavoridos ante los primeros cuetazos, insultando a la Patria que los dio la vida, la posibilidad de comer y de pensar en grande. Y no soportan que las armas patriotas, por decreto del Cielo, beneficiaran en aquellos días a estos míseros y paupérrimos americanos y no al todavía inmenso Imperio español (rama borbónica decadente). Ni que los héroes militares ibéricos FUERAN AMERICANOS.

      Ustedes no son tradicionalistas ni católicos: son borbónicos, que es como sostener que un cadáver es un ser humano por que se le parece mucho. Son malos hijos, por que desprecian a su madre, herida y enferma, y se hincan ante el padrasto adúltero y usurpador.

      Nosotros éramos hombres libres, hidalgos, que un día exigimos al rey renovar el juramento de fidelidad al Derecho y a la Patria, como lo hiciera el Cid en su día y con los mismos títulos con que este Héroe lo hiciera en su Castilla natal, creyendo sinceramente que estaba preso y no que era cómplice el «águila rapaz» de Francia, en cuyas manos abdicó los derechos inalienables de sus antepasados…. Vamos, un «rey» borbón es un chiste, un mal chiste, si no fuera una ofensa a la tradición; ni siquiera tuvo el coraje de salir de Madrid sin escolta francesa o de resistir a la pretensión de Napoleón para que abdicara… Era un cobarde, un miserable y quien mejor lo juzgó, fue precisamente Bonaparte. Léalo, no perderá nada; y de todos modos, con su modo de pensar, USTED YA NO TIENE NADA…
      Así que el rey no quiso prestarlo al juramento, a pesar de la enconada defensa de sus derechos que habíamos hecho, con sangre vertida en su homenaje. Allá él, entonces.

      Cuando yo era joven había un dicho: «No hay rey que sea traidor, ni Papa que sea hereje».

      Pero en vista de lo acontencido en los últimos tiempos, me parece que este dicho lo vamos a tener que dejar de usar. Al menos, de momento.

      Lo que le aseguro, es que lo que escribió arriba, no me lo repite en la vereda….

      Martín Silva S. y B.



        Anónimo
        14/05/2010 a las 7:46 pm

        Se lo repito donde quiera matoncito de cuarta
        Vuelvo a repetir: Los de la Primera Junta y todos sus secuaces fueron sacrílegos, pérjuros y traidores.

        Las «razones» que Usted da no explican nada.

        También hemos tenido la peor calaña de gobernantes en la Argentina desde hace 2 siglos. También hemos «regalado» tierras. ¿Y qué hacemos? ¿Rompemos la Argentina? ¿Creamos la República de la Patagonia y la de San Luis?

        Nada tiene que ver esto con la legitimidad. No invente idioteces.

        Si quiere debatir como gente civilizada en vez de hacerse el matón (descendiente de jacobinos de puñal y horca), dé razones serias.

        José L. Estrada



          Moderador
          14/05/2010 a las 8:14 pm

          Estimados contertulios,
          Les ruego depongan cuestiones personales y se atengan al tema, que es interesantísimo.

          Una mutua disculpa por estos exabruptos, paz y Dios con todos.



          Anónimo
          14/05/2010 a las 8:54 pm

          Estimado Don Marcelo
          Le pido disculpas a Usted. En lo sucesivo intentaré obviar los ataques e insultos de este señor.

          JLE



          Anónimo
          14/05/2010 a las 8:52 pm

          Este «Martín Silva S. y B»…
          escribe igualito igualito a Ludovico ben Cidehamet. Hasta parecen el mismito…



          Anónimo
          15/05/2010 a las 3:10 am

          Acepto la reconvención del
          Acepto la reconvención del Moderador. La suya no. Ud. quiere romper lo que queda de la Argentina, así que por favor, absténganse de hablar si no sabe qué decir.
          Le he dado MUCHOS argumentos y Ud. no ha respondido ninguno; le podría dar muchos más si Ud. indicara razones -equivocadas o no, pero razones al fin- en vez de utilizar, como su amigo Guáuderer, calificativos. Si no se estudia historia pero se hacen declamaciones pseudomoralistas (pseudomasoquistas, debería decir), no avanzamos nada de nada.
          Y en efecto, de 1810 hasta aquí no avanzamos nada. Y ya en esa época, sus Bribones habían hecho de las suyas… ¿Por qué no me contesta CON RAZONES los 3 apartados que le expongo, en lugar de sacarse el freno de la boca…? Eso no está bien.

          Alguien dice por allí que Fernando VII fue «mejor gobernante que los gobernantes argentinos de los últimos 25 años». ¿Ésta es toda la «argumentación» que se les ocurre, comparar un rey de España nacido en el siglo XVIII con figurones del fin del siglo XX? ¿Ésto es lo serio? En todo caso, ¿Mejor que quién, que Rosas, o que Dorrego, o que el mismísimo Urquiza…? ¿En España hubo políticos mejores que Diego Portales, más íntegros y más inteligentes…? ¿Quién…? Y eso, si juzgamos solamente de los contemporáneos. Y respondo la supuesta «argumentación» por que Ud. tampoco, como le he dicho, da razón alguna de los infantiles y patéticos calificativos que arroja por ahí. ¿Felipillo mejor que Ménem o que Videla (sin entrar a discutir cuán malo fue el riojano y cuán tonto fué Videla), Zapatero mejor que Cristina (que valen juntos, ni los bits que gasto en escribirlo)…? Por favor …
          Si se dese discutir, se propone un tema, se arriman argumentos y documentos, y ya. Si se quiere denigrar por el placer de sacarse la bronca (que he admitido que puede ser justa) déle, total es gratis. Pero no se meta con MI patria. Si su rey fué Fernando, el de ahora es Juan Carlitos; pida pista y váyase para allá.

          Mi error fue intentar discutir con quien no sabe nada acerca deste asunto, y toca de oídas; de oídas o de «La Nación», o Telefé, o Telenoche investiga o Felipe Pigna colada. Da igual. Historiadores serios, ni uno. Podría llamar en mi auxilio a Vicente Sierra (el único historiador hispanoparlante autor de una Historia integral de América; ningún español, por cierto), o al gran Rómulo Carbia, el único historiador hispanoparlante que examinó integralmente la «leyenda negra antiespañola» y la desmontó pieza por pieza (el estudio de Julián Juderías es marcadamente sociológico, no histórico, como seguramente no tendrá ni la menor idea). Tampoco era español; era un porteño descendiente de aquellos truhanes que Ud. señala con ligereza. O a Ernesto Palacio, o a Enrique Díaz Araujo, o a Ernesto Celesia … O acaso, al gran californiano Philip Powell, que seguramente Ud. no sabe quién era. Ningún español en la lista; los historiadores españoles no piensan nada de América, no la estudian: la envidian y ya.

          Una discusión debería ser rigurosa; si se pretende que el medio no da para una discusión formal y se recurre a una pataleta de exabruptos, entonces ¡a la cama sin postre y a otra cosa!. La cuestión podrá ser, y de hecho es, sumamente interesante, pero posiblemente el mayor argumento a favor de la postura que sostengo, es justamente la falta de contradictores bien forrados de razones y documentos.

          «Calaña» de gobernantes dice Ud. ¿Y por España, qué tal…? O un «grande» como Mendizábal (el de la «desamortización») es en algo superior a Julio Roca, que sería un bicho pero un bicho con sesos; o Serrano mejor que el tonto de Balcarce, o Isabel II mejor que Juan Manuel de Rosas. Vamos… Y eso que no me puse a indicarle qué cosillas hizo Fernandito el prostibulario, ambiente en el cual era mejor conocido que en la Corte. Quédese con el hecho de haber abierto la puerta a una guerra civil que duró 150 años, para muestra…

          El moderador, por quien tengo alta estima, me pide tranquilidad, y concedo que tiene razón. Pero no a expensas de la Verdad ni del honor nacional, que no pueden empañarlo cuatro despistados, para quienes la ignorancia en asuntos históricos no tiene secretos.

          Mi enojo, por fin, proviene de la arbitrariedad con que se pretende agredir a nuestros fundadores, llamándoselos «contrabandistas» (¿Sáenz presbítero, Fray Castañeda, Rosas o San Martín o Belgrano o hasta el mismísimo Lavalle lo eran, acaso?), y traidores (¿No fué Fernandito aquel mismo que en su primera juventud conspiró contra su padre, el rey; o el que en el Proceso del Escorial, ya descubierta su felonía, denunció prontamente a todos los demás conspiradores para que su padre lo perdonase…; no será el mismo que finalmente destituye a su padre, el rey, en marzo de 1808 en el llamado Motín de Aranjez, frustrando asimismo la partida de la familia real para América y haciendo prácticamente insostenible la institución monárquica…; es éste, acaso, el que huye cobardemente de Madrid asustado por la turba que él mismo había incitado; o acaso no es aquél mismo mocito para quien su madre, la adúltera reina María Luisa, pedirá el fusilamiento a Napoleón… por haber maltratado a Godoy…? ¿Es acaso el Fernando que abdica en manos de Napoleón, en Bayona, sin otra presión que la promesa que la de una asignación periódica de mujeres y dinero….? ¿Es aquel Fernando de Borbón que enviaba periódicamente proclamas bonapartistas al Emperador, destinadas a convencer a los españoles que depusiesen las armas ante los franceses, mientras miles de leones ibéricos morían por él ….? ¿No es el mismito ése que, al quedar libre, agradece a las Juntas liberales y afrancesadas de España su comportamiento, pero desconoce a las americanas POR QUE ESTABAN EN CONTRA DE LA JUNTA DE CÁDIZ….? ¡Oh, si no él, se le parece bastante! Lo que no entiendo, es qué clase de traidores pudo haber por aquí con este «REY»…) ¿No es cierto que en mayo de 1814, al recuperar el trono español, Fernandito firmó un decreto «de nesidá y urgencia» donde desconoció la Junta de Cádiz, igualito mesmo que había hecho la Junta de Buenos Aires en 1810, y echó a patadas a los afrancesados, después de jurarles que se apoyaría en ellos…? Ay, este muchacho, QUE BUEN GOBERNANTE Y QUE LEAL QUE ERA.
          Lo cierto es que ni Néstor Kirchner fue tan miserable como él, ni Idi Amín Dadá tan sanguinario, ni **** tan traidor, ni Churchill tan vengativo, ni Perón tan macaneador. Todo en uno. Admirable.

