Manifestaciones contra el “matrimonio” homosexual
El 31 de mayo de 2010 con la organización y protagonismo de grupos evangélicos y pentecostales se llevó a cabo la manifestación contra la ley de “matrimonio homosexual” con media sanción en la Cámara de Diputados y a la espera de confirmación en el Senado en los próximos días. Difícilmente se logre frenar, debido al apoyo casi unánime del oficialismo y de buena parte de la oposición, aunque es posible que se salga por la diagonal del plebiscito, lo cual no favorecería mucho a los homosexuales.
El 31 de mayo de 2010 con la organización y protagonismo de grupos evangélicos y pentecostales se llevó a cabo la manifestación contra la ley de “matrimonio homosexual” con media sanción en la Cámara de Diputados y a la espera de confirmación en el Senado en los próximos días. Difícilmente se logre frenar, debido al apoyo casi unánime del oficialismo y de buena parte de la oposición, aunque es posible que se salga por la diagonal del plebiscito, lo cual no favorecería mucho a los homosexuales.
Las presiones de los lobbies llamados “gays” resultan ideológicamente irresistibles a los políticos argentinos. No porque ellos participen en forma masiva de estas costumbres, sino por su cabal falta de formación moral y de sentido común. Para ellos son modelos inevitables de la “modernidad” o de la “posmodernidad”, supuesto que esto último signifique algo. Además de provenir de presiones internacionales, atadas a la concesión de créditos, etc. los políticos saben que enfrentar a los homosexuales significa ponerse a la prensa en contra.
Estas son consecuencias de la laicización de la sociedad, del relegamiento de Cristo al ámbito privado, de las ideas que profesan muchos bautizados sobre un “catolicismo implícito”, es decir, una negativa a la confesión de la Fe en el ámbito público, pero no ya como actitud vergonzante, sino como “estrategia”. La búsqueda, en definitiva, de la mitológica “nueva cristiandad” maritainiana.
Los obispos argentinos no pasaron de repetir vagas condenas -¿condenas?- que en el mejor de los casos argumentaron sobre el respeto al orden legal vigente (Mons. Aguer). En otros apenas se limitaron a decir que el apoyo al “matrimonio homosexual” no representa el sentir de la Iglesia (Mons. Ñañez). El Primado, ausente. Nadie se atreve a repetir las condenas bíblicas a la homosexualidad por temor a que les caiga la “ley antidiscriminatoria”.
La impresión que deja el esfuerzo realizado por los evangélicos en favor de una buena causa es la de una profunda tristeza.
1) La jerarquía Católica no solo resignó la jefatura natural de este movimiento, sino que actuó discretamente en contra de la participación de los católicos, en muchos casos.
2) La desigual argumentación de los bíblicos no logró esclarecer siquiera el verdadero fundamento cristiano del rechazo a la ley. Se dieron argumentaciones tan caóticas como para no dejar en claro, en la cabeza de nadie, los principios básicos de la moral cristiana. Desde una postura legalista hasta el fundamentalismo bíblico, en ningún caso la moral bien sustentada.
3) Fue sin embargo la única movilización respetable contra la ley en la Capital Federal, aparejada a otras en distintas provincias, pero de las mismas características: organizadas por los evangélicos, rechazadas por los obispos e igualmente confusas en la argumentación.
4) Sin embargo, para el evangelismo es un triunfo proselitista. Un hijo mío que asistió y que ha recibido muy sólida formación católica me confesó que “de no haber sido educado como fui, hubiera tenido la tentación de hacerme evangélico” ante la defección de los católicos. Es la reacción normal de un joven de 20 años. Y de muchos más menos formados. La fuerza del testimonio pesa sobre los jóvenes, y no solo sobre ellos. Algunos sacerdotes católicos tímidamente entremezclados en la multitud, obispos ausentes o en contra, y los protestantes, con su música pegadiza y sus gritos vivando a Jesucristo… y defendiendo (mal) una buena causa… Pasmosa confusión para los católicos de a pie, sensación de abandono por parte de la Iglesia, de claudicación.
Dífícilmente esta manifestación logre frenar la espantosa ley. Pero si así fuera, el mérito quedaría para los evangélicos, y sin duda lograrían desgarrar más gente aún de la Fe Católica. Y aúnque la ley no se rechace, doble daño: este horror sigue, y los católicos cada vez confían menos en su clero.
Lo peor es que si la Jerarquía hubiese querido, hubiera puesto cientos de miles en la calle, porque tiene el poder para hacerlo; poniendo a la cabeza de ellos una docena de obispos… la ley se cae. Los políticos temen a quienes tienen capacidad de movilización.
La Argentina es zona de desastre episcopal.


Comentarios
«FEMINISMO»: EL PASO DE LO SUBLIME A LO RIDÍCULO
Confieso que el día que me vi ante la posibilidad del camino «feminista» me dio un poco de miedo.
¿Qué podía hacer yo, humilde mujer del pueblo, allí donde otras mujeres, más preparadas que yo, habían fracasado rotundamente?
