Panorama Católico

Algunos apuntes sobre el Purgatorio

Según afirman los medios periodísticos, el papa Benedicto ha negado la existencia del Purgatorio como un lugar físico. (Lo mismo cabe decir del cielo y del infierno). Esto presenta un problema si lo vemos a la luz de la doctrina definida por el Magisterio. No solo porque el Magisterio siempre se ha usado la palabra “lugar” para referirse a ellos, sino también la expresión “ir a” o “descender a”, tratándose del infierno y el purgatorio, y “subir a” o “ascender a” para hablar del cielo, expresiones que para comenzar están en los diversos credos o símbolos de la Fe.

Según afirman los medios periodísticos, el papa
Benedicto ha negado la existencia del Purgatorio como un lugar físico. (Lo
mismo cabe decir del cielo y del infierno). Esto presenta un problema si lo
vemos a la luz de la doctrina definida por el Magisterio. No solo porque el Magisterio siempre se ha usado la palabra “lugar” para referirse a ellos, sino también la
expresión “ir a” o “descender a”, tratándose del infierno y el purgatorio, y
“subir a” o “ascender a” para hablar del cielo, expresiones que para comenzar
están en los diversos credos o símbolos de la Fe.

Otro problema lo  presenta el hecho de que todos,
absolutamente todos “iremos” a donde nos toque en cuerpo y alma, y el cuerpo es
físico y por lo tanto debe estar en un lugar. De hecho Nuestro Señor y Nuestra
Señora, ya en cuerpo glorioso, no por ello dejan de tener un cuerpo material.

En fin, estamos en un problema. Por si sirve de
algo, recopilo algunos textos del Denzinger (colección de textos de valor dogmático) sobre el tema, subrayando las frases
que me parecen atingentes. Si el lector quiere ver con especial atención el
Decreto del Concilio de Trento sobre el Purgatorio y relacionarlo con el
artículo “Deben los Papas opinar”, creemos que sacará provecho.

Primer Concilio de Lyon, Papa Inocencio IV

D-456
23
. Finalmente, afirmando la Verdad en el Evangelio que si alguno dijere
blasfemia contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni el
futuro [Mt. 12, 32], por lo que se da a entender que unas culpas se perdonan en
el siglo presente y otras en el futuro, y como quiera que también dice el
Apóstol que el fuego probará cómo sea la obra de cada uno; y: Aquel cuya obra
ardiere sufrirá daño; él, empero, se salvará; pero como quien pasa por el fuego [1 Cor.
3, 13 y 15]; y como los mismos griegos se dice que creen y afirman verdadera e
indubitablemente que las almas de aquellos que mueren, recibida la penitencia,
pero sin cumplirla; o sin pecado mortal, pero sí veniales y menudos, son purificados después de la muerte y
pueden ser ayudados por los sufragios de la Iglesia; puesto que dicen que el lugar de esta purgación no les ha
sido indicado por sus doctores con nombre cierto y propio, nosotros que, de acuerdo con las tradiciones y
autoridades de los Santos Padres lo llamamos purgatorio
, queremos que en
adelante se llame con este nombre también entre ellos. Porque con aquel fuego
transitorio se purgan ciertamente los pecados, no los criminales o capitales,
que no hubieren antes sido perdonados por la penitencia, sino los pequeños y
menudos, que aun después de la muerte pesan, si bien fueron perdonados en vida.

D-457  24. Mas si alguno muere en pecado
mortal sin penitencia, sin género de duda es
perpetuamente atormentado por los ardores del infierno eterno
. – 25. Las
almas, empero, de los niños pequeños después del bautismo y también las de los
adultos que mueren en caridad y no están retenidas ni por el pecado ni por
satisfacción alguna por el mismo, vuelan
sin demora a la patria sempiterna.

Carta Super Quisbam, de Clemente VI

D-570t  (8) Preguntamos si has creído y crees que
existe el purgatorio, al que descienden
las almas de los que mueren en gracia
, pero no han satisfecho sus pecados
por una penitencia completa. Asimismo, si crees que son atormentadas con fuego
temporalmente y, que apenas están purgadas, aun antes del día del juicio, llegan
a la verdadera y eterna beatitud que consiste en la visión de Dios cara a cara
y en su amor.

Decreto del Concilio de Trento sobre el purgatorio

D-983   Puesto que la Iglesia Católica,
ilustrada por el Espíritu Santo apoyada en las Sagradas Letras y en la antigua.
tradición de los Padres ha enseñado en los sagrados Concilios y últimamente en
este ecuménico Concilio que existe el purgatorio [v. 840] y que las almas allí detenidas son ayudadas
por los sufragios de los fieles y particularmente por el aceptable sacrificio
del altar [v. 940 y 950]; manda el santo Concilio a los obispos que
diligentemente se esfuercen para que la sana doctrina sobre el purgatorio,
enseñada por los santos Padres y sagrados Concilios sea creída, mantenida,
enseñada y en todas partes predicada por los fieles de Cristo. Delante, empero,
del pueblo rudo, exclúyanse de las
predicaciones populares las cuestiones demasiado difíciles y sutiles
, y las
que no contribuyen a la edificación [cf. 1 Tim. 1, 4] y de las que la. mayor
parte de las veces no se sigue
acrecentamiento alguno de piedad
. Igualmente no permitan que sean divulgadas y tratadas las materias
inciertas
y que tienen apariencia de falsedad.

Aquellas, empero, que tocan a cierta curiosidad y
superstición, o saben a torpe lucro, prohíbanlas como escándalos y piedras de
tropiezo para los fieles…

Hasta aquí el Magisterio infalible. ¡Houston, tenemos un problema!

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