Doble profanación en Mar del Plata
Profanan Sagrario en una iglesia de Mar del Plata
En una capilla robaron objetos con un alto valor simbólico y sagrado para la comunidad religiosa. Silvano De Farro, el párroco le confió a Criticadigital que lo sustraído “no tiene valor monetario”.
Ladrones asaltaron una iglesia marplatene y, entre otros objetos de valor, se llevaron un antiguo caliz de bronce. El robo fue perpetrado en la capilla de María Madre de la Iglesia, ubicada en la calle Magallanes al 6100, del suntuoso barrio marplatense Peralta Ramos Oeste.
Profanan Sagrario en una iglesia de Mar del Plata
En una capilla robaron objetos con un alto valor simbólico y sagrado para la comunidad religiosa. Silvano De Farro, el párroco le confió a Criticadigital que lo sustraído “no tiene valor monetario”.
Ladrones asaltaron una iglesia marplatene y, entre otros objetos de valor, se llevaron un antiguo caliz de bronce. El robo fue perpetrado en la capilla de María Madre de la Iglesia, ubicada en la calle Magallanes al 6100, del suntuoso barrio marplatense Peralta Ramos Oeste.
El sacerdote de esa iglesia, Silvano De Farro, relató a Críticadigital lo ocurrido. En rigor, lo poco que sabe en concreto, ya que no fueron identificados los asaltantes ni el momento preciso en el que profanaron el Santo Sagrario de la capilla.
“Alguna persona ingresó a la iglesia, ya que esta abierta todo el día y con una llave abrió sin dañar nada la puerta del Sagrario que es un cofre de madera donde adentro se guarda la Eucaristía, o sea las ostias que representan al cuerpo de cristo”, dijo el religioso.
Además de este símbolo sagrado los delincuentes sustrajeron “el copón o cáliz” de acero inoxidable que contiene estas ostias ya consagradas , “una custodia” que es la ostia grande y una canastita de mimbre con los “santos oleos” que son los aceites de “los sacramentos como pueden ser el bautismo, la comunión y lo que se les da a los enfermos” lamentó con profundo dolor el párroco que transmitió el pesar de toda la comunidad cristiana del barrio.
En esta pequeña capilla que domingo tras domingo recibe a unos cien fieles, ya se produjeron otros robos, de las mismas características, en donde no tiene que ver con el valor económico sino con el valor sagrado de lo sustraído. Tales los casos de manteles del altar y la luz que simboliza la presencia de Jesús en el Santo Sagrario. 16.09.2009
Fuente: Crítica Digital
Agradecemos a APU el envío de la referencia.
Comentario Druídico: Debemos eximir prima facie al P. Silvano De Farro de toda culpa en lo referido a este relato, por lo menos mientras no se demuestre lo contrario. El único indicio que lo acusaría es el texto encomillado, pero unas comillas en manos de un cronista periodístico son siempre sospechosas.
Vamos al relato: robo de objetos de «alto valor simbólico y sagrado para la comunidad religiosa». Es decir, que no tienen valor en sí, sino tan solo para la comunidad y en cuanto existe esa comunidad.
Los ladrones «asaltaron» el lugar, armas en mano y encapuchados, presumimos, aunque nadie los vió, por lo cual podríamos deducir que fue un robo y no un asalto. Aunque más adelante se dice que no hubo violencia contra el sagrario, de modo que hasta puede haber sido un hurto. “Alguna persona ingresó a la iglesia, ya que esta abierta todo el día y con una llave abrió sin dañar nada la puerta del Sagrario que es un cofre de madera donde adentro se guarda la Eucaristía, o sea las ostias que representan al cuerpo de cristo”. Las ostias, lease «hostias», que «representan el cuerpo de Cristo».
Salvo que el sagrario contuviera una cantidad de ostias u ostras, teniendo en cuenta que se trata de una iglesia cercana al mar… (Vid. Diccionario de la Real Academia). En este caso más que profanación habría sido un desagravio.