          ¿Por qué no quiso reconocer las Juntas americanas Y LAS DECLARÓ TRAIDORAS, a pesar de que lo habían apoyado contra la Junta de Cádiz, como él mismo hizo al regresar a España…? Averigüen eso y me lo dicen. Plís. Si no se les cae la cara de vergüenza.
          Si les queda alguna, lean el discurso de Rosas en la Legislatura de 1836, vigésimo aniversario de la Independencia, y después charlamos. Si no se les hace un nudo en la garganta.
          ¿Y Carlos IV…? ¿No es él, aquell mismo, el que busca la protección de Bonaparte para librarse de su traidor hijo luego del Motín de Aranjuez? ¿O acaso, no es aquél mismo rey que firma el Tratado de Fontainebleau, que le permitía al Emperador francés apoderarse de TODOS sus reinos peninsulares, siendo así, pues, el principal factor de la invasión de su patria? ¿O el que consintió a Napoleón el envío de embajadores a América para obtener la lealtad de los americanos a Bonaparte, como el marqués de Sassenay? ¿O el que transa con Bonaparte la entrega de España y los demás reinos, SI LE LLEVABAN A GODOY….? ¿Ése mismo individuo que causaba repugnancia invencible al pequeño Corso? ¿Ése, en fin, tan, pero tan parecido fisicamente a cierto descendiente suyo, también rey…?

          Esto, señores, es de lo que nos libró la Guerra llamada más tarde «de la Independencia». ¿Cómo lo sabían nuestros Padres…? El capitán del cuarto de la Reina se llamaba Simón Bolívar; el jefe del Regimiento de la Reina, Juan Fermín de San Martín. En cuanto a los sentimientos populares respecto de Fernando VII, nada más leal que la noble América. Como prueba, la carta de Vicente Guerrero al general, ya por entonces independentista, Agustín Iturbide, del 20 de enero de 1821, donde le recuerda que los pueblos americanos se levantaron en armas cuando fue preso Fernando VII (nunca estuvo realmente preso, pero aquí no lo sabíamos) PARA IMPEDIR QUE NOS MANDASE LAS CORTES ESPAÑOLAS y hasta que volviese el rey. Pero el rey volvió y declaró sediciosos a los americanos ….

          Acá tienen material para cortar y pensar, si quieren hacerlo lealmente.
          Yo ya cumplí mi parte.

          Martín Silva S. y B.



          Anónimo
          15/05/2010 a las 11:18 am

          Martín Silva S. y B.
          No es necesaio negar uno solo de los hechos históricos que comenta para poder afirmar que la independencia no se justifica.
          La monarquía puede pasar por malas, y hasta muy malas épocas, pero en ella misma está el principio de solución, en la Iglesia y el rey están las uniones políticas y religiosas.
          Esto, desgraciadamente, hoy lo vemos en los hechos, tanto en España como en las nuevas naciones hispanoamericanas.
          No difiero con usted en el dato histórico, por ello no quiero discutir sobre esto. Tan solo hacerle notar que Carbia, luego de mucho estudiar este asunto con extrema pericia (como usted bien dice), terminó carlista.
          CARLOS FUENTES ANCHEZAR.



          Anónimo
          15/05/2010 a las 10:12 pm

          Hablando de «datos duros»
          ¿Qué defensa puede darme Don Martín Silva de este texto de Manuel Belgrano?

          «Como en la época de 1789 me hallaba en España y la revolución de la Francia hiciese también la variación de ideas y particularmente en los hombres de letras con quienes trataba, se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido, y aun las mismas sociedades habían acordado en su establecimiento directa o indirectamente».

          ¿¡CÓMO PUEDEN SEGUIR NEGANDO LO EVIDENTE LOS NACIONALISTAS?!



          Anónimo
          17/05/2010 a las 2:52 am

          Mi estimado:
          Ud. no debería

          Mi estimado:
          Ud. no debería leer cosas que NO ENTIENDE, por que ¿Me puede explicar en qué milita este texto en la decisión patriótica del 25 de mayo de 1810 o en la de julio de 1816….? o en el hecho, harto conocido, de que Belgrano fuese un monárquico convencido …
          O, respondiendo el comentario anterior: ¿qué tiene que ver la cita de don Cornelio Saavedra …? (De paso le comunico que soy descendiente de Hernandarias, no de don Cornelio).

          Mire amigo, acá se está discutiendo si la Independencia fue acto legítimo, conforme a derecho, o no.
          No las ideas privadas de algunas personas.

          Si yo le leyese las cartitas de «amor» de Carlos IV a Godoy; o las de la reina al mismo personaje, o enumerase los actos de gobierno del rey más liberal de España, Ud. se quedaría sin palabras. Pero no serían más que hechos privados, sin incidencia en la política, salvo oblícuamente. Una carta privada de Belgrano no es nada; una carta del rey de España es algo más, por que es persona pública siempre.

          Sigo, por tanto, esperando una respuesta razonable a mis argumentos, que vuelvo a resumir para su gobierno, y para que conste que, si nadie les da satisfactoria respuesta en poco tiempo, declararé la posición que sostengo dueña del campo:

          1) La unión entre América y España era exclusivamente el rey, en tanto lo fuese de Castila.

          2) La monarquía americana era TOTALMENTE sobre hombres libres, libres de todo enfeudamiento y servidumbre personal (Nueva Recopilación, 1680, consultarar: http://www.congreso.gob.pe/ntley/LeyIndiaP.htm). De allí que los españoles que pasaban a América debían obtener el permiso real y ser HOMBRES LIBRES ÚNICAMENTE. Esto hace que estos reinos nunca fueran llamados «colonias», salvo a fines del s. XVIII por inspiración borbónica.

          3) El único gobernante y señor único de América era el Rey, o la persona que él designase con acuerdo del Consejo de Indias. Ni las Cortes españolas, ni las juntas, ni el Consejo de Castilla, tenían jurisdicción alguna sobre América. La ÚNICA legislación aplicable para América era el Derecho Indiano o Derecho de Indias. No el derecho español, aunque fuesen semejantes. Por eso es rechazado Hidalgo de Cisneros, pues no tiene designación real.

          4) Desde Carlos V, este esquema constitucional era un PACTO EXPRESO entre el rey y los súbditos americanos, que debía renovarse en la coronación de cada nuevo rey. Puede cotejarse este hecho en historiadores serios. Si conocen alguno, es claro.

          5) Los territorios americanos eran inviolables, inenajenables, intangibles para siempre y el sistema constitucional, completamente inviolable. (Nueva recopilación, cita idem: véase también obras de Saavedra Fajardo o Zorraquín Becú).

          6) El Pacto Expreso fue roto varias veces por los Borbones; la última vez de forma irrevocable. a) El establecimiento del absolutismo a partir de las leyes de Nueva Planta (en cuanto se aplicó en América), rompió el Pacto. b) Las cesiones y ventas territoriales americanas (Jamaica, Guayanas, Tratado de Límites, Florida, etc.), rompieron el pacto. c) La abdicación de Bayona y el abandono de la corona de Castilla rompió TOTALMENTE el pacto por ausencia total de sujeto real (abdicación jamás «retractada», Fernando reasumió como rey de España -nunca de Indias- por concesión de Bonaparte, Tratado de Valençey, art. 3º, 1813, buscar página 12 en: http://books.google.es/books?id=R0MOAAAAQAAJ&printsec=titlepage&source=gbs_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false).

          7) Ante este hecho, todavía los reinos americanos se mantuvieron fieles a Fernando hasta 1815 (Virreynatos del Rio de la Plata y Nueva Granada) o hasta 1821 (Nueva España y Perú), pese a que Fernando declaró sediciosos a los americanos, sin ninguna causa, en la primera de esas fechas.

          8) Por fin, tiene poca importancia la opinión de las personas particulares que intervinieron en estos hechos, cuando el fin de estos acontecimientos y su causa son uno solo: la abdicación de Fernando y la ruptura del Pacto Expreso. Hay CENTENARES de documentos que lo atestiguan. Búsquenlos o cállense. Conste además que este «pacto expreso» no era ni el «pacto implícito» de Suárez (tesis del Deán Funes, Gorriti y los canónigos cordobeses) ni mucho menos el «contrato social» de Rousseau. Busquen bibliografía si quieren enterarse en lugar de hablar si saber una jota del asunto y alardear con textos sacados de contexto; les doy un par de pistas: Juan Germán Roscio y Fray Servando Teresa de Mier.

          9) Por último: La monarquía que Uds. defienden no es la Tradicional, que consta en los documentos y constituciones que invoco, sino la absolutista de los Borbones, anticatólica y antiamericana, además de notablemente antiespañola.

          Sí espero de Uds., si aspiran a ser llamados caballeros algún día, que no bien verifiquen las fuentes, hechos y derechos que aquí y en mis otras entradas se expoen, RETIREN COMPLETAMENTE los groseros adjetivos lanzados contra los Padres de la Patria. Y de paso, sería prudente también que dejaran de utilizar en forma peyoritva eso de «nacionalistas», para lo cual les haría falta calzones algo más amplios que los que gastan.

          Martín Silva S. y B.



