Panorama Católico

Mons. Fellay en Buenos Aires

Actualización: EL AUDIO DE LA CONFERENCIA.  Finalmente, el Sito Oficial de la FSSPX en Sudamérica ha publicado una grabación de la conferencia. La vinculamos aquí. Abajo, nuestra reseña de lo dicho, realizada de memoria. 

En una exposición de casi tres horas, el Superior General de la  FSSPX desarrolló minuciosamente la historia de las relaciones con la Santa Sede, desde la fundación de la obra hasta la actualidad. Oscilando entre explicaciones doctrinales y un nutrido anecdotario, el obispo Fellay dejó en los oyentes una impresión muy completa de la situación romana y de la Iglesia en general.

Actualización: EL AUDIO DE LA CONFERENCIA.  Finalmente, el Sito Oficial de la FSSPX en Sudamérica ha publicado una grabación de la conferencia. La vinculamos aquí. Abajo, nuestra reseña de lo dicho, realizada de memoria. 

En una exposición de casi tres horas, el Superior General de la  FSSPX desarrolló minuciosamente la historia de las relaciones con la Santa Sede, desde la fundación de la obra hasta la actualidad. Oscilando entre explicaciones doctrinales y un nutrido anecdotario, el obispo Fellay dejó en los oyentes una impresión muy completa de la situación romana y de la Iglesia en general.

Para oír la conferencia haga click aquí.

Cuando ya habíamos preparado los elementos técnicos, y aún sorprendiendo a las propias autoridades locales, Mons. Fellay no permitió que se registrara su exposición. Fue muy extensa y no hubo diálogo con el público, sino hasta el final, cuando ya muy entrada la noche, más de las 23 hs. los asistentes que quisieran quedarse fueron agasajados con un refrigerio. Allí el obispo dialogó con quienes se acercaron a él.

Pero, evidentemente, no quería ningún registro para la prensa, lo cual se volvió comprensible al ver la naturaleza de la exposición. Para dar una idea –bastante completa por cierto- de las rocambolescas vicisitudes entre Roma y la FSSPX apeló a un nutrido anecdotario, insistiendo reiteradamente en que de muchos de los hechos relatados no podía aportar pruebas, por tratarse de conversaciones telefónicas o personales.

La audiencia siguió atentamente la exposición -en castellano, serena y pausada-, por momentos con alguna dificultad expresiva dado que el obispo suizo no recurrió a ningún texto escrito durante las casi tres rotundas horas de su charla. El silencio y la atención fueron, al menos desde nuestra posición, muy cercana al expositor, absolutos, solo interrumpidos por algunas risas o comentarios en respuesta a las pintorescas anécdotas con las que pintó la realidad romana.

Desconfianza

Después de una breve exposición teológica sobre la Fe, Mons. Fellay remarcó que no existe posibilidad alguna de discutir los contenidos de la Fe, establecidos por la revelación y custodiados por el Magisterio. Pero la actual situación, una especie de sida intelectual y moral del cuerpo eclesiástico hace que la mayoría de sus miembros lejos de defender la Fe hayan perdido todo instinto o reacción católicos, llevando a la Iglesia a un estado que ningún teólogo previamente había creído posible. Sin embargo los hechos están a la vista, y es tan erróneo negarlos como descreer de las promesas de N.S. Jesucristo sobre su protección constante del Cuerpo Místico. Nadie podía haberlo imaginado, parece excesivo, pero en definitiva es Dios quien lo ha permitido y será El quien lo detenga por medio del instrumento que designe.

Insistió el expositor en la desconfianza que la FSSPX tiene respecto a las intenciones romanas, que se fundamentan históricamente en las persecuciones sufridas a lo largo de su historia. Agregó, además, que el caso de la FSSP es paradigmático: hace algunos años, y estando esta congregación en plena regularidad canónica, fue intervenida durante su Capítulo General por Ecclesia Dei, y se designó a uno de sus miembros de la línea más liberal, el P. Arnauld Devillers, desplazando al líder histórico, el P. Bisig, por motivo de su adhesión excluyente a la misa tradicional.

