Panorama Católico

FSSPX: una regularización inviable

Después de la declaración de Mons. Fellay, al término de una reunión de Superiores Mayores de la FSSPX, se dio a conocer un comunicado que reprodujimos sin comentarios. El texto parece suficientemente claro. Aunque los en días posteriores se conocieron diversas interpretaciones. A propósito de lo cual Mons. Fellay predicó una homilía de carácter doctrinal explicitando lo que en la brevedad del comunicado aparece como enunciado.

Después de la declaración de Mons. Fellay, al término de una reunión de Superiores Mayores de la FSSPX, se dio a conocer un comunicado que reprodujimos sin comentarios. El texto parece suficientemente claro. Aunque los en días posteriores se conocieron diversas interpretaciones. A propósito de lo cual Mons. Fellay predicó una homilía de carácter doctrinal explicitando lo que en la brevedad del comunicado aparece como enunciado.

Williamson y su famoso pelotazo a la tribuna

Hay cosas que solo se pueden entender con cierta disposición de buena fe. Mons. Williamson, ex miembro de la FSSPX, el fin de semana de la reunión de superiores comentó en su artículo hebdomadario que, si bien las declaraciones de Mons. de Galarreta alentaban cierta esperanza, finalmente, la vocación por un pacto con el neomodernismo triunfaría dentro de la FSSPX. Horas después se conoció el comunicado. El artículo semanal siguiente de Mons. Williamson versó sobre los inconvenientes de ilusionarse con la vida rural… Y en el siguiente habló sobre la falsedad del Brexit…

Uno espera cierta buena fe o coherencia intelectual de parte de quienes, como es mi caso, consideran la inconveniencia de buscar un reconocimiento canónico en las actuales circunstancias de la Iglesia. Lo cual es una opinión. Uno espera que quien crea en la existencia de actitudes sospechosas de complicidad con el neomodernismo en miembros de la FSSPX (que no es mi caso) en buena fe admita que tales sospechas nunca se han visto confirmadas por la realidad. Y eso, de por sí, es un argumento de peso que merece moderar las expresiones.

Lo que uno no puede aceptar, sin hacer violencia a la verdad, a la sinceridad que corresponde a todo hombre inspirado por el espíritu del Evangelio y hasta la sabiduría humana (“be true to yourself” solía repetir Williamson en sus clases citando a Shakespeare), lo que uno no puede aceptar como digno de un hombre recto y respetable, es que se haga el distraídocuando la realidad resulta evidentemente contraria a lo que él venía sosteniendo.

Muchahos, un poco de buena fe…

Las realidades complejas, en un mundo lleno de confusión resultan a veces arduas de comprender. Ante lo cual la persona prudente y rectamente intencionada, o bien suspende el juicio interior o al menos lo calla, a la espera de que los hechos den más claridad a las cosas. Y se retracta públicamente si se ha equivocado públicamente. (Y en privado tampoco vendría mal).

No digamos ya el prejuicio, pero el simple apuro por llegar a conclusiones es un mal método de análisis, sobre todo si está además acicateado por una necesidad de “rating” (en el blog, por ejemplo) que es el caso de muchos opinadores, y sin duda de generar cierta dialéctica como para oxigenar la causa personal de algunos curas prófugos, demasiadas veces fallida en sus pronósticos.

Por eso, desde hace ya un largo tiempo en Panorama tratamos de publicar lo que nos parece claro y evidente, y comentar tras un cierto reposo y observación de los hechos, no meramente al calor de la “primicia”. Y el resultado es mejor en muchos sentidos. Nos hace más prudentes, (quiero decir, nos equivocamos menos) y también más dispuestos a reconocer los errores. Hasta porque no habiendo apostado el resto a un número, no nos duele tanto perder. Incluso por esa razón poco virtuosa pero tan connatural al carácter orgulloso del ser humano, en particular de los que damos a conocer nuestros juicios públicamente.

Mons. Fellay “acuerdista”

De los dichos de Mons. Fellay en los meses previos a la reunión uno podía observar un deseo de llegar a una regularización canónica de la FSSPX. Esfuerzo que navegaba sobre un mar de confusiones. La congregación está en una especie de limbo canónico. Levantadas las excomuniones, y reconocida en la Argentina; otorgada la jurisdicción para confesar, hoy la FSSPX ¿en qué situación canónica está? Como en el viejo chiste sobre la dama embarazada, hoy parece que está “un poco reconocida”. Así como su “comunión” con la Santa Sede resulta extrañamente definida como “imperfecta”. En otros tiempos, un estudiante de derecho canónico no hubiera aprobado un examen cuatrimestral planteando tales situaciones. Hoy parece tema de tesis doctoral.

