La filtración se recalienta en los medios
FUERTE INTERCAMBIO EPISTOLAR
Lefebvristas: Una interna siembra dudas sobre el regreso a la Iglesia
Tres obispos se oponen a que el superior de la congregación cismática suscriba un acuerdo “práctico” con el Vaticano. La filtración de dos cartas confirma discrepancias a pocas fechas de la respuesta de la Santa Sede.
FUERTE INTERCAMBIO EPISTOLAR
Lefebvristas: Una interna siembra dudas sobre el regreso a la Iglesia
Tres obispos se oponen a que el superior de la congregación cismática suscriba un acuerdo “práctico” con el Vaticano. La filtración de dos cartas confirma discrepancias a pocas fechas de la respuesta de la Santa Sede.
Un sitio web ha difundido el intercambio epistolar de hace un mes entre los obispos Tissier de Mallerays, Alfonso de Gallareta y Richard Williamson, y el superior de la Fraternidad San Pío X, mons. Bernard Fellay. La carta de los tres obispos, enviada a Fellay el 17 de abril, contiene una petición para que el superior no firme el preámbulo doctrinal y para que no acepte el acuerdo que propone la Santa Sede, que, como se sabe, pretende otorgar a los lefebvrianos en una prelatura personal.
«Las discusiones doctrinales –escriben los tres obispos– han demostrado que es imposible llegar a un acuerdo con la Roma actual», porque «después del Concilio Vaticano II, las autoridades oficiales de la Iglesia se separaron de la verdad católica y hoy se muestran determinadas como antes a permanecer fieles a la doctrina y a la práctica conciliares». Tissier, De Gallareta y Williamson recuerdan que pocos meses antes de morir, mosn. Lefebvre durante una conferencia dijo que «el problema no son errores particulares o documentos individuales del Concilio, sino más bien una perversión total del espíritu, de toda una filosofía nueva que se basa en el subjetivismo».
Los tres obispos observan que también «el pensamiento del Papa actual está impregnado de subjetivismo. Está toda la fantasía subjetiva del hombre en lugar de la realidad objetiva de Dios. Toda la religión católica está sometida al mundo moderno. ¿Cómo podemos creer –se preguntan los obispos– que un acuerdo práctico podrá resolver este problema? […] Nos aceptan en nombre de una pluralidad relativista y dialéctica; las autoriades romanas pueden tolerar que la Fraternidad siga enseñando la doctrina católica, pero ellos se niegan a condenar la doctrina conciliar».
En la carta, los tres obispos citan otra frase de Lefebvre, en la que dijo que «es peligroso ponerse en manos de los obispos conciliares de la Roma modernista». Y concluyen con una advertencia a Fellay: «Usted está conduciendo a la Fraternidad a un punto del que no se puede volver, a una profunda división», indicando la hipótesis de que el acuerdo podría destruirla.
Diez días después, mons. Fellay respondió con una carta también larga y articulada. La suya fue una respuesta muy interesante y significativa para entender qué está sucediendo en la Fraternidad a poco tiempo del acuerdo con la Santa Sede. El superior de la Fraternidad San Pío X recuerda que «la Iglesia actual todavía tiene a Jesús como líder. Se tiene la impresión de que ustedes están tan escandalizados que no aceptan que esto siga siendo verdadero […] Para ustedes –pregunta Fellay a los tres obispos consagrados ilegítimamente como él mismo por Lefebvre en 1988–, ¿Benedicto XVI es todavía el Papa legítimo? Si lo es, ¿Jesús todavía puede hablar a través de su boca? ¿Si el Papa expresa una voluntad legítima que nos involucra, que es buena y que no nos ordena nada en contra de los mandamientos de Dios, tenemos el derecho a rechazarle? ¿No creen que si el Señor nos guía, nos otorgará también los medios para continuar con nuestra obra?».
«El Papa nos ha hecho saber –escribe el superior de la Fraternidad– que la preocupación por regularizar nuestra situación por el bien de la Iglesia habita en el corazón mismo de su Pontificado». Benedicto XVI «sabía muy bien que habría sido más fácil para él y para nosotros dejar las cosas como estaban».
Fuente: Agencias
Fuente: Valores Religiosos, Diario Clarín
Comentario Druídico: Si quien filtró estas cartas, que tienen un mes, según las fechas con que se datan, creía/n haber hecho un bien a la Tradición, pues ya puede empezar a ver como los enemigos de ella se relamen. Por lo pronto, anticipando un comentario mucho más extenso, digamos que: estas posiciones no son novedosas, sino que cualquier persona informada que esté en el entorno de la FSSPX las conocía. Segundo que la libertad con que se dicen las cosas es proporcional a la confidencialidad del medio en que se escriben. Y por lo tanto, una interpretación de ruptura es la más fácil pero no la más correcta.
La carta y su respuesta demuestra diferencias de criterios del orden prudencial, aunque sus consecuencias puedan en un sentido o en otro, trascender el orden prudencial. De ahí la seriedad de la discusión. En otro orden, no menor, la filtración -gravísima- nos permite constatar la firmeza de las posiciones prácticas, pero también la unidad del objetivo instititucional, es decir, la defensa de la Fe y del sacerdocio católico. En la reserva de los documentos no se observa ningún tipo de «intimación» ni se sugiere que no se vaya a apoyar la decisión que tome el superior general. Inclusive, aunque esta pudiera ser errónea (y Dios tiene el modo de escribir rectamente sobre renglones torcidos) la unidad del tradicionalismo es la clave en cualquier caso para sostenerse. Porque, el tradicionalismo «legalizado» es un bocado que puede caber en la boca de un lobo a duras penas, nada fácil de tragar.

