Errar es Humano
Algunos lectores nos señalan que hemos errado al afirmar que la Agencia Zenit no había publicado en castellano la noticia sobre la celebración de misas tridentinas durante la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia. (Panorámix Responde: Misa Tradicional, pídala en inglés.) Con frecuencia estas informaciones se retacean, en especial en castellano.
Algunos lectores nos señalan que hemos errado al afirmar que la Agencia Zenit no había publicado en castellano la noticia sobre la celebración de misas tridentinas durante la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia. (Panorámix Responde: Misa Tradicional, pídala en inglés.) Con frecuencia estas informaciones se retacean, en especial en castellano.
Tienen razón quienes nos corrigen, se publicó en castellano el día 19 de julio. ¿Por qué no la vimos a pesar de la prolija búsqueda de los despachos día por día…? No sabemos decirlo. No ha sido mala fe. Quede salvado el error y nuestras disculpas a la Agencia Zenit, lo mismo que nuestro agradecimiento a quienes nos advirtieron.
Otro tema que hemos descuidado comentar, ya que de mea culpas estamos, ha sido la lapidaria réplica de la Santa Sede al Estado de Israel ante la pretensión de regular la agenda de declaraciones pontificias. Como cita Panoramix en su respuesta de hoy, la sala de prensa vaticana ha afirmado que «los ataques contra Israel a veces han sido seguidos de reacciones israelíes no siempre compatibles con las normas del derecho internacional… Sería imposible condenar lo primero (los ataques palestinos) y dejar pasar lo segundo (la respuestas israelíes) en silencio». «La Santa Sede no acepta lecciones o instrucciones de ninguna otra autoridad respecto al tono de sus declaraciones». (BBC News). Debemos agradecer al Papa Benedicto la firmeza con que ha defendido el honor y la independencia de la Iglesia en este punto.
En otro orden de cosas, un blog argentino cuyo nombre aparece en la guía de vínculos de Aci Prensa ha dicho de nosotros un par de cosas ingratas. Es una pena. Vemos en sus contenidos cosas interesantes que suscribiríamos con gusto. Pero no nos parece prudente dejar de señalar cierto modo ligero y descalificatorio de referirse a nosotros. («católicos de derecha con simpatías lefebristas»).
El tema de las «derechas y las izquierdas» es complejo y no podemos meternos en él en profundidad aquí. Solo aclarar que, más allá de una clasificación taxonómico-sociológica, hablar de católicos de derechas o de izquierdas, en sentido doctrinal, no tiene fundamento. El catolicismo -en su doctrina- no admite esos matices. Al menos no si nos atenemos a la doctrina «tradicional». Respecto a la que ha sido reformulada con alguna ambigüedad en los últimos años debe entenderse, tal cual lo ha dicho reiteradamente el Papa Benedicto, a la luz de la tradición.
Ahora bien, como parte de la confusión reinante dentro de la Iglesia, clero y fieles suelen entramparse en el juego dialéctico de las catalogaciones políticas. En estas mismas páginas nos vemos con frecuencia obligados a hablar de curas y monjas «izquierdistas» por decir, aquellos que adhieren a una reinterpretación de la doctrina católica fundada en una visión ideológica que pertenece al amplio espectro de la izquierda política. En el fondo, sean marxistas puros, socialistas, liberales, o cultivadores de la Nueva Era, todo ellos son herederos de los errores doctrinales del modernismo, la herejía tan bien descripta por San Pío X en su Encíclica Pascendi. Estrictamente son heterodoxos o herejes (si materiales o formales habría que ver cada caso).
¿Existe una reinterpretación de la doctrina católica desde una visión heterodoxa de derechas? Individualmente, es posible. Como corpus doctrinal (salvo que entendamos el liberalismo como «derecha»), no vemos ninguna doctrina que amenace a la Iglesia por este lado. El neoliberalismo, los ideólogos de la globalización, el «capitalismo salvaje», lo que Uds. quieran, nacen del liberalismo. El liberalismo estrictamente es una ideología de izquierdas, fundadora de las otras versiones más radicalizadas y extremas. Es una grave confusión enteder que el liberalismo se opone al marxismo en sus fundamentos doctrinales. Los hechos históricos del siglo XX prueban esto incluso en el campo político. En las grandes contiendas bélicas, las «democracias» liberales han asistido al comunismo contra el Imperio católico de los Habsburgo primero y contra los «fascismos» después. Durante la guerra cristera, EE.UU. estuvo del lado de los socialistas que tomaron el poder en Mexico. En la guerra española del ’…39 los brigadistas internacionales y el bando republicano marxista eran apoyados por Rusia, Francia, EE.UU. Inglaterra…
Los errores del totalitarismo fascista han sido condenados. Como ideología o movimiento político heterodoxo, el fascismo no tiene relevancia hoy. Y quienes simpatizan con estas doctrinas en los postulados que son compatibles con el catolicismo (la Iglesia no ha condenado toda la doctrina sino algunos errores), sostienen una opinión política con justo derecho y perfectamente respetable, aunque no necesariamente compartida por todos los católicos. Esto ya es del orden prudencial.
Por eso, a nuestros amigos del blog antes mencionado, los invitamos a que atiendan en sus calificaciones a la integridad y exactitud de la doctrina antes de aplicar calificaciones que no esclarecen a sus lectores ni a ellos mismos. ¿Por qué somos católicos «de derecha»? ¿Porque sostenemos la doctrina inalterable de la Iglesia? ¿Por qué somos «lefebvristas»? ¿Porque damos cabida en nuestras páginas a noticias y opiniones vinculadas con un sector amplio y cualitativamente importante de la Iglesia que está fuertemente apegado a la tradición litúrgica? Según su óptica, el Papa actual sería un católico de derechas con simpatías lefebvristas. Al menos así surge de sus opiniones en materia litúgica. (Ver Joseph Ratzinger: Mi Vida, Recuerdos. (1927-1977) pág. 122 a 125).
¿Está en vigencia aún la Santa Inquisición? No la buena, por cierto, pero sí una versión caricaturesca de ella. La que los enemigos de la Iglesia han desdibujado, imputándole una manía persecutoria, la que no refleja la institución histórica, esa sigue en vigencia. Es la Inquisición ideológica y mediática posconciliar, en cuyas trampas caen muchos católicos de buena fe. Para ellos no existe la verdad y el error, existe lo «religiosamente correcto» y lo «religiosamente incorrecto». Una forma de clericalismo, ese mal perenne que tanto daño hace a los católicos.
La Iglesia ha tenido -históricamente- una actitud de caridad, mansedumbre y paciencia para con los que sostenían doctrinas dudosas o heréticas. Los ha invitado al descargo. Les ha señalado sus errores. Les ha otorgado tiempo de reflexión. Les ha pedido correcciones públicas si sus doctrinas habían sido públicamente conocidas. La condena ha sido el paso final. Naturalmente que ha habido injusticias (Juana de Arco, sin ir más lejos) y caprichos, víctimas inocentes de juicios arreglados por jueces venales, o en tantos casos torpeza, ceguera, obstinación de parte de la autoridad. Pero esto es corrupción accidental, de ninguna manera nota esencial de la Iglesia.
Así pues, volviendo a nuestro mea culpa, si nos equivocamos, por favor, corríjannos fraternamente. Pero no contribuyamos a la guerra dialéctica de los enemigos de la Iglesia, no ayudemos a sembrar más confusión, sino claridad. No sigamos dando cabida a ese terrible mal de la Iglesia que es el clericalismo. Ni a su hermano carnal, el fariseísmo.

