Las confesiones del cura espía del Vaticano (y de la Mosad, más de la Mosad)
«Soy espía y no lo niego», reconoce a sus 90 años sin rubor. Y lo cierto es que, según revela a Crónica, perteneció a los servicios secretos vaticanos, fue miembro del Mosad israelí, quiso ficharlo la CIA y estuvo detenido por el KGB. Parece el retrato de un 007, pero Antonio Hortelano es un religioso redentorista, especialista en Moral y con un extraordinario recorrido evangelizador a sus espaldas. Y una historia de película.
Trabajó como espía para los principales servicios de inteligencia
Los médicos le han diagnosticado un cáncer terminal de pulmón
«Soy espía y no lo niego», reconoce a sus 90 años sin rubor. Y lo cierto es que, según revela a Crónica, perteneció a los servicios secretos vaticanos, fue miembro del Mosad israelí, quiso ficharlo la CIA y estuvo detenido por el KGB. Parece el retrato de un 007, pero Antonio Hortelano es un religioso redentorista, especialista en Moral y con un extraordinario recorrido evangelizador a sus espaldas. Y una historia de película.
Trabajó como espía para los principales servicios de inteligencia
Los médicos le han diagnosticado un cáncer terminal de pulmón
José Manuel Vidal | Madrid
Porque el cura espía vivió de cerca, directa o indirectamente, todos los grandes acontecimientos de los últimos tiempos y se codeó con los grandes personajes que han pasado o pasarán a la Historia. Desde Golda Meir o Moshe Dayan a Salvador Allende o monseñor Romero. Y, por supuesto, los papas de las últimas décadas.
Pelo blanco, nariz aguileña («de judío», dice con orgullo), encorvado por el peso de los años, el padre Hortelano sigue conservando una mente absolutamente lúcida, una gran capacidad dialéctica y pedagógica y unos ojos azules que las vieron de todos los colores. Hasta la radiografía de su propia muerte, que le diagnosticaron hace unos meses, de improviso. «Como llegaba de México, me llevaron al Carlos III y me hicieron todo tipo de análisis para ver si tenía la gripe A. Cuando terminaron, el médico me dijo: ‘Tengo que darle dos noticias. Una buena y otra mala. La buena es que no tiene la gripe A. La mala, que tiene un cáncer de pulmón en fase terminal'». Pero hasta eso asume con una enorme dignidad. «Me muero. Me quedan unos dos meses de vida. Pero no he querido quimio ni radio. Sólo cuidados paliativos».
-¿Sin miedo a la muerte?
-Ninguno.
-¿Por qué?
-Porque tengo fe y creo en el más allá.
-¿Cómo le gustaría morir?
-Con una sonrisa en los labios.
-¿Y de epitafio?
-La frase de Zubiri: «Pienso, luego existo y existo, no colgado de la nada, sino de Dios».
Son las 10 de la mañana del miércoles 29 de julio. El padre Hortelano nos recibe en su habitación del convento redentorista de la calle Félix Boix de Madrid. Un cuarto pequeño y tan humilde como el de un monje. Una camita a la izquierda, una mesa de escritorio, llena de libros; dos estanterías y una puerta que da a un servicio, también pequeño. Huele a desprendimiento y austeridad. Se sienta en su sillón, se pone su mantita en las rodillas y se prepara para anticiparnos parte de un libro de memorias que ya está casi terminado. Se va a titular El abuelete.
-Un título poco comercial.
-Sí, pero como voy a contar en él cosas duras, prefiero revestirlo de un halo de ternura. Como algo entrañable y familiar.
-Su testamento.
-Mi verdad y una mirada a lo mucho que he vivido.
En general, el padre Hortelano dice no tener mucho de qué arrepentirse. «A veces, no he tenido demasiadas vivencias religiosas y, en ocasiones, he sido egoísta y muy terco». En cualquier caso, no teme al juicio de Dios en absoluto. «Dios cuenta con eso. Pronto llegaré ante él y le diré: ‘Aquí está Antonio reportándose'». Además, en su vida también hubo infinidad de cosas buenas. «De lo que más orgulloso me siento es de lo que he trabajado por los demás».
Una vida entregada y repleta de penas y tristezas, como corresponde. Al echar la vista atrás, recuerda que nació en el número 80 del paseo de Colón de Irún. «A 500 metros de donde vivíamos estaba Francia». En el seno de una familia acomodada. De las fuerzas vivas del pueblo. «Mi abuelo materno, Antonio, murió a los 96, siendo el farmacéutico más viejo de España». A los 7 años, la familia de Antonio se traslada a Madrid. «Mi padre tenía leucemia y mi madre pensaba que en Madrid sería más fácil atenderlo. Le dieron un tratamiento de rayos X y fue un éxito para aquella época, pues duró hasta principios de 1931».
Y en Madrid vivió, de niño huérfano, la época de la República. «En el instituto, donde fui compañero de Fernando Fernán Gómez, los jóvenes católicos llevábamos una cruz en la solapa y los rojos, un diablo con cuernos y rabo». Después vino la Guerra Civil y en su casa, se celebraban «eucaristías clandestinas con el padre Ibarrola».
El padre Hortelano echa pestes de Rafael Alberti: «Metía a los prisioneros en cabinas de teléfonos con las paredes electrificadas con alta tensión». Y de Santiago Carrillo, que mandó fusilar a su tío. En cambio, alaba «la genialidad estratégica de Franco».
Excelente estudiante, Antonio Hortelano profesa en los redentoristas el 24 de agosto de 1939. Y con sus extraordinarias dotes humanas y religiosas, pronto se convierte en una de las estrellas de la congregación. Alto, delgado y bien parecido, con sus gafas de pasta, parecía intelectual. Y lo era. Brillante, dicen que hablaba muy bien, que predicaba mejor y que daba clases como los ángeles. «Siempre fui muy popular entre los alumnos, porque, en mis clases, nunca leía. Siempre era esquemático, corto y creativo». Y, encima, sabía seis lenguas. Entre ellas, el alemán a la perfección.
Espía del Vaticano
En la Curia romana se fijaron en él y entró a formar parte de los servicios secretos vaticanos. «Con misiones especiales y de una forma eventual», dice. Pero la verdad es que el propio cardenal Montini, entonces secretario de Estado del Vaticano y futuro Papa Pablo VI, le encomienda muchas misiones especiales. Un día le llama al Vaticano y le dice: «Sospechamos que el cardenal Mindszenty de Budapest ha sido drogado y, por eso, ha hablado por radio a la población a favor del comunismo. Queremos mandar orientaciones a los responsables de la Iglesia. Sabemos que es valiente y arrojado y quiero saber si podemos contar con usted para esta misión».
Aceptó de mil amores, a pesar de los riesgos que corría. Viajó con pasaporte italiano a la Hungría comunista y cumplió su misión. Pero cuando va a coger el tren de vuelta a Viena, lo detectan los espías del KGB, lo detienen, lo someten a un interrogatorio de horas y lo acusan de espionaje. Pero, a las 48 horas y «tras tocar los palillos adecuados, me soltaron y pude regresar». Los palillos son el Vaticano e Israel, los dos Estados para los que trabajaba.
-He trabajado incluso más con el Mosad que con el Vaticano.
-¿Por qué con los judíos?
-Se ve claro en mi cara: soy descendiente de judíos.
-¿Se casa bien el sacerdocio católico con el ser un espía judío?
-Perfectamente. Jesús fue judío de raza y de religión. Y nunca se salió del judaísmo. No se puede ser cristiano sin ser judío.
A través de Roma y del Mosad recibió información privilegiada. Mucha y muy abundante. Cuenta, por ejemplo, que el almirante Canaris, jefe del espionaje de Hitler, era «descendiente de judíos sefarditas expulsados de España en 1492, que se refugiaron en Salónica. Se infiltró en los servicios secretos alemanes y le dictó a Franco la estrategia a seguir en el famoso encuentro con Hitler en Hendaya».
Vídeo: Alberto di Lolli
Fuente: El Mundo de España
Comentario Druídico: A confesión de parte… Trabajó para Mons. Montini, luego expulsado del Vaticano por su relación con los comunistas. Y trabajó con el Mosad, mucho más para el Mosad que para el Vaticano… dice él mismo.
La pregunta interesante es ¿por qué ahora? La respuesta no es tan obvia como parece. El se está muriendo, y todo espía -es una ley psicológica- necesita un reconocimento público en algún momento de su vida, particularmente en el último. Por eso muchos revelan secretos o se convierten en novelistas. Pero ¿por qué se lo permiten su mandantes? Esta cosas crean vínculos permanentes. No es fácil renunciar. Al retirarse, el pacto de confidencialidad es riguroso, a menos que convenga revelar ciertas cosas. Habrá que ver el libro y hacia donde apunta. En otras palabras: quién se beneficia.


Comentarios
Párrafo revelador
«En esta clave se atreve a escribir una «última carta al Papa». En ella le propone «con humildad» una serie de consejos concretos para reformar la Iglesia. Le pide una Iglesia «más equilibrada y más femenina». Con curas casados y mujeres sacerdotes. Con obispos elegidos por un período de 9 años y la supresión del colegio cardenalicio. Porque al Papa lo elegiría «una representación de todo el pueblo de Dios». Y, por último, le pide que «promueva la integración de la Iglesia con el judaísmo».»
— Ernesto
Mi opinión…
Pienso que estos datos «reveladores» de los judíos van a llevar al atentado del tercer secreto de fátima: Para los rusos y musulmanes, el vaticano se identifica con los sionistas y el NWO. Por lo tanto, un atentado contra la Santa Sede sería muy lógico para ellos.
CARLOS
Estimado D. Marcelo:
El
Estimado D. Marcelo:
El libro no sabemos hacia dónde apunta, pero sí hacia donde apunta la entrevista, ¿verdad?
Para muestra un botón:
«Jesús fue judío de raza y de religión. Y nunca se salió del judaísmo. No se puede ser cristiano sin ser judío».
Los dos comentarios ya insertados son lo suficientemente atinados y expresivos a tales efectos, sin que hagan falta ulteriores aclaraciones.
El medio que han utilizado para publicar la entrevista, el diario El Mundo de Madrid, también es lo suficientemente significativo. Son los «progres de derechas», tal y furibundamente anticatólicos. No pierden ni una sola oportunidad de atacar a la Santa Madre Iglesia. Y pensar que hasta hace dos meses el director participaba activamente en la tertulia más seguida de la COPE (la radio de la Conferencia Episcopal Española).
Un abrazo en Jesucristo N.S. y en su Santa Madre la Siempre Virgen María.
Julio Fernández.
España.
Sacando de lados progres y
Sacando de lados progres y tradicionalistas, ¿Acaso, Jesús no fue judío? Sí, lo fue de raza por su Madre ya que el ser judío es por ascendencia materna y de religión por lo mismo, fue presentado en el templo y hablaba con los doctores, lo que no es poco. No salió del judaísmo, vino a hacer cumplir las leyes de Dios que habían sido recibidas por ellos. No los preceptos inventados por los hombres.
El decir que no se puede ser cristiano sin ser judío, quiere decir que tenemos un tronco común, las tablas entregadas a Moisés son nuestros mandamientos.
La necedad es un grave defecto, reconozcan aunque no les guste que Dios eligió al pueblo judío para que allí se cumplieran las escrituras. Entre ellos nació el Mesías y murió para salvarnos porque Él mismo así lo quiso.
es cierto
Tambien es cierto que el mismo pueblo judio lo niega…segun ellos el mesias no llego y sin ir mas lejos…fue el que lo crucifico por FALSO profeta.
Por eso nace el catolicismo, por los apostoles que Jesùs dejò, una cosa es ser judio, otra catolico,k no lo digo por discriminar ni nada, porque como dije antes…el pueblo judio todavia lo espera, el cristianismo creyo en Jesùs y sus apostoles.
Estimado D. Marcelo:
Creo que
Estimado D. Marcelo:
Creo que «anónimo» se equivoca en lo que he pretendido indicar en mi comentario. Nada tengo contra los judíos. Es más, le rezo a un judío -que es Dios y hombre- todos los días, así como a su Santa Madre, y también a S. José, su castísimo esposo. Nada debe objetárseme por ese lado, y si se hace, pues ¿qué le vamos a hacer?
Como veo que me llama necio, debo deducir que le he ofendido gravemente, aunque a nadie recuerdo haber insultado. En todo caso, le pido disculpas de corazón por mis eventuales ofensas, le aseguro que no lo pretendía, ni de lejos. Perdón.
Por supuesto que Dios eligió al pueblo judío. Nadie lo ha negado nunca en la Iglesia Católica. Sin embargo, los judíos sí han negado a N.S. Jesucristo, al que, desde luego, no reconocen ni como Mesías ni que muriera para salvarnos a todos, incluso a los «gentiles» [por no utilizar el término que utiliza el Talmud para significar a los no judíos].
Ningún problema, pues, en reconocer la elección de Dios Nuestro Señor. Así es, y así lo creemos firmemente los católicos. Es más, le ruego que me indique en qué lugar la Iglesia Católica ha negado o puesto en duda esa elección. Insisto: NUNCA. Ud. sabrá, por otra parte, por qué Uds. no aceptan, insisto, a Nuestro Señor Jesucristo, Dios y hombre verdadero. ¿O tal vez me equivoco y sí lo aceptan en su Divinidad?
Un saludo en N.S. Jesucristo.
Cristo y los judíos
El P. Hortelano no parece muy ortodoxo. Por no decir, que de sus dichos surge su heterodoxia rampante.
Para ser cristiano es necesario dejar de ser judío, en la medida que el serlo signifique la negación de Cristo como Divino Redentor. Es lo contrario de lo que dice el P. Hortelano.
Ser judío después de la fundación de la Iglesia significa haber abandonado la Fe de Abraham. Por algo se rasgó el velo del Templo: la Antigua Alianza dio paso a la Nueva.
Entendemos «judío» como una categoría religiosa, no racial, ni genética, ni política… aunque también en el plano político podamos estar enfrentados como consecuencia de la puesta en práctica de sus convicciones contraria a la Iglesia. En judío talmúdico es enemigo de Cristo, porque no solo niega pasivamente al Redentor, sino que lo combate, lo injuria y trata de erradicarlo de la sociedad. Por eso, por ejemplo, lo seminaristas rabínicos escupen el crucifijo cuando pasan los cristianos recorriendo el Vía Crucis. O escupen el suelo cuando se cruzan con un sacerdote cristiano. Porque eso es lo que se les enseña: a despreciar al «impostor» y a su SSma. Madre. A la Iglesia, a sus «seguidores», etc.
De ahí que cuando se habla de «hermanos mayores» solo es posible entender esta ambigua expresión con muchas reservas y aclaraciones, que más oscurecen que aclaran las realidades teológicas. La única fraternidad que hay de los judíos hacia los católicos es más bien de tipo caínico: el judaísmo como mínimo desprecia al catolicismo y en muchos casos lo combate. Esto es tanto más cierto cuanto más apegado esté el judío a su tradición rabínica. Pero en muchos casos el judío puede ser liberal o indiferente, y hasta puede simpatizar con los cristianos por motivos personales o sentimentales.
Para el católico el judío talmúdico es un alma «pérfida» (de Fe descarriada) que se debe recuperar para la auténtica Fe. Por eso se reza por él, y por eso muchos apostolados se han dirigido particularmente a demostrar a los judíos sus errores y a atraerlos a la verdadera Fe de Abraham.
Desde el punto de vista espiritual, el linaje de Israel es el pueblo católico, tal como lo indican los salmos de la sagrada liturgia, y las citas tan frecuentes del A.T. que pueblan el Oficio Divino y la Misa. Esto es lo católico.
Algunos pueden usar al catolicismo para excusar sus fobias personales, ideológicas o raciales. Eso no es de la lglesia, no es católico. Es tan erróneo confundir a los judíos talmúdicos con los hijos de la promesa, como el perseguirlos por el hecho de ser judíos. La Verdad y la Caridad de Cristo no pueden separarse. La perfidia judía debe mover en nosotros la caridad de la oración y el ejemplo, así como la claridad teológica. Tanto más cuanto que pertenecen al pueblo que fue titular de la promesa de Dios, la ha perdido, por lo cual tiene una marca teológica indeleble, y porque, está profetizado en las profecía canónicas, que al final de los tiempos, una porción significativa de este pueblo se convertirá.
Respectoa a los medios, digamos que hay muchos modos de decir la verdad. En estos tiempos habrá que adoptar algunos particularmente delicados, pero la verdad debe decirse siempre cuando está en juego el destino de las almas, de los católicos y las de los judíos.
Gracias, D. Marcelo.
Como
Gracias, D. Marcelo.
Como siempre, Ud. tan atinado y poniendo las cosas en sus justos términos. Da gusto leerle y … aprender.
Un abrazo desde España.
Julio Fernández.
Una preguntonta
Marcelo pone las cosas en su punto, pero añadamos que el término «judios» recién se aplica en forma generalizada para los que no reconocieron a Cristo, antes de eso era una tribu del pueblo hebreo. San Pablo escribe a los «hebreos» y designa «judios» a los que no reconocen a Cristo. Segundo, no crean que Dios elige por méritos a las personas y mucho menos a los pueblos, la elección de Dios no implica aprobación, sus designios son inescrutables y si queremos racionalizar, hay más razones para pensar que los eligió contando con sus defectos que con sus virtudes. No sólo a Cristo asesinaron, sino que mataron a casi todos sus profetas, fue un pueblo que vivió la contradicción de llevar una misión muy a su pesar y como una carga de la que quisieron zafarse a cada paso.
Lo racial es bastante absurdo, en primer lugar hay que saber que Cristo no era Judío… era Dios. Pero aquí viene la preguntonta; leí al pasar y hace un tiempo en un comentario en este blog, que existe una afirmación en la enciclopedia católica vaticana – quiza fundada- de que los Galileos eran celtas ( por la raiz Gal, muy propia de los pueblos celtas como galeses y gallegos), el asunto me suena raro y demasiado conveniente a mis gustos ¿alguien sabe más de esto? (creo que de ser cierto estaría más explotado).
Buena observación, Dardo
Su comentario aclara mucho el tema.
Hebreos y judíos.
Y lo dice San Pablo.
me olvide
de firmar. DARDO CALDERON
Creo que no es bueno juzgar,
Creo que no es bueno juzgar, ustedes que tanto han hablado y señalado como algo gravísimo el juicio temerario a una persona, están juzgando temerariamente.
Esperen a que el libro salga y se pueda leer, no hay que anticiparse y prejuzgar.
Esto me recuerda algo que ustedes juzgarán descolgado pero me vino a la memoria: En momentos en que la Patria peligra… el hombre recurre a Dios y al soldado.
Cuando el peligro pasa…Dios es olvidado y el soldado es despreciado.
No me inclino a despreciar a alguien que no sabemos bien que labores cumplió. Es preferible esperar para opinar y esto siempre ubicados en tiempo y lugar donde los echos sucedieron.
No seamos estrechos de mente y hemipléjicos en la opinión.
…QUIEN SE BENEFICIA?
ESTIMADO DRUIDA:
LA RESPUESTA CLARA Y ENTENDIBLE ES:
SOLO SE BENFICIA LA MENTIRA Y EL ENGAÑO DE ESTE HIJO DE SATANAS INFILTRADO–JUNTO A TANTOS–EN LA IGLESIA
UN «HUMO» MAS ACERCA DE LOS CUALES TANTO «SABIA» EL PAPA MONTINI…
VERDADERO GENIO Y FIGURA HASTA LA SEPULTURA
O DOBLE, (TRIPLE?) AGENTE EN «PLENO VINCULO PERMANENTE»
TAL ES LA PRAXIS DE ESTOS ANGELES DEL DEMONIO
Advierte
Atanasio desde el exilio
SABROSO, SABROSISIMO.
Desde ya FELICITO a Panorama, porque sus notas de interés son muy atractivas para analizar toda una cantidad de tópicos. Me gusta leer entre líneas lo que dice Hortelano, y ante sus declaraciones, me urgen una cantidad de cuestiones, que pongo a disposición de los lectores, y que me hacen temer que se trata de verdades a medias, provocaciones, y cierto afán de protagonismo.
La primera cuestión es ¿que tan cierto es lo que este “Abuelete” dice?: El fulano narra su vida, la propia de un español, descendiente de españoles hasta donde se ve, y de pronto, asegura que él es judío. Esto no puede ser verdad, por la sencilla razón que no es judío quien quiere, sino quien nace de vientre judío, conforme a lo sostenido unánimemente por el rabinato, y también por la legislación del Estado de Israel. A todo evento, agrega que como testimonio irrefutable de su carácter hebreo, su nariz ganchuda es la señal innegable de su judaísmo, lo cual no admite comentario por pueril. Es evidente que cuando este añoso señor religioso afirma lo que dice, simplemente esta provocando, sabedor de las mañas de otros sectores de la Iglesia, más afines a la ortodoxia doctrinal que a las novedades ecumenistas. Me explico. En la mitología del “palo” (me refiero al nacionalismo católico de los países latino – americanos, al ambiente análogo en España y Francia) existe la idea –por cierto reñida con la lógica- de un “coven” milenario de cripto – judíos, que a través de los siglos se mantienen en la oscuridad, pareciendo cristianos con el sólo fin de arruinar las distintas edades doradas de la Iglesia. Esto es necesariamente absurdo, los supervillanos no son eternos. Esto no lo digo por indulgencia al judaísmo, sino por afecto a mis compadres, para que no quedemos todos como adictos a historietas de un “comic”. Quiero decir, que sí, que es cierto que la Sinagoga y la Iglesia son incompatibles, y que la primera –por su propia dinámica- combate a la segunda, y viceversa, pero no por medios fantasiosos ni a través de linajes milenarios, más dignos de las novelitas de Dan Brown que de la historia, sino por otros bien concretos y reales. Por supuesto que la Sinagoga puede tener aliados no judíos, utilizar intereses contrarios a la Iglesia y articular sus armas, pero eso no autoriza a creerse que un español ha de ser judío por el sólo hecho de haber existido en el medioevo miles de judíos en España, o por el hecho de tener algún indicio genealógico que en el siglo XV existió algún ancestro suyo hebreo. Joder hombre, que si no, hasta el coreano de la vuelta es un zaino disfrazado!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
En segundo lugar: ningún servicio de inteligencia comparte sus agentes con entidades con las cuales se presentan conflictos de intereses de la magnitud que generaría meter en la misma bolsa al Vaticano, Mossad (Israel), y CIA (USA). Pero ….. carámba, carámba …. retuétanos …. Y acá me estalla en la cara la existencia, durante los años de la post guerra, de una auténtica comunidad de intereses entre estos Estados, que necesitaban cooperar frente al interés contrario del Pacto de Warsovia (CCCP). O sea, que esto bien puede ser cierto. Es más, creo que debe serlo.
En tercer lugar y principal: No me cierra ni medio que KGB haya arrestado a este triple agente del “capitalismo internacional” y luego lo haya liberado a mérito de los ruegos de Mossad!!!!????? Más carne podrida. Creo que el Abuelete debe de haber entregado hasta a la “Abuela” para que lo suelten, y a más y principalmente debe haberse convertido en agente de ellos, sino que gracia habría tenido soltarlo en 48 horas? MAS AÚN, ME PARECE QUE EL BUENO DEL ABUELETE FUE SIEMPRE AGENTE DE “ELLOS” Y QUE TODA ESTA COMEDIA ES PORQUE ESTA DESOCUPADO DESDE EL 91.