Como si las acciones sacramentales fuesen un arma de la que los sacerdotes de la FSSPX son legítimos usuarios pero no pueden portar, salvo en la Argentina; o solo para confesar pero con fecha de vencimiento, solo hasta el 8 de diciembre del año en curso en que se vencería la licencia, o no… Dios lo sabe. Convengamos que la Santa Sede, que ofrece pactos de regularización canónica pero a la vez un día dice que las críticas al Concilio Vaticano II no son obstáculo, y luego dicen que sí son obstáculo, tampoco aclara mucho las cosas.

Bien, como está “masomenos” legalizada y “masomenos” en comunión, el esfuerzo por recibir un estatuto canónico parece de arranque algo devaluado por la doctrina del masomenismo que impera entre canonistas, teólogos y funcionarios Ecclesia Dei.

Yo estoy convencido de que Mons. Fellay considera muy importante que haya una regularización canónica a los efectos de apartar obstáculos para el apostolado. Y cree que los bienes que derivarían de esto son mayores que los males que podrían sobrevenir. Fellay argumenta que la FSSPX tiene derecho a ser reconocida como católica, cosa que ya hizo la Iglesia en la Argentina con la evidente anuencia de Francisco. Sostiene que la acción apostólica se vería muy facilitada.

Salvo en un punto, me parece, Mons. Fellay tiene razón. El punto es este: los bienes serían posiblemente muy pocos y los males muchos. La FSSPX se plegaría involuntariamente a la confusión buscando lo contrario, buscando dejar en claro su catolicidad. En la Argentina no hemos visto que las masas se agolpen en los lugares donde la FSSPX tiene institutos.

Como visión distinta de la de Mons. Fellay dentro de la FSSPX, algunos piensan que no hay que buscar la regularización canónica en absoluto y otros que, en todo caso, ver qué se hace si viene sin que la busquen, porque un buen día Francisco la puede declarar “regularizada” y listo. De este tema ya hemos comentado citando las fuentes que sostienen las distintas opiniones.

Es evidente que las circunstancias dieron fuerza a la opinión contraria a aceptar una regularización, o al menos considerar un estatuto de regularidad canónica. En esos días Francisco hacía la apología de Lutero. ¿Hubo entonces un bando que se impusiera a otro? Parece que no. Tampoco parece que hubiera bandos.

Los que militan en bandos, si no vencen, rompen o conspiran. Nada de eso parece estar a la vista. Puede haber gente con más o menos cosquillas. Y para quitarlas, la clara reafirmación doctrinal de Mons. Fellay en su homilía del 2 de julio antes citada es meridiana. Lo demás son vicisitudes y juicios prudenciales.

Las «sospechas» subsisten

Las sospechas son como los virus, no mueren nunca, solo mutan.

– Ah, no dijeron que sí, pero tampoco que no… dicen tanto los que quieren como los que no quieren la regularización.

Dicen que esperan los dictados de la Providencia lo cual significa que están negociando. (Me sorprende que New Catholic, editor de Rorate Caeli adhiera a esta opinión tan ramplona).

Pues bien, sí, de eso se trata. De la Providencia. De que la Providencia haga soplar un viento fuerte yescampe. O solo de esperar para ver como sigue esta calamidad.

Que de tan desastrosa a veces, uno piensa, solo puede mejorar…

 

P.S. Algo fuera de tema pero que contextualiza la foto: Mons. de Galarreta ordenó en St. Nicholas de Chardonnet a un sacerdote de rito Caldeo que inicia algo así como el tradicionalismo de ese rito católico. Porque los patriarcas Católicos Caldeos siguen el camino del Rito Latino posconciliar en materia litúrgica hace ya bastante y los fieles resisten los cambios.

En tanto al pobre Card. Sarah, Prefecto del Culto Divino lo quieren depigmentar por haber hablado de celebrar “cara a Dios”, o sea “ad Orientem” y mentar de nuevo la “reforma de la reforma”. Cositas que pasan mientras se discute una “regularización”.

 

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Dichos del Card. Sarah según la prensa

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