¿Caer en el ridículo? ¿Integrar el núcleo de mujeres resentidas con la mujer y con el hombre, como ha ocurrido con innumerables líderes feministas?
Ni era soltera entrada en años, ni era tan fea por otra parte para ocupar un puesto así, que por lo general, en el mundo, desde las feministas inglesas hasta aquí, pertenece, casi con exclusivo derecho, a las mujeres de ese tipo… mujeres cuya primera vocación debió ser indudablemente la de hombres.
¡Y así orientaron los movimientos que ellas condujeron!
Parecían estar dominadas por el despecho de no haber nacido hombres, más que por el orgullo de ser mujeres. Creían incluso que era una desgracia ser mujeres. Resentidas con las mujeres porque no querían dejar de serlo y resentidas con los hombres porque no las dejaban ser como ellos, las «feministas», la inmensa mayoría de las «feministas» del mundo en cuanto me es conocido, constituían una rara especie de mujer … ¡que no me pareció nunca del todo mujer!
Y yo no me sentía muy dispuesta a parecerme a ellas.
Un día el General me dio la explicación que yo necesitaba.
??¿No ves que ellas han errado el camino? Quieren ser hombres. Es como si para salvar a los obreros yo los hubiese querido hacer oligarcas. Me hubiera quedado sin obreros. Y creo que no hubiese conseguido mejorar en nada mejorar a la oligarquía. ¿No ves que esa clase de «feministas» reniega de la mujer? Algunas ni siquiera se pintan… porque eso, según ellas, es propio de mujeres. ¿No ves que quieren ser hombres? Y si lo que necesita el mundo es un movimiento político y social de mujeres… ¡qué poco va a ganar el mundo si las mujeres quieren salvarlo imitándonos a los hombres! Nosotros ya hemos hecho, solos, demasiadas cosas raras y hemos embrollado todo, de tal manera, que no sé si se podrá arreglar de nuevo el mundo. Tal vez la mujer pueda salvarnos a condición de que no nos imite.»
Yo recuerdo bien aquella lección del general.
Nunca me pareció tan claro y tan luminoso su pensamiento.
Eso era lo que yo sentía.
Sentía que el movimiento femenino en mi país y en todo el mundo tenía que cumplir una misión sublime… y todo cuanto yo conocía del feminismo me parecía ridículo. Es que, no conducido por mujeres sino por «eso» que aspirando a ser hombre, dejaba de ser mujer, ¡y no era nada!, el feminismo había pasado de lo sublime a lo ridículo.
¡Y ése es el paso que trato de no dar jamás!
(María Eva Duarte de Perón, ?LA RAZÓN DE MI VIDA -dictado en 1951-?, Cap. XLVIII)
La Mujer que nos va a sacar
La Mujer que nos va a sacar de esto es LA MUJER.
Término mesiánico aplicable sólo a la Virgen María.
Que cada vez mas familias recen el rosario en familia y verán….
Asistí a esa marcha y la
Asistí a esa marcha y la verdad dió vergüenza que la jerarquía Católica esté ausente y no haya organizado absolutamente nada! Imaginense cuantos católicos hubiesen podido manifestarse si cada obispo movilizara gente de las parroquias de sus diócesis, ¡pero no! algunas parroquias prefieren organizar viajes a salta o a la iglesia de algun cura carismaniático buscando milagros.
Antes de cruzar la calle para ir a la plaza del congreso escuché dos personas conversando y una le decía a otra que del obispado(no se cual) le había dicho «nosotros no tenemos nada que ver con esa movilización». Con esto vemos la indiferencia de nuestro episcopado más preocupado de crear mesas de dialogos y no combatir contra el enemigo. Canis Mutis!!!
In Christo
Darius
Darius, no le pida peras al olmo…
La defección de la jerarquía católica tiene causas múltiples, podríamos enumerar una larga lista, y tendríamos respuesta a los muchos males de nuestra Iglesia. Entre esas causas variadas, le comento una que a mi juicio es altamente preocupante y precisamente tiene que ver con el tema homosexual.
Al menos en mi Diócesis, antigua zona de desastre, huracán y terremoto episcopal, hoy (gracias a Dios) solo zona de desastre, en los grupos «de pastoral», «comunidades de base», grupos «sociales» enquistados en las parroquias, en las reuniones de reflexión, ministerios de la familia, de la música, de la liturgia, de lo que se le ocurra y quiera agregar, en el sinodo del pueblo de Dios, en fin en toda esa parafernalia sociologista, política y tercermundista en que se desarrolla la «dóctrina» católica de estos tiempos, se pregona, se propone, se dogmatiza la igualdad, la inclusión de los «distintos», la comprensión, respeto y aceptación de «otras formas de amor», se debe contemplar con verdadera caridad cristiana a los otros hermanos que vivien realidades distintas para relacionarse con otros hermanos y hermanas. Esto último entiéndalo como mejor le parezca, que dice poco y mucho al mismo tiempo, en castellano básico, los maricones, las marimachos, los travestidos, en fin cuanto degenerado ande suelto por allí pero que de alguna forma se acerque a la iglesia, sin mas es un igual y su «realidad» implica respeto y consideración. ¿Orden moral», ¿pecado?, ¿de que habla este troglodita nazifascista, preconciliar e intolerante?, anatema con ese católico fanático y fundamentalista, «juira, perro».
Entonces, y a la vista de esta tremenda realidad, ¿usted pretende que nuestros obispos se pronuncien y ¡manifiesten!!, pública y notoriamente contra «eso» que en su fuero íntimo no les parece tan malo?.
Seguramente, sin dudas, hay variantes en este pensamiento, pero el temor a enfrentar a los medios, la mariconería, y los degenerados los paraliza. Santa prudencia, equilibrio, justo medio, respeto por el otro, en castellano básico, falta de cojones, de pelotas, de hombría. Se acuerda de aquello de «Pedro, ¿me amas?»…, pobre destino de unos cuantos cuando tengan que dar cuentas en el momento supremo. En Cristo y Maria Virgen, Mario Bianchet
«La Logia Rosa»
Cuando fue lo de Mons. Maccaroni, un sacerdote conocido -del cual no puedo dar muchas referencias en este lugar por obvias razones- me dijo de la existencia de una verdadera Logia Rosa en la Iglesia Argentina. Lamentablemente, creo que el silencio de la Jerarquia en todo este asunto del «casorio gay» tiene mucho que ver con eso.
W.E. Kurtz
De por seguro el miedo al carpetazo… o al video…
Estimado Sr. Kurtz.
Después de muchos años conociendo el ambiente le puedo decir, por dar un ejemplo, que hace 30, en La Plata, bajo Mons. Plaza, tenido como paradigma conservador, había una logia de homosexuales que prácticamente manejaba todo. Muchos de ellos hoy son párrocos… y no de los más progresistas.
En el ámbito eclesiástico es sabido por muchos, aunque también se peca de ingenuidad. También hay mucho miedo.
Sepa Ud. que el susodicho Maccarone sigue figurando en la guía eclesiástica de la Argentina y como miembro de la PONTIFICIA Universidad Católica Argentina… Recordará el penoso comunicado de la CEA cuando salió a la luz el escándalo. Fue un acto de solidaridad…
Hay muchas carpetas que harían saltar por los aires a varios jerarcas eclesiásticos. Habrá videos, tal vez…
Pero la razón de fondo de esta permisión o casi «solidaridad» con los lobbies gays es la mentalidad progresista. En algunos es simplemente que no están en contra de la homosexualidad. En otros, que consideran un mal irreversible… Finalmente, un buen número, está aterrorizado por la prensa (efecto Baseotto).
Dicen lo justo, lo justísimo, según la posición de cada uno, o según sus aspiraciones en la carrera eclesiástica. Puro cálculo político. Casi nada de Fe. Mucho miedo. Una fórmula mortal para la Iglesia argentina.
Claro
No olvidemos que al Cgo. Gustavo Podestá, entonces párroco de Máter Admirábilis (de la calle Arroyo, Cap. Fed.), lo jubilaron y mandaron «exiliado» a su pago materno (fuera de la arquidiócesis) como respuesta a su «famosa» homilía por el affaire Maccarone.
Curioso que a este Podestá (ya de regreso de su progresismo de otros tiempos) el Seminario de Devoto ni la UCA (donde fue durante décadas profesor titular de SS.EE.) no le tributaron ningún reconocimiento como sí hicieron con el «teólogo terceromúndico» Lucio Gera. Dos pesos, dos medidas en la Iglesia porteña.
W.E. Kurtz
Yo también estuve
También asistí, un poco por curiosidad y un poco por manifestar mi oposición a esta locura. Me sorprendió la existencia de muchos católicos entre una gran mayoría Evangélica. Había desde monjes hasta un cura sedevacantista, pasando por un par de curas de conocidos colegios porteños. No podían faltar grupos pro-vida, familias enteras… En fin, todo muy triste a causa de la defección bergogliana. Eso sí, estos evangélicos no tienen pelos en la lengua, en este caso el mensaje fue muy claro.
Jerarquías?
OJO que Nuestro Señor dijo una vez:»tengo otras ovejas que no son de mi aprisco».
La Jerarquía católica viene defeccionando desde el engendro pastoral que fué y SIGUE VIGENTE con más fuerza que nunca,el Concilio VaticanoII, que de Concilio solo pretendió conciliar el error con la Verdad.
Y si Roma no da CONSIGNAS CLARAS, vendrán otros corrales para sustituir al encomendado.
PUTIMONIOS and more
¿afectan las bodas gay?
Parece que se viene obligatorio. No se pierdan esto:
http://yoinfluyo.com/mm/index.php?option=com_xevideogallery3&Itemid=174&func=detail&id=792