Panorama Católico

Gustavo M. Zuviría expulsado de la Biblioteca Nacional

Estimados amigos de Panorama Católico Internacional:

Les informamos con consternación que el nombre Gustavo Martínez Zuviría ha sido despojado de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional, entidad que nuestro patrono fundara cuando fuera su director entre 1931 y 1955.

Estimados amigos de Panorama Católico Internacional:

Les informamos con consternación que el nombre Gustavo Martínez Zuviría ha sido despojado de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional, entidad que nuestro patrono fundara cuando fuera su director entre 1931 y 1955.

El anuncio de la medida fue efectuado por el diario Página 12 el viernes pasado en un artículo escrito por el actual director de esta institución, Horacio González y consumado el lunes pasado:

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-144812-2010-04-29.html

Leyendo cuidadosamente su escrito no se puede encontrar una razón concreta en que se fundamente esta medida arbitraria y sin parangón en el ámbito de la cultura. Sí se puede distinguir con claridad la presión a la que este hombre ha sido sometido durante los cinco años de su gestión. Expresa González el reclamo continuo hacia él ?de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados ? en dos oportunidades ?, de importantes intelectuales de nuestro país y del exterior y de instituciones vinculadas con la memoria del Holocausto?.

Vemos aparecer acá el espíritu anticristiano de quienes desde el deicidio del Gólgota no han cesado de perseguir «a todo aquello que da verdadero testimonio de Cristo Jesús». No es esta la primera vez que sucede ni será la última.

Gustavo Martínez Zuviría ha sido condenado y perseguido por haber escrito El Kahal ? Oro, bajo el pseudónimo de Hugo Wast, setenta y seis años atrás. Esta novela se basó en las actas de los Kahales judíos de Rusia de finales de mil ochocientos revelados al Zar Nicolás I por el hebreo Jacobo Bronfman. Estas actas llevaban cuenta de una verdadera sociedad secreta paralela y hostil a la sociedad cristiana de esa nación. Pero lo realmente imperdonable en Hugo Wast a los ojos de sus perseguidores consiste en que el protagonista de esta novela, de origen judío, se convierte al catolicismo. De la misma manera Bronfman se convirtió al cristianismo en la vida real.

No resiste un análisis serio la acusación de antisemitismo contra Hugo Wast, quien adoró hasta su último día a su Señor y Salvador Jesucristo, hebreo en su naturaleza humana y veneró a su Santísima Madre, la Virgen María, nuestra dulcísima doncella judía y perseveró en su devoción a todos los primeros santos y mártires cristianos, casi todos ellos judíos, que con su celo y su sangre nos transmitieron la fe.

Hugo Wast no profesaba enemistad hacia los judíos como sus detractores señalan porque esto es inaceptable para un católico sino que combatió a los enemigos de la Iglesia sin temer las consecuencias, porque su fe era fuerte, su amor grande y su coraje admirable. Tampoco era ?nazi? porque El Kahal ? Oro fue prohibido en la Alemania nacional socialista. Toda su obra literaria está impregnada de adoración y alabanza a Jesucristo y sus enseñanzas de amor al prójimo. Su acción política se desarrolló en consonancia con esto y fue coronada con la reimplantación de la enseñanza religiosa católica en las escuelas públicas que eximía a los no creyentes de esta asignatura. El pueblo argentino aprobó en un 94% este mandato, reflejado en las posteriores indagaciones públicas que se hicieron. Esto tampoco se le perdonó.

Estamos ante un acto injusto, uno de los tantos que se cometen en esta persecución creciente contra todo aquello que sea de Cristo. Hoy vienen a por esto y mañana vendrán a por otras cosas aún más entrañables a nosotros.

De la misma manera que sucedió en el pasado cuando se le quitó el nombre de Gustavo Martínez Zuviría a esta Hemeroteca, que luego fue repuesto por la decidida intervención de monseñor Héctor Aguer, no aceptamos este nuevo atropello y exigimos la reposición de su nombre. La obra y la figura de Hugo Wast son patrimonio de la cultura nacional y por lo tanto no es aceptable que ideologías o intereses sectarios circunstanciales decidan arbitrariamente sobre su destino en desmedro de millones de argentinos consubstanciados con sus ideas.

