Designan en el Vaticano a un activista marxista
Los contactos de Bergoglio con ex miembros de Guardia de Hierro han seguido hasta ahora. De hecho, Juan Grabois, el dirigente social, piquetero, indigenista que acaban de nombrar como miembro consultor de la Comisión Justicia y Paz es hijo de uno de los más eminentes guardianes de la época en que Jorge Mario Bergoglio concurría a sus lugares de reunión.
El rechazo de la donación pedida por los dirigentes de la Fundación Scholas Occurrentes, amparada por Francisco y con entidad legal en la Santa Sede (Fundación de Derecho Pontificio), descubrió, o más bien puso juntos en la misma escena a varios personajes, armando el rompecabezas con que el público en general ha venido lidiando desde la elección del Card. Bergoglio al cargo de Vicario de Cristo. ¿Por qué participa tanto de la política argentina?
Se sabe que en su juventud estuvo muy cerca de esa extraña organización, Guardia de Hierro, cuyos principios ideológicos eran más bien confusos, aunque, según ellos mismos han definido, para la izquierda eran de derecha y para la derecha eran de izquierda. Su fundador, Alejandro Alvarez, murió hace algunos días.
Los contactos de Bergoglio con ex guardianes han seguido hasta ahora. De hecho, Juan Grabois, el dirigente social, piquetero, indigenista que acaban de nombrar como miembro consultor de la Comisión Justicia y Paz es hijo de uno de los más eminentes guardianes de la época en que Jorge Mario Bergoglio concurría a sus lugares de reunión. En un artículo dedicado al nuevo papa electo, un ex miembro de la organización traza una semblanza de los guardianes y de su relación con Bergoglio. Allí le atribuye la frase «si Dios existe, Perón vuelve» al actual papa. Lo cierto es que la relación entre ex guardianes, cuya lista incluye a muchos nombres destacados hoy en la político, y el papa Francisco, es fluida.
No se sabe bien la causa, pero la donación pedida por la misma fundación que protege Francisco al gobierno nacional de la Argentina fue luego rechazada y los fondos restituidos. Uno de los voceros de los motivos del rechazo fue este joven dirigente que habla y plantea la realidad en términos marxistas, y cuyo epicentro de acción está en San Martín de los Andes, Argentina, aunque lidera también una suerte de confederación de organizaciones donde concurren los más diversos tipos de asociación que se amparan bajo la denominación de «movimientos sociales». Esto en el nivel subcontinental, y ante quienes Francisco dirigió un discurso en su visita a Bolivia el año pasado.
En una entrevista televisiva en el programa de Roberto García, el sociólogo Jorge Giacobbe, el mismo que aseguró que la audiencia otorgada a Hebe de Bonafini había hecho caer la «imagen positiva» de Francisco 30 puntos en la consideración de los argentinos, dio más detalles de este estudio. Dijo que la caída se produjo en sectores de clase media, más conservadores en materia política. Y que la buena imagen se mantiene más firme en franjas poblacionales de izquierda, en clases bajas y enclaves dominados históricamente por el justicialismo. Agregó, además, como detalle colorido, que en una de las acciones, que solicitaban a los encuestados era la de caracterizar en una palabra a Jorge Bergoglio. La «nube de palabras» resultante destacó dos por encima de las otras: político – peronista. Definiciones con las que Bergoglio parece sentirse cómodo.
Reproducimos a continuación la noticia del nombramiento según el Diario La Nación
La relación con Francisco -quien todavía era Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires- nació en 2005. Juan Grabois ya era un referente del Movimiento de los Trabajadores Excluidos (MTE), una organización que agrupa a cartoneros y recicladores. Preocupado por la falta de políticas públicas contra el trabajo infantil, Grabois se acercó a Bergoglio, quien lo invitó a conversar en la Catedral. Tras interiorizarse de la situación, el entonces arzobispo porteño le manifestó su apoyo a la lucha de los trabajadores precarios. Surgía allí un vínculo de cercanía y confianza que se mantendría hasta hoy.
Grabois acaba de ser nombrado consultor del Pontificio Consejo de la Justicia y de la Paz, organismo vaticano que trabaja para promover internacionalmente la justicia social, los derechos humanos y la paz, referenciado en la doctrina social de la Iglesia. «Es un reconocimiento para todos los militantes sociales que peleamos en el mundo por techo, tierra y trabajo», dice Grabois a LA NACION en un diálogo telefónico.
«No soy ni vocero del Papa ni del Vaticano», advierte. El dirigente asegura que la relación entre la Argentina y la Santa Sede es «normal», pero cuestiona en duros términos las formas de la diplomacia argentina, expuesta recientemente con la devolución de la donación a Scholas Occurrentes. «El Gobierno equivoca el rumbo, las cosas no se resuelven ni con plata ni con carpetazos», sentencia. Y asegura que el rumbo económico social que adopta el Gobierno está «en contradicción con el mandato del Papa».
Una de las cosas más curiosas de esta entrevista es la negación de la existencia de «voceros» informales de Francisco. El Vaticano está inundado de argentinos participando en distintas actividades, muchas de ellas oficiales. Gustavo Vera salió fotografiado con el juez Casanello y fiel a sus hábitos de indiscresión relató a la prensa lo conversado por el magistrado con Francisco. La veedora de las cuentas, algo confusas según parece, de Scholas Occurrentes es la esposa del ex Secretario de Comercio y ex delegado comercial en la embajada argentina ante Italia, Guillermo Moreno, que se ha fotografiado reiteradamente con Francisco. El designado embajador ante la Santa Sede por Cristina Fernández de Kirchner a propósito a pedido de la Santa Sede, Eduardo Valdez, fue el contacto que llevó el rosario bendecido por Francisco a la ya detenida y procesada Milagro Salas. Asombra ver la cantidad de veces que estos y muchos otros personajes de la política hablan en nombre de Francisco sin que nadie los desmienta.