De allí la necesidad, frente a las ofertas de Roma a partir del año 2000, de establecer ciertas condiciones que reconstruyesen la confianza mínima en la seriedad del diálogo, afirmó el obispo. Dos de las muchas posibilidades que se barajaron fueron finalmente planteadas a Roma y concedidas bajo el Pontificado de Benedicto XVI: a saber, la liberación de la Misa Tradicional y el retiro-levantamiento de las excomuniones a los cuatro obispos supérstites de las consagraciones de 1988. Sobre esto último relató el obispo tradicionalista, que el Card. Re. prefecto de los obispos y autoridad natural en la materia, tuvo en su mano el documento en el despacho papal “para ser firmado de inmediato”. Fue producido por una comisión de plena confianza del pontífice, dejando fuera del trámite a los organismos de gobierno competentes, único modo de lograr que el documento prosperase. El Card. Re debió rubricar el texto muy de mala gana y casi sin leerlo, y en menos de tres horas le fue entregado a Mons. Fellay por el Card. Castrillón. De otro modo nunca habría pasado las trabas de la maquinaria burocrática vaticana.

Un papa con las manos atadas

Del rico anecdotario relatado, llama la atención la admisión en privado de muchos prelados y hasta de los dos últimos papas respecto a la nula fundamentación legal que tenía la prohibición práctica de la celebración de la Misa. Las excusas para no haber aclarado antes el tema, relató Mons Fellay, fueron la oposición de las segundas líneas de los dicasterios romanos (secretarios y subsecretarios) y la de algunas conferencias episcopales, en particular la alemana y la francesa

Le concesión total de la misa y parcial (por no haber utilizado los términos de nulidad sino de revocación) de las excomuniones, reiteró el expositor, siempre han sido pedidas para provecho de los católicos en general, no de la FSSPX. En el primer caso, la misa, no variaría en absoluto la situación de sus miembros y fieles. En el segundo, dijo el obispo, usando una metáfora, “las excomuniones nos hacen lo que el agua al pato: resbalar por sus plumas”. Nunca se tomaron por válidas ni causaban resquemor de conciencia. Sin embargo constituían un enorme obstáculo para el apostolado.

Puertas que se abren

Mons. Fellay ha destacado que la situación de la Iglesia está en un momento de transición, en el cual la ola conciliar va decayendo junto con las generaciones que hicieron posible y luego aplicaron el Concilio, y se ve nacer una ola más conservadora, especialmente en las jóvenes generaciones de seminaristas y sacerdotes. Las turbulencias de esos dos movimientos, uno que muere y otro que nace, son las que se sufren hoy, particularmente en foma gran confusión sobre lo que está pasando, por un lado interesante y esperanzador y por otro tremendo y obstinadamente sostenido.

En tanto, la generación “dura” de las reformas posconciliares, la que ha recibido con entusiasmo los cambios, está ahora en los puestos de comando, tales como obispados o cargos administrativos de la Santa Sede, desde donde obstaculizan los planes de reordenamiento del Papa Benedicto. Comentó casos concretos de esta permanente acción obstaculizadora.

Considera el prelado que las esperanzas de una restauración de la Iglesia, por vías humanas, es decir, no mediando una intervención directa de Dios, pueden comenzar a verse realizadas en un término de unos quince años, cuando la actual generación posvaticano II haya sido desplazada por razones de edad.

Destacó el caso de numerosos seminaristas que enfrentan a sus profesores invocando las encíclicas papales preconciliares y exigiéndoles se definan o expliquen las contradicciones con sus enseñanzas. Esto ha llevado a un grado tal de tensión que en un caso, el Seminario Francés de vocaciones tardías, se llegó a la clausura ante la imposibilidad de lograr que los estudiantes acatasen a ciegas la enseñanza conciliar.

Benedicto XVI

Respecto al Papa, Mons. Fellay destacó su integridad moral, y su deseo de corregir algunos aspectos de la crisis: a saber, la decadencia litúrgica, la vida religiosa, la falta de identidad sacerdotal. Por eso protege a los que le solicitan volver a las reglas monásticas preconciliares o al rito tradicional, de los cuales casos citó Mons Fellay algunos. Insistió, además, en las contradicciones en materia doctrinal, como por ejemplo la insistencia en la reconciliación con el mundo y la libertad religiosa según se entiende modernamente.

Destacó también las graves dificultades del Papa para gobernar: primero por su deseo de consensuar sus decisiones con el sector progresista. En segundo lugar, porque no ha querido o no ha podido relevar a muchos funcionarios de la Curia que ponen piedras permanentemente en su camino. Por fin, marcó muy acentuadamente la complejidad de la personalidad del Pontífice, que adhiere a muchas formulaciones doctrinales  que el Magisterio clásico ha condenado: por ejemplo, el asumir los “valores” del liberalismo, su concepción de la relación Iglesia-mundo, el ecumenismo, atenuado ligeramente por la preferencia del Pontífice de un diálogo con los ortodoxos más que con los protestantes y finalmente su concepción de la libertad religiosa como un derecho. En definitiva, su apego a los puntos más cuestionables del Concilo Vaticano II. Lo que sin embargo no le impide trabajar arduamente en la reforma de la liturgia nueva, de la que un allegado al Pontífice le manifestó “debe desaparecer”, aunque de un modo gradual, por medio de cambios que la vuelvan más cercana a la tradicional.

Finalmente, ese mismo día se había anunciado el primer encuentro de las comisiones teológicas en Roma, para el 26 de octubre. La de la FSSPX presidida por Mons. Alfonso de Galarreta y tres sacerdotes. Mons. Fellay aseguró que después de haber recibido múltiples ofertas de regularización canónica, y habiéndolas rechazado a todas por diversos motivos, se produce finalmente un hecho asombroso: Roma acepta discutir la doctrina del Vaticano II, al que no considera dogmático sino pastoral, y por tanto modificables.

Al establecer estas discusiones en el más alto nivel, el Papa da a la FSSPX el rango de interlocutora autorizada de quienes tienen objeciones doctrinales sobre los textos mismos, no meramente sobre abusos o lecturas erroneas, terreno en el que se mueve generalmente el ala conservadora de la Iglesia. Los teólogos designados por Roma son considerados “ultraconservadores” por los progresistas, quienes no dudan en llamar a la rebelión ante el temor de que el Papa caiga bajo la influencia del movimiento tradicionalista. De hecho así lo temen, lo declaran y contra ello actúan en sus permanentes ataques a la FSSPX y al Papa. Los obispos alemanes han pedido reiteradamente al Papa que vuelva a excomulgar a los obispos que confieren órdenes sacerdotales e incluso, uno de los más importantes sugiere que antes de fin de año habrán logrado el documento de excomunión.

Respecto a los resultado de estos encuentros, Mons. Fellay manifestó una prudente cautela. No se busca ningún acuerdo práctico, sino la corrección de los errores del Vaticano II. Lo cual puede producir consecuencias impredecibles. Calificó de “loco” este empeño desde un punto de vista meramente humano, pero cuya necesidad queda avalada por los hechos, visiblemente llevados por la Providencia. En lugar de reclamar desde lejos, y frente a la hasta hace poco impensable invitación romana a las discusiones doctrinales, ha dicho Mons. Fellay, es un deber ir sólidamente preparados para fundamentar los puntos que se pongan en discusión, y encomendar todo a la oración y el sacrificio, particularmente por medio de la campaña de 12 millones de Rosarios.

Humanamente “loco”, el empeño de disuadir a los romanos de sus errores doctrinales ha causado un  profundo disgusto de los progresistas, más que disgusto odio, señaló Mons. Fellay, y que cada día más claramente llaman a la rebelión contra el Santo Padre.

Mons. Fellay, finalmente, llamó a la oración, la penitencia y la confianza en Nuestra Señora del Santo Rosario de Fátima, bajo cuyo patrocinio ha quedado el buen suceso de las discuciones.

Comentarios

Anónimo
16/10/2009 a las 8:03 pm

Muy interesante…
Muy interesante la conferencia de ayer.
No conocía Mos. Fellay, me cayó muy bien , me gustó la deferencia con que trató al Papa, y el respeto que tiene por su integridad(lo recalcó varias veces)

Por otra parte, al hacer mención a su personalidad, dijo que era «contradictoria». No hay que olvidar la formación de Joseph Ratzinger, ni que literalmente viene desde la vededa de enfrenteen una clara evolución, ni que es un hijo de su tiempo , con todas las contradicciones que esto conlleva.

Entre las numerosas anécdotas que contó, hubo una -a la que llamó «digna de Agatha Cristie»- donde describió una segudilla de días en los que tuvo comunicación telefónica y vía fax, con el Card. Castrillón Hoyos.

En estas comunicaciones se enviaron textos a ser firmados por los cuatro Obispos, que fueron rechazados una y otra vez por diversos motivos (creo que todos atendibles y entendibles)

Pero el último de los envíos, ya muy tarde (mencionó algo así como las 10:45 PM) El texto era enteramente firmable(según mi pobre, distanciada y cómoda interpretación; ya que yo no estoy en la trinchera, ni en sus zapatos)

El adujo que no firmaron, por el apuro( Castrillón le dijo que si firmaban, a la mañana siguiente anunciaba la plena incorporación a la Iglesia de la FSSPX , sin ningún tipo de sanción sabre ninguno de sus miembros)la imposibilidad de reflexionar, rezar, las restricciones que les serían puestas de inmediato por los ordinarios de cada lugar, etc.

