Hoy por ser día de tu santo…San Teófilo, Obispo de Cesarea
San Teófilo obispo de Casarea se hizo célebre por ser él quien en el siglo II luchó por unificar en la Iglesia naciente la fecha de celebración de la Pascua. La división de opiniones fue tan tensa, que se hizo necesario convocar el Concilio de Cesarea precisamente para conciliar las distintas posturas, de manera que no pareciese que una tendencia vencía a la otra.
San Teófilo, Obispo de Cesarea
( 200)
San Teófilo obispo de Casarea se hizo célebre por ser él quien en el siglo II luchó por unificar en la Iglesia naciente la fecha de celebración de la Pascua. La división de opiniones fue tan tensa, que se hizo necesario convocar el Concilio de Cesarea precisamente para conciliar las distintas posturas, de manera que no pareciese que una tendencia vencía a la otra. Teófilo mostró tal habilidad y tal delicadeza en la dirección del concilio y sobre todo en la caridad cristiana que impuso como norma del debate, que consiguió poner de acuerdo a todos los padres conciliares, de manera que se escribió una encíclica y se expidieron edictos a las demás iglesias para que a partir de entonces todas celebraran la Pascua según el actual calendario, como fiesta movible, siguiendo el modelo judío, pero con el domingo de Resurrección (y no el Viernes Santo) como culminación de la Pascua. Se sabe de él que estuvo al frente de su diócesis largos años como pastor virtuoso dedicado por entero a su grey. Murió el año 200.
Entre los otros santos y hombres insignes que honraron este piadoso nombre, es especialmente digno de mención san Teófilo de Viana (Asturias), mártir español que murió el 6 de febrero del 240 junto con san Saturnino y santa Revocada. Fue el prefecto romano Julio Minervo que a la sazón vivía en Asturias, quien enterado de que estos tres santos practicaban los cultos cristianos, quiso atraerlos al culto pagano; pero no hallando manera de convencerles, pensó que la tortura les haría renegar. Pero no fue así. Después de terribles tormentos, murieron los tres sin moverse un ápice de su fe cristiana.
Los Teófilos celebran su onomástica el 5 de marzo o el 6 de febrero, aunque se conmemoran una docena más de santos de este nombre a lo largo del año. Y no son sólo los santos los que dan esplendor a este nombre; TeófiloLombardo fue un monje artista que vivió entre los siglos XII y XIII. Nos dejó una obra sobre el arte, escrita en tres tomos, en que trata de la pintura, la escultura, las vidrieras, los pergaminos, las telas, la platería, el damasquinado… una auténtica enciclopedia del artista. Van-Eyck le considera el inventor de la pintura al óleo tal como es hoy. Son también dignos de mención Teófilo el penitente; Teófilo de Brescia, monje y poeta; Teófilo de Antioquía, filósofo; Teófilo Protospatario, célebre médico bizantino y algunos más que cual si fuera el nombre el que los tuviera marcados, destacaron en todo lo que se propusieron. Es que quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. No es cualquier cosa contar con la predilección divina.
Martirologio Romano: otros santos que se conmemoran en el día 6 de marzo
1. Conmemoración de san Teófilo, obispo de Cesarea, en Palestina, que en tiempo del emperador Septimio Severo brilló por su sabiduría e integridad de vida (195).
2. En Pamfilia, san Conón, mártir, hortelano de profesión, que bajo el emperador Decio fue obligado a correr ante un carro con los pies atravesados por clavos y, cayendo de rodillas, entregó el espíritu mientras oraba (c. 250).
3. En Roma, en la vía Apia, en el cementerio de Calisto, sepultura de san Lucio, papa, sucesor de Cornelio, que sufrió el exilio por la fe de Cristo y fue, en tiempos angustiosos, eximio confesor de la fe, actuando con moderación y prudencia (254).
4. En Sinope, en el Ponto, san Foca, mártir, labrador de oficio, que sufrió muchas injurias por el nombre del Redentor (c. s. IV).
5. En Cesarea de Palestina, san Adriano, mártir, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano, en el día en que solían celebrarse los festejos de la Fortuna de los Cesarienses, por mandato del procurador y por su fe de Cristo fue arrojado ante un león y después degollado a espada (309).
6. En Palestina, en la ribera del Jordán, san Gerásimo, anacoreta, que en tiempo del emperador Zenón, convertido a la fe ortodoxa por obra de san Eutimio, se entregó a grandes penitencias, ofreciendo a todos los que bajo su dirección se ejercitaban en la vida monástica, la norma de una integérrima disciplina y el modo de sustentarse (475).
7*. En Sahigir, en la región de Ossory, en Hibernia (hoy Irlanda), san Kierano, obispo y abad (530).
8*. En Arlés, en la Provenza, san Virgilio, obispo, que recibió como huéspedes a san Agustín y a sus monjes, cuando viajaban hacia Inglaterra por encargo del papa san Gregorio I Magno (c. 618).

