Panorama Católico

El «Código Francisco»

Comienza a perfilarse un «Código Francisco» que inquieta en las altas esferas eclesiásticas y otras instancias de poder, que se sienten descolocadas, pero que sí es entendido por la gente común. La catequesis de Jorge Bergoglio, de hecho, no es sólo lo que dice en las homilías o en las audiencias generales de los miércoles, sino esa hora que se la pasa saludando, acariciando, besando a enfermos, discapacitados y pobres.

ROMA.- Francisco cumplirá el domingo próximo sus primeros siete meses de pontificado. Pero la sensación para muchos es que pasaron años. Los vientos de cambio que el papa del fin del mundo hizo soplar, ese modo nuevo, totalmente distinto, de ejercer el papado, ese llamado a un cambio de actitud en la Iglesia ante los «heridos» del mundo, sus definiciones radicales sobre diversos temas antes tabú , lo dieron vuelta todo.

Comentario Druídico: ¡Falso, Elizabetta! Las obras de misericordia espirituales y materiales son el sello de la auténtica catolicidad. No es nuevo. Es de siempre. Con caridad más o menos fría según los tiempos y la virtud del clero que es la medida de la virtud de la feligresía. Y los «temas tabú» es otro macaneo. Basta leer cualquier catecismo o manual de moral. Pero ¿no era que algunos católicos estaban «obsesionados» con los temas «tabú»?  

 

Comienza a perfilarse un «Código Francisco» que inquieta en las altas esferas eclesiásticas y otras instancias de poder, que se sienten descolocadas, pero que sí es entendido por la gente común. La catequesis de Jorge Bergoglio, de hecho, no es sólo lo que dice en las homilías o en las audiencias generales de los miércoles, sino esa hora que se la pasa saludando, acariciando, besando a enfermos, discapacitados y pobres.

Comentario Druídico: «Código Francisco», buen título, pero puro macaneo. Los que entienden lo que pasa, a algunos espanta y a otros crea ilusiones, son precisamente los miembros de las altas esferas eclesiásticas. El pueblo, manso cordero confundido, no entiende nada. 

 

Esas declaraciones explosivas que formuló Francisco, las últimas en el diálogo con el fundador del diario La Repubblica, Eugenio Scalfari, veterano periodista no creyente, fueron pequeños terremotos en el mundo eclesiástico. Allí, quizá jugando al límite, no sólo disparó contra una curia romana «Vaticano-céntrica». Dijo, además, que «la corte es la lepra del papado», confesó que si tuviera enfrente a un clerical se volvería «anticlerical de golpe», y escandalizó a sectores conservadores al decir que cree en Dios. «[Pero] no en un Dios católico, porque no existe un Dios católico, existe Dios», dijo.

Comentario Druídico: Si de reformar la estructura burocrática de la curia romana se trata, no va a ser el primero que promete e intenta. Un gran reformador fue San Pío X.  Pero eso es lo menos importante. Lo importante es la calidad de personas que designa. Empezamos por un Monseñorino algo putín y una periodista que se fotografía en cueros. O sea, por ahora, sin novedad salvo para peor. La frase «no hay un Dios católico» es ambigua y puede entenderse de un modo ortodoxo.

 

Francisco también sorprendió en la entrevista concedida a la prestigiosa revista La Civiltà Cattolica, de los jesuitas, en la que consideró a la Iglesia como «un hospital de campaña después de una batalla», llamando a acompañar a «heridos» como los divorciados vueltos a casar, los homosexuales o aquellas mujeres que cometieron un aborto.

Comentario Druídico: sorprendió por las formas. Como lo plantea, parece que acepta que los pecadores graves perseveren en sus pecados y asimismo puedan ser miembros de pleno derecho de la Iglesia.

Pero el pecado mortal y más el sacrilegio apartan al alma de la vida de la Iglesia. El pecado mortal «mata» el alma a la gracia y sin la vida de la gracia se es un muerto en la Iglesia (cuerpo místico).

Francisco parece querer dar esperanzas de que esto no es así. Pero no lo ha dicho. Luego, podríamos entender que llama a los pecadores para exhortarlos a que se arrepientan y enmienden sus pecados. Está bien, NO es lo que parece estar diciendo. Pero hasta que no haga algo más que hablar de esta manera sobre el tema no se puede decir que pretenda reformar la doctrina revelada por Dios, fundamento de la ley moral. Por supuesto, el resultado de los dichos es más confusión, menos vigilancia pastoral y más relajación disciplinaria.

 

«No podemos seguir insistiendo sólo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos (…) Tenemos que encontrar un nuevo equilibrio, porque de otra manera el edificio moral de la Iglesia corre el peligro de caer como un castillo de naipes», le dijo al director de La Civiltà Cattolica, el padre jesuita Antonio Spadaro.

Comentario Druídico: Si hubiese una especie de obsesión sobre estos temas, una repetición de consignas escindidas de su fondo doctrinal podría decirse que se trata de una deformación moral. En algún caso puede haberla. Un moralismo sin vida de gracia y sin fundamento en la Revelación, un mero conservadurismo.

La realidad es que Francisco apuntó a un problema que -si existe- es irrelevante. Y abrió las puertas a cualquier interpretación: por ejemplo, que sostener estos puntos de doctrina es algo que no vale la pena. Puntos de la doctrina por los cuales muchos católicos sufren persecusión y quedan excluidos, casi como muertos civiles. En algunos lugares, hablar contra la homosexualidad lleva a la cárcel. Los que están en esa lucha no se sienten muy felices de la ambigüedad papal en la materia.

 

«La Iglesia es la casa de todos, no una capillita en la que cabe sólo un grupito de personas selectas», dijo. «La religión tiene derecho de expresar sus propias opiniones al servicio de las personas, pero Dios en la creación nos ha hecho libres: no es posible una injerencia espiritual en la vida personal», sentenció, creando malestar en sectores conservadores.

Comentario Druídico: la Iglesia es de todos los católicos, y potencialmente de todos los que se conviertan. El capillismo es una de las consecuencias más lamentables de los «nuevos movimientos», que mataron la vida parroquial o la reemplazaron. Un católico normalmente es miembro de su parroquia, no necesariamente de un «movimiento». Hoy parece que los parroquianos son la excepción. La otra frase es más dificil de enderezar: la Iglesia no «opina», sino que enseña la Verdad Revelada. Lo que es materia de opinión va por cuenta de los fieles, no de la Iglesia. Y si la Iglesia no tiene injerencia en la vida espiritual, ¿para qué está?

 

«El pueblo aprendió a descifrar el Código Francisco, pero en la Iglesia muchos debemos ir aprendiendo», señaló a LA NACION el padre Carlos Galli, teólogo argentino, de paso por Italia para dar una serie de conferencias sobre su compatriota pontífice.

Comentario Druídico: Opinión olvidable del P. Galli, no verdad de fe ni punto de doctrina. Teólogo (me tienen harto los teólogos) que además se considera a sí mismo un burro, ya que no acaba de entender lo que el pueblo fiel, según dice, ya entendió. ¿Cómo llegó a teólogo?

 

«Obispos, seminaristas, miembros de la Iglesia y movimientos que nacieron sobre todo en tiempos de Juan Pablo II ahora están descolocados y sufren una crisis de identidad por dos motivos: primero, porque creyeron que su modelo eclesial era «el modelo»; segundo, porque tomaron como objetivo pastoral defender con vehemencia algunos valores que Francisco sostiene, pero que plantea de modo distinto, buscando curar heridas y un nuevo equilibrio entre las normas doctrinales y el acompañamiento pastoral», apuntó Galli.

Comentario Druídico: Creyeron en un modelo eclesial, blá, blá, blá. Francisco les da oxígeno a este tipo de charlatanes.

 

«Francisco mueve el piso porque, como en la parábola del hijo pródigo, el hermano mayor, que siempre estuvo en la Iglesia, que observó las reglas y miró desde arriba a los demás, ve que el Papa pone más atención en las personas heridas, que representan al hermano menor», explica este teólogo.

