Una Semana por la Vida y la Familia
![]() |
![]() |
Con sana envidia vemos las imágenes de la multitudinaria manifestación por la Familia en España. Desde distintos países hispanoamericanos se expresó frente a las Embajadas de España. Es raro tener que reunir un millón de personas para exigir a las autoridades públicas que reconozcan como matrimonio solo el conformado por un hombre y una mujer… Pero son los tiempos que corren. En tanto, en Buenos Aires, el viernes, sábado y domingo, con el auspicio de Human Life International se congregó un variado y muy representativo Congreso por la Vida y la Familia en Buenos Aires. Por curiosa paradoja (causada por cierta intolerancia) su sede fue en el Club Español. España tuvo su minuto de gloria. |
Escribe Marcelo González
Editor y Responsable
Segundo gran éxito de la política benedictina. Extraordinaria manifestación en España. Hubo un notable trabajo de organización de los laicos, pero el gran espaldarazo ha sido el apoyo del Papa, cuando condenó reiteradamente el proyecto de ley, ya a medio sancionar, de «matrimonios de homosexuales» y luego movilizó a los obispos para que apoyen. Esto ha sido fundamental, lo mismo que en la mayoritaria abstención en el referendum italiano. Claro que siempre es más fácil no ir que ir. Y ese argumento se usó para desmerecer aquella muestra de apoyo. Ahora queda en claro que cuando hay que ir, los católicos van.
Van si los obispos los guían. Es muy difícil volver a ganar las calles, expulsar de los ámbitos públicos a las minorías perversas (que se fingen mayorías) cuando no hay cabezas que conduzcan, o bien cuando esas cabezas en lugar de ayudar, impiden, aprietan, desaniman, amenazan. No es por nada, pero muchas defecciones de buenos católicos están causadas por este juego del palo y la zanahoria al cual tantas veces los somete la jerarquía. Si Ud. quiere seguir perteneciendo a (………..) -llenen el blanco con lo que más les guste- no asistan a (………….) ídem al anterior.
Claro que no son procedimientos mafiosos… no siempre. El hombre que frecuenta los medios eclesiásticos lo percibe en el ambiente. Recibe el mensaje, sabe cuando determinadas cosas le van a complicar la vida. Ahí comienza a gestarse la decisión heroica de ir pese a todo o de apichonarse, para lo cual nunca falta una buena excusa sobre el lugar, la fecha, la oportunidad o los invitados.
Pese a todo, en Buenos Aires tuvimos también nuestro minuto de gloria. Se habló fuerte y claro. Se sembró. Y ya se ha empezado a cosechar. Amistades que se han estrechado, acciones comunes que se van coordinando, almas afines que se han conocido. Se habló con entera libertad, con la sana libertad de los hijos de Dios. Damos gracias a Dios por ello y a los responsables por abrir este espacio de aire fresco, con un enorme sacrificio personal. También por habernos cedido, sin mérito nuestro alguno, una tribuna prestigiada en la que pudimos exponer nuestra experiencia durante unos generosos 30 minutos. Es muchísimo. Especialmente cuando en esas sillas y ante esa mesa se habían sentado personas de valer. Dejamos para otra oportunidad publicar lo allí dicho, pero nos parece un deber de justicia agradecerlo.
Hemos podido hablar también con personalidades del mundo en el ámbito provida. Entrevistarlos y enterarnos de los esfuerzos y los logros en este campo. También recibir valoraciones muy afectuosas sobre la Argentina, que a veces perdemos de vista por mirar solo lo desgraciado y no saber apreciar lo que nos queda y lo que vamos reconquistando. El número 40 de Panorama Católico Internacional (en papel) tendrá un suplemento especial dedicado a este congreso.
Lean por favor la Declaración de Buenos Aires, y adhieran a ella. No solo con su mail sino con su disposición a apoyar de todas maneras este catálogo de principios morales y derechos familiares.
Hemos recibido sobre el cierre de esta edición la noticia de que la Conferencia Episcopal Argentina adhería al Congreso por la Familia y la Vida, con la firma de sus más altas autoridades. Sí, al Congreso que concluyó el domingo pasado. La adhesión llegó hoy.
Bueno, siempre es mejor tarde que nunca. Tuvo suerte el Sr. Nuncio Apostólico con el correo argentino, que anda pésimo, realmente. La adhesión de él llegó con bastante anticipación. ¡Es así! Qué se le va a hacer. Siempre le hacen más caso a los extranjeros, en el correo, digo.
¿Hablaremos de otras cosas de esta semana caótica en el mundo que de estas cosas buenas? No. Disfrutemos, sin empañarla, de la sana alegría del deber cumplido.


