Panorama Católico

Ehhh, o sea… Breve intento de sacar conclusiones

Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del Evangelio. No me refiero sólo a los divorciados en nueva unión sino a todos, en cualquier situación en que se encuentren”. Amoris Laetitia parágrafo 298 

Que vuestro sí sea sí, que vuestro no sea no, para que no incurrais en juicio.

Santiago 9,12

Breve intento de sacar conclusiones sobre el párrafo 298 de la Amoris Laetitia.

“Se trata de integrar a todos, se debe ayudar a cada uno a encontrar su propia manera de participar en la comunidad eclesial, para que se sienta objeto de una misericordia «inmerecida, incondicional y gratuita». Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del Evangelio. No me refiero sólo a los divorciados en nueva unión sino a todos, en cualquier situación en que se encuentren”.

Conclusión: Nos salvamos todos, no importa qué hagamos. Se salvan también los corruptos, todos, en cualquier situación en que se encuentren.

“Obviamente, si alguien ostenta un pecado objetivo como si fuese parte del ideal cristiano, o quiere imponer algo diferente a lo que enseña la Iglesia, no puede pretender dar catequesis o predicar, y en ese sentido hay algo que lo separa de la comunidad (cf. Mt 18,17). Necesita volver a escuchar el anuncio del Evangelio y la invitación a la conversión”.

Conclusión: Hay que atenerse a la doctrina católica sobre el pecado, la penitencia y la reparación. No podrían predicar el 90% de los curas, empezando por Francisco.

“Pero aun para él puede haber alguna manera de participar en la vida de la comunidad, sea en tareas sociales, en reuniones de oración o de la manera que sugiera su propia iniciativa, junto con el discernimiento del pastor”.

Conclusión: Un pecador, grave, puede participar en tareas sociales, cualquier cosa que se le ocurra si el pastor “discierne” que es conveniente. ¿Se le ocurrirá discernirle una confesión y un cambio de vida? Porque eso es lo que significaba la palabra “conversión” en el lenguaje de la Iglesia hasta ahora.

“Acerca del modo de tratar las diversas situaciones llamadas «irregulares», los Padres sinodales alcanzaron un consenso general, que sostengo: «Respecto a un enfoque pastoral dirigido a las personas que han contraído matrimonio civil, que son divorciados y vueltos a casar, o que simplemente conviven, compete a la Iglesia revelarles la divina pedagogía de la gracia en sus vidas y ayudarles a alcanzar la plenitud del designio que Dios tiene para ellos»[328], siempre posible con la fuerza del Espíritu Santo”.

Conclusión: Dios puede tener para ellos el designio de vivir en pecado, entonces. Pero ¿no había que convertirse? Y ¿de qué manera particular y porqué de una manera particular la Iglesia les “revelaría a estos pecadores” un modo de vida que no le revela a otros pecadores, digamos, a los ladrones o asesinos? ¿O a los corruptos?

Lamentablemente, no es el único parrafo sobre el que se puede llegar a las mismas inconclusiones.

 

Ver también, a propósito de esta forma de «magisterio» «Católicos en estado de perplejidad»

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