Este asalto-robo-hurto que no obtuvo como resultado objetos de valor, cobró sin embargo como botín varios «objetos de valor». Mysterium fidei. De hecho conjeturamos que un antiguo cáliz de bronce puede ser un objeto apetecido por su valor material. No así “el copón o cáliz” de acero inoxidable (¿copón o cáliz?) Tal vez los engañó el dorado litúrgico. Porque copón y especialmente cáliz deben al menos estar dorados en su interior. O tal vez el copón-cáliz era de acero inoxidable nomás. (Peor sería de cerámica, vidrio o plástico).
Lo que sin duda no pudo engañar a el o los ladrones es la «canastita de mimbre» cuyo valor comercial, por primorosa que sea su confección, no amerita un robo-asalto-hurto. Quizás los ladrones buscaban el contenido de esa canastita, es decir los santos oleos y el santo crisma, que se usa en algunos sacramentos, no precisamente en la comunión. O tal vez decidieron incorporarla a su menaje doméstico.
Lo curioso de estos ladrones tan misteriosos que no dejan huellas y abren el sagrario como si tuvieran la llave, es que roban también manteles de altar y lamparitas votivas (no una lámpara de aceite, como manda la liturgia, no sea cosa de tener que trabajar manteniéndola encendida).
A todo esto, no nos queda claro si al llevarse el copón o cáliz, llevaron también las «ostias» que «representan el cuerpo de Cristo». En este caso sería de sospechar que a los ladrones les interesaba el valor sagrado intrínseco de lo que robaron y tal vez lo hayan hecho con algún propósito más grave que el de agenciarse algunos pesos.
A todo esto, y no por ser suspicaces, si nosotros fuéramos el obispo de Mar del Plata averiguaríamos bien lo que piensa o sabe el P. De Farro sobre el dogma de la transusbstanciación y cómo vela por las normas litúrgicas. Por la seguridad de la iglesia, evidentemente, no vela demasiado, según su propia declaración.
Un especial agradecimiento a Crónica Digital por su contribución a la educación popular.


Comentarios
de hecho no fue un robo,
de hecho no fue un robo, puesto que éste es con violencia- en tanto sí fue un hurto por carecer de aquella, lo hicieron en un momento en que no había nadie (cosa rar, yo voy a la iglesia a rezar en cualquier momento y siempre hay personas entrando saliendo) no muchas pero hay.
Sabido es que este tipo de hurtos, lo hacen los satanistas si no se tratan de reliquias u objetos litúrgicos antigüos , por los cuales habría que sospechar de los anticuarios coleccionistas, etc.
¿quienes o quien posee la llave para abrir el sagrario?. He ahí los sospechosos mi querido Watson.
Cova de iría.
Pero, mi querida Cova,
¿Está acusando al sacristán?
Degradación
Da pena comprobar de qué manera se bestializa nuestra sociedad.
Está lleno de «manosantas», tarotistas, bruj@s & Cia.
Y lleno de incautos que gastan lo que no tienen para obtener «poderes» o satisfacción para sus inconfesables pulsiones.
Un sacerdote de un barrio porteño me ha dicho que le sustraen el agua bendita, lo que lo ha obligado a casi suprimirla de su capilla.
En ocasiones hay personas que vierten orina y hurtan algún objeto que esté a su alcance y que sospechan pueda tener algún valor aunque sea solamente el del metal de que esté hecho.
Y otras cosas deplorables más sobre las que no conviene profundizar.
