Panorama Católico

Cardenal Danneels: víctima se su propia corrupción

El asunto del Card. Gotfried Danneels de Belgica ¿podrá convertirse en un leading case? Se trata de un prelado de gran influencia, patrón indiscutido de la Conferencia Episcopal de su país durante muchos años, que llegado al retiro, aspiraba a mantener un poder decisivo en los asuntos de la Iglesia local.

El asunto del Card. Gotfried Danneels de Belgica ¿podrá convertirse en un leading case? Se trata de un prelado de gran influencia, patrón indiscutido de la Conferencia Episcopal de su país durante muchos años, que llegado al retiro, aspiraba a mantener un poder decisivo en los asuntos de la Iglesia local.

Pero
la influencia que por momentos parecía todopoderosa de este personaje tenía su
talón de Aquiles: la cantidad de asuntos turbios que ha tolerado o en los que
ha sido cómplice. Asuntos que, particularmente cuando resultan sensibles a la
opinión pública y de interés para los medios, pueden en poco tiempo pulverizar
figuras aparentemente tan inexpugnables al desprestigio como la suya.

Danneels
favoreció durante años con su tolerancia y silencio los vicios nefandos del
Arzobispo de Brujas, Roger Vangheluwe, quien debió renunciar en medio de una
confesión pública y un escándalo de proporciones. Durante 13 años abusó de un
menor, hoy hombre de 41 años. La pesada secuela espiritual y psicológica de
esta espantosa situación movió a la víctima a vencer la vergüenza y exigir la destitución
del corrupto prelado de Brujas, lo que ocurrió recientemente. Esta renuncia
tenía una trama oculta: el Card. Danneels había intentado personalmente una “salida” silenciosa, en una reunión con la víctima, a la que “invitó” a callar, a la vez que se
excusó de tomar acciones por sí alegando carecer de “autoridad”.

Pero
la víctima tomó la precaución de grabar la conversación y la dio a publicidad
en importantes medios católicos tiempo después de que el Arzobispo Roger
Vangheluwe ya había dejado el cargo por pedido de la Santa Sede, en medio de
una vergonzosa confesión pública.

Cardenal
protector… de la corrupción del clero

Cada
vez que un superior jerárquico calla o protege a los protagonistas de estos
actos de inmoralidad, el observador se pregunta por los motivos de esta
complicidad. Y la respuesta puede ser compleja, vinculada a lo intrincado de la
relaciones políticas y de poder que sustituyen muchas veces la “caridad
fraterna” como vínculo entre los miembros de la Iglesia. De donde la relación
del clero se degrada esencialmente. Ya no los une la fe y la caridad, sino una
comunidad de intereses, muchos espurios, y el temor a la mutua delación.

Un
juego perverso de complicidades y silencios, un pacto de discresión que es a la
vez la clave del exponencial aumento de la corrupción moral y doctrinal en las
esferas católicas. Se tienen aferrados mutuamente por informaciones que los
pondrían en una situación “sumamente incómoda” en caso de que llegasen a la
Santa Sede, especialmente si son impulsadas por los medios, debidamente probadas y
atestiguadas.

En
la Argentina, el caso “Maccarone”

Recordamos
en la Argentina el caso “Maccarone”. Este obispo era conocido por todos los que
mantenemos una mirada observante sobre nuestros pastores, como un no muy
discreto sodomita. Sus rápidos “traslados” de sede para evitar que prosperasen
causas penales promovidas por víctimas, o por los “cómplices desdeñados” de sus
vicios, eran bien conocidos. Pero la aparición del video del remisero-amante homosexual estable del ex
Arzobispo de Santiago del Estero tronchó sus aspiraciones de promoción
episcopal, al menos por el momento. Nunca hay que descartar la posibilidad de
que sea “reciclado” en algún momento, si este sistema nefasto que opera hoy en la elección de obispos no es destruido
hasta la raíz.

En
ese caso, llamó poderosamente la atención que la Comision Permanente de la CEA
haya dado un comunicado “solidario” con quien acababa de enlodar de un modo
irreversible la imagen de los obispos ante la opinión pública, algo que
reflejamos con un dejo de amargo humor en su momento.

Pero
el sistema de lealtades, por más que las iras de la parte sana del clero y de
los obispos hayan trepado a niveles alarmantes (alarmantes pero ineficaces para
cualquier acción práctica), digo el sistema de lealtades funcionó: nadie
denunció a nadie
. ¿Que hubiera pasado
si la Comisión Permanente de los obispos Argentinos hubiese “condenado” el
vergonzoso escándalo propiciado por el sodomita Maccarone? Sin duda Maccarone
habría hecho uso de información muy poco conveniente para algunos miembros de
la CEA.

Este
sistema de “omertá”, silencio de mutua conveniencia, sin embargo es mucho más
frágil de lo que puede suponerse. Siempre hay alguien que “no tiene nada que
perder” o bien que desea una justa reparación por los daños de los que ha sido
víctima. Siempre existe la posibilidad de que esos mal guardados secretos
(tantas veces de alcoba, otras de fraudulenta administración, etc.) conocidos
por demasiadas personas, muevan a alguno a dar a publicidad, por sentido de la
justicia, para cortar la influencia de estas personas que muchas veces se
retiran formalmente, aunque siguen manejando los hilos por detras del
cortinado. 

Danneels ¿un caso testigo?

Esto
es lo que ha sufrido el Card. Danneels. La caída de su amigo el Arzobispo de
Brujas no bastó a la víctima. Ahora fue por el Cardenal, aunque ya retirado, y
lo puso en un predicamento más que incómodo, descalificador. No alcanzan las
influencias mundanas para acallar su complicidad en tan espantoso acto de
inmoralidad y sacrilegio.

Las
pacientes alianzas que muchos arzobispos y cardenales tejen con el mundo de la
prensa y de poderosas instituciones sociales no es suficiente, en particular
cuando ya han perdido el manejo directo de los resortes del poder.

Cualquier
cura párroco desencajado o con ánimo de vengarse de una injuria puede sacar a
la luz estos mal disimulados “secretos”. Y solo una sensación de poder infinito
y de impunidad puede permitir a estos personajes confiarse en el futuro cuando
hay tantas personas dispuestas a devolverles las “gentilezas” golpeándolos allí
donde más les duele.

Solo
así es posible entender el rebote tardío de este episodio, que parecía
concluído, en la persona del Card. Danneels. Lo notable es que estos grandes
manipuladores de pasiones y conciencias no sean capaces de evaluar la
precariedad de su poder, obnubilados, como están, por su frecuencia de los ricos
y poderosos.

A
veces es un sujeto insignificante quien cambia el destino de la historia.
Barbas en remojo, pues, porque el valor del ejemplo es más poderoso de lo que
puede parecer.

Más información sobre el caso: Secretum meum mihi,  Revista Golias, Catholic National Reporter

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