Futbolista norteamericano vuelve a la Fe por la liturgia tradicional
Generacionalmente, no habiendo cumplido aún los 26 años, Eddie creció conociendo solamente la misa postconciliar: «No sabía que existía la misa en latín. Pero cuando empecé a profundizar seriamente en mi fe, empecé a ir a la misa tradicional. Es toda una experiencia asistir a ella por primera vez. Era algo más allá de lo que yo había soñado jamás. Ahora asisto habitualmente a ella. ¡Hay tanta reverencia!
Pero cuando su carrera empezó a subir, su fe empezó a bajar… Educado católicamente, su familia iba a misa todos los domingos y mantenía costumbres como bendecir la mesa, pero él empezó a decaer en la práctica religiosa a medida que el deporte le absorbía y el éxito le convertía en un pequeño ídolo.
Hasta que una lesión le mantuvo un mes apartado de los terrenos de juego y en parte hospitalizado, y empezó a pensar en las cosas importantes de la vida: «Empecé a ver las cosas con mayor claridad y a comprender que, aunque el deporte es divertido, no durará siempre. Lo que durará siempre es el cielo o el infierno«, explica en una entrevista concedida a National Catholic Register.
Empezó a rezar de nuevo, siiguiendo los consejos de San Alfonso María de Ligorio y según un libro de Santa Brígida de Suecia: «Noté que a medida que mi vida de oración crecía, me tomaba más en serio mi fe. Cuando más rezaba, más quería ir a misa y confesarme y vivir las virtudes a diario».
Pudo acabar protestante… y se convirtió su novia
Eddie intenta ser «un buen marido, un buen padre y un buen trabajador imitando a San José, que es el perfecto modelo de las tres cosas. Él todo lo hacía por Cristo, toda su vida estaba llena por la gracia, y estaba absolutamente unido a la voluntad de Dios. Es un modelo para cualquier hombre que quiera crecer en la virtud».
Tres motivos cautivadores
Gaven ve tres aspectos fundamentales que le atraen de la religión católica: «La primera esel rosario, tuvo un impacto tan profundo en mi vida que renovó la fe en mi corazón. La segunda es la adoración eucarística, normalmente vamos toda la familia una vez a la semana, además de ir a misa los domingos y a diario si es posible. La tercera es la santa misa: no hay forma de expresar el poder de la misa, porque es el mismo sacrificio del Calvario».
Generacionalmente, no habiendo cumplido aún los 26 años, Eddie creció conociendo solamente la misa postconciliar: «No sabía que existía la misa en latín. Pero cuando empecé a profundizar seriamente en mi fe, empecé a ir a la misa tradicional. Es toda una experiencia asistir a ella por primera vez. Era algo más allá de lo que yo había soñado jamás. Ahora asisto habitualmente a ella. ¡Hay tanta reverencia! Estoy muy agradecido al Papa Benedicto por hacer que la forma extraordinaria está disponible con mayor amplitud gracias a su motu proprio Summorum Pontificum de hace cinco años. Es lo más bello que existe, si exceptuamos el cielo».
Comentario Druídico: La Summorum Pontificum, allí donde se respeta, da a los fieles la posibilidad de conocer la liturgia, y tras ella la Fe de la Iglesia en su integridad. Resulta tan demesurado poner obstáculos a la asistencia de los fieles a estas misas, como falsa la afirmación de que no ayudan a la conversión personal y a la comprensión de la crisis de la Iglesia.