          Anónimo
          17/05/2010 a las 1:09 pm

          Contesto punto por punto
          Sr. Silva,
          Ya le respondí, pero Ud. no se hace cargo. Voy a ser un poco más ordenado a ver si puede Ud. comprender.
          Dice en referencia al texto de la “Autobiografía” de Belgrano: “¿Me puede explicar en qué milita este texto en la decisión patriótica del 25 de mayo de 1810 o en la de julio de 1816….? o en el hecho, harto conocido, de que Belgrano fuese un monárquico convencido …”
          Digo: En que Ud. dijo antes que no fue realmente una revolución y que no se inspiró en la francesa. Pues el mismo Belgrano lo contradice.
          Dice: “¿qué tiene que ver la cita de don Cornelio Saavedra …? (De paso le comunico que soy descendiente de Hernandarias, no de don Cornelio).”
          Digo: Ver mi comentario anterior. Y agrego: Ud. dice que la “máscara de Fernando VII” fue un invento de la historiografía liberal, pues el mismo Saavedra lo contradice.
          Otrosí digo: También soy descendiente de Hernandarias. Traidores hay en todas la familias. Qué le vamos a hacer, cosas de la vida…
          Luego Ud. habla de “cartitas de amor” o “actos de gobierno del rey más liberal”, etc. Argumentos “ad hóminem”. Y ya saben lo que dicen de quienes necesitan recurrir a eso.
          En cuanto a sus supuestos “argumento”.
          1) Nunca lo puse en duda.
          2) De acuerdo con la primera parte. En cuanto a lo de colonias no es exacto, hay textos de tiempos de los Austrias donde se habla de colonias; sin embargo, podemos conceder en cuanto al concepto. Pero, y esto Ud. lo oculta, justamente el argumento para llamar a representantes de América a las Cortes fue de que las Américas no eran colonias. Por lo tanto, es estúpido meternos a discutir semántica.
          3) Aquí ya empieza a flaquear su argumento pues confunde Cortes, Juntas, Consejo de Castilla, con el Consejo de Regencia. En cuanto ese consejo ejercía la “regencia”, América estaba vinculada a él, como al mismo Rey. Me parece que debe repasar algunos conceptos básicos.
          4) Aquí ya desbarranca completamente. Que el rey jurase un fuero, no quiere decir que ese fuero fuese inmodificable. Se olvida Ud. que ya desde Juan II (antes incluso que los Austrias), se habían modificado esos “pactos”. (Aprovecho para decir que la idea que Ud. tiene del foralismo como pactismo está completamente equivocada pues la confunde con el pactismo “a la Locke”—idea completamente ajena a la tradición hispánica. Cf. Elías de Tejada.)
          5) Sí y no. De nuevo, Ud. mezcla conceptos. De lo que habla Carlos V es de la inviolabilidad, inajenabilidad e intangibilidad del Reino de Indias respecto a la Corona de Castilla, como un todo. Justamente el contexto histórico es el que a Ud. se le escapa. Y además es el argumento más fuerte contra cualquier tipo de “autonomía” (concepto moderno si los hay) o “independencia”—tanto “in tótum” como fragmentada.
          6) De nuevo confunde completamente al aplicar el “pactismo” racionalista al concepto de fuero. El fuero es una concesión real que toma la forma de pacto, pero no deja de ser una concesión del monarca que éste puede revocar de acuerdo a las leyes tradicionales. En cuanto a:
          a) Vuelva a leer las leyes de Nueva Planta y me dice dónde habla de América. En cualquier caso, no rompen ningún fuero desde el momento que fueron aprobadas en Cortes.
          b) Cesiones y “ventas” territoriales ya habían ocurrido durante los Autrias. De nuevo, aquí no hay ruptura de ningún “pacto”. La ley de Carlos V se refiere al Reino de Indias. Pero además, pareciera que Ud. no tiene en cuenta que esas cesiones ocurrieron como resultado de guerras. Con este mismo argumento, podríamos decir que la República Argentina ha quedado disuelta por la cesión de Tarija, de las Misiones Orientales, de la aceptación de la independencia de Uruguay, Paraguay y Bolivia, por la rendición en Malvinas o por la firma de los tratados de límites con Chile. ¿No se da cuenta que este argumento no se sostiene?
          c) Esto no es así. Abdicaciones ha habido cientos en la historia. Sin ir muy lejos, el mismo Carlos V abdicó la corona a favor de su hijo Felipe II. ¿Y? Si Fernando VII abdicaba (supongamos que no lo hubiese hecho bajo presión [i.e. con vicio de la voluntad], sino con completo uso de sus facultades), se aplicaban las leyes tradicionales de la monarquía para encontrar sucesor, esto es alguno de sus hermanos o, siendo que estaban imposibilitados, un regente (la regencia puede estar en cabeza de una persona o un consejo, ¡siempre ha sido así!).
          7) Justamente la carta de Saavedra a Viamonte de junio de 1810 aclara la razón de esta declamada “fidelidad”. La necesidad que tenían los británicos de que los españoles no se les dieran vuelta en la Península (único frente de guerra que resistía a Napoleón). Asimismo, aclara Saavedra que, en cuanto Napoleón caiga, van a poder sí declarar la independencia. Por si alguno duda de la autenticidad de esta carta, tenemos lo que el mismo Saavedra reconoce en su “Memoria Autógrafa” que cité más arriba.
          8) Este punto es simplemente su opinión. Lo que los protagonistas dijeron tiene muchísima importancia. Es más, están en mucha mejor posición para juzgar los hechos históricos que ellos vivieron, más que cualquier historiador nacionalista.
          9) Esto ya es cualquier cosa. Ud. mismo no sabe qué es la Monarquía Tradicional. Suponiendo que Fernando VII hubiese sido el peor rey de la historia (cosa que no fue), y lo hubiese sido por expresa voluntad completamente libre sin condicionamientos ingleses (cosa que no sucedió), aún así, la Tradición hispánica que Ud. desconoce, tiene procedimientos para solucionar esa supuesta “vacancia”.
          Pide Ud. que retire “los groseros adjetivos lanzados contra los Padres de la Patria”. Los adjetivos por mí utilizados fueron tres: pérjuro, sacrílego y traidor. Todos los “Padres de la Patria” (¿cómo una patria puede tener padres?), había jurado al Rey, y faltaron a su juramento: pérjuros. Todos los “Padres de la Patria” cometieron sacrilegios innumerables, ¿se acuerda de las misas negras en el Alto Perú? ¿la censura de los sermones? ¿la tortura y apresamiento de sacerdotes? ¡Sacrílegos! Finalmente, entregaron la patria a los ingleses: ¡Traidores!
          No, no. Ud. es el que tiene que demostrar y no lo hace.
          N.B.: Cuando hablo de “historiadores nacionalistas”, lo hago bien. Pues no son verdaderos historiadores, sino políticos que, mediante acepción discrecional de las fuentes, construyen una “leyenda rosa” con fines políticos, nacionalistas. En este caso, lo de “nacionalistas” no es un mero adjetivo.

          J. L. de Estrada



          Anónimo
          18/05/2010 a las 2:41 am

          La Revolución de Mayo NO fue
          La Revolución de Mayo NO fue una Revolución y no imorta quién lo haya dicho sino lo que de hecho, fue; no se inspiró en la Revolución Francesa y, si esto se afirma, habría que probarlo: Nadie lo ha hecho, de ningún modo. Decir que hubo algunos tentados de hacerlo, no es lo mismo que demostrar que lo hicieron efectivamente.
          ¿Y USTED habla de argumentos «ad hóminem» ….? («Saavedra escribió tal cosa», «Belgrano escribió tal otra», «Castellí hizo una Misa Negra -o eso me dijeron-» ) Hombre, que no sea serio no significa que a la fuerza se vuelva un cachafaz.
          Respondo los numeros por su orden.
          1) Aclarado. Pero también, que nunca antes se me había reconocido este punto, que es esencial.
          2) Aclarado; a mi favor TOTALMENTE. El hecho de haberse convocado representantes de Indias para las Cortes ESPAÑOLAS, no obstante que éstos asistieran como «veedores» (busque los títulos de esta representación) era un ERROR jurídico absoluto, y afirmarlo desconoce el reclamo levantado por los diputados americanos (la mayoría de los cuales fueron hasta encarcelados ANTES de 1810) y su mala suerte posterior, como acredita la correspondencia de Juan Martín de Pueyrredón, nuestro diputado; y es una negación de lo admitido en el punto anterior, o sea, una contradicción in terminis. Si lo único que reunía a América con España era la Corona de Castilla en la persona de su REY, los Americanos no teníamos parte alguna en las instituciones peninsulares ni ellos en las nuestras. Luego, cualquier disposición de las Cortes, del Consejo de Regencia (designado por las Cortes y no por el rey), del Consejo de Castilla o la Municipalidad de Kapurtala, ERA TAN INVÁLIDA EN AMÉRICA COMO EN LA TIMBOCTÚ. Ninguna institución ESPAÑOLA tenía jurisdicción en América; lo repito: NINGUNA. Así era el Derecho de Indias que, tal como le he dicho anteriormente, desconoce Ud. por completo y perfectamente bien.
          Y lo anterior, explicaría:
          3) Punto en el cual Ud. transfiere su ignorancia navegable como un océano a mi supuesta «confusión», cuando la mención de todas estas instituciones ESPAÑOLAS, quería indicar (y así lo logré claramente) que ninguna de ellas, en ningún caso, tenía ninguna jurisdicción sobre las Américas. Esto sería como pretender que las leyes e instituciones españolas, o castellanas, hubiesen tenido jurisidicción sobre el reino de Portugal mientras estuvo enlazado a la Corona de Castilla, hasta Carlos II, en tanto «suplían» al rey de España. La suplencia debía ser decretada por el propio rey en persona, y tal hecho nunca se dió, ni en el caso de Portugal, ni en el de América. Por lo cual, como bien afirma Saavedra, recuperamos «nuestras facultades originarias».
          4) Los que están equivocados son Ud. y, probablemente, el gran Elías de Tejada, quien para desmedro de su preclara inteligencia, se convirtió en adalid del borbonismo antes que de la monarquía. Lo lamento por él, que fue una bellísima personalidad, pero el derecho es el derecho, la verdad tiene fuero propio y si Ud. lo pone a él como testigo perito, debería refutar primero a los míos, que considero mejores, más apegados al derecho y más pacífica su doctrina. Lo cierto es que estas cláusulas pactistas (que NO son FORALES, no se confunda, por que América fué un caso único e irrepetible en toda la historia, como excepcionales han sido su geografía y la causa jurídica de la presencia ibérica, por eso le he dicho que los americanos NO ERAN VASALLOS sino hombres libres, como consta en la Nueva Recopilación y en algunos MILES de documentos más) eran ciertamente inmodificables; por lo menos, sin el concurso perfecto de los representantes americanos, y ciertamente intangibles e inalcanzables para las instituciones españolas en cuanto tales, que no tenían nada que ver con nosotros jurídicamente. Y de paso le recuerdo que las leyes de Castilla tampoco ERAN APLICABLES en América, principio que constituye el ABC del derecho indiano, que Ud. desconoce y, desgraciadamente, Elías de Tejada minsuvaloró. Cuando le recomendé la lectura de Zorraquín Becú, le hice el favor de recetarle un antídoto contra la ignorancia y cierta malevolencia interpretativa. Allá Ud. si no lo leyó. Y la evidencia más resplandeciente es que nadie osó jamás poner en vigor en América la Novísima Recopilación, de 1805, por que se sabía que NO sería acatada en esta parte del mundo por inconstitucional. Y es exactamente lo que se ignoró en las Cortes españolas al nombrarse (AUTO nombrarse) un Consejo de Regencia y sancionar, posteriormente, la constitución de 1812.
          5) Si estos principios regían para la Corona de Castilla, tanto para más para lo que luego se llamaría «España»; yo no he dicho lo que Ud. afirma de todos modos, sino que estos principios regían de modo constitucional la relación jurídica entre América y el Rey. No comprendo, pues, adónde quiere llegar, pues de lo que se trata, es de las violaciones ejecutadas por los Borbones (comenzando por Felipe V el primer día del nuevo trabajito que le consiguió su abuelo, enemigo jurado de España) con los territorios americanos: Guayanas, Jamaica, Florida, Islas y archipiélagos varios, el tristísimo caso de Bélice (que comienza antes de la Invasión inglesa). No quiero recordarlo; es doloroso como esta dinastía nos entregró a los protestantes y se hizo socia de los piratas. Florida, parte de México, fue VENDIDA a EE. UU. ¿eso no viola la intangibilidad….? La Abdicación de Bayona (para lo cual es falso que fue presionado Fernando: pidió a cambio DINERO y MUJERES) que nunca «ANULÓ» ni revocó …
          Nunca, jamás, ningún Austria cedió un ardite de territorio americano a nadie, por ninguna causa. Así que no diga lo que no es.
          6) Las leyes de nueva Planta SÍ SE APLICARON a América, pese a que su partido o facción no quiere aceptarlo; la costumbre de legislar «para todos nuestros reynos», que era una violación del Estatuto Americano, y así se entendió en todas partes, incluía América. El Consejo de Indias FUE REFORMADO hasta lograr su práctica supresión o ineficacia, y fue reemplazado por el «Ministerio de Indias», organismo que crea, por ejemplo, el Virreynato del Río de la Plata. Para negar este hecho (que es innegable) o hacerlo menos gravoso o acaso para disimular lo que es innegable, Ud. presupone que lo que América tenía era un «fuero», como si fuese una provincia española, y además, que un fuero puede ser revocado «ad nutum» por el rey. Nunca tantos errores en una sola frase. Ni era derecho foral (al modo hispano al menos) ni los reyes podían alterarlo por nada ni por sí mismos (hasta la llegada de los Borbones a España, que de hecho abolieron casi todos los fueros locales sin decir «agua va» y contrariando todo el derecho tradicional español). Si defiende la monarquía absoluta, déle que va por buen camino, pero contradice la doctina católica, que con Santo Tomás define la legitimidad de la «monarquía templada», justa y bien llamada «tradicional». Si ya sabe leer, cosa que dudo; y si ya sabe y logra que le guste, consígase el siguiente librito: «El mejor régimen político en Santo Tomás de Aquino» de M. Demongeot, Ed. BAC, edición años 50. Eso, si no prefiere darse una vueltita por los clásicos, como Saavedra Fajardo o Solórzano Pereyra o el Padre Vitoria o el P. Mariana. Como para Ud. es mucho, le recomiendo de este último «De rege et regis institutione», 1599, obra que se puede leer «en línea» en alguna parte de una edición facsimilar. Sintomática como pocas, por que en España fué elogiada por (en realidad, fue hecha a pedido de …) Felipe III, pero en Francia fué quemada públicamente en París por atentar contra la monarquía …
          Así de diferentes eran las monarquías española y borbónica francesa (la corona francesa fué a parar a manos del protestante Enrique de Borbón a fines del siglo XVI). El P. Mariana fue preso por poco tiempo a los pocos años cuando denunció a un ministro de Felipe III por falsificar moneda: «monedero falso» se llamaba ese delito. Y se lo digo para evitarle el trabajo de buscar en Wikipedia algún episodio que contradiga al sabio jesuita castellano. En realidad, el que falsificó no era el ministro, sino el rey, por eso el pobre cura fue preso.

