Una Voce Argentina prepara informe sobre Misa Tridentina
Queridos hermanos en la tradición:
Desde el 14 de septiembre de 2007 en adelante, son diversos y no poco numerosos los comentarios críticos -positivos y negativos- que nos han llegado con relación a cómo se va desarrollando el tema de la celebración del rito romano tradicional; a lo que agregaremos las reflexiones que, asimismo, nos suscitan nuestras propias experiencias.
Queridos hermanos en la tradición:
Desde el 14 de septiembre de 2007 en adelante, son diversos y no poco numerosos los comentarios críticos -positivos y negativos- que nos han llegado con relación a cómo se va desarrollando el tema de la celebración del rito romano tradicional; a lo que agregaremos las reflexiones que, asimismo, nos suscitan nuestras propias experiencias.
Por ello, y siguiendo las directivas del Concilio Vaticano II ("Cada laico debería revelar abiertamente a sus pastores sus necesidades y deseos, con esa libertad y confianza que corresponde a un hijo de Dios y hermano en Cristo") nos ha parecido oportuno "e incluso obligatorio, expresar nuestra opinión sobre estas cosas que", indudablemente, "conciernen al bien de la Iglesia", instar a la mayor cantidad de devotos de este rito para que, a la brevedad posible, elaboren y nos hagan llegar un relato minucioso y sus observaciones sobre tales aspectos, con el propósito de formar un dossier de antecedentes lo más documentado posible y elevarlo a la autoridad eclesiástica local y posteriormente, si fuera el caso, a la Comissio Ecclesia Dei. Todo ello teniendo especialmente en cuenta los propósitos del San Padre al promulgar su reciente Motu Proprio Summorum Pontificum.
Tales informes no tienen por qué restringirse a la Arquidiócesis de Buenos Aires, sino que bien pueden referirse a cualquier otra sede, pues todo ello resultará ilustrativo del status quiestionis de este tema en general, expectativas, disposiciones y temores existentes tanto entre los integrantes del clero como los fieles, etc.
Este procedimiento nos ha parecido adecuado y de suma importancia si verdaderamente queremos ver corregidos los errores y eliminados todos los inconvenientes que se presentan para la mejor y más completa puesta en práctica y propagación de dicho rito, ahora denominado "forma extraordinaria", siempre en un todo de acuerdo con los deseos y prescripciones del Papa Benedicto XVI.
Naturalmente, estos informes deben ser hechos con toda libertad – y por supuesto con el máximo respeto -.
En efecto, hacer conocer los fieles sus necesidades espirituales y deseos a sus pastores es un derecho que fue otorgado en la Constitución de la Iglesia Lumen Gentium, del Concilio Vaticano II (nº37), y repetida en el Código de la Derecho Canonico de 1982 (Canon 212):
Los laicos tienen, como todos los cristianos, el derecho a recibir con abundancia los bienes espirituales de la Iglesia a través de sus santos pastores, especialmente la asistencia de la Palabra de Dios y de los Sacramentos. Cada laico debería revelar abiertamente a sus pastores sus necesidades y deseos, con esa libertad y confianza que corresponde a un hijo de Dios y hermano en Cristo. A un laico, por razón de conocimiento, competencia o capacidad especial de la que pueda disfrutar, le es permitido e incluso obligatorio, expresar su opinión sobre las cosas que conciernen al bien de la Iglesia.

