Panorama Católico

¡Misericordia ya!

Lamentablemente, antes de lo esperado, como si con una maliciosa urgencia se debiera aplicar este «discernimiento expres» de los obispos y sacerdotes surgido de la Exhortación Amoris Laetitia, la Conferencia Episcopal de Filipinas, en un documento que firma su presidente, invita a dar la comunión a todos, no importa su situación matrimonial.

Lamentablemente, antes de lo esperado, como si con una maliciosa urgencia se debiera aplicar este «discernimiento expres» de los obispos y sacerdotes surgido de la Exhortación Amoris Laetitia, la Conferencia Episcopal de Filipinas, en un documento que firma su presidente, invita a dar la comunión a todos, no importa su situación matrimonial. Del texto original en inglés, parece relevante traducir principalmente este párrafo:

 

Después de un discernimiento colectivo, vuestros obispos os indicarán líneas de acción más concretas para la implementación de la Exhortación Apostólica. Pero la misericordia no puede esperar. Incluso ahora, los obispos y sacerdotes pueden abrir sus brazos en bienvenida a aquelos que se han mantenido fuera de la Iglesia por un sentido de culpa o vergüenza. Los laicos no deben ser menos. Cuando nuestros hermanos y hermanas que, a causa de relaciones rotas, familias rotas, vidas rotas, se detienen tímidamente en las puertas de las iglesias –y de nuestras vidas- inseguros sobre si son o no bienvenidos, vayamos a su encuentro, como el Papa nos urge hacer, y asegurémosles que en la mesa de los pecadores en la cual el Dios Santísimo se ofrece a Sí mismo como alimento para los desgraciados, siempre hay lugar. O res mirabilis manducat Dominum pauper, servus et humilis… O admirable realidad que los pobres, los esclavos y los humildes tengan parte con el Señor. Esta es la disposición de la misericordia, la apertura del corazón y del espíritu que no necesita de la ley, no espera directivas, ni espera instrucciones. Puede y debe ponerse en acción inmediatamente.

 (Ver documento completo en inglés) 

 

Además del hecho en sí, que es una invitación a la profanación del sacramento, los obispos filipinos tienen la arrogancia de exultar de gozo por tal invitación citando uno de los himnos eucarísticos de Santo Tomás de Aquino, el Panis Angelicus, hasta el latín. Lo que nos hace sospechar que hay verdadera malicia, deseo de engaño de los fieles y hasta de los propios sacerdotes. Usar palabras de quien se extasiaba ante el Santísimo y compuso los bellos textos de la fiesta del Corpus Christi para contradecir la necesidad de estar en gracia de Dios al momento de recibirlo.

Hemos escrito en estos días un artículo trabajoso, tratando de comentar como sería la reacción de los católicos según percibieran la malicia que se esconde en la Exhortación Apostólica. Preveíamos una tendencia a considerarla irrelevante, porque en ella «no hay herejías», lo cual es más que discutible. O simplemente a desvalorizarla porque «no es Magisterio», lo que resulta evidente. Y tratando dicho punto previmos que esta sería la carta de permiso para legitimar prácticas ya muy difundidas en la Iglesia, de un modo casi abierto, pero contrariando la doctrina y la disciplina. Ahora tienen un documento que les da pie a cualquier cosa, y de hecho se han lanzado con una urgencia que nos obliga a pensar lo peor…

Decíamos allí, lamentando la postura un poco técnica del Card. Burke, lo siguiente: 

«Lo que dice Burke es que los dichos de Francisco son sus propias opiniones como doctor privado sobre otros dichos de los sínodos que sintetiza, tal y como fueron amañados (que ya es otra historia). Pero no tienen validez magisterial ni obligan a nada. Y que deben interpretarse a la luz del Magisterio de la Iglesia. Trabajo que nadie se tomará, porque sería absolutamente inútil. Puesto que lo que entendemos ya lo sabíamos, y lo otro no lo entendemos… o preferimos no entenderlo.

«Pero el Card. Burke no dice –por cierto tampoco lo ignora- que este documento parece destinado a legitimar prácticas ya establecidas ampliamente en la Iglesia. Será la fuente en la que todos beberán los argumentos para hacer lo que les parezca. Señalar este propósito es vital para entender la gravedad enorme del documento. Se ha quedado corto, lamentablemente, el estimado Cardenal Burke».  (Ver artículo completo)

Sí, se quedó corto. Esto es una revolución contra lo más sagrado que puede existir entre Dios y el alma: la recepción del Santísimo Sacramento. Ahora, dice la autoridad de la Iglesia, se lo puede recibir en pecado mortal… Quien no advierta la gravedad de este paso inconcebible ha perdido ya en gran medida la Fe católica.

Fuentes: Noticia vista en Settimo Cielo.

Traduccción de Panorama Católico.

 

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