          7) Lo que digo en este punto ES UN HECHO, no un argumento «ad hóminem» (los cuales usa Ud. para su gusto pero no para su disgusto). La fidelidad se mantuvo, con más o menos reticencias, hasta 1821, fecha en la cual estos reynos pidieron a Fernando VII que, en vista del innegable éxito de las armas para los americanos, se dignara llegar a un acuerdo enviando a un Rey de su familia (Don Carlos fue propuesto CONCRETAMENTE por San Martín en Punchauca y por Itúrbide en México), o sea, hasta que el miserable abandonó completamente a sus reynos americanos a su suerte. Lo cual prueba que «el Problema» no era la monarquía, sino el canalla irrecuperable del Borbón. Usté dice que no era legítimo hacer esto: ¿a no? ¿Y que había que hacer con este canalla, aguantarlo, que rompiera todo? ¿Desacatar las leyes tradicionales para salvar a un canalla confeso…?

          Portugal, en un ejemplo de pragmatismo que Ud. no ha declarado INMORAL, redujo siempre la cuestión dinástica por medio del intercambio de príncipes de su casa, y así nació, por ejemplo, el reyno imperial del Brasil, o la mismísima Independencia portuguesa del siglo XVII (que según sus teorías, debería considerarse PERJURA, TRAIDORA Y SACRÍLEGA, …. pero la diferencia era que los Austrias eran gente seria y no patanes, ¿vió?).
          El partido de los independensitas se formó, como le informará cualquier librillo del secundario, cuando se conoció en Buenos Aires (y en el resto de América) la conducta malhechora y la posterior abdicación de Fernando en Bonaparte, y empezaron a llegar cartitas raras («Real» cédula de enero de 1809, dictada por ningún rey, que ordenaba la formación de juntas en los «reynos de España»; designación de funcionarios por parte de la Junta de Cádiz, o del Consejo de Regencia o el Consejo de Castilla y cosas así. Pero ¡carajo! ¿por qué hacerme hablar cosas que todo el mundo sabe, por qué no las estudió en el colegio, si alguna vez fué a clase?) algo que ningún americano pudo trasegar adecuadamente. Saavedra fue independenstista desde siempre, pero no republicano…. En el esquema constitucional que he tratado de explicarle a Ud. sin éxito alguno durante varias entradas, esto era perfectamente legítimo y hasta era lo que se esperaba de un jefe. Tanto, que era un pensamiento extendido en mucha gente más o menos culta. Los Ortiz de Rosas eran realistas, pero al joven Juan Manuel, hombre sensible y honorable, el repugnante proceder de Fernando VII lo haría convertirse en republicano ….
          8) Bueno; si es así, explíqueme la doctrina del fraile de Mier o del fiscal Roscio. Son TOTALMENTE contemporáneos de los hechos y ambos, personas importantes en sus países (México y Venezuela) y versados en derecho ambos, como que uno dellos es Fiscal General. ¿Y la carta de Vicente Guerrero a Iturbide ….? Guerrero era un hombre humilde, y pensaba a 4.000 km. de distancia (sin trenes bala) lo mismo que decían Roscio y Fray Teresa de Mier (este último sí, en México). Los mencioné dos veces sin éxito, como todo lo que uno destina a sordos que cierran sus oidos por que creen haberlo oido todo, todo … ¿Recuerda el grito independentista «Viva el Rey católico, mueran los malos gobernantes»….? Cierto autor conocido suyo, de apellido Corsi Otálora, ha escrito un interesante libro sobre esto y demostrativo de muchas de las tesis que trato de explicarle, aunque disponiendo de información parcial y reducida a su país, Colombia. Léalo y tenga en cuenta que el autor proviene de su apasionada rama de la «legitimidad proscripta».
          9) Lo importante, al contrario de todo lo que Ud. pudiera creer a este respecto, no es lo que Ud. piensa o cree o afirme, sino LO QUE FUE; es indiferente si a Ud. «le parece» o no que Fernando fue o no el peor rey de toda la historia. Lo determinante fue que las personalidades de aquel tiempo vieron que Fernando era una calamidad insoportable y, justamente, aplicaron todos los mecanismos jurídicos tradicionales para este caso de «vacancia»: recuperándose para sí el derecho de nombrar un nuevo rey, como cualquier reyno español que se quedara sin reyes (la monarquía española tradicional ¡ES ELECTIVA!, al menos, en la etapa visigótica e inmediatamente después della), como es el caso, por ejemplo, del Compromiso de Caspe, donde no elegirán al rey los supuestos «pretendientes» al Trono, sino los notables (nobles) del pueblo. Eso es monarquía española y no la borbónica.

          El rey hizo un juramento y falló (juró lealtad a su padre el rey, y lo echó; juró lealtad a las leyes de Indias y falló, juró a Napoleón que abdicada en él, y falló, negoció con Bonaparte su reinstalación, jurando respetar a los «afrancesados», y falló; le juró a los «Persas» ser un déspota, y después los fusiló a casi todos; alentó a los liberales, y después los fusiló ….) y fué expulsado ¿qué tanto hay con ello? Era indigno y fué echado, eso es todo. Si Ud. se considera PROPIEDAD DE UNA PERSONA, déle nomás; dentro de poco, imitando lo que hace el descendiente del Bribón y Bribón, acá habrá putimonio, si Dios no se apiada de nosotros.
          Los argentinos somos otra cosa, mucho mejor y libres a Dios gracias, a pesar de la tiranía liberal-zurdo-peronista que nos carcome el caracú y es producto inmediato de dos derrotas militares: Malvinas y la subversión, y de varias derrotas intelectuales, como por ejemplo, si yo abandonara mi lucha contra Ud. ¡Qué se la va a hacer! Mala suerte de nuestras armas. Pero es mejor la de nuestras letras e inmejorable la de nuestras conciencias, Dios sea loado.

          ¿Su Patria no tiene Padres, dice Ud.? Pues si es desgraciado ser huérfano, es maldad GRANDE querer por eso que todos lo sean.

          Este cretino de Fernando hizo una sola cosa buena, muy buena y digna de un rey, pero ud. ni la sospecha ni conoce a la bellísima alma que se lo insipiró, que de la dél jamás hubiera partido; pero era ya muy tarde (creo sucedió alrededor de 1830) y el mal estaba hecho.

          Termino:
          A) El único perjuro y traidor fue Fernando, queda totalmente claro y mi campo en este terreno, desierto de enemigos.
          B) Las leyes constitucionales de la monarquía tradicional y del reyno de América, o Indias, escritas y no escritas, debidamente probadas en estas breves representaciones e incontestadas por la parte contraria, autorizaban a sacarse este bicho de encima a cualquier precio; no obstante, le mantuvimos el respeto hasta más no poder: «soportarás los males que pudieres, PERO SÓLO LOS QUE DEBIERES» (¿Sabe de quién es eso…?) y hasta intentamos hacerle lugar a otro rey de su casa, pero él se negó.
          Su hermano Carlos, luego le disputó la corona de España a su sobrina Isabel (¿traidor, sacrílego, perjuro…?), luego de cometer la imperdonable estupidez de rechazar a los americanos que estábamos dispuestos a poner en sus manos un Imperio inmenso. ¿Doble mensaje, acaso? ¿»Él» podía luchar contra la reina legítima por una cuestión dinástica, y nosotros no podíamos en ningún caso luchar contra un rey abdicado, perjuro y sotreta…? Usté me está tomando el pelo, che… O está diciendo que un rey NO ESTÁ OBLIGADO POR LA MORAL CATÓLICA….
          ¿Que dice Nuestro Señor que debe ser un rey? «Para eso he venido, para DECIR LA VERDAD».

          C) «Sacrilegios innumerables»; Usté parece página 12. Le recuerdo que las tropas realistas sí cometieron INNUMERABLES SACRILEGIOS en serio, especialmente en México (de hecho, los fusilados Morelos e Hidalgo y Costilla eran sacerdotes, y matar un sacerdote es un sacrilegio…), en Venezuela y Colombia y hasta en nuestro territorio. Las tropas portuguesas aliadas a los realistas, arrasaron lo que quedaba de las Misiones jesuíticas en 1817, supongo que como un gesto de venganza y odio al gral. San Martín, por que, casualmente, el epicentro del ataque fué la Mision de Yapeyú, donde perecieron indios, curas (franciscanos) y blancos criollos por igual. En las tropas argentinas, Belgrano y San Martín hacían rezar el Rosario a diario y la blasfemia se castigaba con bastante crueldad ¿éstos son los sacrílegos, que ud. dice? Los ejércitos reales ni siquiera traían capellanes; cuando el sorteo de Matucana, alguno de los reos asesinados no pueden confesarse, por que los realistas no tienen cura… (Lo que no tenían, era arreglo…). Los ejércitos nacionales confían su mando a la Virgen Generala; y lo más notable de todo: El Señor de los Ejércitos concede la Victoria a estas tropas inferiores en instrucción y armamento, frente al único Ejército del mundo que, hasta entonces, había batido a Bonaparte en campos de batalla abierta … Raro ¿no?. Muchos generales realistas son claramente sacrílegos, como Valdés y Canterac, o al menos, totalmente anticlericales, como se estilaba en el Ejército español de los Bribones. «Misas NEGRAS»: ¿dónde, cuándo, por quién…? Estas son difamaciones sin sentido que no tiene sustento alguno. Sí puedo concederle que Castelli asaltó algunas iglesias en el Alto Perú y por esa causa, perdimos la simpatía por nuestra causa de quienes fueran LOS PRIMEROS INDEPENDENTISTAS DE TODA AMÉRICA (Chuquisaca y Chiquitos) ¿Tortura y apresamiento de sacerdotes…? No sea ridículo. Es sabido que el clero americano, casi en masa, se pasó a la causa americana; los obispos no, como siempre … y por que eran españoles y los nombraba el rey, no el Papa. ¿O es Ud. tan sonso de no haber advertido que en las declaraciones de Independencia en toda América, LA MAYORÍA DE LOS FIRMANTES ERAN SACERDOTES ….? O que el estamento con mayor predicamento que existía entonces, era el CLERICAL, que fue el que movió a los militares a la guerra. O también ignora que el clero presentó la lucha americanista como un combate sagrado contra la revolución francesa….

          Parecería que uno habla con marcianos, que ignoran todo, todo, todo, y que aprendieron «historia» patria en los folletos de la Fundación Elías de Tejada y en conferencias de la Orden de la Legitimidad Proscripta que, en el fondo, es como preguntarle al enemigo si estuvo bien que UNO ganara la guerra y él perdiera: Ellos son los perdedores (carlistas inclusos) por que, si hubiesen reaccionado 15 años antes, América no se hubiese perdido y la guerra civil se hubiese evitado. Oiga che, que uno puede tener amigos equivocados (que siempre serán amigos, aunque casi siempre estarán equivocados) y otra cosa es comprarse el «combo» indecente que Ud. propone. Fíjese que bien nos va comprando el «combo» de la zurda militarmente derrotada en los ’70; resulta que ahora les tenemos que pedir perdón por que no nos dejamos asesinar por ellos. ¡Bárbaro, fantástico, bomba….! Esto es igual: le preguntamos a los derrotados si estuvo bien lo que hicimos ¿qué espera que le digan? ¿Que lo feliciten? ESO requeriría una nobleza …
          Lo que considero innoble es, precisamente, que uno dude de su propia familia y vaya a preguntar a los enemigos de su casa cuál era la verdad.

          Pero hoy estoy de buen humor por motivos que a Ud. le darían mucha rabia así que no se los digo. Y estoy inclinado a perdonar su grave sacrilegio por que entreveo en Ud. tress cosas contrarias al buen juicio -no al buen instinto, quede claro: ignorancia, juventud y falta de buen consejo; las que aunadas a la impostergable necesidad de una causa noble que defender (por que ciertamente ha defendido Ud. con valor su ridícula posición, sin temer precisamente al ridículo), le hacen víctima pasible de los montones de charlatanes y perdedores «con justa causa» que andan por ahí llorando lo que sus antepasados perdieron como maricas. Lo raro es que, suponiendo que tenga Ud. antepasados argentinos, haya preferido aquellos a éstos. Sí, raro.
          Es todo
          Martín Silva Saavedra B.



          Anónimo
          18/05/2010 a las 11:08 am

          Martín Silva Saavedra B.
          Lo felicito. Sea cual sea la verdad histórica hay que CUIDAR los poco que queda.
          ¡Si ahora voltean la Revolución de Mayo estamos al horno con puré Cheff!
          Murió la Coca Sarli, Sandro, Marrone y el tango ya no es escuchado por todos los argentinos. ¡Así es que vemos correr el SER NACIONAL como agua entre nuestras manos!
          ¡SÍ a la Revolución de Mayo!
          ¡SÍ a Carlitos Gardel!
          ¡SÍ a Jacinta Pichimahuida!
          ¡SÍ al Paisano Alborotador y también a usted!
          ¡El 24 y 25 TODOS A LA 9 DE JULIO, por nuestros Padres de la Patria, por nosostros y el porvenir!
          Y finalmente ¡SÍ a Piero, Mercedes Sosa, al Pato Carré y todo otro grande que nos identifica con nuestra Patria!
          ¡SÍ AL SER ANCIONAL! ¡EL HIMNO, LA ESCARAPELA Y MAR EN COCHE!
          ¡ARRIBA los corazones!
          ¡Qué importa la verdad histórica! ¡Lo que importa es el presente de cara al porvenir!
          ¡PROGRESO y PORVENIR no son sólo nombres típicos de panaderías!
          ¡Viva la Revolución de Mayo, viva la Patria, viva el PROGRESO! ESO … ESO… ESO…



          Anónimo
          30/05/2010 a las 12:22 am

          Este debate resulta, a mi
          Este debate resulta, a mi juicio, central y hasta decisivo.- Digamos que el Revisionismo post Mitre y Lòpez, ha tenido tres etapas: la primera, cuestionando fieramente la «Leyenda Negra» del Descubrimiento y la Evangelización de nuestra tierra americana.- La segunda, obviamente, es la de la «Primera Tiranía»; ver desde la verdad y no desde la publicidad política de sus enemigos el período (apasionante,sin dudas) de la Confederación Argentina y de Don Juan Manuel de Rosas.-

          Ahora bien, parece que surge un nuevo y ùltimo revisionismo, el que cuestiona Mayo, la «independiencia»; los «próceres» blindados a la crítica por la versión dogmática de la historia oficial; etc.- No es malo que discutamos hoy apasionadamente los «dogmas» centrales de la historia mitrosarmientista: la Revolución de Mayo, sus hombres, su inspiración liberal y masónica, (basta ver nuestros «símbolos patrios», no hace falta ser detective para concluír en ello), los «próceres» que, al decir del Presidente Bordaberry, por lo menos, no fueron leales al Rey que juraron defender.-

          Los tres revisionismos son un todo, si lo vemos en detalle: es la Patria Hispana y Católica, por un lado, y la Argentina (y las otras repúblicas americanas surgidas de la secesión, desde ya) masónica, centralista, modernista; del gorro frigio en su escudo, de la «Libertad» y la «Igualdad» en el himno; insertadas en la división del trabajo; creadora de un proletariado explotado y torutrado inexistente hasta entonces,
          según decía el Padre Castellani; racista (ver las cartas y artículos de Sarmiento sobre la «sangre de los gauchos» y el genocidio – ahora sí cabe el término – paraguayo de la Triple Alianza); etc.-

          Es durísimo ver esta realidad; entiendo a aquéllos que hoy defienden lo de Mayo, a Belgrano, a San Martín, etc. como propia tropa y tratan de encuadrar su causa y su lucha en la nuestra; duelen las verdades que la historia va mostrando -y algo sospechábamos, desde ya- como dice el Dr. Miguel Ayuso.-

          Es como que nos arranquen la piel a tirones.- No obstante, los revisionismos previos tuvieron estos dolores de parto.- Quien lee la historia de la Confederación Argentina de Saldías ve como el insigne autor trata de colocar en un mismo plano al Restaurador y a Rivadavia, por ejemplo.-

          Deshacerse de convicciones fírmememnte instaladas por décadas cuesta.- Pero habrá que hacerlo.- Habrá que ver como era nuestra patria en sus tiempos hispánicos: como formábamos una unidad política bajo el mismo Rey, como hablabamos el mismo idioma y rezábamos al mismo Señor.- Si reivindicamos el federalismo histórico, veamos que grado de representatividad y autonomía tenía el Municipio Indiano (cfr. J. M.Rosa), seguramente haría palidecer de envidia a una provincia Argentina, muy federal hoy en los papeles; etc.-

          En fin, ingresado en el debate y lanza en ristre, obviamente no soy amigo ni simpatzante de la cesesión que hoy llamamos independencia; no venero a «próceres» a los que les cabe un durísmo adjetivo si somos honestos y objetivos; no festejo esas fechas que son mojones en la decadencia (razón tenían los liberales cuando hablaban de «Mayo y Caseros»), pero creo que aún el tema está abierto.- Vale la discusión, el debate (no digo diálogo, Dios no lo permita) y Dios dirá.-

