Un pedido excepcional… poco escuchado
Salvo poquitos casos, nadie ha respondido esta vez al pedido de ayuda… He recibido muchas oraciones, que aprecio y cuyas efectividades conducentes espero pronto realizadas. Bueno, insisto. Aunque sea con la esperanza de que, como en el cuento del empresario y el mendigo, lo importuno para unos haga la solución de otros.
Dicen que dos hombres estaban arrodillados en el comulgatorio de una bella iglesia, rezando. Un pobre a viva voz decía:
– Señor, necesito cien pesos para darle de comer a mi familia.
El otro, elegantemente vestido, se dirigía a Dios en silencio en estos términos:
– Señor, necesito un millón de dólares para salvar mi empresa y evitar que mis obreros queden en la calle.
La insistencia del pobre, que susurraba de un modo bien audible distraía al empresario en problemas, de modo que en cierto momento perdió la paciencia y le dijo:
– Tome, aquí tiene los cien pesos, deje de molestar a Dios con pavadas que yo tengo que pedirle algo importante.
Así, pues, su servidor se siente como el pobre que necesita salir de un apuro urgente con una pequeñez y no quiere molestar a quienes tienen cosas importantes que pedir a Dios, o en las que invertir su dinero. Y además, cosa que no se refiere en esta verdadera historia, me comprometo a rezar para que el rico consiga su millón de dólares.
Como siempre, agradezco a los que puedan hacer algo práctico, y también a los que cooperen con sus oraciones para que otros hagan algo práctico.
En todo caso, Dios les recompense su limosna y a mi me haga digno de vuestra confianza.
Marceo González, Editor Responsable
Para ayudar clique aquí: Sostenga Panorama
Salvo poquitos casos, nadie ha respondido esta vez al pedido de ayuda… He recibido muchas oraciones, que aprecio y cuyas efectividades conducentes espero pronto realizadas. Bueno, insisto. Aunque sea con la esperanza de que, como en el cuento del empresario y el mendigo, lo importuno para unos haga la solución de otros.
Dicen que dos hombres estaban arrodillados en el comulgatorio de una bella iglesia, rezando. Un pobre a viva voz decía:
– Señor, necesito cien pesos para darle de comer a mi familia.
El otro, elegantemente vestido, se dirigía a Dios en silencio en estos términos:
– Señor, necesito un millón de dólares para salvar mi empresa y evitar que mis obreros queden en la calle.
La insistencia del pobre, que susurraba de un modo bien audible distraía al empresario en problemas, de modo que en cierto momento perdió la paciencia y le dijo:
– Tome, aquí tiene los cien pesos, deje de molestar a Dios con pavadas que yo tengo que pedirle algo importante.
Así, pues, su servidor se siente como el pobre que necesita salir de un apuro urgente con una pequeñez y no quiere molestar a quienes tienen cosas importantes que pedir a Dios, o en las que invertir su dinero. Y además, cosa que no se refiere en esta verdadera historia, me comprometo a rezar para que el rico consiga su millón de dólares.
Como siempre, agradezco a los que puedan hacer algo práctico, y también a los que cooperen con sus oraciones para que otros hagan algo práctico.
En todo caso, Dios les recompense su limosna y a mi me haga digno de vuestra confianza.
Marceo González, Editor Responsable
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Comentarios
Un pasitito práctico
La imagen completa (la que aparece tras picar en ella, y que es mucho más patética que el fragmento aquí publicado) no se puede copiar; le ruego, don Marcelo, que habilite su copia, para que podamos incluirla completa al distribuir por correo electrónico entre herman@s en la Fe la noticia de esta grave necesidad.
En esa noticia, al final, yo coloco lo que sigue, e invito a otros a hacer lo mismo:
«Para ayudar vaya aquí:
http://panoramacatolico.info/pagina/sostenga-panorama
o deje su aporte en la Librería Acción, Solís 282 (al lado del Colegio), Buenos Aires.»
Estimado: la imagen…
es una broma, que refleja en parte, solo en parte, de veras las cosas…
Le corrijo la dirección de la Librería Acción: es Solís 282, y de paso el tel. 4382-2798.
Pondré la imagen como descarga si es su gusto.
Gracias por su amabilidad.
Marcelo González