En Defensa del Honor (Hart’s War)
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Una vez más Bruce Willis protagoniza un filme bélico, género que resucitó después de los atentados del 11 de septiembre dando a luz una variedad bastante irregular de producciones. Recordamos con aprecio la serie Banda de Hermanos, con simpatía Lágrimas del Sol, también con Bruce Willis, y como entretenimiento pasable Tras las Líneas Enemigas.
Basada en una novela que no hemos leído, intuimos que el autor ha pretendido trabajar sobre el sentido del honor militar, con más buena voluntad que éxito. Contrasta la figura de dos soldados. Uno, Bruce Willis, el Coronel William McNamara, militar por vocación, que ha resistido un mes el recio interrogatorio de los alemanes al caer prisionero. Otro, Collin Farrel que protagoniza al joven Tte. Thomas Hart, hijo de un senador, que va a “cumplir” con la patria en un puesto de escaso riesgo. Sin embargo los hechos se precipitan de un modo imprevisto. En medio de la contraofensiva de la Ardenas, Hart cae prisionero y dado su rango, los alemanes intentan obtener de Él información militar. Después de tres días de hambre, frío y pies llagados, el Tte. Hart cambia un dato vital para la defensa de las líneas aliadas por el pase rápido al campo de prisioneros. Al llegar allí, a McNamara le toma un par de minutos apenas y dos preguntas hábiles el saber que Hart habló y por eso su interrogatorio duró tan poco tiempo. No sabe, aunque intuye, que ha dicho algo importante, por lo cual, sin hacerlo expreso, lo degrada, enviándolo a la barraca de los soldados. El joven teniente no alcanza la popularidad. En especial cuando se le asigna el mando de dos pilotos negros, que con rango de oficiales no han sido tampoco admitidos en la barraca correspondiente. Un asesinato, una parodia de juicio promovida por el comandante del campo alemán, hombre que está terminando con ésta su segunda gran guerra y acaba de perder a su hijo en el frente ruso, vuelven el ambiente denso y lleno de conductas de aparente crueldad sin sentido. Esta es la guerra de Hart: entender qué ocurre, en especial cuando se le ordena ser, a pesar de sus apenas rudimentarios estudios universitarios, abogado defensor de uno de los pilotos negros, acusado de asesinar a un soldado racista de su barraca. Un poco de los ingredientes infaltables en toda película sobre la Segunda Guerra Mundial (deportados, alemanes malísimos -en este caso, con algún matiz-norteamericanos heroicos -también hay un representante de la intolerancia racial y el mea culpa correspondiente- y rusos sufridos). Todo en bajas dosis, tolerables. Lo más difícil sigue siendo tomar en serio la elaboración de conflictos dramáticos de parte de autores que no entienden los temas sobre los que han decidido escribir. La especialidad del cine norteamericano sigue siendo el film de guerra. Saben bien la técnica. Sería deseable que buscaran mejores guiones, o al menos mejor tratamiento de los temas que a veces podrían dar para mucho más. Calificación: escenas de cierta crudeza, pero no violencia sin sentido. Si su hijo sabe insultar en inglés, no aprenderá nada nuevo. Dirigida por: Gregory Hoblit Sobre una novela de John Katzenbach con guión de Billy Ray Elenco: Bruce Willis …. Cor. William A. McNamara Navegación de entradas |