Es una anécdota; sólo quiero decir, que me parece que Fellay no es enteramente conciente, del bien que le hubiera hecho, la «incorporación plena» de la FSSPX , a la Iglesia Universal, asi hubiese sido, sólo por veinticuatro horas.

El Cataclismo; el «Tsunami» que hubiese desatado este hecho, la división de aguas, la puesta de blancos sobre negros , «blanqueo» de cismas existentes, el desconcierto total de los progresistas; en fin …..el tener que definirse de tanta gente, sobre tantos temas, el saber quién es quién en la Iglesia……
Reitero; es mi humildísimo punto de vista….ya que no soy especialista, ni particularmente entendido, en nada.

Al final se me hizo largo el comentario….espero haber sido claro.

Gualterio » sin dinero»



    Anónimo
    21/10/2009 a las 12:23 pm

    Errar es Humano
    Estimado Gualterio, todos no dejamos de sorprendernos del respeto con el que el Superior, los otros obispos, los sacerdotes y no pocos fieles hacen mención de Benedicto XVI, cuando no hace mucho tiempo los mismos se referían a la misma persona casi como al mismísimo Anticristo.
    Que bueno que el hombre se retracte de sus errores y se corrija!
    Acepto se me tache de «sedevacantista» (Dios, que escudriña los corazones sabe si lo soy), es la moda, «estigmatizar» con dicha clasificación a los que hoy no nos plegamos tan facilmente a las novedades.
    Lo curioso es que quienes hoy son tan «respetuosos», ayer eran considerados también «sedevacantistas».
    Que bueno que el hombre se retracte de sus errores y se corrija!
    Ahora me pregunto: ¿quien se retractó de sus errores y se corrijió? ¿Fueron el Superior, los otros obispos, los sacerdotes y no pocos fieles? o ¿Fue Benedicto XIV condenando el Concilio Vaticano II o al menos retractándose de no pocas declaraciones y publicaciones personales?
    Confiezo que la humildad no es mi fuerte, sin embargo tampoco soy especialista, ni particularmente entendido en nada; el tema es que después de haberme «ejercitado» tanto tiempo en leer, estudiar, analizar e intentar discernir sobre encíclicas, documentos y publicaciones pre y post conciliares (promovido por los hoy «respetuosos») no puedo abandonar la «maña». Ayer teníamos que ser teologos y eruditos en la materia para lo cual nos proveían de abundante material, hoy hay que ser «mansos y humildes» y no andar metiéndose en tales «berenjenales» dejando el estudio y discusión a los «entendidos».

    TARPEYO



      Moderador
      21/10/2009 a las 1:26 pm

      Oiga Tarpeyo

      Algo de razón tiene en lo que dice, y aclaro antes de que sea demasiado tarde: es histórica en la FSSPX la insistencia en la lectura de los documentos magisteriales, y las obras críticas del modernismo. Los cursos, conferencias, etc. ¿Es posible no haber recorrido este camino en virtud de la situación de la Iglesia y de la FSSPX misma? Concederá que no solo en esta institución se ha trabajado en la formación doctrinal de los laicos. Muchos otros, instituciones, movimientos, institutos religiosos o personalidades individuales han hecho y hacen otro tanto. Y esto no puede ser malo.

      Lo complicado es lo siguiente: antes del Concilio y desde mucho antes la Iglesia favoreció la formación intelectual de una elite laica católica. Durante la lucha posconciliar, el tono de esta formación adquirió matices muy distintos: se formaba para discernir y militar contra errores enquistados dentro de la Iglesia misma. Esto llevó a que muchos pretendieran o quizás no advirtieran que hay diversos «carismas» en la vida del católico y no todos son el de la pericia doctrinal y la apologética. Así, y sobre todo tratándose de pequeños grupos, personas no muy bien dotadas intelectualmente por diversas razones (falta de luces, espíritu apasionado o tendencia al fanatismo) comenzaron a dar estas muestras de un «libre examen» incipiente, y entre ellos, lamentablemente algunos sacerdotes. Esto ha arruinado a muchos que en situaciones más normales hubiesen sido buenos curas párrocos y por creerse en el deber de ser eximios teólogos han derivado en mamarrachos. Idem los fieles.

      Y aquí está el punto en donde le doy la razón: lo que Ud. relata es históricamente cierto, yo mismo lo he vivido. La diferencia es que hace años he advertido este peligro y Ud. parece que sigue en las nubes.

      No todos estamos llamados a la teología. Solo a defender la Fe, la cual tenemos grave obligación de conocer en su doctrina hasta nos dé el cuero.

      No todos estamos llamados a santificarnos por la apologética o las brillantes defensas públicas de la doctrina, sino unos pocos a los que Dios preserve del orgullo. El resto tenemos el deber de estado, si somos padres de familia, de educar cristianamente a nuestros hijos. He visto no pocos paladines de la Fe cuyas familias derivan mal. 

      Así como se llamó al estudio de la doctrina, quizás sin la prudencia necesaria, tratando de intelectualizar a todo el mundo, se llama a poner orden en este estudio: se que todos tenemos la tendencia a hacerlo, pero no es bueno que nos pongamos a discutir temas que están muy por arriba de nuestra formación. Y menos que pontifiquemos sobre ellos. Y esto vale para fieles y para curas…

      El deber del cura es darnos la Fe y la Gracia, no ser teólogo. Por eso es una llamada al orden el limitar a los que pueden y quieren esta función de doctores de la Fe, dejando a los demás, a nosotros, el papel del profesantes de la Fe, que no es poco.

       



        Anónimo
        21/10/2009 a las 10:45 pm

        No metamos a todos en la misma bolsa
        Tiene razón Marcelo en sus acotaciones, pero no caigamos en la injusticia de meter a todos en la misma bolsa.
        Como versa la canción «hubo un tiempo que fue hermoso» (y la tomamos hasta ahi nomás) y ese tiempo fue cuando una amplia gama de sujetos entre fieles «extremistas», piadosos, beatones, «lineas medias» y sedevacantistas de diferente graduación, conviviamos en perfecta armonía dentro de la FSSPX (o al menos eso parecía).
        Desgraciadamente, hoy somos testigos de «doctos» teologos defendiendo lo indefendible, «leales» a la FSSPX pero infieles al legado de Mons. Lefebvre, despiadados carniceros despellejando sacerdotes que otrora fueran los primeros en ser consultados cuando la Fraternidad lo requería, fieles lapidados cuando se cansaron de «usarlos» para la causa de la Tradición.
        Pero nada de esto es en balde, afortunadamente sirve para que cada uno «demuestre la hilacha» y para forjar en la adversidad el mejor acero.

        Tarpeyo



          Anónimo
          23/10/2009 a las 2:14 pm

          Menos palabras lindas y más reales…
          La conferencia que realizare SER Mons. Fellay el jueves 15 del corriente mes y año fue, lo que muy cierto es, nula. Nula en el sentido que no ha dicho nada nuevo ni desconocido; o acaso nadie conocía la intensión la de la FSSPX, o del mismo prelado superior o de roma y sus vil burocracia, de la masonería allí voluntariamente injertada, de lo que pasó con la FSSP o de los prelado vaticanos, o los obispos alemanes… Si son las noticias de todos los días, salvo que esa noche de octubre, se dijeron todas juntas, pausada y dulcemente, en casi tres horas. Así, reitero, nada nuevo bajo esa luna del 15.

          Por otro lado, como muchos tenían dudas y permitidas quejas, primero, no se permitió la realización de preguntas frente al público (porque en privado todos contestan, pero en público nada!) y segundo, nunca mencionó casi los temas más importantes y de los cuales se han traído más dudas y quejas… el Motu Proprio y el levantamiento de excomuniones… simplemente repitió la conferencia que ya antes había dicho una vez en el centro asturiano…

          Así, los padres de la FSSPX y varios pobre fieles dirán que ahí estaban las respuestas… pero todo buen entendedor sabe que en esa conferencia NO SE DIJO NADA… sólo historia conocida… con mucha razón se levantó y se fue aquel hombre en medio de la conferencia… mejor usar en tiempo en algo más útil… otro punto que no fue tocado y era de vital importancia más aqui en argentina… el caso del RP Ceriani, con respecto a su carta no se dijo nada… claro…
          En cuanto al comentario escrito aquí por el encargado moderador… muchas letras y pocas nueces… y no salte estimado moderador conque afirma gratuitamente, porque estuve ne la conferencia y escuché lo mismo que Vd…

          Sea la Gloria pa Dios nomás! y que Dios ayude a esta pobre FSSPX pa que no sea atrapada por la masonería que controla esta pobre Iglesia sufrida… No se olviden que hasta Dios mismo fue coronado de espinas, desfigurado, escupida y apaleado… hasta con un lanza perforado… y colgando de una cruz, expiró… y como bien me enseñaron… la iglesia va a sufrir la misma pasión… a no confundirse… Somos el Cuerpo Místico de Cristo… Ave!