Esta carta se envía a los amigos de Hugo Wast para ponerlos prontamente al tanto de lo sucedido. En los próximos días el instituto efectuará una declaración oficial sobre este lamentable suceso. Alentamos a nuestros amigos, entre quienes abundan plumas prestigiosas y personalidades sobresalientes, a que manifiesten ante quienes consideren necesario su repudio a este acto inadmisible.

Guillermo Martínez Zuviría
Presidente
Pío Martínez Zuviría
Secretario
Instituto Hugo Wast

Comentarios

Anónimo
08/05/2010 a las 9:04 pm

Acerca de la polémica sobre el libro Kahal-Oro de Hugo Wast
MARTES 4 DE NOVIEMBRE DE 2008

Acerca de la polémica sobre el libro Kahal-Oro de Hugo Wast
por María Ángel

Este año, la X Exposición del Libro Católico no cuenta con ejemplares de «El Kahal – Oro» de Hugo Wast, ya que dicho texto se encuentra agotado y resulta de difícil adquisición, no obstante la variedad de bibliografía de tales características que posee la tradicional Exposición en La Plata. Sin embargo, el reciente incidente durante la inauguración de la Exposición en que Juan Vázquez arrojó panfletos contra la obra, reaviva la cuestión. En esta nota, se aborda la cuestión del falso «antisemitismo» de Martínez Zuviría.
El libro «El Kahal – Oro» tuvo por autor a Hugo Wast (seudónimo de Martínez Zuviría) fue una obra prohibida en la Alemania nazi, concretamente desde 1941, a sólo seis años de haberse publicado la primera Edición. No se trata de un libro que llame a exterminio o genocidio del pueblo judío, hecho que sería repudiable como cualquier genocidio, y como mal quieren hacer aparecer muchos de sus críticos y detractores.

Es más, en el prólogo explícitamente consigna el autor, y exime de mayores explicaciones: “el odio al judío es anticatólico, porque debemos amarlo como a prójimo”, pero desde el punto de vista del cristianismo el judaísmo (como conjunto de creencias), es una herejía que niega la venida del Mesías anunciado y el cumplimiento de las profecías. En particular, y por otro lado, el sionismo ha sido declarado como movimiento racista incluso por las Naciones Unidas, el cual traduce anhelos de poder y de mesianismos políticos.

En sí, el libro va contra aquéllos que prefirieron adorar al “becerro de oro” antes que a Dios y los Diez Mandamientos que Moisés traía al bajar del Monte de su encuentro con el Autor de la Creación y de la Vida. Es decir, a la desviación del espíritu religioso auténtico para volcarse al mundo material, a lo inmanente, al olvido de la trascendencia y del destino de la propia alma según el anuncio de Dios.

El planteo literario es un llamado a la conversión en masa del pueblo judío al cristianismo, convocando a reconocer al Mesías en Jesucristo, en quien se cumplieron las Profecías contenidas en Isaías, Malaquías, los Salmos, y también Daniel, por ejemplo. Desde la literatura, pues no es un libro de contenido teológico, sino que posee una inspiración teológica para la literatura, realiza el autor un llamado a la conversión.

Cabe destacar que Hugo Wast fue el novelista más popular de su tiempo, con obras de gran tirada que hoy llamamos “best seller”, e incluso podía vivir de sus derechos de autor. Pero era un escritor inspirado por la Fe católica al escribir

En la novela “El Kahal-Oro” describía literariamente (no es un tratado científico) que una conspiración judía maneja y busca acaparar el oro del mundo con un odio anticristiano. En ese marco, ideologías modernas como el socialismo o el comunismo que son enemigos de la Iglesia Católica, fueron inspirados por Carlos Marx (quien era de origen judío) desde una ciencia económica fundamentada en el materialismo dialéctico, sería una muestra de ello (El Kahal –Oro cap. 23).

Martínez Zuviría, por su parte, hace un llamando en su novela Kahal-Oro, al pueblo católico para combatir sin descanso la amenaza judía en cuanto al orden del sistema económico y a las herejías difundidas. Se trata de un combate «por la fe, por la familia, por la patria», pero no se trata de un combate con armas materiales, sino que se trata de un ejercicio del alma de cada persona para lograr la salvación eterna a la que todos están llamados en la Verdad.

Esto implica conocer la Verdad y compartirla, también con el pueblo judío del cual surgieron los primeros cristianos como los Apóstoles, los Evangelistas, e incluso el perseguidor, torturador y asesino de cristianos: Saulo de Tarso que se convirtió transformándose luego en San Pablo. Ese es el llamado de Martínez Zuviría en su obra, no otro: un llamado a la conversión, y de ninguna manera la apología al odio, al antisemitismo o a la irracionalidad. Porque Jesucristo vino a traer Su Paz desde el Amor en el pleno cumplimiento de las promesas y Profecías formuladas por Dios inmediatamente después del Pecado Original, del que toda la humanidad es víctima.

Publicado por Diario Pregón de La Plata el 11/04/2008



    Anónimo
    12/05/2010 a las 3:22 am

    Hugo Wast, buena literatura argentina en todo el mundo
    Hugo Wast, buena literatura argentina

    Hugo Wast, nuestro novelista

    “Algo le falta a la gloria de un escritor católico
    a quien no se le menosprecia por razón de su obra”

    Hugo Wast, “Vocación de escritor”

    Gustavo Adolfo Martínez Zuviría –tal era su nombre- nació en Córdoba el 23 de octubre de 1883, siendo sus padres el Dr. Zenón Martínez y Carolina Zuviría. Su madre era nieta del Dr. Facundo Zuviría, presidente de la Asamblea Constituyente de 1853, y falleció cuando Gustavo tenía apenas seis meses.
    Estudió en el Colegio Santo Tomás, de su provincia natal, hasta que se trasladó con su familia a Santa Fe en 1896. Ya entonces daba muestras de ser un genio precoz: a los diez años escribió su primer cuento y a los 14 el diario “Los Principios” le publicó el relato “Un viaje a París”. En 1898 ingresó al prestigioso Colegio de la Inmaculada Concepción de los Padres Jesuitas de Santa Fe, donde se recibió de bachiller en 1901. Al año siguiente ingresó como estudiante de Derecho en la Universidad de Santa Fe y publicó su primera novela, “Alegre”.

    Para doctorarse preparó una ambiciosa tesis titulada “¿A dónde nos lleva nuestro panteísmo de Estado?”, pero fue rechazada por la Comisión Evaluadora por considerarla “sectaria” (1); eligió luego un tema menos conflictivo, “El salario”, y por fin a los veintitrés años se doctoró en Legislación y Jurisprudencia en la Universidad de Buenos Aires. Para ese entonces ya habían aparecido sus libros “La Creación ante la pseudociencia” y “Fantasías y leyendas”, de 1903, la obra “Rimas de amor”, de 1904 -con la cual incursionaba en la poesía- y sus novelas “Alegre” y “Pequeñas grandes almas” habían sido editadas en Madrid y en Barcelona, respectivamente. También escribía en el diario “La Nación” y en la revista “Caras y caretas” y en 1907 actuó como Secretario de la Asamblea Constituyente de Santa Fe.

    En 1908 contrajo matrimonio con Matilde de Iriondo y visitó Europa con su esposa, siendo recibido en la Sala del Tronetto del Vaticano por el Papa Pío X, quien les dijo: “tengan hijos”. Tuvieron doce: cuatro varones y ocho mujeres.

    Posteriormente ejerció la docencia en Santa Fe (Literatura en el Colegio Simón de Iriondo; Sociología y Economía Política en la Universidad); dirigió el diario “Nueva Época” y en el Centenario de la Independencia fue electo diputado nacional por el Partido Demócrata Progresista, pero cuando Lisandro de la Torre le dio un tono anticatólico al mismo presentó su renuncia expresando que “en política , lo mismo que en filosofía y moral, el Evangelio ha renovado al mundo; y así como las más penetrantes inteligencias paganas, aún en las democracias griegas, no alcanzaron ni una vislumbre de la cuestión social, nuestros políticos no la alcanzarían hoy si su corazón no se hubiera ensanchado y enriquecido, consciente o inconscientemente, con las doctrinas de Cristo, que redimió las tres debilidades del paganismo: el niño, la mujer y el obrero”. Del mismo modo, renunció al Rotary Club –del cual llegó a ser vicepresidente en la Argentina- porque la Iglesia había desaconsejado a los católicos su pertenencia al mismo.

    En 1911 estrenó su seudónimo con la novela “Flor de Durazno”, que sería llevada al cine seis años después por Patria Film con participación de Carlos Gardel e Ilve Pirovano. Recordando sin duda al célebre rey sueco de la Guerra de los Treinta Años, inventó el nombre “Hugo Wast” que no es sino el anagrama de “Ghustawo”, la versión sueca de su nombre.

    El reconocimiento internacional llegó en 1923 cuando la Real academia Española lo premió con medalla de oro por “Valle Negro”, pero, como nadie es profeta en su tierra, sólo tres años después fue galardonado en su patria por “Desierto de Piedra”. Por aquellos años abandonó el ejercicio de la abogacía -decía que el cincuenta por ciento de los abogados defiende una causa injusta- y se dedicó a viajar. Fue una etapa muy prolífica como autor que su biógrafo, Juan Carlos Moreno, refiere así:

    “Casi todos los años lanzaba un libro que se desparramaba por todo el país. […] En una época fue el novelista más leído, no sólo de su patria, sino de la América Latina. Sus libros empezaron a ocupar los primeros espacios en los escaparates de las librerías españolas”. Éstos eran presentados en tres ediciones: encuadernada, otra de buen papel en rústica, y la tercera, popular, muy barata.

    De regreso por Buenos Aires fue nombrado Director de la Biblioteca Nacional, cargo que ocupó desde 1931 hasta 1955.

    En ocasión del XXXII Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Buenos Aires en 1934, fue designado Presidente de la Comisión de Prensa y al año siguiente el Papa Pío XI lo distinguió por su labor literaria, social y religiosa designándolo Comendador Pontificio de la Orden de San Gregorio Magno.
    En 1935 vieron la luz las que serían quizás sus novelas más controvertidas, “Kahal” y “Oro”. En las mismas abordaba la temática de la usura internacional basada en el patrón oro, que llegaba a su fin cuando el personaje Julius Ram encontraba el secreto alquímico para producir el metal precioso en grandes cantidades. Transcribimos un párrafo por la vigencia que mantiene y por la dificultad de encontrar este libro:

    “El oro dejaba de ser moneda, es decir, medida de valores, y entraba a ser mercadería, cuyo valor se medía con otra moneda.
    ¡Extraño fenómeno psicológico! El mundo envenenado por doctrinas funestas, había vivido creyendo que si algún día le faltaba el cimiento del oro, se derrumbarían las monedas de papel y con ellas las naciones.
    Y he aquí que se observaba justamente lo contrario. Se hundía el oro y los billetes no se desvalorizaban.
    Indagando la causa de este fenómeno, se advirtió esta sencilla verdad: la moneda legal de una nación no precisa ninguna garantía de oro, cuando existe en cantidad proporcionada a las necesidades del comercio.

