Ataques y profanaciones
Ataques a iglesias, uso de imágenes religiosas para promover degeneraciones morales, destrucción casi ritual de un enorme crucifijo en pleno centro de Santiago de Chile… hechos cada día más frecuentes en los países más tradicionalmente católicos. La moderación del clero ante estas profanaciones es muy sugestiva.
Ataques a iglesias, uso de imágenes religiosas para promover degeneraciones morales, destrucción casi ritual de un enorme crucifijo en pleno centro de Santiago de Chile… hechos cada día más frecuentes en los países más tradicionalmente católicos. La moderación del clero ante estas profanaciones es muy sugestiva.
El 9 de junio se produjo un ataque a la Iglesia de la Gratitud Nacional, un templo histórico de Santiago de Chile. Además de los destrozos edilicios, se robó un crucifijo que fue arrastrado hasta la calle y destruido a golpes. Los responsables salieron de una manifestación que reivindicaba cuestiones relativas a los estudiantes universitarios.
El 13 de junio, en Valencia, España, un grupo LGBT, Endavant (Organizació Socialista de Liberación Nacional) bajo la consigna «ama como quieras amar», difundió un cartel de convocatoria a cierta manifestación de reclamo, en el que se representan de forma obscena dos imágenes de advocaciones tradicionales de España, la Virgen de los Desamparados y Nuestra Señora de Montserrat. «Contra la sagrada opresión». La imagen puede verse en este vínculo del diario ABC.
Los obispos pertinentes, en ambos casos, convocaron a actos de reparación, lo cual es de justicia. Pero en sus alocuciones a los fieles usaron el típico lenguaje «misericordiante» e insulso de quienes no han sentido ultrajado el honor de Nuestro Señor, de su Santísima Madre ni de la Iglesia fundada por Cristo, su cuerpo místico.
Solo un grupo de fieles pusieron una denuncia penal por los hechos de España.
Poca misericordia pueden esperar quienes con tanta tibieza reaccionan ante actos terribles de odio a la Fe.
Actualización y corrección: Amigos españoles de la Agencia Faro me envían esta corrección de la información publicada, que hago pública para el esclarecimiento de los lectores:

