Lefebristas: documento canónico para negociar el engaño
Ante de la redacción de un Motu proprio sobre los Lefebvristas, los servicios del Vaticano están tratando de encontrar una solución intermedia en vistas al reingreso definitivo de los integristas.
Según nuestra información o nuestros informantes, Roma desearía, a raíz de la polémica en torno a las ordenaciones celebradas recientemente en el seno de la Fraternidad San Pío X, encontrar una solución de compromiso, incluso antes de la concreción de negociaciones especificamente teológicas.
Ello permitiría aclarar el panorama e iniciar las cosas más rápido. Es muy probable que la Curia hubiera previsto, por intermedio de gestiones de Monseñor Mario Marini, secretario de la Comisión "Ecclesia Dei", actualmente fallecido, un documento que permita además de la ya levantada excomunión de los cuatro obispos consagrados por Msr Lefebvre, el levantamiento de la suspensión a divinis impuesta a sacerdotes y clérigos de la featernidad. Monseñor Bernard Fellay, superior de la Fraternidad de San Pío X, mostró reticencias (ya que el documento sería también un compromiso de respetar la autoridad de los obispos locales) de modo que Roma renunció al proyecto de regularización canónica transitoria. Hoy se ha exhumado del olvido.
Ante de la redacción de un Motu proprio sobre los Lefebvristas, los servicios del Vaticano están tratando de encontrar una solución intermedia en vistas al reingreso definitivo de los integristas.
Según nuestra información o nuestros informantes, Roma desearía, a raíz de la polémica en torno a las ordenaciones celebradas recientemente en el seno de la Fraternidad San Pío X, encontrar una solución de compromiso, incluso antes de la concreción de negociaciones especificamente teológicas.
Ello permitiría aclarar el panorama e iniciar las cosas más rápido. Es muy probable que la Curia hubiera previsto, por intermedio de gestiones de Monseñor Mario Marini, secretario de la Comisión "Ecclesia Dei", actualmente fallecido, un documento que permita además de la ya levantada excomunión de los cuatro obispos consagrados por Msr Lefebvre, el levantamiento de la suspensión a divinis impuesta a sacerdotes y clérigos de la featernidad. Monseñor Bernard Fellay, superior de la Fraternidad de San Pío X, mostró reticencias (ya que el documento sería también un compromiso de respetar la autoridad de los obispos locales) de modo que Roma renunció al proyecto de regularización canónica transitoria. Hoy se ha exhumado del olvido.
La idea es obviamente inteligente aún si, desde el punto de vista canónico y, sobre todo teológico, plantea indudables problemas. De hecho pone en cierto modo, aunque sea precario, el carro delante delcaballo suponiendo resuelto, al menos por un tiempo, lo que no lo está.
‘En el espíritu de Benedicto XVII y en el del Cardenal Darío Castrillón Hoyos, por poco tiempo a cargo del caso, se trata de tener en cuenta las múltiples oposiciones a tal reconocimiento que se facilitarían si la Fraternidad estuviera jurídicamente en regla (aunque sea temporalmente) y no, en las palabras del abad Claude Barthe, en un estado de "ingravidez canónico." Esta iniciativa romana permitiría establecer la legitimidad (y la innegable validez en los casos de penitencia y matrimonio), de los sacramentos celebrados por los sacerdotes de la Fraternidad.
Además, se trataría de un claro estímulo a la última y un tirón de orejas a los obispos reacios, como los de Alemania. Esta hipótesis podría suscitar incluso en Roma muy fuerte oposición, por ejemplo de los Cardenales Levada (Congregación para la Doctrina de la Fe),y Re (Obispos) y de Mons. Francesco Coccopalmerio, Presidente del Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos debido a que implica la violación de la ley y de su espíritu, pues, en última instancia no obligaría a nadie ni a nada (la Fraternidad puede permanecer en su posición) y sería más que un trámite, un artificio, una solución transitoria y frágil ad hoc. Su única ventaja es el beneficio de San Pío X porque sería una forma de apoyar a la Fraternidad.
Fuente: Golias, semanario ultraprogresista francés.
Comentario Druídico: valiosísimo testimonio de progresismo más rancio de Europa. Quedan en claro:
1) La voluntad pontificia de dar un marco canónico a la FSSPX, que ella se ha negado a aceptar.
2) Que la solución pergeñada por el difunto Mons. Marini no obliga a nada a la FSSPX, lo cual explica las afirmaciones de Mons. Fellay y las de Mons. Tissier no como contradictorias, sin como aspectos distintos de una misma realidad.
Es decir, las conversaciones doctrinales no están sujetas a una concesión de la FSSPX, sino que el Papa y el Card. Castrillón, como las figuras más destacadas de esta voluntad “normalizadota” de Roma, han de recurrir a un expediente extremo para que ellas se den en un marco de “normalidad” canónica, cuestión que afecta a Roma mucho más que a la Fraternidad.


Comentarios
Los Obipos en contravía
Basta ver cómo les va a las comunidades que dependen de Ecclesia Dei con los ordinarios, en muchas diócesis, para comprender el estado de espíritu de tantos prelados que navegan en contravía del Papa… La guerra contra todo lo que se manifieste como restauración se desarrolla ante nuestros ojos… Pero Dios no ha pasado renuncia y, en cambio, a todos estos Prelados les tocará muy pronto presentarla ya sea por decreto canónico o por llamado a rendir cuentas de su gestión… Cosecharán lo que sembraron. Recemos por ellos.
Un acto unilateral de Roma
Un acto unilateral de Roma respecto de la FSSPX, mejorando su status canónico, podría ser la ocasión para hacer el bien a muchas almas. Tendría el potencial de ampliar el apostolado tradicional, a personas que hoy, tienen dudas sobre si pedir algunos sacramentos a los sacerdotes de la Fraternidad.
Atte.,
P.
Pregunta
No tengo claro cual es el objeto…
Abel
La situación actual es complicada
Pero parece complicar más a Roma (al Papa y a Castrillon) que a la FSSPX, así que mientras dura el diálogo (que por lo visto el Papa ya da por sentado que terminará bien) la FSSPX podría aceptar un status intermedio, por caridad o compasión al Santo Padre, quien les ha dado bastante apoyo. Esto no es tranzar un pelo en lo doctrinal, si no aceptar una aprobación canónica mientras se regulariza lo doctrinal, para ejercer su apostolado de forma libre, autónoma y legítima.
Es cuestión de clase… Si el Papa se la juega por ellos…
Luis