Panorama Católico

Verdades y mentiras de Mons. Martini

De los dichos de Mons. Martini rescatamos algunas verdades entre tantos sofismas. Lástima que las soluciones que propone sean tan sofísticas.

LA ÚLTIMA ENTREVISTA DE CARLO MARIA MARTINI
  
de Georg Sporschill S.I. y Federica Radice Fossati Confalonieri
  P. – ¿Cómo ve Usted la situación de la Iglesia?

R. – La Iglesia está cansada, en la Europa del bienestar y en América. Nuestra cultura ha envejecido, nuestras Iglesias son grandes, nuestras casas religiosas están vacías, el aparato burocrático de la Iglesia aumenta, nuestros ritos y nuestros hábitos son pomposos.  Estas cosas sin embargo, ¿expresan lo que somos nosotros hoy? (…) El bienestar pesa. Nos encontramos allí como el joven rico que, triste, se fue cuando Jesús lo llamó para que se convirtiera en uno de sus discípulos. Sé que no podemos dejar todo con facilidad. Pero por lo menos podríamos buscar hombres que sean libres y más cercanos al prójimo, como lo fueron el obispo Romero y los mártires jesuitas de El Salvador. ¿Dónde están entre nosotros los héroes en los que inspirarnos? Por ninguna razón debemos limitarlos a los vínculos de la institución.

Comentario Druídico: La burocracia eclesiástica aumenta a toda vela: de la mano de la llamada «colegialidad». Las Iglesias están vacías, casas religiosas están vacías. Las estadísticas de caída de las vocaciones son casi de fantasía. En Irlanda festejaron el ingreso de 12 seminaristas a Saint Patrick’s College Maynooth en 2012. De todas las diócesis de la ex Isla de los Santos. En 1963 se ordenaron allí mismo 558 sacerdotes…¿Qué pasó entre 1963 y 2012?

  P. – ¿Quién puede ayudar a la Iglesia hoy?

R. – El Padre Karl Rahner utilizaba con gusto la imagen de las brasas que se esconden debajo de la ceniza. Yo veo en la Iglesia de hoy tanta ceniza sobre las brasas que a menudo me surge un sentido de impotencia. ¿Cómo se pueden liberar las brasas de la ceniza en modo tal que se fortalezca la llama del amor? Antes que nada debemos buscar estas brasas. ¿Dónde están las personas llenas de generosidad como el buen samaritano? ¿Qué tienen fe como el centurión romano? ¿Que son entusiastas como Juan Bautista? ¿Qué osan lo nuevo como Pablo? ¿Que son fieles como María Magdalena? Yo aconsejo al Papa y a los obispos que busquen a doce personas fuera de lo común para los puestos de dirección. Hombres que están cercanos a los más pobres, que estén rodeados de jóvenes y que experimenten cosas nuevas. Necesitamos confrontarnos con hombres que ardan en modo tal que el espíritu pueda difundirse por doquier.

Comentario Druídico: Tal vez tenga razón el difunto cardenal: el Papa debería buscar a 12 personas fuera de lo común (piadosos, de buena doctrina y de ardiente caridad) e intervenir las asambleas episcopales. Y en cada una, 12 personas fuera de lo común y esblecer 12 diocesis bajo su autoridad, deponiendo a todos los demás. Seguramente estos 12 x (no sabemos cuantos lugares, tal vez otros 12) serían 144 santos obispos que regeneren la Iglesia. Seguramente morirían mártires en la mayoría de los casos. Y que no tema Martini, que cada uno de ellos estará cerca de los pobres, para llevarlos al Evangelio por la Fe y sostenerlos en sus necesidades materiales y espirituales por la caridad.

  P. – ¿Qué instrumentos aconseja contra el cansancio de la Iglesia?

R. – Aconsejo tres muy fuertes. El primero es la conversión: la Iglesia debe reconocer los propios errores y debe recorrer un camino radical de cambio, empezando por el Papa y los obispos. Los escándalos de las pedofilia nos empujan a iniciar un camino de conversión. Las preguntas sobre la sexualidad y sobre todos los temas que implican el cuerpo son un ejemplo. Estos son importantes para cada uno, y a veces quizá son incluso demasiado importantes. Tenemos que preguntarnos si la gente escucha aún los consejos de la Iglesia en materia sexual. La Iglesia en este campo, ¿es aún una autoridad de referencia o sólo una caricatura en los medios de comunicación? El segundo es la Palabra de Dios. El Concilio Vaticano II ha devuelto la Biblia a los católicos. (…) Sólo quien percibe en su corazón esta Palabra puede formar parte de aquellos que ayudarán a la renovación de la Iglesia, y sabrán responder a las preguntas personales  con una elección justa. La Palabra de Dios es simple y busca como compañero un corazón que escuche (…). Ni el clero ni el derecho eclesial pueden sustituirse a la interioridad del hombre. Todas las reglas externas, las leyes, los dogmas nos han sido dados para aclarar la voz interna y para el discernimiento de los espíritus. ¿Para quién son los sacramentos? Estos son el tercer instrumento de curación. Los sacramentos no son un instrumento para la  disciplina, sino una ayuda para los hombres en los momentos del camino y en las debilidades de la vida. ¿Llevamos los sacramentos a los hombres que necesitan una fuerza nueva? Pienso en todos los divorciados y en las parejas que se han vuelto a casar, en las familias ampliadas: necesitan una protección especial. La Iglesia sostiene la indisolubilidad del matrimonio. Es una gracia cuando un matrimonio y una familia lo consiguen (…). La actitud que tenemos hacia las familias ampliadas determinará el acercamiento a la Iglesia de la generación de los hijos. Una mujer ha sido abandonada por el marido y encuentra un nuevo compañero que se ocupa de ella y de sus tres hijos. El segundo amor lo consigue. Si esta familia es discriminada, no sólo se aparta a la madre, sino también a sus hijos. Si los padres se sienten fuera de la Iglesia o no sienten su apoyo, la Iglesia perderá a la generación futura. Antes de la comunión rezamos: «Señor, no soy digno…». Nosotros sabemos que no somos dignos (…). El amor es gracia. El amor es un don. Se debería dar la vuelta a la pregunta sobre si los divorciados pueden tomar la comunión. ¿Cómo puede la Iglesia ayudar con la fuerza de los sacramentos a quienes tienen situaciones familiares complejas?

Comentario Druídico: El gran sofisma modernista: la gente se aleja de la Iglesia porque la Iglesia les exige el cumplimiento de la doctrina. La verdad es otra: la gente se aleja de la Iglesia porque la Iglesia se ha desdibujado, ya no enseña, no exige, no guía. El gran sofista Martini, «experto en las Sagradas Escrituras» propone que los fieles divorciados y vueltos a juntar en concubinato «coman y beban su propia condenación», separando lo que Dios ha unido. El gran escriturista Martini manipula las escrituras olvidando que de labios de Nuestro Señor sale la condena del adulterio: «quien mira a la mujer de otro deseándola ya adulteró en su corazón». Y propone todo esto en nombre del amor maternal de la Iglesia, a la cual convierte en madrastra de cuento: una madrastra malvada que busca dar veneno a sus hijos para su condenación.

 D. – Usted, personalmente, ¿qué hace?

R. – La Iglesia se ha quedado atrás en 200 años. ¿Cómo es posible que no se mueva? ¿Tenemos miedo? ¿Miedo en lugar de coraje? De todos modos, la fe es el fundamento de la Iglesia. La fe, la confianza, el coraje. Yo soy viejo y estoy enfermo y dependo de la ayuda de otros. Las personas bondadosas que me rodean me hacen sentir el amor. Este amor es más fuerte que el sentimiento de desconfianza que de vez en cuando percibo respecto a la Iglesia en Europa. Sólo el amor vence al cansancio. Dios es amor. Yo tengo aún una pregunta para ti: ¿qué puedes hacer tú por la Iglesia?

(Del «Corriere della Sera», 1 de septiembre de 2012)

Comentario Druídico: Según Martini, la Iglesia lleva 200 años de atraso. Pide un concilio Vaticano III. Es decir, antes del Vaticano II deberíamos llevar unos 500 años de demora… ¿Qué es esto del atraso, el adelanto y todas la figuras tan en uso hoy en día, sino otro sofisma, el de la «evolución»? «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán», dijo nuestro Señor. No dijo «atrasarán». También dijo: «El que me ama, guarda mis mandatos».

No pienso hacer apuestas sobre el destino final de Martini, porque no nos es dado especular sobre ello. Objetivamente cuesta creer que un Cardenal de la Iglesia, cuya «herencia espiritual» fuese esta entrevista, a pocos días de su muerte cierta, se manifieste tan lejos del arrepentimiento. Es el problema de los modernistas, que en general no han tenido los grandes pecadores ortodoxos en la doctrina. Estos solían poner sus últimos 15 días de vida al servicio de la contrición y el bien morir. Los modernistas parecen prepararse para mal morir.

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