Comentario Druídico: Muy lindo. Pero: el hermano menos volvió arrepentido.  Bienvenidos todos los arrepentidos. Recemos por los que perseveran en el error y el pecado. Tendámosles las manos. Pero el paso a la casa del Padre lo dan ellos, con su arrepentimiento y enmienda. No se trata de «vengan todos porque ahora se aceptan adúlteros, concubinarios (seglares o clericales), homosexuales, abortistas… Todo se perdona con el arrepentimiento y la enmienda de vida. Nada se perdona sin esto. Catecismo básico sobre el sacramento de la penitencia. Creo recordar algo sobre un invitado a la fiesta que patearon afuera por no llevar el traje adecuado. 

 

«Cuando Francisco habla de la privatización de la Iglesia, piensa en grupos y movimientos católicos que son autorreferenciales, se sostienen a sí mismos y sólo difunden sus actividades», subrayó Galli.

Comentario Druídico: Palo, pues, para el Concilio que los creó y el posconcilio que los alimentó dejándoles hacer lo que se les antoja.

 

Los movimientos no son los únicos descolocados ante el «huracán» Francisco, que la semana pasada, por primera vez, presidió durante tres días la reunión del denominado «G-8», el consejo de ocho cardenales de todos los continentes que debe asesorarlo en la reforma de la curia y en el gobierno universal de la Iglesia, en un claro avance en esa colegialidad y sinodalidad que busca el Papa, poniendo en acto el Concilio Vaticano II (1962-65).

Comentario Druídico: Una comisión asesora formada por cardenales. ¡Toda una novedad!

 

Los desplazados de la curia también están molestos, así como aquellos que se sienten inseguros ante lo que vendrá, en medio de los impulsos reformadores de Francisco, que quiere un gobierno central de la Iglesia ante todo limpio, ajeno a la mundanidad.

Comentario Druídico: «ajeno a la mundanidad», es increíble. Cuando todos cantan alabanzas por decir cosas que el mundo quiere oír. Sin contar con la recepción de futobolistas, etc.

 

Los grupos ultraconservadores, que desde el inicio critican a Francisco por el modo de ser y la forma de concebir la liturgia, por su rechazo a ir a residir al departamento papal y por no ponerse los zapatos rojos y la cruz pectoral, lo acusan ahora, en blogs y demás sitios, de confundir a la grey católica, aguando la doctrina.

«Está hablando demasiado», disparó el sitio tradicionalista Rorate Caeli hace unos días, al difundirse el diálogo con Scalfari.

Comentario Druídico: como si fuese lo mismo el color de los zapatos y la calidad de la liturgia… Que habla demasiado lo nota cualquier persona con sentido común y hasta con mero sentido político. Cuanto más habla, más expectativas crea y más grande será la desilusión cuando no las cumpla, así como más grande es la inquietud. Con estas declaraciones, que además no son Magisterio, solo tensiona y encrespa más los ánimos en lugar de pacificarlos.

 

Sin contar que en Wall Street y en el mundo de las altas finanzas tampoco caen muy bien esos dardos que el Papa suele lanzar contra «este mundo salvaje que no da trabajo y no ayuda» -como dijo anteayer en Asís- y contra ese «liberalismo salvaje» que «hace fuertes a los más fuertes, a los débiles más débiles y a los excluidos, más excluidos».

Comentario Druídico: ¡Huuu, sí! Tiemblan.

«Hacen falta reglas de comportamiento y también, si fuera necesario, intervenciones directas del Estado para corregir las desigualdades más intolerables», dijo en la entrevista a Scalfari. Ese es el «Código Francisco», un mensaje sin filtros, ajeno al poder y directo a la grey.

Comentario Druídico: Otra extraordinaria novedad en la Iglesia: pedir que los poderosos hagan justicia a los débiles. Nunca se había dicho, ¿vió?

Me encantaría saber si los que dicen estas cosas las creen. 

 

Fuente: La Nación

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