Saludos de Félix Renée
Lo que no se menciona en el artículo
Si profanaron el Sagrario y robaron un copón, es de presumir que en el mismo había Hostias consagradas. ¿Qué pasó con ellas? Porque si las dejaron allí, es un gravísimo sacrilegio. Pero si se las llevaron, es todavía peor.
seria gravisimo, si se las llevaron
seria gravisimo si se las llevaron, porque no se sabe que han hecho con el cuerpo de Jesus,,,,,, ……. hoy dia cualquier joven es sacerdote,, como hacen falta, a los obispos no les interesa si tienen vocacion o no,,, solo quieren «PERSONAL» como si ese ministerio fuera cualquier trabajo,,,,, y entonces cualquiera sube al Altar y oficia Misa, y despues piensan como este cura q las hostias consagradas son solo una representacion de jesus,, cuando en realidad es el mismo Cristo, Vivo y Glorificado, que ve, siente, ama…. Recemos Amigos en este Año Sacerdotal para q jesus, La ss Virgen Maria y S Juan Maria Vianney…. los convierta y les aumente la fe a los Sacerdotes, ‘para que puedan realizar su ministerio como Dios Manda….. Saludos Franco…!»
Me parece que eso se ha
Me parece que eso se ha extendido a causa de la nueva misa. El rito tradicional exorcisaba el templo, que hoy es tierra de nadie. El suprimir las geniflexiones, las señales de la cruz y las piadosas oraciones, a San Miguel Arcángel en especial, han abierto las puertas a toda clase de demonios. Ahora cualquiera sube y se pasea por el altar… ¿y como sabe ud si la ministra de eucaristía no es una bruja en realidad?. La desolación y la abominación en el lugar santo, en el altar. Matías
yo acuso al sacristan, a los
yo acuso al sacristan, a los ministros y ministras de la Eucaristía, que para lo único que sirven es para pavonearse ante propios y ajenos que son de «la parroquia» y adquieren fama de santidad, a las de Cáritas parroquial, que la que no corre vuela -muchas veces, no siempre-, a los que suben, bajan del Altar hasta los bancos, a los monaguillos, que por ser inexistentes no son menos responsables, y al cura parroco que no sabe quien es quien , en fin una más de la Iglesia postconcilio…cova.
Aplauos, Cova
En pocas palabras resumió el drama modernista de la misa nueva, y de la «vida parroquial», de la patoral de no se cuanto y todo el vacio doctrinal y religioso que inunda nuestras iglesias… aplausos. Mario Bianchet
Tiene razón Cova, mucha razón
Tiene razón Cova, mucha razón el laico ha alcanzado un nivel de prepotencia que se ha vuelto insostenible. Muchos clericalizan de un modo increíble y su amiguismo con el cura es lo que le permite el crecimiento personal en su realidad parroquial.
Pero, yo me pregunto con diferentes matices ¿acaso no ocurriría lo mismo en la pre- conciliar? Según recuerdo era igual pero se tapaba. Ahora porque son muy pocos y las cosas son manejabbles pero invierta y vea muchas parroquias pre- conciliares y verá que nada sería diferente. Los robos existían, los curas tenían también hijos y amoríos, tomaban, también jugaban y no eran mejores.
Usted tal vez se refiera a los lefebvristas, y allí no quisiera opinar porque leyéndolos (no a usted hasta hoy) en diferentes páginas he encontrado mas odio que otra cosa.
Lamentable dicen que lo hacen en nombre de Dios, utilizan términología que hacen que parezca que Nuestro Señor se contradice a Sí Mismo. Son increiblemente caricaturescos.
No cuidan nada porque no
No cuidan nada porque no creen en nada. No sabía que los antiguos cálices eran de bronce… Pasan estas cosas porque ahora cualquiera sube al altar… vuelvan a poner las barandillas, y pongan un candadito… ¿se llama altar todavía no?… No hay que descartar una mano femenina, están de moda las «ministras de eucaristía»…
Saludos
Matías
La verdad no sé
Si los cálices se hacía de bronce. El bronce era el material común de muchos de los utensilios litúrgicos, pero no sé si los vasos sagrados por debajo del dorado tenían bronce. Espero la aclaración de los especialistas.
Según tengo entendido el
Según tengo entendido el interior debía ser de oro y el exterior de plata. Eso lo leí en un viejo misal. Si esto es así, no espere que venga ninguna autoridad a confirmarlo… digo, por la inseguridad y la falta de presupuesto que hay… además mejor tampoco avivar a los modernistas, apóstatas e infiltrados… sabe que está muy de moda eso de vender «las arcas» para «ayudar a los pobres» y todos esas novedades los menos piadosos…
Hablando de cálices, hay algo revelador sobre el cáliz de la última cena en los testimonios de la beata Ana Catalina Emerich…
Saludos, Matías
Matías, no se haga rogar
Cuéntenos lo que dice la beata.
Por otro lado, todo lo que se podía vender ya se lo vendieron en los años 70 y 80. El legendario Mons. Jerónimo Podestá, ex obispo de Avellaneda, acollarado con la Clelia Luro, que abandonó piadosamente a su marido y seis hijos para hacerse la obispa, destrozó la catedral de Avellaneda, construyó un «coso» de cemento y de paso se desprendió de las magníficas lámparas de bronce que iluminaban el antiguo edificio (entre otras «cosas de valor»). Para los pobres… por su puesto.
«No decía eso porque le preocuparan los pobres, sino porque él llevaba la bolsa y era ladrón»… Adivinen de quien dice esto San Juan…
Demasiado fácil…
Estimado Marcelo:
Lo leí hace
Estimado Marcelo:
Lo leí hace mucho y tengo que buscarlo. Pero recuerdo que era una extraña mezcla de materiales. Al parecer ese cáliz viene de la época de Melquicedec, habría llegado a manos de Abraham y terminó en manos de Jesús. Recuerdo haber visto un cáliz tratado en un asunto de un blog restaurador que a simple vista respondía a esas características.
Hasta que lo encuentre… les dejo los dos links donde lo buscaré porque valen la pena. El que trata sobre el antiguo testamento lo encontró mi novia hace poco (ella encuentra lo que yo no) y no lo he leído.
http://www.capillacatolica.org/AnaCatalinaEmerich.html
http://visiones.ana.catalina.emmerick.googlepages.com/home
Que lo disfruten!
Matías
Imperdible
Estimado Marcelo:
O falta la mensión en este texto, o está en lo relativo a los origenes de la santa Iglesia bajo Pedro. Yo hé leído sobre la aleación en un libro de la beata impreso hace casi 50 años. Vale la pena este link, pero el segundo que habla sobre Abraham y Melquisedec, no te lo podés perder!…
http://www.capillacatolica.org/UltimaCena.html
http://visiones.ana.catalina.emmerick.googlepages.com/abrahammoises3
Saludos
Matías
Matías, no se haga rogar
Cuéntenos lo que dice la beata.
Por otro lado, todo lo que se podía vender ya se lo vendieron en los años 70 y 80. El legendario Mons. Jerónimo Podestá, ex obispo de Avellaneda, acollarado con la Clelia Luro, que abandonó piadosamente a su marido y seis hijos para hacerse la obispa, destrozó la catedral de Avellaneda, construyó un «coso» de cemento y de paso se desprendió de las magníficas lámparas de bronce que iluminaban el antiguo edificio (entre otras «cosas de valor»). Para los pobres… por su puesto.
«No decía eso porque le preocuparan los pobres, sino porque él llevaba la bolsa y era ladrón»… Adivinen de quien dice esto San Juan…
Demasiado fácil…
Respecto al robo
Pregunto desde la ignorancia, visto que el tal robo-hurto o lo que fuera además de los objetos sagrados se lleva hostias consagradas, ¿no tendrá el padre párroco que realizar alguna ceremonia litúrgica de desagravio y adoración reparadora?, ante tal acto ¿sacrílego? el obispo ¿debería ser el principal impulsor de esta ceremónia? o ¿con la denuncia en la comisaría de la esquina alcanza para dejar tranquila, reparada y desagraviada a la Santísima Trinidad?. Digo yo, un Sagrario profanado, no afanado dije profanado, no le mueve un pelo al cura pàrroco, una hostia consagrada no es el Cuerpo, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo?, y entonces padre ¿para cuando el incienso y la misa penitencial?. Mario Bianchet