Panorama Católico

Un estúpido articulillo (sobre lo de San Sebastián)

San Sebastián, 18 diciembre 2009, Viernes de Témporas de Adviento, Ntra. Sra. de la O. A propósito de la campaña nacionalista contra el recién nombrado Obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla Aguirre, estos días hemos tenido que ver cómo multitud de columnistas ignaros y de ignaros espontáneos publican en la prensa los lugares comunes de la ignorancia más espesa; es decir, los lugares comunes de la más resobada propaganda liberal, esos lugares comunes que han retomado como novísima tabla de salvación los que se dedican a homenajear al infame Larra, al infame Solé Turá y a las infames constituciones de 1812 y 1978 (tampoco faltan eclesiásticos entre ellos, como el Obispo de Cádiz o los apaisanados jesuitas, mejor, arrupitas Francisco García de Cortázar o Enrique Menéndez Ureña).

San Sebastián, 18 diciembre 2009, Viernes de Témporas de Adviento, Ntra. Sra. de la O. A propósito de la campaña nacionalista contra el recién nombrado Obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla Aguirre, estos días hemos tenido que ver cómo multitud de columnistas ignaros y de ignaros espontáneos publican en la prensa los lugares comunes de la ignorancia más espesa; es decir, los lugares comunes de la más resobada propaganda liberal, esos lugares comunes que han retomado como novísima tabla de salvación los que se dedican a homenajear al infame Larra, al infame Solé Turá y a las infames constituciones de 1812 y 1978 (tampoco faltan eclesiásticos entre ellos, como el Obispo de Cádiz o los apaisanados jesuitas, mejor, arrupitas Francisco García de Cortázar o Enrique Menéndez Ureña).
Quienes no saben casi nada de historia de España, recurren a agitar el fantasma de los clérigos trabucaires y del Carlismo. Cuando en el asunto del clero guipuzcoano y del resto del clero vasco, lo que se da es lo contrario.

El nacionalismo vasco es creación de «fueristas» liberales, como Engracio de Aranzadi, con algunos toques de integrismo (en el sentido político del término, no en el religioso) proporcionados por Sabino Arana. Estos toques de integrismo lo derivaron hacia la democracia «cristiana». Como inevitablemente ocurre con la democracia «cristiana», el PNV derivó hacia la apostasía, y hace muchos años que se trata de un partido (el partido madre de todo el nacionalismo vasco, ETA incluida) laicista, divorcista, abortista, europeísta, aberrosexualista, etcétera. Hechura suya es la mayoría del poco clero que queda en las Provincias Vascongadas, en Guipúzcoa en particular. Modernista hasta el tuétano, empapado de progresismo y de tercermundismo liberacionista, ese clero dejó de creer en Dios hace mucho tiempo. Sus seminarios están vacíos, sus parroquias, casi, y han contribuido decisivamente a modelar la sociedad más apartada del catolicismo de toda España.

Setién, Pagola, Uriarte, son héroes e ideólogos del progresismo eclesiástico en toda España. Los sacerdotes que se levantan contra Munilla son del mismo tipo que los de San Carlos Borromeo de Madrid; la misma hedionda masa de herejes de happening y olla que domina la diócesis de Oviedo; los mismos enemigos de Cristo que dominan la diócesis malagueña. Son frutos acabados del Vaticano II. En lugar de cambiar a Nuestro Señor Jesucristo por vagas nociones de libertad, democracia y derechos humanos, éstos lo han cambiado por un nacionalismo fantástico, criminal y genocida. Pero los imbéciles que dominan los medios no se dan por enterados, y recurren a los tópicos de la propaganda liberal de 1840.

El cuaderno de bitácora Motu Proprio ha acertado con una atinada (salvo en lo del inexistente «Reino de Juan Carlos I») réplica al penúltimo rebuzno sobre este asunto, rebuzno de Ignacio Camacho ayer en ABC:

Un estúpido articulillo (sobre lo de San Sebastián)

Los estúpidos tópicos son el pienso y la alfalfa de ciertos «profesionales», que como tienen que escribir para comer y mantener el prurito de la pluma,repiten como loritos del siglo XXI las monerías de los papagayos decimonónicos, o los retruécanos de los plumíferos del siglo pasado.

Escribe el gacetillero, a propósito de lo de Munilla una sarta de imbecilidades que rebelan. Primero el título del articulillo: «Las sotanas de la tribu«.

Muy mequetréfico escribidor: Si esa patrulla firmante vistiera sotana, no habría problema. Porque, precisamente, no son curas de sotana firman cartas kale-borroka contra su Obispo. Ya quisiera yo (y conmigo los católicos que vamos quedando) que hubieran ciento veinte sotanas en uso por las Vascongadas, ya quisiéramos.

Sigue el periodiquero y habla de «gregorianas voces» refiriéndose a los que, en todo caso, canturrean en vasco montaraz. Y dice, además, «gori-gori».

Y dice «trabucaires», «hipocresía farisaica», y «sepulcros podridos» (una variante novedosa del clásico evangélico).

Y dice también «clerecía carlistona», y no sabe el mentecato que ofende a los clérigos y a los carlistas; ¿o es que se piensa que uno que se reconoce y se dice «clérigo» o «carlista» firma una carta-amenaza contra su Obispo? ¿Sabe el pacato quiénes se honran en ser clérigos en la España de Zp; entiende qué es un carlista en el Reino de Juan Carlos I?

Y dice todo esto:

jesuíticos casuismos
casullas en acólita
consagraba el vino áspero
tropilla talar
levítica cuadrilla espiritual
evangelio hemipléjico
feligresía unívoca
reserva espiritual
fe de campanario
curas montaraces
Una sarta de muletillas que le ha servido para pergeñar el papelorio escrito de cada día. Él se creerá una especie de Quevedo, pero lo que le ha salido es un churro estrambótico que no se lo traga él mismo. Me imagino, sospecho, algún trauma que le rebosa en ese anticlericalismo decimonónico.

Porque no se engañe nadie: Ese trallazo contra el clero guipuzcoano kaleborrokero es un estallido del anti-clericalismo atávico del tal, un síndrome muy periodístico, por cierto. No es el único. Así se las gastan. Y en cuanto raspas un poquito, debajo del modosito con gafitas, bajo el pellejo del irónico liberalete, asoma la dermis más profunda del rabiosillo no-creyente/agnóstico (que en realidad es un descreído acomodado que pasa de lo más santo y tiene manía a todo lo que le recuerda al Catolicismo y a quienes lo representan con más dignidad).

¿Por qué dice sotana y no dice chupa de cuero y vaqueros?
¿Por qué dice gregoriano y no dice guitarra y bongos?
¿Por qué dice dice talar, jesuítico, espiritual, evangélico, casulla, campanario…???
¿O no sabe que ellos, precisamente ellos, son los que han quitado y no usan y han arrinconado y han tirado y han despreciado y reniegan de todo eso?

El desgraciado articulero nos ofende a los que entendemos y apreciamos y mantenemos esas cosas, que para el periodistilla son ridículas, para los malos son vergonzosas, pero para nosotros son dignas, venerables y santas. ¿Nunca cambiarán de lenguaje? ¿Van a seguir llamando curas a los que no quieren serlo y no visten sotana, ni tienen campanarios, ni son directores espirituales, ni entienden de casuística, ni jamás han sido jesuíticos, ni saben qué es ropa talar, que han des-evangelizado y desacralizado el Evangelio???

Por todos estos abandonos están como están por allí arriba (y por tantos sitios, tantos). Pero a la hora de arremeter contra los malos usan un lenguaje, escriben de manera que nos ofenden a los que intentamos ser buenos.

Pues esto era, solamente, un desahogo. Por el mamarracho del articulucho. Que además no se entera una J de lo que ha pasado, está pasando y puede pasar en la Diócesis de San Sebastián (alias Donosti).

Fuentes: Agencia Faro, Infocatólica.
Comentario Druídico: Hoy más que nunca, todos, y en especial los que tienen sangre vasca en sus venas, en todo el mundo, tienen el deber de apoyar al Santo Padre Benedicto XVI. Frente al «no pasarán» de los curas etarras, es indispensable quebrar el dominio de los sectarios, perder el miedo y apoyar al obispo de San Sebastián, Mons. Munilla.

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