          M. A. M.



          Moderador
          23/10/2009 a las 3:07 pm

          La prueba de la conferencia

          es la conferencia misma.

          ¿Pretende que el Superior General de una Congregación se rebaje a debatir sobre un cura que lo ha insultado públicamente? ¿Pretende que el temario de la conferencia se limite a «sus» preocupaciones personales y no abarque una gama más general, por ejemplo, las inquietudes de las personas que se han acercado a la FSSPX recientemente?

          ¿Pretendía Ud. iniciar un debate público? A mal puerto fue por leña, y debió haberlo sabido. Sus pretensiones son más parlamentarias que religiosas. 



          Moderador
          23/10/2009 a las 3:00 pm

          Amigo Tarpeyo
          Lo suyo es nostalgia.



      Anónimo
      25/10/2009 a las 12:19 am

      A Tarpeyo
      Sr. «vuestra merced» dice: Luego de «haberme «ejercitado» tanto tiempo en leer, estudiar, analizar e intentar discernir sobre encíclicas, documentos y publicaciones pre y post conciliares…» yo le digo, bueno hubiese sido que hubiera hecho lo mismo con la historia de la Iglesia, el papado, el cristianismo primitivo, las Cruzadas, las creencias del antiguo Egispto, Grecia, Roma y la India, por decir algo, y ejercitar el juicio crítico. Saludos

      PD Vale para todos los demás opinantes.



        Anónimo
        26/10/2009 a las 11:45 am

        A vuestra merced: YYYYYYYYY?????????????
        Si voste quisiera facerme el favor de falar claro porque en mi pobre ignorancia no comprendo ni iota de lo que refiere.
        Ha de ser culto su sennoría con tanto libro encima! Debe haberse iluminado con el faro de Alejandria sito en «EGISPTO».
        Todo bien Tritri, explayate un poco más, «cultura general» no te falta.

        Tarpeyo



Anónimo
18/10/2009 a las 7:26 pm

Interesante
Interesante la nota, y hasta alentadora. Respetable la opinión de Gualterio. Pero, claro, una cosa es mirar el partido desde fuera y otra estarlo jugando. Y el que conoce las opciones es el que juega, que a veces tiene que decidir en milésimas de segundos.

Es lo que solía decir Luisito Artime cuando le reprochaban algún gol que no había podido convertir. Que porqué no tiraste a la derecha, que porqué no tiraste más esquinado, etc. Y tenía razón. Es lo que ocurrió, seguramente, con esa propuesta de última hora no firmada. Porque, de haberse firmado: habría Monseñor marcado el gol, o habría errado? Sólo Dios sabe.

Lo cierto es que no firmó, que el partido continúa, que cada equipo juega con lo mejor disponible, y que está por verse el resultado. Aunque estallen los llamados «antiacuerdistas» y los progresistas, que son astillas del mismo palo. Del palo sobre el que serpentea Satanás.

Ermindo de la Banda Roja



    Anónimo
    20/10/2009 a las 10:54 pm

    Estimado Ermindo…
    …el que conoce las opciones no siempre es el que juega, o quizá las conoce y por eso juega mal, tal cual es el caso de River Plate. Espero que ese no sea el caso de nuestra querida Fraternidad. Y no es que sea un antiacuerdista recalcitrante. Soy tan acuerdista como vos, pero simplemente no me fio de nadie, sólo de Dios, y es Dios mismo quien escribió el Apocalipsis.





Anónimo
23/10/2009 a las 4:05 pm

Ermindo de la Banda Roja
Como hay quien en forma confianzuda me critica, hago notar que cualquiera puede errar en las opciones, y eso está a la vista. Lo sabe cualquier futbolista, hasta el del Riachuelo. Porque no depende del olor sino de otras circunstancias.

He leído comentarios que parecen escritos para Radio Cristiandad. Me causan gracia. Como allí no aceptan otros comentarios que los del mismo palo (Logan, Alberto González y otros eminentes teólogos que harían estallar en carcajadas al Aquinate), se aburren y vienen por acá a ver si pueden jugar algún «partidito» con los inmundos «acuerdistas», «traidores», «entreguistas», etc., como nos llaman por allá. Lamentable.

Ermindo.



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