    […] Esta observación fue una luz para los estadistas, que antes se preguntaban azorados con qué reemplazarían el oro.
    ¡Con nada!, les contestó brutalmente la realidad insospechada.
    En seis meses, el oro cayó de tal manera que los gobiernos y los ciudadanos cancelaron todas sus deudas, con la décima y hasta la centésima parte de su antiguo valor.
    La Cristiandad se sintió libre de presiones y respiró con holgura”. (2)

    Desde luego, como el tema no era ni es políticamente correcto se desplegó en contra de nuestro autor una artera campaña que iba desde el intento de boicot a su obra hasta la abyecta acusación de “antisemitismo”. Sin embargo, su prestigio era lo suficientemente grande como para ser silenciado por un puñado de anunciantes, y en 1937 fue designado Presidente de la Comisión Nacional de Cultura.

    En 1942 escribió otras dos novelas muy audaces, “Juana Tabor” y “666”. En ellas ¿imaginaba? la implantación de una lengua imperial, propaganda malthusiana, esterilización de enfermos, un catolicismo apenas tolerado y un patriarca “constitucional” que llevaba una cuádruple corona simbolizando las tres virtudes teologales (fe, esperanza, caridad) y la democracia. La Argentina subsistía como un país territorialmente amputado cuyos gobernantes, proclamando que no existían hipótesis de conflicto, habían disuelto las fuerzas armadas. Entonces sobrevino la invasión a lo que quedaba de la Patagonia, pero resultó que aún quedaban “patriotas que han vivido organizándose a ocultas del gobierno, alentados por dos amores sublimes: la Religión y la Patria…”, los cuales recuperaron el Estado para los argentinos:

    “Esa noche el comunicado del nuevo gobierno fue así: “La Nación estaba harta de los enemigos interiores y los ha barrido con escoba de hierro. Ahora debemos enfrentarnos con el enemigo exterior que ha invadido la Patagonia. Todos los argentinos serán llamados a las armas. ¡Dios salve a la Patria!” (3)

    Todo esto fue escrito hace 66 años, en “Juana Tabor-666”…

    Al triunfar la Revolución de 1943 fue designado Ministro de Justicia e Instrucción Pública. Como tal preparó el decreto de enseñanza religiosa con carácter optativo en las escuelas, de fundamentación impecable, que aún no se le perdona. Tal medida fue avalada por el 95% de la población.

    En 1945 apareció otro valiente libro: “Lo que Dios ha unido…”

    Cuando comenzaron los trágicos desencuentros de 1955 fue separado de su cargo en la Biblioteca Nacional, cuyo patrimonio bibliográfico había triplicado durante su gestión. Tuvo que desalojar la casa que ocupaba en el segundo piso de la Biblioteca, donde vivía austeramente con su esposa y sus doce hijos, y anduvo varios días deambulando hasta encontrar una vivienda decorosa. El golpe de septiembre repuso a muchos en sus puestos, pero no a él.

    Ese mismo año publicó “Estrella de la tarde” y “¿Le tiraría usted la primera piedra?”. El año anterior el gobierno español lo había condecorado con la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio.

    En 1960 publicó un ensayo histórico titulado “Año X”, que despertó otra gran polémica. En él demostraba que el verdadero hombre de Mayo había sido Saavedra( ) y no Moreno, que llegó a último momento según la biografía que escribió su hermano. Pero la Academia Nacional de la Historia lanzó un duro ataque a su obra, lo cual motivó que un miembro prestigioso de la misma como el Padre Furlong presentase su renuncia alegando que “las ideas de un libro deben ser combatidas con las de otro mejor”.

    Su última novela fue “Autobiografía del hijito que no nació”, (1961, de publicación póstuma). Allí imaginaba las conversaciones de un niño por nacer con su ángel guardián:

    “-La luz del corazón de mi madre me deslumbra –dice el niño-. Parece ahora mil veces más intensa que hace un rato y yo, pobrecito de mí, que he recibido ya tantas lecciones de mi ángel, no sé qué es este calor precioso que me penetra el corazón y esta claridad que tanto me alegra.
    -Tu mamá- dice Absalón-, que ha plegado sus alas y se ha puesto de rodillas, acaba de comulgar. Lo que tú estás sintiendo es el amor a Cristo Jesús, que en este momento está muy cerca de ti.
    -¿Puedo hablar yo con Él?
    -Sí, dile que lo amas. Él te comprenderá.
    -No me limito a decirle que lo amo, por mi cuenta agrego otra cosa: Señor, te amo… Quiero nacer para ser tu sacerdote y perdonar los pecados de los hombres. ¡No permitas que me maten, Señor!”

