Un texto que sorprenderá…
«Hay que evitar, por una parte, la estrechez de espíritu, un tradicionalismo anticuado y esclerótico que cierra los ojos al materialismo, al ateísmo que invade la juventud, que se cierra en su iglesia y se contenta con alguna piadosas feligresas y algunos niños que las rodean; y por otra parte, [hay que evitar] el espíritu de innovación qui sapi haeresim (con sabor a herejía), herencia del activismo que descuida la oración, la predicación, la misa dominical parroquial y la enseñanza religiosa».
«Estamos en el Senegal del siglo XX, en medio de una época dada, con los medios de nuestra época y con los errores y enemigos de la Iglesia de nuestra época».
«Hay que evitar, por una parte, la estrechez de espíritu, un tradicionalismo anticuado y esclerótico que cierra los ojos al materialismo, al ateísmo que invade la juventud, que se cierra en su iglesia y se contenta con alguna piadosas feligresas y algunos niños que las rodean; y por otra parte, [hay que evitar] el espíritu de innovación qui sapi haeresim (con sabor a herejía), herencia del activismo que descuida la oración, la predicación, la misa dominical parroquial y la enseñanza religiosa».
[…] la Iglesia permite ampliamente a las iniciativas de celo esclarecido de los Obispos y de los sacerdotes la posibilidad de hacer llegar el mensaje del Evangelio por los medios más diversos».
[…] «es conforme al Espíritu de Nuestro Señor que progresemos, que evitemos encerrarnos en la costumbre de rutina y que no tengamos como una única meta la copia servil de nuestros predecesores. Ellos avanzaron en su momento, si nosotros avanzamos un poco más, continuaremos su obra y nos asemejaremos a ellos».
Huelga indicar que el autor se refiere a los medios para el apostolado. Los textos fueron escritos cuando era Arzobispo de Dakar (Senegal) y Legado apostólico del Africa de lengua francesa.
Convendría indicar también que son citas tomadas de «Monseñor Marcel Lefebvre, La Biografía» de Mons. Bernard Tissier de Mallerais, finalmente editada en castellano.
También podríamos hacer algún comentario sobre los ataques despiadados que hemos recibido desde sectores tradicionalistas por buscar evitar «la estrechez de espíritu, un tradicionalismo anticuado y esclerótico» y también «
la posibilidad de hacer llegar el mensaje del Evangelio por los medios más diversos».
Podríamos, pero no lo vamos a hacer…