          El Payador Mazorquero.-



          Anónimo
          18/05/2010 a las 12:38 pm

          Ignorante
          Le recomiendo un diccionario. Ni siquiera sabe lo que es un argumento ad hóminem. Me podría haber dicho que recurría a argumentos de autoridad y concedo que pueden no ser los más fuertes, pero (VUELVO A REPETIR) entre la opinión de un historiador nacionalista y un protagonista de los hechos como BELGRANO, SAAVEDRA, etc. que afirma el primero haberse inspirado en la Revolución Francesa y el segundo reconoce la «máscara de Fernando VII» (que según Uds. los nacionalistas fue un invento de V.F. López o de Levenne), prefiero creer en los protagonistas, mientras que Ud. prefiere las VERSIONES IDEOLOGIZADAS Y POLITIZADAS de la historia. Allá con eso.
          En cuanto a sus argumentos, es ridículo que pierda tiempo volviendo a repetirme pues Ud. no contesta NADA DE NADA de lo que yo afirmé antes.
          Tengo entre mis antepasados todo tipo de personas, algunos lucharon en causas equivocadas y otros (como Don Santiago de Liniers) defendieron la fidelidad hasta el final. Pero al menos no reivindico a los que fueron pérjuros, traidores o sacrílegos como los suyos.
          Ud. no sé quién es pues no conozco su nombre y apellido real, me dicen que a veces firma como Ludovico o con otros seudónimos, que dice escribir desde Río Negro y otras veces desde Buenos Aires… Por lo que a mí respecta, Ud. puede ser de los Servicios kirchneristas. Y después se dice «señor». En fin… No voy a perder el tiempo con Ud., vaya a vivar por su Presidenta.
          Si quiere sentirse «ganador», allá Ud. Ya estoy grande (64 años) para estas idioteces.



          Anónimo
          18/05/2010 a las 10:48 pm

          No importa; no discutamos más
          No importa; no discutamos más por que esto no tiene solución. La única que conozco es la biológica, Usté comprende, y por razones de edad (la mía es semejante a la suya) no veo la necesidad de seguir adelante. Las posiciones están expuestas y los honrados harán su juicio, si Dios los ilumina y no se obcecan, y los necios seguirán adelante en sus errores. Le repito que ha defendido Ud. con valor su postura, aunque fuera falsa.
          Ahora dejemos el terreno al tilingaje -que ya asoma.
          Le pido disculpas si pudo creerse agraviado por mí, pero mi intención era conmover a cualquier precio la insólita adormidera nacional, que ahora llega hasta el tuétano mismo de la madera de su cuna.
          Ahora sí, definitivamente, es todo.
          Martín Silva Saavedra y B.



          Anónimo
          19/05/2010 a las 7:56 pm

          Una postura más objetiva
          Encontré en la web este artículo que tiene una postura más objetiva que la demostrada hasta ahora acá. La copio abajo.

          Saludos

          Juancho

          Doce preguntas (con respuesta) sobre las independencias hispanoamericanas

          MANUEL LUCENA GIRALDO, Historiador e investigador científico del CSIC

          Miércoles , 19-05-10

          Hace dos siglos, en la primavera de 1810, se establecieron en la América española las juntas autonomistas que pusieron en marcha el proceso emancipador hispanoamericano. En Caracas, el 19 de abril, poderosos hacendados y comerciantes depusieron al guipuzcoano Vicente de Emparan, capitán general de Venezuela: fue un modélico golpe de Estado de los privilegiados criollos americanos. Las repercusiones de aquella sustitución de la legítima autoridad superaron todas las expectativas de sus protagonistas, que en algunos casos no vivieron lo suficiente para contemplarlas. Así, el procedimiento fue emulado durante los meses siguientes en Buenos Aires (22 de mayo), Bogotá (20 de julio), Santiago de Chile (18 de septiembre) y Quito (25 de septiembre), y extendió hacia todas las regiones del imperio español los efectos de la crisis comenzada dos años antes en la metrópoli peninsular. Casi quince años después, el 9 de diciembre de 1824, se enfrentó en Ayacucho, en el actual Perú, un ejército leal a la Monarquía española formado por más de nueve mil soldados (de ellos sólo 500 peninsulares) contra otro patriota de partidarios de la emancipación de casi seis mil, que resultó ganador de la cruenta batalla. Los realistas tuvieron 1.600 muertos; los patriotas, solamente 300. Fue el final de las guerras de independencia en la América continental. Ambas fechas, 1810 y 1824, marcan el principio y el final del Bicentenario que en muchos países americanos, también en España, debe promover análisis históricos serios, superar mentiras interesadas y ponderar de manera inteligente (con visión de futuro) una convivencia de tres siglos, entre cuyos frutos deslumbrantes destaca la comunidad de hablantes de nuestro idioma español, la segunda lengua global. Los aportes de las últimas dos décadas a cargo de historiadores de ambas orillas del Atlántico han mostrado un panorama cuya complejidad era desconocida. Contamos con una historia renovada. Entre las cuestiones sometidas a revisión, destacan las siguientes:

          1-Los españoles, malos y avariciosos, tenían oprimidos a los americanos y por eso se produjo la independencia. Esta es la expresión formularia del mito decimonónico republicano, y no se corresponde con ninguna realidad histórica. El imperio español tuvo un fuerte componente negociador y de consenso; por eso duró tres siglos. Las deudas históricas no existen. La historia no se cambia con leyes. Lo que procede es estudiarla para entender su complejidad e iluminar las opciones de libertad.

          2 – A los americanos no les permitieron ejercer cargos públicos en el imperio español. Es falso que no sirvieran oficios de relevancia. El más importante virrey de México en el siglo XVIII, conde de Revillagigedo, era cubano, y el neogranadino nacido en Medellín Francisco Antonio Zea dirigió el Real Jardín Botánico madrileño desde 1805. Burocracia, ejército y Real Armada contaban con naturales del Nuevo Mundo en posiciones y jerarquías diversas, en igualdad con los peninsulares, entre los cuales vascos y catalanes también eran muy abundantes.

          3 – Existían grandes ejércitos que tuvieron oprimidos a los americanos hasta 1810, cuando al fin se pudieron liberar. No es cierto. El imperio español fue un imperio de ciudades, muy burocrático y con un fuerte sentido de la justicia y la ley. Hasta 1763 sólo en áreas de ataques piráticos o estratégicas (Cartagena, Chile, Veracruz, La Habana) había militares profesionales, artilleros e ingenieros. Después de la grave derrota ante los británicos en la Guerra de los Siete Años se produjo un incremento de la planta militar, que no sobrepasó nunca unos veinte mil hombres, complementados por milicianos americanos, entre los que destacaron por su lealtad y capacidad mulatos y negros libres (no esclavos).

          4- En la América española mandaba la Inquisición y no había educación, ilustración e imprentas. El mito del oscurantismo colonial es otra falsedad. El Santo Oficio, que no tuvo jurisdicción sobre indígenas, era residual en 1800 y las ciudades se habían llenado de bibliotecas públicas, teatros, alamedas y jardines. México era la ciudad más rica del hemisferio occidental y una de las grandes urbes del mundo. Existía censura, pero el empeño por leer y escribir apenas se veía afectado. Entonces, como ahora, prohibir un libro era la manera de consagrarlo.

          5 – La invasión francesa no afectó a los americanos, sólo a España. En absoluto, pues allí se consideraba a Napoleón un dictador ateo y un aventurero peligroso. Existía una nación española «de ambos hemisferios», como proclamó en 1812 la Constitución de Cádiz. Tras el 2 de mayo madrileño llegaron desde América grandes cantidades de dinero en metálico y donativos que sirvieron para resistir al invasor. En el ejército español sirvieron oficiales y soldados americanos tan importantes como el argentino San Martín, que tuvo una importante actuación en Bailén, o los chilenos hermanos Carreras.

          6 – ¿Por qué se establecieron juntas autonomistas en 1810? En abril de aquel año terrible se esperaba como irremediable la caída de Cádiz en manos de Napoleón, que al cabo nunca se produjo. Para protegerse de esa eventualidad los españoles americanos establecieron sus propias juntas de gobierno. No estaban dispuestos a ser parte de Francia y que los subyugara Napoleón, ni a que hubiera una revolución de negros y mulatos como la de Haití. Por eso organizaron juntas «en nombre de los derechos de Fernando VII, cautivo en Bayona».

          7- La Constitución de Cádiz representó una oportunidad perdida. De manera muy relativa. La elección de diputados americanos puso en marcha grandes procesos electorales y democráticos, en los que participaron por primera vez en la historia del mundo todos los grupos sociales y étnicos, de derecho y de hecho. En su estela el imperio español se transformó en naciones de ciudadanos.

          8 – ¿Fueron los indígenas partidarios de la emancipación? No. Se mantuvieron casi en su totalidad fieles a la Corona española, que protegía por las Leyes de Indias sus tierras comunales. Los araucanos de Chile habían llegado a proponer en 1813 «formar para la defensa del Rey una muralla de guerreros en cuyos fuertes pechos se embotarían las armas de los revolucionarios». A partir de 1820, las tropas de Bolívar encontraron la mayor resistencia entre los nativos del sur de Colombia y Ecuador.

          9 – ¿Fueron negros, pardos y esclavos partidarios de la independencia? Excelentes oficiales y soldados, fue la oferta de libertad a los esclavos y el reconocimiento de méritos y pensiones lo que motivó que estuvieran del lado de la Corona española o de los patriotas americanos, según los casos.

          10 – ¿Participaron en las guerras de emancipación las mujeres? Por supuesto. Coronelas patriotas como la boliviana Juana Azurduy, la prócer colombiana Policarpa Salavarrieta o la hermana mayor de Bolívar y partidaria del Rey de España hasta el final de sus días María Antonia estuvieron presentes en sitios, guerrillas y combates políticos.

          11- ¿Fueron los próceres inventores del nefasto caudillismo? Algunos, en efecto, sucumbieron a las tentaciones del poder personal (Bolívar fue acusado de ello al final de su vida); otros, como San Martín, se exiliaron para que no se ejerciera violencia alguna en su nombre. Pero el caudillismo no es un mal hispánico: la historia europea está llena de dictadores.

          12 – ¿Qué perdura de aquellos tres siglos de vida común? De los imperios quedan idioma, religión, gastronomía y ciertos estilos de vida en común. Lo que permanece es una nación cultural española y americana, de cuya transformación en sociedades de conocimiento, más democráticas y justas, depende nuestro futuro. Este comienza, a no dudarlo, por una nueva Historia de América y de España.

          http://www.abcdesevilla.es/20100519/opinion-tercera/doce-preguntas-respuesta-sobre-20100519.html



          Anónimo
          20/05/2010 a las 5:04 pm

          Seguí la polémica con interés
          Seguí la polémica con interés sin saber cuál de los dos tenía razón, no por no tener opiniones sino es que son las dos muy atendibles, aunque me pareczca más verosímil la de Martín Silva por que se explica mejor con documentos y hechos. Este señor dijo que iban a empezar a aparecer comentarios superficiales y creo que este del Diario ABC es un ejemplo bastante claro y yo lo recibí en la edición digital diaria y me indignó por que está plagado de inexactitudes históricas, algunas gravísimas. Como la que afirma falta de libertad en América española, cosa que no fe así por que el ambiente de libertad aquí era muy superior al del resto del mundo en los siglos XVI a XIX, así como lo era en España con relación al resto de Europa. El historiador Vicente de la Fuente es una opinión autorizada en este tema y aunque no lo trate extensamente, sí le dedica dos importantísimas obras a la historia de las sociedades secretas y la Iglesia en las Españas. El artículo de ABC trata de conciliar lo que sucedió según todas las versiones encontrables y eso no se debe estudiar así, aunque sí parezca cómodo pensar de esa manera.
          Saludos
          Maria Flavia Moresi – Investigarora CONICET



          Anónimo
          21/05/2010 a las 12:53 pm

          REQUIEM POR EL BICENTENARIO
          Bicentenario del 25 de Mayo de 1810… ¿Le parece que es un aniversario para festejar? ¿No es más bien un día para avergonzarse y callarse la boca o, mejor, salir las calles para acabar con esta tiranía que ha salido de nueStras cloacas para ocupar los más altos sitiales?

          ¿Después de 200 años de independencia (porque eso fue 1810, por más que la «máscara de Fernando VII» haya fingido lo contrario) todo lo que podemos «jactarnos» de tener es esta «dirigencia» corrupta e inepta, ahora al servicio del marxismo y encharcada en el latrocinio? ¿Y todavía pretenden que yo ponga la bandera en la puerta de mi casa? Tendría que ser insensible a la desgracia de la Patria para ponerla. Sólo cabría, tal vez, enarbolar la bandera con un crespón de luto.

          Me duele recibir, una tras otra, las invitaciones a concurrir al Te Deum que celebrará en la Catedral de Buenos Aires el Cardenal Bergoglio, creyendo que con eso se repudia la profanación que cometerán los tiranos manchando con su presencia la Basílica de Luján en la que el Obispo Radrizzani celebrará otro Te Deum.

          ¿No se dan cuenta de que Monseñor Bergoglio no merece ni quiere aceptar el papel de un San Gregorio VII que tuvo el coraje de excomulgar y deponer al Emperador alemán, obligándolo a pedir perdón en Canosa, después de pasar tres días en la nieve al pie de la muralla?

          ¿No se dan cuenta de que Monseñor Bergoglio está muy lejos de ser el salvador de la Patria que sus corifeos (y tal vez el propio aparato propagandístico del gobierno) le atribuyen y que sus quejidos trimestrales contra la «intolerancia» y sus reclamos por la «deuda con los pobres» no son ataques al gobierno sino a toda la sociedad, como si no estuviera clarísimo que es la tiranía la responsable de nuestros males?

          ¿No está es de una evidencia solar que ni el Arzobispo de Buenos Aires ni ningún otro de los Obispos tienen ni la menor intención de luchar por la justicia en favor todos, empezando por su propio hermano en el sacerdocio secuestrado en el campo de concentración de Marcos Paz? ¿Por qué, entonces, ir al Te Deum de la Catedral el 25 de Mayo?

          Por si quedara alguna duda, el propio Cardenal lo ha dicho ayer: «No se debe participar (del Te Deum) desde una postura política o de protesta… es un acto estrictamente religioso» («La Nación», 18/5/2010, pag. 1)… «y ruega a quienes asistan situarse dentro de este espíritu» (ibidem. pag. 7).

          Es obvio que el Prelado no quiere molestar a los tiranos, no quiere alentar la legítima indignación de la ciudadanía contra esta vergüenza nacional que es el gobierno de la usurpadora acolitada por su marido y toda la «dirigencia» corrupta e inepta.

          Ellos han conseguido hacer de nuestro país un lugar sin justicia, sin seguridad, sin decencia, con un futuro peor que el presente y teñido de marxismo. Ellos están haciendo todo para perpetuarse, inclusive, como decía ayer en el nro. 968 de este periódico, invadiendo el Estado con cientos de miles de nombramientos de la peor gente que han podido encontrar en los albañales del país.

          Pero al Sr. Cardenal no le importa. Él prefiere seguir con sus sermones chabacanos que no dicen nada, adormeciendo las conciencias, apagando los fuegos de la justa ira, impidiendo la movilización de los buenos, haciéndoles creer que rezar es un acto semi-fantasmagórico, alejado de la realidad que nos rodea y sobre todo olvidando que Dios es Justicia, que aborrece la iniquidad y aborrece que no se clame contra ella.

          Hace dos años publiqué una novela histórica sobre la Semana de Mayo titulada «¿Donde está el pueblo?». La ficción es poca y la triste realidad del 25 de Mayo está allí documentadamente revelada. Esos acontecimientos y sus personajes centrales están muy lejos de ser tan gloriosos como nos hicieron creer en el colegio. Es una historia de la que más bien hay que condolerse. Está manchada de atropellos en todos sus capítulos y de sangre en varios de ellos. Su numen máximo, el famoso Mariano Moreno, era un jacobino fanático dispuesto a todo. El pueblo estuvo ausente y aterrado durante esa Revolución conducida por las logias.

          Desde entonces, hemos ido de tumbo en tumbo hasta caer en manos del peronismo, en las cuales continuamos. Y el peronismo, después de haber alentado el terrorismo desde los años 70, nos ha puesto bajo la pata del marxismo desde el 2003 y ahora nos humilla vistiendo de Presidente a una mujer que ni siquiera parece una señora. De la falsa «oposición» no hace falta decir nada más que eso: que es falsa y una servil comparsa del peronismo.

          ¿Todo esto vamos a festejar? Yo diría que en vez de un Te Deum el 25 de Mayo debería rezarse un Requiem. Hace doscientos años que estamos muriendo y la perspectiva de acabar definitivamente como Nación está cada vez más cerca.

          Cosme Beccar Varela
          Abogado



          Anónimo
          22/05/2010 a las 3:36 pm

          Leña del árbol caído
          ¿Mariano Moreno, el «númen máximo» de Mayo? Apreciado colega, ¿en qué colegio le enseñaron semejante idea…? El notable libro semi novelado «Año X», de Hugo Wast, es ciertamente más aproximado a la realidad, tradicional y documentalmente conocida de aquellos días, que su libro. Moreno era un cualquiera, que andaba por ahí y lo pusieron de Secretario de Actas para darle algo que hacer.
          Desde luego, tiene Ud. el mismo derecho que usan estos tiranos presentes y a quienes justamente critica -que no han salido de «Nuestras» cloacas, sino de las extranjeras y han sido impuestos a expensas de dos derrotas militares gravísimas sufridas por la Argentina, que se quisieran ocultar- para ignorar o modificar la realidad, a su criterio. La diferencia de parecer hacerlo Ud., en este caso, de buena fe, no modifica el hecho que el resultado final venga siendo exactamente el mismo: la destrucción sistemática de la Patria desde sus mismísimos cimientos históricos. Por que aunque la soncera aquella de que la Patria «nació en 1810» no pasa de un brulote grotesco de maestra normal, el agravio a los patriotas de 1810 extiende su ponzoña contra la honra americana en pleno, prácticamente desde su fundación y hasta parecería que a causa de ésta. Éramos, así, «contrabandistas», «salvajes», «sacrílegos», «perjuros» y qué se yo cuántas cosas imposibles más.
          No festeje el 25 de mayo si prefiere no hacerlo: allá cada uno con sus gustos personales; asómbrese que el ordinario del lugar sea uno más de la banda crapulosa, si le parece una novedad, y descrubra que es persona que no suscita afecto filial, religioso o siquiera mero acatamiento ritual, si está de humor para tolerárselo al pastor puesto para regir la Arquidiócesis. Todo es su derecho y en muchas cosas concidiríamos. Pero sumarse a la chusma de detractores de su patria no es algo digno y, aunque fuese verdadero su fundamento, que no lo es, sería mínimamente impropio de un caballero, que no hace leña del árbol caído; si tiene Ud. esa convicción íntima, respetada sea, pero guárdesela para mejor ocasión, no la publique, por que el agredido está por el piso, semimuerto a palos por lo mismos enemigos cuya existencia Ud. ha verificado en el mismo escrito.
          No diga nada, si no tiene nada bueno que decir, y menos todavía por reacción contra el mal presente, que si nos duele a todos, no todos tratamos de encontrarle mugre antigua a nuestra Madre herida y tumefacta por los golpes de los traidores.
          No es el momento de hacer públicas estas insensateces, tal como indiqué a otros lectores. Y si la primera razón es que son falsas y hasta malintencionadas, la segunda, aunque no menos importante, es que son inoportunas por que la agredida tiene este sólo defensor (a juzgar por el silencio reinante…) que, lejos de recibir ataques sensatos o argumentos respetables, debe considerar seriamente la posibilidad de asistir cotidianamente al Instituto Pasteur; como paciente, es claro.
          Cordialmente
          Martín Silva S. y B.



          Anónimo
          22/05/2010 a las 8:37 pm

          ¿ Cuál bicentenario, cumpa don Cosme? ¿El inglés, el zurdo, o el
          … o el nacional ?

          Acá festejan el bicentenario los sionistas con sus títeres zurdos en el gobierno y los angloaborígenes, los ingleses estacionados en el Plata como boca de la región, y los nacionales silenciosos con su inerradicable tronco católico. Los dos primeros festejan como la Unión Democrática el sábado 23 de febrero de 1946… los últimos simplemente mostramos un nuevo equívoco de los dos primeros: decretar feriado cuatro días esperando que nadie quedase en Buenos Aires… y de pronto, no se sabe de dónde, ¡aluvión! el desfile destinado a fracasar, repudiado por el gobierno salvo como excusa para hacer negocios, se llenó de gente aplaudiendo a los íconos verdaderos, aun abajo de las músicas deformadas y la propaganda desarraigante.

          Y ya va a ver en el Te Deum, aunque lo celebre Bergmangoglio…

          Sí, cumpa don Cosme, aún tenemos qué celebrar…
          F.



          Anónimo
          31/05/2010 a las 1:35 pm

          Don Cosme
          Dónde encuentro su libro? La cosa me interesa y cada vez me convence más, muy a pesar de los esfuerzos de Don Silva, que como decía el viejo maestro Don Guido Soaje, es de la cofradía pro beatificación de Judas Iscariote ( lo cual no tiene nada de malo en el curso de las intenciones) y ojo que con esto no quiero ganarme una petardeada por parte del nombrado, cuyo gran esfuerzo es por no sentirse huérfano como Martín Fierro o como Don Segundo Sombra ( mal que nos pese son nuestros símbolos). Lo suyo me trae a la memoria aquella frase de …. ¿De Maistre? …. «Francia es como un hombre que todos los 14 de julio festeja el día en que contrajo la sífilis», y aunque Mayo no es más que un ataque convulso de esa misma sífilis que desde Francia se propagó por todo el occidente, no deja el acierto de ser aplicable. DARDO CALDERÓN



          Anónimo
          01/06/2010 a las 8:28 pm

          Puede escribir a
          correo@labotellaalmar.com

          para solicitar el libro.

          Saludos,



          Anónimo
          02/06/2010 a las 11:59 am

          Cuanto bien si personas como
          Cuanto bien si personas como Don Cosme llegasen a la presidencia de la Nación.



          Anónimo
          02/06/2010 a las 10:56 pm

          Dr. Beccar Varela, estos no son peronistas – tres pedidos
          En efecto, los Kirchner y sus cómplices de peronistas no tienen nada. Yo sí, lo que no impide que siga y aprecie su generoso esfuerzo para sacudirnos este yugo. Pero quisiera rogarle que no diga que el kirchnerato es peronista.

          Eso es lo que ellos quieren hacer creer, para engañar a la masa vilificada y vilipendiada por ellos mismos y quienes los precedieron pero que aún añora (y yo afirmo que con mucha razón, aunque es otro tema) el periodo 1946-1952.

          Sólo por ese motivo (por no consentir la ficción que favorece a los Kirchner, de hacerse creer peronistas) le pido (primer pedido) que no diga que el kirchnerato es peronista. Yo tampoco lo diría, pero mis motivos incluyen además defender lo mejor del peronismo, y en esto por supuesto Vd. y yo vamos a disentir. Pero no hay necesidad de ocuparnos en elaborar esa disensión nuestra, ya que tenemos como tarea más urgente seguir peleando por los valores que compartimos.

          Hoy, don Cosme, la política se hace con disfraces más proteicos que nunca. Me permito dejarle unos ejemplos de un pseudoespectáculo cómico que sirve para representarnos con exactitud ese rápido cambio de disfraces que imponen hoy en la política los enemigos de siempre:

          http://www.youtube.com/watch?v=sAFI1i5FIBc

          Le pido (segundo pedido) tolere los aspectos disgustantes de ese video, porque no ha de verlo para consentir en ellos sino para identificar la táctica de dominación consistente en instalar una sola idea: la de que todo cambio es superficial y los gobiernos democráticos cambian pero comparten su paternal solicitud por los gobernados. El pingüinato no difiere de los otros, pero la secuencia de gobiernos democráticos necesita ideológicamente la proteiforme fenomenología de Ennio Marchetto: el cambio impuesto por el voto popular es la mendaz justificación de elegir la democracia.

          Y si el posmarxismo, Foucault y el Che, o la descripción anatómica de un tal Galeno (¿será de Pérgamo, don Cosme?) sobre las venas abiertas de América Latina le resultan insoportables, termino pidiéndole estudie a Gramsci. No donde dice que la religión se agota en ser un medio de dominación (sabemos que se la puede usar como tal, pero su valor no reside allí sino en relaciones de sentido último que el pobre Gramsci no lograría columbrar) sino donde explica por qué falla la «revolución pasiva» y en las reversibles recetas que han sido tan útiles hasta ahora para crear las presentes circunstancias de nuestra sociedad global:

          http://www.youtube.com/watch?v=4AJd2wPoWCo&feature=related

          http://www.youtube.com/watch?v=187wGPLb8Pc&feature=related

          Hay muchos videos más (algunos aparecen a la derecha de estos en You Tube), pero esta síntesis, para una inteligencia formada y madura como la suya, resultará seguramente inspirativa.

          La política es un arte de lo posible (el arte de que los súbditos no puedan ni quieran rebelarse, definía Macchiavelli, pero esa es otra historia) y el próximo reflujo que logremos de esta ola anticristiana habrá de emplear esos métodos posmarxista-foucaultiano-gramscianos AMGD.

          Esperando el momento en que podamos arrojar al mar sólo botellas vacias, le saluda muy cordialmente,
          Á. B. L.



          Anónimo
          15/05/2010 a las 9:48 pm

          Deje de repetir a «historiadores» que no valen un peso
          «Historiadores» que lo único que hacen es acepción de sus «fuentes», si se las puede llamar así. El más «serio» que dan los nacionalistas, cuyo nombre no repito, trae como argumento lo que Castelli dijo el 22 de mayo, ¡sí, Castelli! El mismo de las misas negras en el Alto Perú. Si quiere una prueba más evidente que lo del 22 de mayo fue una farsa, la tiene ahí.

          O sino, dígame por qué Saavedra reconoce en su «Memoria Autógrafa» que lo de apelar a Fernando VII fue una farsa. Quien haya leído la Memoria, sabe muy bien que ahí Saavedra reconoce que lo de la invasión napoleónica de España fue sólo una excusa para poder «separarnos para siempre del dominio de España» (sic) que eran «nuestras ideas» (sic). Ahí también cuenta con lujo de detalles que la oposición que hizo a los anteriores intentos revolucionarios fueron simplemente de oportunidad: «Toda mi resolución o dictamen era decirles: ‘Paisanos y señores, aún no es tiempo.'» (sic) Y lo más importante (y Ud. no va a encontrarlo en los panfletos nacionalistas): «POR POLÍTICA FUE PRECISO CUBRIRLA CON EL MANTO DEL SEÑOR FERNANDO VII, A CUYO NOMBRE SE ESTABLECIÓ Y BAJO DE ÉL EXPEDÍA SUS PROVIDENCIAS Y MANDATOS». ¿Seguirán diciendo los nacionalistas que la «máscara de Fernando VII» es un invento de Vicente F. López?

          Otro que los nacionalistas citan como «gran historiador» es a Federico Ibarguren, el que tiene el tupé de decir que lo del 25 de mayo de 1810 no fue una revolución, sino una restauración (¡!). Pues bien, ¿Don Peco no leyó a Saavedra, «llevar adelante la revolución (¡LA REVOLUCIÓN!), propagarla a todos los pueblos y provincias»?

          Seguramente me va a inventar algo. ¡Tan típico de los nacionalistas y su leyenda rosa!

          Usted no responde mi argumento porque no puede. Y entonces intenta ridiculizar mi argumentación trayéndome ridiculeces que pone en mi boca. ¿En dónde comparé a Juan Carlos con Menem o a Felipe González?

          Ud. me argumenta (es el único argumento que da realmente, todo lo demás es decoración) que SMC Fernando VII había perdido la legitima autoridad sobre los Reinos de Indias por ser mal gobernante. Concedo en que fue mal rey, ¿y qué? Yo le respondí que si llevamos al extremo ese argumento, entonces cualquiera podría justificar con ese mismo argumento la desmembración de la Argentina. No es tan difícil, es simple lógica.

          Sobre mi exabrupto es lógico desde el momento que usted firmó anteriormente como French, el h.d.p. que asesinó a mi antepasado. Y encima me patotea diciéndome que no podría sostener mis argumentos cara a cara…

          JLE



          Anónimo
          16/05/2010 a las 3:45 pm

          JLE
          Y tenga usted presente que Saavedra era de los «consevadores». Los otros eran peores…

          De todos modos le recomiendo que se rinda. No es posible hacerle entender a personas que le rindieron culto tanto a Dios, con sus ángeles, como a la «nación» y sus Padres (con mayúsucula) de la Patria, desde niños, que les vendieron un cuento. Déjelo así. Hágame caso.



          Anónimo
          16/05/2010 a las 6:20 pm

          TIENE LA PALABRA, DON CORNELIO SAAVEDRA
          El 19 [de mayo de 1810, el virrey Cisneros] nos citó para que a las siete de la noche estuviésemos todos en la fortaleza. […] Se nos presentó el virrey y nos dijo: «Señores, se me ha pedido [… ]para convocar sin demora, al pueblo, a cabildo abierto, [pero] yo no he dicho que la España toda está perdida, pues aún nos que­dan Cádiz y la isla de León. Llamo a ustedes si están resueltos a sostenerme en el mando o no».

          Viendo que mis compañeros callaban, yo fui el que dijo al [virrey]: “Señor, ¿este territorio inmenso, sus millones de habitantes, han de reconocer soberanía en los comerciantes de Cádiz y en los pescadores de la isla de León? […]. No, señor; no queremos seguir la suerte de España, ni ser dominados por los franceses: hemos resuelto reasumir nuestros derechos y conservarnos por nosotros mismos. El que dio autoridad a V.E. para mandarnos ya no existe; por consiguiente, V.E. tampoco la tiene ya, así que no cuente con las fuerzas de mi mando para sostenerse en ella». Esto mismo sostuvieron todos mis compañeros. Con este desengaño [Cisneros] terminó diciendo: “Pues señores, se hará el cabildo abierto que se solicita».

          Cornelio Saavedra, «Memoria autógrafa», Buenos Aires, 1829.

          Un abrazo,
          Tere.



          Anónimo
          16/05/2010 a las 11:20 pm

          Hablando del prócer Saavedra
          ¿Por qué los nacionalistas nunca citan la carta de Saavedra a Viamonte, de junio de 1810 (¡junio!), donde el primero reconoce que apelan a Fernando VII por indicación inglesa hasta que Napoleón esté vencido y donde se queja de los imprudentes que gritan «independencia»?



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