    Pero la madre decide abortar. Gracias al ángel, sin embargo, el niño recibe de uno de los practicantes del crimen el milagro del Bautismo y parte a encontrarse con Dios y la Virgen, “otra madre que me quiere más que la que hasta ahora me lleva en su seno”. Quien no logra salvarse es el pérfido abortero, Tubal Astaró, que tuvo una muerte aterradora:

    “Su cara se descompuso. Mueca pavorosa en que se mezclaban la asfixia de los pulmones, el dolor agudísimo de las arterias finas que estallaban, el miedo insondable y tenebroso en que se hundía la mísera alma, sin otro salvavidas que las blasfemias con que había implorado la protección del diablo y no el perdón del Redentor, que por ella derramó en vano su Sangre. Tan cierto es que Dios respeta hasta el borde del infierno ese prodigio de la Creación que es la libertad humana”.

    Hugo Wast volvió a la Casa del Padre el 28 de marzo de 1962. Fue amortajado con la sotana y la faja de la Orden Jesuita y el Padre Guillermo Furlong celebró la misa de cuerpo presente en el Colegio del Salvador.

    Fue uno de los autores más leídos en todo el mundo de habla castellana; sus obras, traducidas a quince idiomas: alemán, checo, eslovaco, francés, holandés, esloveno, japonés, inglés, húngaro, italiano, portugués, ruso, polaco, vasco y noruego, siendo utilizadas en EEUU y Japón para la enseñanza del castellano. Pero el éxito terrenal no lo deslumbraba: jamás escribió con el mero fin de vender libros.

    Literato que usó la palabra para servir a la Palabra, de estilo “limpio, claro, adecuado” –según palabras de Miguel de Unamuno-, al pecado lo trataba como pecado y vivía las tribulaciones con la alegría de quien da Testimonio. Menospreciado por críticos petulantes y silenciado por una siniestra campaña de negación, en este tiempo en que la cultura y la educación han perdido su orientación argentina, reivindicar la obra de Gustavo Adolfo Martínez Zuviría constituye una imperativa forma de resistencia nacional.

    (1) (1) Escribió al respecto: “quiero que vea dónde está la independencia de criterio, si entre los católicos que hasta la fecha no han dado nunca en nuestra Facultad el espectáculo de rechazar una tesis liberal por sectaria, o entre los liberales que rechazan la primera tesis católica que se presenta”. Citado en: Prof. Norberto Chindemi: Gustavo Adolfo Martínez Zuviría. Historia y Política, Vol. II, Avellaneda, Ed. Los Nacionales, 1995.

    (2) El Kahal-Oro, Buenos Aires, Ediciones Thau, 1984.

    (3) Juana Tabor-666, Ediciones Thau, 1984.

    (4) Autobiografía del hijito que no nació, Buenos Aires, Ed. Theoría, 1994.
    ————————–
    Hubo ediciones con vocabulario y notas en inglés, para el estudio del

    castellano en universidades y colegios norteamericanos, estos fueron: La

    casa de los Cuervos, Desierto de Piedra (Gran premio Nacional de

    Literatura), y Pata de Zorra. y agrego que hubo una edición traducida al

    aleman de El Kahal-Oro, que no circuló por haberla prohibido el gobierno

    aleman, y otra traducción al inglés no fue distribuída por los libreros

    norteamericanos a causa del problema que trata.

    Justamente estoy leyendo El Kahal y la verdad es que esta muy bueno leer novelas argentinas, lo mismo me paso con Líbranos del Mal, de Víctor Sueiro.

    Por si a alguien le interesa:

    De esta página: http://www.nacionalismocatolico.com/
    se puede descargar Autobiografía del hijíto que no nacio.

