Velasco y el sexo de Adán
Cuando un sacerdote y un rabino deciden escribir juntos un
libro lo esperable es que cada uno exponga sus cosmovisiones acerca de
temas que suscitan fuertes debates en la sociedad. Pues bien: En el nombre del padre y del rabino (Ed. Sudamericana), escrito por el padre Rafael Velasco y el rabino
Marcelo Polakoff, que acaba de aparecer, no es la excepción. Sin
embargo, su propuesta va más allá: trata de dejar en claro que las
enseñanzas judías y cristianas no son una serie de códigos fríos y
severos acerca de las cosas que no se deben hacer, sino una invitación a
lo que se debe hacer y que lleva, a juicio de los autores, a algo tan
anhelado como esquivo: la felicidad.
Cuando un sacerdote y un rabino deciden escribir juntos un
libro lo esperable es que cada uno exponga sus cosmovisiones acerca de
temas que suscitan fuertes debates en la sociedad. Pues bien: En el nombre del padre y del rabino (Ed. Sudamericana), escrito por el padre Rafael Velasco y el rabino
Marcelo Polakoff, que acaba de aparecer, no es la excepción. Sin
embargo, su propuesta va más allá: trata de dejar en claro que las
enseñanzas judías y cristianas no son una serie de códigos fríos y
severos acerca de las cosas que no se deben hacer, sino una invitación a
lo que se debe hacer y que lleva, a juicio de los autores, a algo tan
anhelado como esquivo: la felicidad.
Radicados en Córdoba, donde
comparten una experiencia de convivencia –el Comité Interreligioso para
la Paz (Comipaz)–, ambos exhiben una sólida formación. Velasco, un
jesuita de 43 años, es rector de la Universidad Católica de esa ciudad.
Con un año más, Polakoff preside la Asamblea Rabínica Latinoamericana.
Para
llevar a cabo su cometido, ambos apelan a un estilo ameno y, hasta por
momentos, provocativo. De hecho, Velasco comienza citando una casi
pedestre observación nada menos que de Nietzsche –el filósofo que
proclamó la muerte de Dios–: “Cómo voy a creer en la resurrección de Cristo si los cristianos tienen esa cara” . Y parece darle la razón: “Los cristianos solemos asociar la fe al
dolor, a lo serio, al cumplimiento de preceptos, a la renuncia, a la
mortificación, pero raramente la asociamos a la alegría . Hablar
de Dios es ‘cosa seria’, pero no alegre. Es más, pareciera que la
religión viene a aguar la fiesta de la vida con todos sus preceptos y
mandamientos”.
Polakoff, en cambio, prefiere arrancar por algo más
filosófico, no menos provocador. “Son épocas complicadas: el
relativismo –dice– peca paradójicamente por absolutismo, sufriendo así
su más profunda condena. Es que, si todo es relativo, esa misma
afirmación también lo es; pero si ese postulado es lo único que no es
relativo, pues entonces es absoluto, y automáticamente la idea de que
todo es relativo deja de tener sentido”.
Polakoff, echando mano
de las raíces hebreas de varias palabras, procura arrojar luz sobre
diversas concepciones judías. Entre ellas: la igualdad entre el hombre y la mujer . “La mayoría de las traducciones colocan en lugar de ‘ Adam ’ la palabra hombre , dándole así un género específico a la especie humana. Pero no hay
duda alguna, si se entiende bien el hebreo, de que en este contexto ese
término denota al ser humano , creado masculino y femenino a la vez, como cúspide de los seis días de la creación, que justamente con ‘ Adam ’ estaba concluyendo”. A su turno, Velasco considera que “en la Iglesia
tenemos una deuda grande que saldar respecto del lugar de la mujer”.
Más
adelante, el sacerdote jesuita se explaya en el terreno sexual. “Todo
hay que decirlo: hoy en muchos sectores de la Iglesia Católica se
evalúan duramente los pecados contra el sexto y el noveno mandamiento
(que involucran conductas sexuales desordenadas), llegando incluso a
negarse la comunión por esa causa, mientras que los pecados contra la
justicia, la caridad y la fraternidad aparecen como faltas menos graves.
Una distorsión respecto de los intereses de Jesús”. En tanto, Polakoff defiende el goce en la vida sexual.
El
matrimonio y la separación, el aborto, la eutanasia, la pobreza y la
inequidad son otros temas abordados en un libro que tiene la
originalidad de que puede comenzar a leerse tanto de un lado, con las
exposiciones del sacerdote, como del otro, con las del rabino. Y que,
por eso, tiene su epílogo justo en el medio. Dos accesos que parecen
llevar al mismo punto: el mandato divino de ayudar al prójimo y
privilegiar, por sobre la ley inflexible, la misericordia.
Fuente: Clarín
Comentario Druídico:
Del Padre Velasco, S.J. Rector de la Universidad Católica de Córdoba,
queremos recordar tres hechos, de los muchos que tiene en su haber:
1) Entrega del Doctorado Honoris Causa de la
Universidad Católica de Córdoba a Estela de Carlotto
, de «Abuelas de Plaza de Mayo».
2) Ataque al P. Grassi cuando sufrió condenas en primera instancia, las cuales ya han caído casi todas en la segunda instancia.
3) Defensa de
Mons. Uriona, Obispo de Añatuya
, (y de Maccarone) cuando fue acusado de abuso deshonesto contra una mujer de 24 años en un colectivo.
Si sumamos la lectura de estos tres artículos, sacaremos algunas conclusiones: dos pesos y dos medidas, cuando el implicado en la misma clase de imputaciones es «amigo» o «enemigo».
Cierta obsesión por lo sexual.
Una militancia fervorosa en lo políticamente correcto.
¡Ay, Jesús, qué Compañía!

