¡A Hacer Memoria Histórica!
Lo que se viene en España en materia de odio ideológico. Un notable parecido con lo que se vive en Hispanoamérica: Rehacer la historia al gusto de los que mandan……
Por Pedro Fernández Barbadillo
Lo que se viene en España en materia de odio ideológico. Un notable parecido con lo que se vive en Hispanoamérica: Rehacer la historia al gusto de los que mandan……
Por Pedro Fernández Barbadillo
Ya sabemos cuál va a ser el asunto político posterior al verano: recuperar (e imponer) la Memoria Histórica. Estos días nos lo han anunciado Amnistía Internacional y Juan Luis Cebrián, el progre mayor del Reino: abrir fosas de la guerra civil y de los años 40… anular juicios franquistas y levantar monolitos.
Todo en aras a la unión de los españoles y la concordia entre ellos.
La izquierda pretende establecer una nueva fuente de legitimación ideológica,ya no bastan la lucha contra el franquismo ni el ingreso en la Unión Europea. Como hacen los nacionalistas, tienen que recurrir a una historia manipulada o inventada para presentarse como héroes y marcar como canallas, colonialistas, traidores o fascistas a los adversarios. El plan, absolutamente macabro y repugnante, consiste en desenterrar cuantos más cadáveres se encuentren de los años 30 y 40, excluyendo a los ‘…fascistas’… exacerbar el odio contra los responsables de esa matanzas, que se calificarán de genocidio… y vincular a los genocidas del 36 con el PP, los católicos y cualquier derechista que se atreva a contradecir el discurso socialista.
Estos días estoy leyendo un libro-diálogo entre Felipe González y Juan Luis Cebrián titulado «El futuro no es lo que era», que en 2001 fascinó a los progres, desorientados por la victoria con mayoría absoluta de Aznar. Me he encontrado con que ambos personajes ya hablaban hace cuatro años del error que fue en la Transición la abdicación a juzgar a los criminales del franquismo. Cebrián ponía en circulación el término «memoria histórica» y González afirmaba que el «exterminio» de republicanos e izquierdistas en la guerra y la posguerra era «la limpieza étnica» de entonces.
Como ya ha explicado Stanley Payne, la introducción de la guerra civil por el PSOE en el debate político ocurre en 1993, ante el miedo de los socialistas a perder el poder. Después de la derrota de 2000, añade el historiador norteamericano en la entrevista que le hice para Minuto Digital, la campaña se recrudeció con el objetivo de «desprestigiar al PP, que reaccionó torpemente, o sencillamente no reaccionó». En su desconcierto, el PP aprobó en el Congreso una resolución en la que condenaba «el golpe fascista del 18 de Julio», resolución que ahora la izquierda muestra para exigir medidas aberrantes y antijurídicas como la anulación de todos los juicios a partir de 1936 contra miembros del Frente Popular y la restauración de su buen nombre, cuando entre los condenados hubo mucha gente responsable de crímenes atroces.
Así que Rodríguez va a dedicar tiempo y dinero nuestros a tramitar el proyecto de Ley de Recuperación de la Memoria Histórica, a hozar en fosas y a difundir maldad. Total como en España los demás problemas son nimiedades: la guerra islámica… la quinta columna terrorista… la sequía… el desmembramiento de la nación… las exigencias marroquíes de aceptar la ocupación del Sáhara… el desabastecimiento energético… la educación… la inmigración y la natalidad… la fractura del Poder Judicial… la ETA… etcétera.
¿Qué podemos hacer para frenar esta catarata de odio? Pues responder. Tomemos como modelo los libros de Pío Moa, cuyo éxito les enoja porque revela que mucha gente resiste su lavado de cerebro. Frente a la Memoria falsa de Enric Marco y rencorosa de Rodríguez levantemos la Verdad.