    Juana Tabor-666,»Alegre» (la primera obra de Hugo Wast que escribió cuando era un adolescente), «Las aventuras de Don Bosco» y «Autobiofrafía del hijíto que no nacio» fueron reeditadas el año pasado por Librería Córdoba.

    Librería Córdoba – Paraná 1013 (1018) Buenos Aires Tel. 4813-4124 – 4814-5374 apunteslibros@speedy.com.ar

    una calle (demasiado pequeña) de Retiro lleva su nombre. Y hace unos años el entonces diputado Zaffaroni (Frepaso) pidió cambiar su nombre a «Victimas de la Dictadura», aduciendo que Wast fue «…un exponete del nacionalismo…» textual……….

    correo del instituto: institutohugowast@fibertel.com.ar



Anónimo
08/05/2010 a las 9:16 pm

No veo qué tiene de
No veo qué tiene de consternación. Es absolutamente lógico que una tiranía marxistoide busque crucificar el nombre de un católico coherente. Ya hasta estaba dudando de don Gustavo… ahora ya he confirmado su santidad.



Anónimo
08/05/2010 a las 10:08 pm

CóMO BAJAR GRATIS DE INTERNET «EL KAHAL» Y «ORO»
Están en varios sitios, los hackean y los suben de vuelta. A la fecha bajan gratis y bien (y tienen poco peso: 2,6 MB) de

http://www.mediafire.com/?zimjgaaw2dt

Salu2,
Á. B. L.



Anónimo
10/05/2010 a las 12:54 pm

Raro es que no lo hayan hecho antes!
Como no recordar al autor de Juana Tabor 666, donde profetisa que el pais es gobernado por una presidenta y el ejercito es desmantelado y en medio del caos del final, todos huyen en medio de revueltas que nadie puede controlar. Siempre molestan los profetas en sus aciertos, y como se ve, aún después de muertos son perseguidos.
Les recomiendo el maravilloso análisis que hace el Padre Saenz en su libro el Fin de los Tiempos y 7 autores modernos.

Pronto… ¿Vendrá la quema de libros, y la persecución a quienes posean libros religiosos?
Por ahora no se animan. Aún no estan dadas las condiciones. ¡Por ahora!



Anónimo
10/05/2010 a las 11:23 pm

Estimados amigos: a no
Estimados amigos: a no ofenderse.- El rechazo de esta escoria suma un cartabón más a la gloria del gran novelista.-

Por ende, a no andar pidiendo honores a su memoria a la runfla marxista a la que combatió y denunció cuando y donde pudo.- (Habló de la «alevosa comunistización – o algo así – en el maravilloso AÑO X- cuya relectura en el «bicentenario» habría que proclamar a los gritos).-

Este cambio no nos debe amargar; debe enorgullecernos porque el rechazo de los enemigos es justamente la confirmación de que hemos hecho (o han hecho, en el caso de este argentino y católico eminente) las cosas como Dios manda; si no lo honra la biblioteca nacional, allá ella.-

Dios lo habrá hecho biblioecario en donde los honores no los dispensa algún terrorista sino el Dios JUSTO Padre, Hijo y Espíritu Santo.-

La presidenta, tal vez conmovida al ver llevada a la pantalla su vida y obra (MALPARIDA) decidió negar los honores fúnebres al último procer argentino, el Coronoel Seineldín.- ¿Alguien puede creer por ventura que tal órden, emitida por una chiruza tilinga y estúpida; obedecida por hombres de armas que mejor hubieran hecho en dedicarse al ballet clásico o el corte y confección, mella la memoria y la gloria del hombre que denominó «Operación Rosario» a nuestro glorioso 2 de abril?

Por favor.. Exhibamos orgullo por contar en nuestras filas a hombres como Hugo Wast o el Coronel; y con más orgullo el rechazo de éstos hombres por la escoria que hoy nos dirige … , nada más.-

El Payador Mazorquero.-



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *