Panorama Católico

La Mala Fariña de Mons. Müller

Nótese: la comunicación es del 6 de septiembre. Y la publicación de esta nota es del 27 de octubre. ¿Qué pasó entre medio para que la Santa Sede decidiera publicar en términos “amigables” una respuesta a la nota de la FSSPX, que es negativa y de rechazo?  No hace falta ser muy perspicaz, porque el Vaticano no ha sido demasiado sutil. La expulsión de Mons. Williamson de las filas de la congregación fundada por Mons. Lefebvre.  Veamos los términos de la nota:

Dice un comunicado de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, que tiene autoridades propias pero está bajo la Sagrada Congregación de la Fe, es decir, de Mons. Müller (El Molinero), lo siguiente:

“La Comisión Pontificia «Ecclesia Dei» anuncia que la Fraternidad sacerdotal de San Pío X en su última comunicación (6 de septiembre 2012), ha indicado que necesita un tiempo suplementario, de reflexión y de estudio, para preparar su respuesta a las últimas iniciativas de la Santa Sede”.

Nótese: la comunicación es del 6 de septiembre. Y la publicación de esta nota es del 27 de octubre. ¿Qué pasó entre medio para que la Santa Sede decidiera publicar en términos “amigables” una respuesta a la nota de la FSSPX, que es negativa y de rechazo?  No hace falta ser muy perspicaz, porque el Vaticano no ha sido demasiado sutil. La expulsión de Mons. Williamson de las filas de la congregación fundada por Mons. Lefebvre.  Veamos los términos de la nota:

“El estado actual de las discusiones entre la Santa Sede y la Fraternidad sacerdotal es fruto de tres años de diálogos doctrinales y teológicos, durante los cuales una comisión conjunta se ha reunido ocho veces para estudiar y discutir, entre otras cosas, algunos puntos controvertidos en la interpretación de diversos documentos del Concilio Vaticano II. Una vez concluidos dichos diálogos doctrinales, fue posible pasar a una fase de discusión orientada más directamente al gran deseo de reconciliación de la Fraternidad sacerdotal de San Pío X con la sede de Pedro”.

Es historia conocida, pero recordada en el momento justo como para lograr un efecto insidioso que, después del Capítulo General de medio término se llegó a una situación de pacificación ante las tensiones generadas por la posibilidad de un acuerdo canónico. Fue el propio Mons. Müller, con la venia del Santo Padre, que hundió toda posibilidad de avance en una regularización canónica.

“Otros pasos claves, en este proceso positivo de reintegración gradual, habían sido dados ya por la Santa Sede, en el 2007, con la extensión a la Iglesia universal de la forma extraordinaria del rito romano con el Motu Proprio ‘Summorum Pontificum’ y, en el 2009, con la abolición de las excomuniones. En este camino arduo, se llegó a un punto fundamental hace sólo algunos meses cuando, el 13 de junio de 2012, la Comisión Pontificia presentó a la Fraternidad sacerdotal de San Pío X una declaración doctrinal acompañada de una propuesta de regularización canónica de su estado en la Iglesia católica”.

¿De qué modo se hundió la posibilidad de una regularización canónica? Volviendo intespentivamente al texto original del Preámbulo Doctrinal, aludido por la declaración, texto inaceptable para quienes tienen por objeto principal de su obra, además de la formación sacerdotal, la lucha contra los errores del Vaticano II. Es decir, Ecclesia Dei habla como si no hubiera sido el propio Mons. Müller, (con la venia del Papa) quien pudrió la cosa. Ahora parecería que todo sigue en curso…

“Actualmente la Santa Sede espera la respuesta oficial de los superiores de la Fraternidad sacerdotal a estos dos documentos. Después de treinta años de separación, es comprensible que haga falta tiempo para asimilar el significado de estos hechos recientes. Ya que nuestro Santo Padre Benedicto XVI quiere promover y preservar la unidad de la Iglesia mediante la reconciliación, largamente esperada, de la Fraternidad sacerdotal de San Pío X con la Sede de Pedro -una fuerte manifestación de la actuación del «munus Petrinum»- es necesario tener paciencia, serenidad, perseverancia y confianza”.

Motivo de esta declaración: dar a entender que la expulsión de Mons. Williamson era la condición de un acuerdo, cuando el obstáculo es doctrinal y fue expuesto reiteradamente por las autoridades más importantes de la FSSPX, como su propio superior general, sus asistentes y por Mons. de Galarreta, especialmente en la clarificadora conferencia de Bélgica. Téngase en cuenta que Mons. de Galarreta no era partidario de un acuerdo canónico, como era notorio, y quedó más claro aún por medio de la aún no esclarecida filtración de cartas privadas entre los obispos.

Es decir, el traumático hecho de la expulsión de Mons. Williamson, es aprovechado por la siempre atenta burocracia vaticana, para hacer el intento de meter una cuña de sospecha entre los sacerdotes y fieles de la FSSPX.

Tan clara es la maniobra que sería muy torpe, en especial por parte de los que sospechan sistemáticamente de las intenciones del Vaticano, dar por buena la relación causa-efecto.

Pero, también sabemos que quienes sospechan sistemáticamente de todo los que hace el Vaticano suelen subirse al carro de todas las sospechas, coherentes o no.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *