Panorama Católico

Especulaciones acerca de la nada y la eternidad del ser

¿Qué es dable decir de la NADA? Que antes de la  creación solo  era pensable el SER, ya  que en cuanto tal excluye la “presencia” de aquella.

I) ¿Qué es dable decir de la NADA? Que antes de la  creación solo  era pensable el SER, ya  que en cuanto tal excluye la “presencia” de aquella.

En cambio con el ENTE o con los ENTES, irrumpe la NADA, ya que antes de ser  creados, eran lo que NO es. De ahí que se puede afirmar que esta NADA es el  entorno del ENTE… Empero, visualizado desde otro ángulo, cabe sostener que el  SER es la realidad en la que está inmerso el ENTE, tal como lo enuncia San Lucas:  “En EL nos movemos, existimos y somos”, XVII, 28.

En este caso, reconocer la ambivalencia de una  cosa, no implica incurrir en contradicción alguna.

Cosa es de notar, que si de eternidad se trata,  la de la NADA  resulta para nosotros fácilmente concebible. ¿Acaso no es de suyo lo NO CAUSADO  o lo NO CREADO?
  Ciertamente, pero aunque el ENTE no sea su  causa formal o eficiente, tiene – esta NADA – alguna relación con él, así como  la ceguera – que es una privación – la tiene con la facultad visiva.

Y si el SER tampoco es su causa, también tiene  alguna relación con ella, toda vez que esta NADA, es el entorno de todo lo  creado.

II) El ENTE es la huella del SER, como de otro  modo lo atestigua el texto sacro: “Los cielos y la tierra narran la gloria de  Dios”

Ahora bien: ¿Cuál es el mayor de los misterios  con el que se enfrenta nuestra inteligencia? Creemos que es el de la ETERNIDAD del SER. ¿Pero  no lo son igualmente la creación y/o nuestra Redención? El milagro de la Creación se explica por  la infinitud de su OMNIPOTENCIA y el de nuestra CRUENTA REDENCIÓN, por su  infinita BONDAD. Su ETERNIDAD en cambio –si es que así podemos expresarnos-  nada tiene que ver con su OMNIPOTENCIA, o sea que no es ETERNO  por una supuesta decisión de su omnímoda  voluntad y por eso, repitámoslo, es el más insondable misterio. El misterio de  que no fue en el pretérito ni que lo será en el futuro, sino que ES en un  ETERNO presente. Es sencillamente desde SIEMPRE, para emplear esta enigmático  adverbio de nuestro lenguaje.

Y descartada la posibilidad de interrogarnos  ¿Es ETERNO porque es OMNIPOTENTE?, solo nos queda  la alternativa de preguntarnos ¿Es ETERNO  porque es SER o es SER porque es ETERNO? Sin hesitación alguna respondemos: es  ETERNO porque es SER. A ello nos da pie el texto del Éxodo: “Yo soy el que soy;  el que ES”, III, 14.

Pero como en Dios no hay relación de causa a  efecto, no debemos pensar que el SER sea causa de su ETERNIDAD, sino que El es  su ETERNIDAD; o  sea que en El, dada su  simplicidad, ETERNIDAD y SER son convertibles; una y la misma cosa.

P/C- Seguramente Santo Tomás ha tratado en  alguna de sus obras esta cuestión. Si entre los lectores hay quien la tenga  presente, sería interesante que tuviera a bien ilustrarnos sobre el particular,  citando textualmente al santo Doctor.
  Para Panorama Católico Digital, Agosto/2012

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